Plaza de la revolución

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martes, 17 de febrero de 2015

Bahía de Santiago de Cuba, gran caudal de historia no divulgada (I)


Bahía de Santiago de Cuba, gran caudal de historia no divulgada (I)Texto y Foto Israel Hernández Planas

Santiago de Cuba, 17 feb.— Desde la fundación de la villa de Santiago de Cuba el 25 de julio de 1515 por el adelantado Diego Velásquez, la bahía santiaguera cautivó por su belleza y riqueza natural a los moradores de aquella época.

Sin embargo, teniendo en cuenta el caudal histórico de esta como una de sus principales fuentes de riquezas, son  relativamente pocos los hechos históricos que han trascendido de las aguas de nuestra bella bahía en forma de herradura.

Si preguntamos a cualquier santiaguero, con afán de no ser absolutos, muchos conocerán de la famosa batalla naval 

entre las escuadras navales de España y Estados Unidos iniciada en el canal de entrada y salida de la bahía. Aunque este es el episodio histórico más conocido de nuestra  característica ensenada, el grueso de la batalla no transcurrió dentro de los límites de esta, ni siquiera frente a su entrada.

Basta acercarse a cualquier fuente histórica bibliográfica para conocer que los combates, los cuales en mi criterio fueron una mera práctica de tiro por parte de los barcos norteamericanos, se entablaron a lo largo de la costa oeste  de Santiago de Cuba, en las afueras de la bahía.

Sólo este hecho podrá trascender en la mente de muchos santiagueros. Pero en la obligación y por el afán de varios historiadores se hace necesario ampliar la cultura santiaguera en relación con su bahía, la cual no sólo se erige como un reservorio natural de belleza de 11,9 kilómetros cuadrados, sino como un ecosistema rico en especies marinas y terrestres, sin contar con la ya mencionada gruesa historia de esta ensenada de bolsa.

De la mano de varias instituciones sociales queda el darle la magnitud merecida a la historia de los accidentes geográficos del territorio. Solo así las nuevas generaciones podrán incrementar el sentido de pertenencia por su lugar natal y por el sitio donde viven.

Cabe iniciar este recuento histórico de nuestra bahía santiaguera con la propia fundación de la villa de Santiago de Cuba en 1515. Fue el adelantado Diego Velázquez quien puso el nombre de Santiago al último asentamiento fundado, de un paquete de siete. Todo en honor al Santo Patrón de España. Fue a la orilla de la bahía, en la zona donde actualmente se encuentra el río Paradero, cerca de la Refinería Hermano Díaz donde se estableció una pequeña encomienda mientras se alzaba la ciudad en el anillo fundacional.

Una acción derivó en otra. Fue precisamente desde nuestra bahía de donde partieron las primeras expediciones coloniales hacía México y la Península de la Florida, en el actual Estados Unidos. Pronto la actividad comercial comenzó a crecer precisamente por la partida y el arribo de buques, inicialmente destinados a colonizar territorios de América Central y luego fueron los barcos comerciales procedentes de Haití y África. Corría el año 1521.

Otro hecho pintoresco yace sobre la profundidad de los libros y grabados del Castillo del Morro. Me atrevería a afirmar que muy pocos residentes en nuestra ciudad conocen que fue justo en la bahía de Santiago de Cuba donde se produjo el primer ataque pirata del cual se tenga referencia en la historia de Cuba.

Era el 1538 cuando un famoso corsario francés se aventuró en aguas santiagueras. Aquí encontró la resistencia de la Carabela “La Magdalena” al mando del sevillano Diego Pérez. Luego de intercambiar algunos disparos las naves se unen borda a borda y comienza un encarnizado combate que duró todo el día.

Fruto del recuerdo de esta incursión, las intentonas de otras tantas y los aires de piratería que se respiraban en el entonces, surge la idea de fortificar la entrada de la ciudad, justo en el canal que da acceso a la bahía.

Las gestiones iniciadas en 1632 por el gobernador de la plaza Don Juan Amezqueta Quijano y concluidas por su sucesor Don Pedro de la Roca y Borja, legaron a la ciudad un sistema de fortificaciones para contribuir a defender de cualquier ataque al asentamiento popular. Es el Castillo del Morro, posteriormente nombrado San Pedro de la Roca, el símbolo más álgido de estas construcciones.

Vinculada a la historia de la piratería en el Caribe la bahía santiaguera trasciende en las leyendas y realidades de aventureros. Pero más cercano en el tiempo otros hechos complementaron su gran caudal histórico.

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