Por Claudia González Catalán
Santiago de Cuba, 27 feb.— La independencia de Cuba quizás hubiera sido posible sin el liderazgo de Carlos Manuel de Céspedes, pero ya nadie es capaz de imaginarlo.
¿Cómo hubiera comenzado la Guerra de los Diez años sin la alborada libertadora en Demajagua? A Céspedes se le intuye como el libertador determinado y comprometido.
Su imagen de padre se impone como un manto sobre los cubanos, que recordamos la inmolación de Oscar con el decoro de quien se sabe heredero.
El prosista excepcional, doctorado en leyes, educado en Francia, puso todo su patrimonio al servicio de la Patria elegida.
Cuba y él se han pertenecido mutuamente por más de 150 años. El Presidente primero de una tierra que se descubrió como República en las entrañas insurrectas.
Aunque la Revolución gestada lo destituyó apenas cinco años después, desterrado en su propia tierra, Céspedes no declinó su hidalguía, ni su ideal de civilidad.
El diario de campaña, redescubierto, ha puesto a debate su pensamiento y vindica al humano vulnerable, solitario, prisionero por sus propios compatriotas.
Hasta San Lorenzo, en el corazón de la Sierra Maestra, lo persiguió la fatalidad. En 34 días de aislamiento se gestó su muerte, pero no se definió su trascendencia.
Con toda solemnidad, Cuba conmemora cada 27 de febrero la sobrevida de aquel hombre primero en tantas cosas, Céspedes, el Redentor.
Plaza de la revolución
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miércoles, 27 de febrero de 2019
miércoles, 10 de octubre de 2018
Carlos Manuel de Céspedes tan cerca de todos
Santiago de Cuba, 10 oct.— Es hermosa la vida y la obra de Carlos Manuel de Céspedes, conmueven e inspiran tantos detalles de su existencia que lo enaltecen aunque hayan pasado ya más de cien años de aquel inusual hecho en que siendo un hacendado rico liberó a sus esclavos y los llamó a luchar por la independencia el 10 de Octubre de 1868.
La provincia de Santiago refiere acontecimientos importantes vinculados al Padre de la Patria hasta su descanso final en el cementerio Santa Ifigenia. Los sucesos no solo reflejan su patriotismo y resolución por la independencia de Cuba sino también sus dotes poéticas, fue así que en 1852 por su constante oposición al gobierno español estuvo cautivo en el cuartel de la ciudad de Palma Soriano y escribió desde allí al rio Cauto y dejándolo plasmado:
Naces, ¡oh, Cauto!, en empinadas lomas;
bello, desciendes por el valle ufano;
saltas y bulles, juguetón, lozano,
peinando lirios y regando aromas.
Luego, el arranque fervoroso domas,
y, hondo, lento, callado, por el llano
te vas a sumergir en el Océano;
tu nombre pierdes y sus aguas tomas.
Luego, el arranque fervoroso domas,
y, hondo, lento, callado, por el llano
te vas a sumergir en el Océano.
Así es el hombre. Entre caricias nace;
risueño, el mundo al goce le convida;
todo es amor, y movimiento y vida.
Mas el tiempo sus ímpetus deshace,
Y, grave, serio, silencioso, umbrío,
baja y se esconde en el sepulcro frío.
Se conoce por la historia también que el 27 de octubre de 1873 es depuesto de su cargo como presidente en un lugar llamado Bijagual que hoy se ubica en el Consejo Popular de Maffo en el municipio santiaguero de Contramaestre y que se encuentra cubierto por las aguas de uno de los embalses más grandes de la provincia, la presa Carlos Manuel de Céspedes, en honor al patriota mambí.
Mientras el 27 de Febrero de 1874 traicionado, destituido se refugia allá en San Lorenzo hoy municipio Tercer Frente, hasta donde fue perseguido y en desigual combate mal herido cae por un barranco, su cadáver fue trasladado hasta Santiago de Cuba, hoy su tumba se encuentra en la senda patrimonial del camposanto junto a Martí, Mariana y Fidel donde acuden cada día centenares de personas a rendirle homenaje.
miércoles, 18 de abril de 2018
Carlos Manuel de Céspedes y Miguel Maceo, héroes de nuestras guerras independentistas
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 18 abr.— La fecha del 18 de abril unió en la vida y la muerte a dos héroes de nuestra primera gesta independentista: Carlos Manuel de Céspedes, quien naciera en este día, pero de 1919 y Miguel Maceo Grajales, caído en combate por la libertad en una fecha como esta, pero de 1874.
