Por María Elena López JimémnezSantiago de Cuba, 12 jun.— El séptimo mes de al año se encuentra al doblar de la esquina con su carga de historia y de días fuertes de tradiciones aunque ya el 24 de junio, San Juan, marca el inicio de los ensayos de congas y comparsas preámbulo del carnaval santiaguero.
En julio también tiene lugar la Fiesta
del Fuego y esta ciudad se convierte en la capital caribeña por
excelencia y en el espacio permanente dela unión indisoluble de lo
popular con lo académico, que ni uno ni otro se le puede marcar límites
en un todo único, pero interrelacionados como vasos comunicantes al
decir del desaparecido intelectual Joel James Figarola… Es una
urbe-sortilegio.
Vale un comentario: Investigadores y estudiosos coinciden en este criterio cuando van a sus orígenes y a lo común de nuestra nacionalidad pero con sus peculiaridades; es ahí la diferencia. Ejemplo fehaciente lo tenemos en la barriada de los Hoyos, destacado por muchos como el mayor exponente de la raíz africana en la región oriental, sin ser superado por la famosa “Loma del Chivo” en la ciudad de Guantánamo.
En el espacio santiaguero conviven expresiones que muestran lo específico popular como su conga, la tumba francesa y la Carabalí Isuama así como la práctica cotidiana de la rumba, el bembé, las celebraciones de las diversos credos religiosos, las ventas de hierbas medicinales y la participación de las nuevas generaciones en la interpretación de cantos e instrumentos, guiados por viejos tocadores que conservan los secretos de los abuelos.
Uno de los pilares en la reafirmación de la cultura lo constituyen paseos, congas y comparsas vinculadas estrechamente con las familias en las barriadas. Ejemplos son Festival Caribeño como resultado de ese arraigo y los carnavales, fiesta mayor de la ciudad.
Una manifestación joven del arte es el Ballet Santiago que en sus inicios combinó lo folclórico con lo académico, dígase las actuales compañías Cutumba y folclórico de Oriente. El santiaguero Carlos Lefebre incursionó con mirada profunda de su terruño cuando dio a la luz “Ercilí” y “La consagración de la primavera”. Ellas forman parte de la memoria del ballet en Cuba.
Una examen a lo especial santiaguero va hacia el teatro de relaciones, nacido desde la colonia con “los mamarrachos”, características que han llegado hasta nuestros días con fuerza y bastante pureza en grupos que luchan por sustradiciones, entre ellos “Macubá” y “A dos manos”, seguidores del Cabildo Teatral Santiago que lleva la esencia de aquel primer Conjunto Dramático de Oriente en la temprana década revolucionaria de 1960.
La música ostenta otro sello en la cultura santiaguera, todos nos remitimos a la trova, y a la tradicional, no es en balde que todavía existe la única “Estudiantina Invasora” del país así como agrupaciones que conservan las huellas de grandes como el trío Matamoros, Los Compadres, Compay Segundo, Ñico Saquito, Chepín- Choven, entre tantos que se pueden mencionar.
También lo cotidiano hace de Santiago de Cuba, columna en lo popular de nuestra cubanía: personajes y pregones se conjugan, habla y vestuario; forma de ser de la ciudad extrovertida por excelencia que la remite al Caribe indiscutiblemente y a la vez es distinción.
Y cuando se hable de historia, asume un distintivo en la región en las guerras de independencia con hechos de rebeldía desde la primera acción de los esclavos apalencados de Santiago del Prado, hoy El Cobre, hasta la más reciente en la insurrección con el movimiento 26 de julio. Por eso hoy es Ciudad Héroe de la República de Cuba.
Hay instituciones que surgieron como resultantes de esta peculiaridad y a la vez veladoras de sus características, entre ellas, la Casa del Caribe, el Ateneo Cultural, las casas de cultura, los llamados focos culturales de barrios típicos, la dirección de la Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (UNEAC). Son elementos que estampan la cultura popular santiaguera en la cubanía.
Vale un comentario: Investigadores y estudiosos coinciden en este criterio cuando van a sus orígenes y a lo común de nuestra nacionalidad pero con sus peculiaridades; es ahí la diferencia. Ejemplo fehaciente lo tenemos en la barriada de los Hoyos, destacado por muchos como el mayor exponente de la raíz africana en la región oriental, sin ser superado por la famosa “Loma del Chivo” en la ciudad de Guantánamo.
