Plaza de la revolución

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sábado, 11 de abril de 2015

Martí y Gómez desembarco por Playitas de Cajobabo


Martí y Gómez desembarco por Playitas de Cajobabo Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 11 abr.— El 11 de abril de 1895, hace hoy 120 años, en una frágil embarcación de remos llegaron a costa cubana por Playitas de Cajobabo, en la región de Guantánamo, José Martí junto al General Máximo Gómez y otros patriotas, que venían a incorporarse a la gesta independentista reiniciada en la isla el 24 de febrero de ese año con el Grito de Baire.
A pesar de que muchos consideraban, incluso el propio General Gómez y Antonio Maceo, que Martí no debía incorporarse a la guerra pues él sería más útil en el exilio al frente del Partido Revolucionario Cubano, el Apóstol tenía el criterio de que venir a Cuba era un deber y un imperativo moral y en ese sentido había dicho: “La razón si quiere guiar, tiene que estar en la caballería. Y morir, para que le respeten los que saben morir”

Contaba Máximo Gómez que poco antes de partir hacia Cuba y estando en Santo Domingo, llegó Martí a su cuarto con un suelto del Periódico Patria, donde se daba la noticia de que ambos estaban en la isla y el regocijo que ello causó entre los emigrados. Entonces le dijo: “Voy con usted a Cuba. Después de esto no hay razón que pueda detenerme”. Y no pudo convencerlo de que hacía mal. Era necedad querer dominar a un hombre como él, grande en todo.

Ya para este momento del arribo de Martí y Gómez a la isla, también lo habían hecho el Primero de Abril el Mayor General Antonio Maceo, su hermano José y otra veintena de patriotas en la expedición de la Goleta Honor, que arribó en la noche de ese día por Playa Duaba, cerca de Baracoa, al frente de la cual venía el Mayor General Flor Crombet.

Lamentablemente, al llegar a Cuba, Martí recibió con pesar la caída en combate el 10 de abril de Flor Crombet, uno de los pilares de la Revolución, muerto en un enfrentamiento con soldados españoles que le perseguían en la zona de Yateras. También causó consternación en el Apóstol enterarse del fallecimiento en la manigua a causa de la tuberculosis de Guillermón Moncada a quien él había designado jefe de la insurrección en Oriente.

La expedición de Martí y Gómez no tuvo mayores contratiempos a su arribo a Cuba, pues para esa fecha las tropas colonialistas en la región de Guantánamo se encontraban persiguiendo ferozmente  al Mayor General Antonio Maceo y los hombres que habían desembarcado con él al extremo de llegarlo a diezmar y causarle algunas bajas como la de Flor Crombet.

El Titán de Bronce no pudo hacer contacto con tropas cubanas hasta el 20 de abril de 1895, mientras que José Martí y Máximo Gómez no lograrían reunirse con el General Antonio hasta el 5 de mayo, ocasión en que estos tres grandes hombres de la Revolución del 95 se encontraron en el ingenio La Mejorana, para definir el curso de la guerra.

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