Plaza de la revolución

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viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuba, el alto precio de la solidaridad


Cuba, el alto precio de la solidaridadPor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 dic.— La educación es uno de los artículos fundamentales que  recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948, y en ese sentido, Cuba se erige como ejemplo en el mundo por el alto nivel que ha alcanzado su sistema educativo comparado con el de otros países más desarrollados del planeta.

Y considerando que todo ser humano tiene derecho a educarse, Cuba ha ofrecido su cooperación a decenas de países del orbe, sobre todo los del Tercer Mundo con el envío de maestros y asesores, además de crear el método de enseñanza "Yo sí Puedo", mediante el cual han aprendido a leer y escribir millones de personas en América Latina, el Caribe y otras regiones del mundo, como la lejana Angola.

Y en cumplimiento de una de esas misiones fue que el 4 de diciembre de 1981 hace hoy 34 años, fue asesinado en Nicaragua el maestro voluntario internacionalista Águedo Morales Reina, quien desde hacía tres meses colaboraba con la alfabetización de niños y adultos en el Departamento de Chantales, en el país centroamericano.

Águedo Morales, natural de la provincia cubana de Pinar del Río tenía 28 años de edad y viajaba en una camioneta junto a un grupo de campesinos cuando el vehículo fue atacado por contrarrevolucionarios somocistas en las cercanías de Villa Sandino.

Al producirse el ataque terrorista el joven maestro cubano trató de defenderse recibiendo tres disparos que le ocasionaron la muerte. En ese ataque también fue asesinado un joven campesino nicaragüense. Ya antes, el 21 de octubre de 1981 otros dos maestros internacionalistas cubanos, Pedro Pablo Rivera y Bárbaro Rodríguez,
también fueron víctimas de una banda contrarrevolucionaria nicaragüense.

La noticia del asesinato del joven maestro provocó una ola de indignación en Nicaragua, donde se le rindió tributo antes de que su cadáver fuera trasladado a Cuba, donde al conocer la noticia miles de voluntarios se ofrecieron para ocupar el puesto vacante dejado por Águedo Morales Reina, en la hermana nación centroamericana.

34 años después del asesinado del maestro internacionalista Águedo Morales Reina, al que se le suman los de Pedro Pablo Rivera y Bárbaro Rodríguez, el mayor homenaje a ellos es la satisfacción de Cuba y los cubanos de haber contribuido a que Nicaragua sea hoy uno de los países de América Latina donde ya no hay analfabetos.

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