Carlos Manuel de Céspedes nació en Bayamo en el seno de una familia burguesa que le permitió residirse como abogado, lo que no impidió que albergara una concepción independentista de nuevo tipo con pretensiones de liberar a Cuba del dominio español, mediante la lucha armada, abolir la esclavitud e instaurar una República democrático-burguesa como proyecto nacional, ideas que eran compartidas por muchos de sus coterráneos.
En la práctica Céspedes inició la guerra contra el colonialismo español, formó un ejército para liberar al país, forjó la doctrina y las tradiciones combativas de su pueblo y resultó el primer presidente de la República en Armas. Depuesto en su cargo por la Cámara de Representantes en 1873, caería en combate el 27 de febrero de 1874, en San Lorenzo, en la Sierra Maestra, dejándonos como legado estas palabras: "Los cubanos somos hombres de hierro y podremos resistir las más duras pruebas. Generación tras generación tomaremos las armas hasta conquistar la libertad". La historia le dio la razón.
Por su parte, Miguel Maceo Grajales era el quinto hijo de esa heroica familia santiaguera. Había nacido el 16 de septiembre de 1852, en Majaguabo, San Luis, y a pocos días de iniciarse la guerra de independencia el 10 de octubre de 1868, el joven con sólo 16 años se incorporó a la lucha donde se destacó por su valor, llegando a alcanzar el grado de Teniente Coronel combatiendo a las órdenes de su hermano Antonio.
Integrando la infantería mambisa se trasladó hacia el territorio de Camagüey con el propósito de tomar parte en el intento invasor de Las Villas que organizaba el General Máximo Gómez. En ese período participó en combates victoriosos como Palo Seco, Mojacasabe, El Naranjo, Las Guásimas y San Miguel de Nuevitas, entre otros, hasta que el 18 de abril de 1874 cae en el asalto al fortificado poblado de Cascorro en Camagüey cuando solo tenía 20 años.
Cuentan que cuando Mariana Grajales supo de la muerte de Miguel, le dijo a Tomás, otro de sus hijos que tenía 15 años: "La patria es la madre de todos y un hijo debe sustituir al otro", invitando al muchacho a ocupar el lugar del hermano caído heroicamente.
Santiago de Cuba, 18 abr.— La fecha del 18 de abril unió en la vida y la muerte a dos héroes de nuestra primera gesta independentista: Carlos Manuel de Céspedes, quien naciera en este día, pero de 1919 y Miguel Maceo Grajales, caído en combate por la libertad en una fecha como esta, pero de 1874.
Carlos Manuel de Céspedes nació en Bayamo en el seno de una familia burguesa que le permitió residirse como abogado, lo que no impidió que albergara una concepción independentista de nuevo tipo con pretensiones de liberar a Cuba del dominio español, mediante la lucha armada, abolir la esclavitud e instaurar una República democrático-burguesa como proyecto nacional, ideas que eran compartidas por muchos de sus coterráneos.
En la práctica Céspedes inició la guerra contra el colonialismo español, formó un ejército para liberar al país, forjó la doctrina y las tradiciones combativas de su pueblo y resultó el primer presidente de la República en Armas. Depuesto en su cargo por la Cámara de Representantes en 1873, caería en combate el 27 de febrero de 1874, en San Lorenzo, en la Sierra Maestra, dejándonos como legado estas palabras: "Los cubanos somos hombres de hierro y podremos resistir las más duras pruebas. Generación tras generación tomaremos las armas hasta conquistar la libertad". La historia le dio la razón.
Por su parte, Miguel Maceo Grajales era el quinto hijo de esa heroica familia santiaguera. Había nacido el 16 de septiembre de 1852, en Majaguabo, San Luis, y a pocos días de iniciarse la guerra de independencia el 10 de octubre de 1868, el joven con sólo 16 años se incorporó a la lucha donde se destacó por su valor, llegando a alcanzar el grado de Teniente Coronel combatiendo a las órdenes de su hermano Antonio.
Integrando la infantería mambisa se trasladó hacia el territorio de Camagüey con el propósito de tomar parte en el intento invasor de Las Villas que organizaba el General Máximo Gómez. En ese período participó en combates victoriosos como Palo Seco, Mojacasabe, El Naranjo, Las Guásimas y San Miguel de Nuevitas, entre otros, hasta que el 18 de abril de 1874 cae en el asalto al fortificado poblado de Cascorro en Camagüey cuando solo tenía 20 años.
