Plaza de la revolución

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miércoles, 17 de agosto de 2016

Perucho Figueredo, la gloria de su himno sigue llamando al combate

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 17 ago.— Cuentan que aquel 17 de agosto de 1870, montado en un asno camino de la muerte iba Perucho Figueredo repitiendo incesantemente una de las estrofas del Himno compuesto por él en Bayamo: “Morir por la Patria es vivir”

Así llegó Perucho Figueredo al viejo matadero de Santiago de Cuba donde sería fusilado por el delito de ser revolucionario, según la sentencia de un Tribunal Militar Español.

“Si siento mi muerte -había dicho a sus jueces-, es tan solo por no poder gozar con mis hermanos la gloriosa obra de redención que había imaginado y que se encuentra ya en sus comienzos. (…) Cuba ya está perdida para España”

Perucho Figueredo, abogado, músico y poeta, había abandonado riquezas y familia para abrazar la causa revolucionaria de Céspedes, secundó a éste cuando se alzó en La Demajagua el 10 de octubre de 1868 y ocho días después, con una pequeña tropa, se le unió convirtiéndose en  uno de los jefes de la revuelta.

Tras un primer revés sufrido por su tropa en Yara y ante la propuesta de algunos para que capitulara, Perucho fue tajante: “Al frente de los míos me uniré a Céspedes y con él he de marchar a la gloria o al cadalso”

Días más tarde cuando Perucho entraba victorioso en Bayamo tras rendirse la ciudad y alentado por el pueblo, puso letra a aquella marcha patriótica compuesta por él y que devino en nuestro  Himno Nacional.

Tal vez por eso, aquel 17 de agosto de 1870, ya frente al pelotón de fusilamiento en el viejo matadero de Santiago de Cuba, Perucho Figueredo tuvo todavía fuerzas para gritarle a los enemigos españoles: ¡Morir por la Patria es vivir!

La descarga de fusilería apagó aquel grito, Perucho se desplomó y su corazón dejó de latir. Pero su ejemplo y la gloria de su himno, 146 años después, siguen llamando cada día a su pueblo al combate, para que la Patria siempre os contemple orgullosa.

sábado, 11 de junio de 2016

Himno Nacional cubano, nuestro canto de guerra

Himno Nacional cubano, nuestro canto de guerraPor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 11 jun.— Cuentan que aquel 11 de junio de 1868 cuando en la Iglesia Parroquial de Bayamo el Gobernador español de la ciudad, Teniente General Julián Urdaneta escuchó la música que interpretaba allí la orquesta del maestro Manuel Muñoz, intuyó que en ella había algo raro y la calificó de "subversiva" y a su autor Perucho Figueredo de "revoltoso"

Y tenía razón el gobernador colonial porque aquella música era la misma que tarareaban los habitantes de Bayamo durante la toma de la ciudad por tropas de Carlos Manuel de Céspedes, el 20 de octubre de 1868 y que al incorporársele por Perucho Figueredo la letra durante esa gloriosa jornada, se convertiría para siempre en el Himno Nacional Cubano.

La música de esa marcha patriótica fue compuesta por Figueredo un mes antes de la interpretación a piano en su propio hogar y entregada la partitura a su vecino, el maestro Manuel Muñoz, para que la instrumentara y ejecutara con la orquesta en la Iglesia Mayor ante los representantes coloniales que asistirían al Corpus Christi, el 11 de junio de 1868, causándoles un notable disgusto, que los hizo levantar y salir de la parroquia.

Recordamos que Pedro Figueredo (Perucho) tras el alzamiento armado del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, se unió con un grupo de patriotas a las tropas de Carlos Manuel de Céspedes, cuando fue designado jefe de Estado Mayor del Ejército Libertador y Viceministro de la Guerra durante la primera República en Armas, cargo que ocupó hasta que enfermo de tifus fue capturado en la zona de Las Tunas y trasladado a Santiago de Cuba, donde fue fusilado el 17 de agosto de 1870, no sin antes repetir uno de los versos del Himno compuesto por él: "Morir por la Patria es vivir"

Vive Figueredo y todos los que han caído por la independencia y la libertad de la Patria cada día en las notas de la gloriosa marcha La Bayamesa, que el cinco de noviembre de 1901 aprobó la Asamblea Constituyente de la República, como el Himno Nacional Cubano, el cual ha sido y será por siempre nuestro canto de guerra.