En el espacio santiaguero conviven expresiones que muestran lo específico popular como su conga, la tumba francesa y la Carabalí Isuama así como la práctica cotidiana de la rumba, el bembé, las celebraciones de las diversos credos religiosos, las ventas de hierbas medicinales y la participación de las nuevas generaciones en la interpretación de cantos e instrumentos, guiados por viejos tocadores que conservan los secretos de los abuelos.
Uno de los pilares en la reafirmación de la cultura lo constituyen paseos, congas y comparsas vinculadas estrechamente con las familias en las barriadas. Ejemplos son Festival Caribeño como resultado de ese arraigo y los carnavales, fiesta mayor de la ciudad.
Una manifestación joven del arte es el Ballet Santiago que en sus inicios combinó lo folclórico con lo académico, dígase las actuales compañías Cutumba y folclórico de Oriente. El santiaguero Carlos Lefebre incursionó con mirada profunda de su terruño cuando dio a la luz “Ercilí” y “La consagración de la primavera”. Ellas forman parte de la memoria del ballet en Cuba.
Una examen a lo especial santiaguero va hacia el teatro de relaciones, nacido desde la colonia con “los mamarrachos”, características que han llegado hasta nuestros días con fuerza y bastante pureza en grupos que luchan por sustradiciones, entre ellos “Macubá” y “A dos manos”, seguidores del Cabildo Teatral Santiago que lleva la esencia de aquel primer Conjunto Dramático de Oriente en la temprana década revolucionaria de 1960.
La música ostenta otro sello en la cultura santiaguera, todos nos remitimos a la trova, y a la tradicional, no es en balde que todavía existe la única “Estudiantina Invasora” del país así como agrupaciones que conservan las huellas de grandes como el trío Matamoros, Los Compadres, Compay Segundo, Ñico Saquito, Chepín- Choven, entre tantos que se pueden mencionar.
También lo cotidiano hace de Santiago de Cuba, columna en lo popular de nuestra cubanía: personajes y pregones se conjugan, habla y vestuario; forma de ser de la ciudad extrovertida por excelencia que la remite al Caribe indiscutiblemente y a la vez es distinción.
Y cuando se hable de historia, asume un distintivo en la región en las guerras de independencia con hechos de rebeldía desde la primera acción de los esclavos apalencados de Santiago del Prado, hoy El Cobre, hasta la más reciente en la insurrección con el movimiento 26 de julio. Por eso hoy es Ciudad Héroe de la República de Cuba.
Hay instituciones que surgieron como resultantes de esta peculiaridad y a la vez veladoras de sus características, entre ellas, la Casa del Caribe, el Ateneo Cultural, las casas de cultura, los llamados focos culturales de barrios típicos, la dirección de la Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (UNEAC). Son elementos que estampan la cultura popular santiaguera en la cubanía.
Por José Raúl Castillo Argüelles/Foto Journal de Québec
Por José Raúl Castillo Argüelles/Foto Journal de Québec
Por Brita García Alberteris
Entre
los hombres dos de llevaron los lauros: Maikel Massó Bavastro y Reinier
Torres Ribeaux. Massó logró el salto de su vida en el Memorial
Barrientos disputado en el Estadio Panamericano de La Habana al saltar
8,28 m y lograr la marca que lo catapultó a Río de Janeiro. El segundo
en aguas estadounidense llegó primero en el K2 a 1000m con tiempo de
3:13,00 junto al capitalino Jorge García lograron la clasificación a la
ciudad maravillosa.
Por Caridad Franco Vega
todavía
queda una segunda convocatoria donde los estudiantes tendrán la
posibilidad de enfrentarse con una mayor preparación y confianza a esa
nueva oportunidad.
la
preparación “a partir de que se garantice mayor calidad en la
educación, que las clases sean superiores, que los maestros se preparen
más, que tengan siempre presente la formación integral de los escolares,
que se enseñe no para aprobar, que se enseñe para aprender”.
Por Noris Rosado Figueredo
Para
Sara Esther, esta es una profesión de amor y de mucha dedicación. Hace 5
años que desarrolla esa labor tan sensible. Además de enseñar a sus
alumnos, ella se vincula con la comunidad y busca solución a cualquier
situación que puedan tener sus discípulos.
Sara
Esther, sus alumnos y las familias, han estrechado los lazos y
comparten inquietudes y satisfacciones. Esto es una muestra de que en
Cuba, nadie está abandonado, y menos, aún los pequeños príncipes, como
los calificó el Héroe Nacional de Cuba, José Martí.