Cuentan que cuando Mariana Grajales supo de la muerte de Miguel, le dijo a Tomás, otro de sus hijos que tenía 15 años: "La patria es la madre de todos y un hijo debe sustituir al otro", invitando al muchacho a ocupar el lugar del hermano caído heroicamente.
martes, 27 de febrero de 2018
Todos los honores al Padre de la Patria
“(…) Mi revólver tiene seis tiros, cinco para los españoles y uno para mí. Muerto podrán cogerme, pero prisionero ¡nunca!”. Y así mismo fue.
Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 27 feb.— Triste debió ser aquel 27 de febrero de 1874, cuando en San Lorenzo, un apartado rincón de la Sierra Maestra, rindió sus armas a la muerte, aquel que con toda justeza se había proclamado El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.
Hasta ese lugar, donde lo habían obligado a refugiarse y tal vez guiado por las sombras de la traición, llegaron los soldados españoles del Batallón de San Quintín, frente a los cuales Céspedes se batió solo, con un revólver, defendiéndose hasta la muerte, que encontró heroicamente en el fondo de un áspero barranco.
El ex-presidente de la República en Armas había solicitado a ese gobierno se le permitiera salir del país, para reunirse con su esposa y dos hijos que no conocía, solicitud que le fue negada por que lo preferían “borrado” del acontecer revolucionario que él había iniciado con gloria el 10 de octubre de 1868.
En San Lorenzo, Céspedes se había dedicado a la noble tarea de enseñar a leer y escribir a los niños de la zona. Soportó allí enormes penurias y abandono, al extremo de quedarse casi sin zapatos para andar, además de padecer algunas enfermedades, más que de la vejez, de los rigores de la vida en armas que escogió para darle a los cubanos Patria e Independencia.
Y fue consecuente con sus principios hasta el último minuto. No lo pudieron capturar vivo y legó a los cubanos del futuro un verdadero ejemplo de intransigencia y de lealtad a una causa, la más noble de todas: la libertad.
Honor y Gloria al Padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en el aniversario 144 de su muerte, el 27 de febrero de 1874.
Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 27 feb.— Triste debió ser aquel 27 de febrero de 1874, cuando en San Lorenzo, un apartado rincón de la Sierra Maestra, rindió sus armas a la muerte, aquel que con toda justeza se había proclamado El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.
Hasta ese lugar, donde lo habían obligado a refugiarse y tal vez guiado por las sombras de la traición, llegaron los soldados españoles del Batallón de San Quintín, frente a los cuales Céspedes se batió solo, con un revólver, defendiéndose hasta la muerte, que encontró heroicamente en el fondo de un áspero barranco.
El ex-presidente de la República en Armas había solicitado a ese gobierno se le permitiera salir del país, para reunirse con su esposa y dos hijos que no conocía, solicitud que le fue negada por que lo preferían “borrado” del acontecer revolucionario que él había iniciado con gloria el 10 de octubre de 1868.
En San Lorenzo, Céspedes se había dedicado a la noble tarea de enseñar a leer y escribir a los niños de la zona. Soportó allí enormes penurias y abandono, al extremo de quedarse casi sin zapatos para andar, además de padecer algunas enfermedades, más que de la vejez, de los rigores de la vida en armas que escogió para darle a los cubanos Patria e Independencia.
Y fue consecuente con sus principios hasta el último minuto. No lo pudieron capturar vivo y legó a los cubanos del futuro un verdadero ejemplo de intransigencia y de lealtad a una causa, la más noble de todas: la libertad.
Honor y Gloria al Padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, en el aniversario 144 de su muerte, el 27 de febrero de 1874.
miércoles, 11 de octubre de 2017
Inhumados restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales
Por María Antonia Medina Téllez/Foto Miguel Rubiera Justiz
Santiago de Cuba.— Una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba fue depositada este lunes, ante la llama eterna que custodia las tumbas de grandes patriotas cubanos, en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad, ceremonia que estuvo acompañada de 21 salvas de artillería.
Santiago de Cuba.— Una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba fue depositada este lunes, ante la llama eterna que custodia las tumbas de grandes patriotas cubanos, en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad, ceremonia que estuvo acompañada de 21 salvas de artillería.
Con la presencia del General de Ejército
Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba (PCC) y Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, fueron inhumados los restos de Carlos Manuel de Céspedes y
Mariana Grajales y trasladados al área patrimonial central de la
necrópolis.
Raúl Castro recibió y resguardó en el Monumento funerario los restos de Céspedes, Padre de la Patria, mientras que Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, realizó similar acción ante la tumba de Mariana, Madre de todos los cubanos.
Cadetes de varias provincias protagonizaron el traslado de las cenizas bajo los acordes de la canción El Mambí y La Bayamesa.
Con anterioridad el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros realizó guardias de honor ante el Monumento a José Martí y el monolito donde reposan las cenizas del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en medio de los acordes de Elegía a José Martí, melodía compuesta por el Comandante Juan Almeida Bosque.
Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en las palabras centrales de la ceremonia militarijo que el de hoy es un acto tracendental, de gran significación para Cuba, América y el mundo y destacó las virtudes que caracterizaron a Céspedes y Mariana.
Participaron también en el emotivo acto, entre otros, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del PCC; y los miembros del Buró Político, Comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Miguel Díaz- Canel, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Raúl Castro recibió y resguardó en el Monumento funerario los restos de Céspedes, Padre de la Patria, mientras que Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, realizó similar acción ante la tumba de Mariana, Madre de todos los cubanos.
Cadetes de varias provincias protagonizaron el traslado de las cenizas bajo los acordes de la canción El Mambí y La Bayamesa.
Con anterioridad el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros realizó guardias de honor ante el Monumento a José Martí y el monolito donde reposan las cenizas del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en medio de los acordes de Elegía a José Martí, melodía compuesta por el Comandante Juan Almeida Bosque.
Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en las palabras centrales de la ceremonia militarijo que el de hoy es un acto tracendental, de gran significación para Cuba, América y el mundo y destacó las virtudes que caracterizaron a Céspedes y Mariana.
Participaron también en el emotivo acto, entre otros, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del PCC; y los miembros del Buró Político, Comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Miguel Díaz- Canel, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Los entierros del Padre de la Patria
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 1 mar.— Cuando en la mañana del primero de marzo de 1874 entraba en el muelle de la capitanía del puerto de Santiago de Cuba, procedente de Aserradero la goleta Santiago, nadie podía imaginar que en su cubierta entre sacos de carbón, gallinas y puercos, los españoles habían colocado el cadáver glorioso de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la primera gesta independentista cubana.
Santiago de Cuba, 1 mar.— Cuando en la mañana del primero de marzo de 1874 entraba en el muelle de la capitanía del puerto de Santiago de Cuba, procedente de Aserradero la goleta Santiago, nadie podía imaginar que en su cubierta entre sacos de carbón, gallinas y puercos, los españoles habían colocado el cadáver glorioso de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la primera gesta independentista cubana.
Dos días atrás, el 27 de febrero, el
Padre de la Patria había muerto en un enfrentamiento con tropas del
Batallón de San Quintín, en San Lorenzo, en el intrincado paraje del sur
de la Sierra Maestra, donde el insigne bayamés se refugió tras ser
depuesto como Presidente de la República en Armas.
Al ser desembarcado los restos mortales de Céspedes, fueron ubicados bajo una ceiba plantada frente al muelle, y más tarde llevados al Hospital Civil La Caridad, en la barriada del Tivolí, donde fue exhibido encima de una mesa rústica de pino, en la Casa de Intendencia aledaña a la institución hospitalaria.
Esa humillante forma de exhibir el cuerpo exánime el cuerpo del primer cubano en levantarse contra el régimen de España, fue descrita por Emilio Bacardí en sus Crónicas de la Ciudad señalando: “humillante capilla ardiente que le deparó su destino para hacerlo más grande a los ojos de los conciudadanos.
En horas de la tarde de ese mismo primero de marzo de 1874, en el carretón llamado La Lola el cadáver de Carlos Manuel de Céspedes fue trasladado al cementerio Santa Ifigenia, donde fue sepultado en una fosa común, en el patio G sin penas ni glorias, en presencia de unos pocos, entre ellos el cirujano santiaguero Acosta Mariño, así como el celador, dos sepultureros y el albañil del camposanto, quienes juramentaron cuidar y preservar los restos del Padre de la Patria.
Cinco años después, el 25 de marzo de 1879, de forma secreta, los restos del glorioso patriota fueron exhumados y guardados en un cofre trasladándolos al Patio B, el más antiguo de la necrópolis santiaguera, siendo depositados en una bóveda sin nombre y sin señas, para que no fueran descubiertos.
No fue hasta el 16 de octubre de 1898, ya finalizada la guerra, que la bóveda fue identificada con una lápida de mármol donde donada por emigrados cubanos residentes en Jamaica, por iniciativa de Emilio Bacardí, siendo esta la primera vez en que se expuso públicamente el lugar donde estaba enterrado el Padre de la Patria.
En pleno período republicano el Gobierno Provincial de Oriente, aprobó la construcción de un monumento a Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio Santa Ifigenia, donde el 7 de diciembre de 1910 fueron depositados definitivamente sus restos tras ser velado solemnemente en el Palacio Provincial, donde el pueblo le rindió el merecido homenaje al primer cubano que se irguió sobre el poder de España y nos enseñó a luchar por la independencia de la patria.
Al ser desembarcado los restos mortales de Céspedes, fueron ubicados bajo una ceiba plantada frente al muelle, y más tarde llevados al Hospital Civil La Caridad, en la barriada del Tivolí, donde fue exhibido encima de una mesa rústica de pino, en la Casa de Intendencia aledaña a la institución hospitalaria.
Esa humillante forma de exhibir el cuerpo exánime el cuerpo del primer cubano en levantarse contra el régimen de España, fue descrita por Emilio Bacardí en sus Crónicas de la Ciudad señalando: “humillante capilla ardiente que le deparó su destino para hacerlo más grande a los ojos de los conciudadanos.
En horas de la tarde de ese mismo primero de marzo de 1874, en el carretón llamado La Lola el cadáver de Carlos Manuel de Céspedes fue trasladado al cementerio Santa Ifigenia, donde fue sepultado en una fosa común, en el patio G sin penas ni glorias, en presencia de unos pocos, entre ellos el cirujano santiaguero Acosta Mariño, así como el celador, dos sepultureros y el albañil del camposanto, quienes juramentaron cuidar y preservar los restos del Padre de la Patria.
Cinco años después, el 25 de marzo de 1879, de forma secreta, los restos del glorioso patriota fueron exhumados y guardados en un cofre trasladándolos al Patio B, el más antiguo de la necrópolis santiaguera, siendo depositados en una bóveda sin nombre y sin señas, para que no fueran descubiertos.
No fue hasta el 16 de octubre de 1898, ya finalizada la guerra, que la bóveda fue identificada con una lápida de mármol donde donada por emigrados cubanos residentes en Jamaica, por iniciativa de Emilio Bacardí, siendo esta la primera vez en que se expuso públicamente el lugar donde estaba enterrado el Padre de la Patria.
En pleno período republicano el Gobierno Provincial de Oriente, aprobó la construcción de un monumento a Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio Santa Ifigenia, donde el 7 de diciembre de 1910 fueron depositados definitivamente sus restos tras ser velado solemnemente en el Palacio Provincial, donde el pueblo le rindió el merecido homenaje al primer cubano que se irguió sobre el poder de España y nos enseñó a luchar por la independencia de la patria.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Aniversario 40 de galería de arte palmera Carlos Manuel de Céspedes
Por Miralis Despaigne Pineda
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 16 dic.—Por estos días la Galería de arte Carlos Manuel de Céspedes celebra su aniversario cuarenta, unido a las celebraciones por la Liberación de Palma Soriano y el triunfo revolucionario.
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 16 dic.—Por estos días la Galería de arte Carlos Manuel de Céspedes celebra su aniversario cuarenta, unido a las celebraciones por la Liberación de Palma Soriano y el triunfo revolucionario.
La jornada de celebración por las cuatro
décadas la galería palmera comenzó desde inicio del año, con diversas
actividades a lo largo del mismo, entre las que destacan las
exposiciones: Retrospectiva, del artista de la plástica Pedro Luís
Ramírez (ASHÉ) con motivo de la celebración de sus 20 años de vida
artística; “AMIDÍ”, muestra del grupo experimental Ennegro y
“Confidencia”, realizada por un colectivo de jóvenes artistas de la
plástica de la localidad.
Lay
Sánchez Lasaye directora de la institución dijo a Tvsantiago que, “al
aproximarnos al aniversario el plan de los festejos por el aniversario
cuarenta de la galería propone charlas, conferencias, momentos
especiales en sus espacios fijos, intercambio con personalidades y
directivos que han pasado por la institución, salida de un boletín donde
se promueve el que hacer en este centro cultural, además del momento
cumbre en plena jornada de la cultura palmera, la premiación del XVII
Salón de Artes Plástica”.
De la arquitectura colonial el local sobresale por su valor histórico, en este sitio el 21 de febrero de 1852 estuvo confinado Carlos Manuel de Céspedes con los patriotas cubanos Lucas del Castillo y José Fornaris hasta abril de ese año, argumentos para que fuera declarado patrimonio local y el 27 de diciembre de 1975, con motivo de la liberación e Palma Soriano fue inaugurado como galería de arte. Desarrollando desde entonces hasta la actualidad, una labor importante como casa matriz de la promoción de las artes plásticas en la localidad en Tierras del Cauto.
Lay
Sánchez Lasaye directora de la institución dijo a Tvsantiago que, “al
aproximarnos al aniversario el plan de los festejos por el aniversario
cuarenta de la galería propone charlas, conferencias, momentos
especiales en sus espacios fijos, intercambio con personalidades y
directivos que han pasado por la institución, salida de un boletín donde
se promueve el que hacer en este centro cultural, además del momento
cumbre en plena jornada de la cultura palmera, la premiación del XVII
Salón de Artes Plástica”. De la arquitectura colonial el local sobresale por su valor histórico, en este sitio el 21 de febrero de 1852 estuvo confinado Carlos Manuel de Céspedes con los patriotas cubanos Lucas del Castillo y José Fornaris hasta abril de ese año, argumentos para que fuera declarado patrimonio local y el 27 de diciembre de 1975, con motivo de la liberación e Palma Soriano fue inaugurado como galería de arte. Desarrollando desde entonces hasta la actualidad, una labor importante como casa matriz de la promoción de las artes plásticas en la localidad en Tierras del Cauto.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Tributo en Santiago de Cuba al Padre de la Patria
Autor: Manuel Asseff Blanco
Con una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba, los santiagueros rindieron tributo hoy, en esta ciudad, al Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, a 139 años de su caída en combate.
Pioneros, combatientes y población en general, asistieron al cementerio Santa Ifigenia para homenajear al valeroso patriota, iniciador de las luchas por la independencia cubana, el 10 de octubre de 1868.
Céspedes protagonizó un singular hecho histórico al liberar a sus esclavos y arengarlos a combatir, proclamando su determinación de Independencia o Muerte.
También en la jornada de hoy, un total de 200 jóvenes pertenecientes a los municipios de Guamá y Tercer Frente de este territorio, honraron la memoria del Padre de la Patria con una caminata por la Sierra Maestra.
Esas acciones se incluyen en el homenaje de la Unión de Jóvenes Comunistas por la efeméride, como muestra del compromiso de las nuevas generaciones con la Revolución y sus mártires.
Fueron muchos los ejemplos de su entrega revolucionaria y patriotismo, como lo demostró ante el fusilamiento de su hijo Oscar, sin lograr la metrópoli española doblegar su espíritu y obtener concesiones, porque se consideraba el Padre de todos los cubanos.
El 27 de febrero de 1874, en la finca San Lorenzo, en la Sierra Maestra, Carlos Manuel de Céspedes es sorprendido por soldados españoles, y en desigual combate pierde la vida.
Con una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba, los santiagueros rindieron tributo hoy, en esta ciudad, al Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, a 139 años de su caída en combate.
Pioneros, combatientes y población en general, asistieron al cementerio Santa Ifigenia para homenajear al valeroso patriota, iniciador de las luchas por la independencia cubana, el 10 de octubre de 1868.
Céspedes protagonizó un singular hecho histórico al liberar a sus esclavos y arengarlos a combatir, proclamando su determinación de Independencia o Muerte.
También en la jornada de hoy, un total de 200 jóvenes pertenecientes a los municipios de Guamá y Tercer Frente de este territorio, honraron la memoria del Padre de la Patria con una caminata por la Sierra Maestra.
Esas acciones se incluyen en el homenaje de la Unión de Jóvenes Comunistas por la efeméride, como muestra del compromiso de las nuevas generaciones con la Revolución y sus mártires.
Fueron muchos los ejemplos de su entrega revolucionaria y patriotismo, como lo demostró ante el fusilamiento de su hijo Oscar, sin lograr la metrópoli española doblegar su espíritu y obtener concesiones, porque se consideraba el Padre de todos los cubanos.
El 27 de febrero de 1874, en la finca San Lorenzo, en la Sierra Maestra, Carlos Manuel de Céspedes es sorprendido por soldados españoles, y en desigual combate pierde la vida.
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