Plaza de la revolución

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domingo, 23 de diciembre de 2018

Plaza de Marte es como el alma de la ciudad

Por Maria Elena López Jiménez

Santiago de Cuba, 23 dic.— Si el parque Céspedes simboliza el corazón de la ciudad, la plaza de Marte es como su alma. Punto de referencia desde donde se dirigen vecinos y visitantes a las distintas direcciones de la urbe oriental cubana.

Alrededor de ella se mueve intensamente la vida: se ramifican o inician algunas calles entre las más nombradas, la Avenida Victoriano Garzón y Enramadas, vía que hacia el noreste va a una zona residencial y al sur, buscando la bahía, se encuentra el famoso tramo en que poetas y pintores se han inspirado por su chispa y aires de santiaguería.

Una zona de lo popular citadino: dos hoteles añejos durante años: el Libertad y el Rex, aledaño el Patio de los dos abuelos, al frente, la añeja barbería “Cuesta Abajo”, muy singular, donde el viejo Miguel Fuentes fue bautizado por la tijera que canta; La Iris, cafetería y club, sobresalen entre los más distinguidos del entorno. Actualmente haciendo un recuento, se levantan 35 edificios remozados.

No se puede dejar de mencionar, la antigua escuela Normal para maestros primarios y la clínica de los Ángeles, hoy Maternidad Sur.

Surgida a fines del siglo XVIII fue un área de terraplén irregular, donde se ejercitaban soldados y voluntarios de las tropas del ejército español; de ahí el nombre de Campo de Marte, en alusión al Dios de la guerra en la mitología griega. También la historia testifica que en los comienzos del siglo XIX, se instalaba allí la horca para la ejecución de los condenados a muerte y que se eliminó en 1833.

En la segunda mitad de esa centuria, en 1860 fue convertida en plaza para el recreo y esparcimiento de la población, y se colocó una fuente con la estatua de la diosa Minerva. Así empezó su popularidad como punto de encuentro y descanso para el transeúnte y para vecinos en las horas calurosas del día y en las jornadas nocturnas.  
                                                                 
Su nombre oficial es Parque de la Libertad desde el 12 de junio de 1899 y que la con la primera celebración del 10 de octubre en Santiago de Cuba se convirtió en símbolo de la República aunque los pobladores la siguen llamando Plaza de Marte, su vetusto nombre que va más allá de dos siglos.

Ocupando una superficie de aproximadamente cinco mil metros, ha sido reconstruida varias veces hasta el paisaje urbanístico de hoy, con la  explanada donde se sustituyó la fuente de Minerva, en 1902, por la actual Columna de los Veteranos, un monumento a la memoria de los veteranos que combatieron al ejército español en las tres guerras de independencia. Una columna de 20 metros de alto, rematada por un gorro frigio, distintivo de libertad, y que la rodean cuatro cañones de bronce.

En la década del 40 del siglo XX fueron emplazadas las 2 pérgolas  en los extremos norte y sur que facilitan el acceso a las áreas exteriores. El emblemático conjunto arquitectónico también hace gala de seis jardines, un monumento a la memoria de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, y de los generales de la Guerra de Independencia Francisco Sánchez Hechavarría y Joaquín Castillo Duany, médico, investigador y primer cubano en explorar el Polo Norte.

Igualmente se rinde homenaje a Perucho Figueredo, autor del Himno Nacional Cubano, al comandante inolvidable Camilo Cienfuegos y al capitán Montes de Oca, quien murió en la última etapa insurreccional cubana.

Con su ir y venir, Santiago de Cuba la cuida y la protege; recientemente se restauró ella y su entorno con el proyecto “Restauración Plaza Marte”, bajo los auspicios del Conservador de la Ciudad, concentrándose sus labores en las pérgolas, los hemiciclos y las escaleras así como en el piso de granito pulido para devolverle su esplendor original; se rehabilitó, además, el mobiliario urbano, así como las estatuas, bustos, monumentos y el sistema de luminarias.

El modo en que se disponen sus bancos facilita la charla y la camaradería de los concurrentes así como el paso constante de santiagueros y turistas, donde disfrutan de muchos entretenimientos, desde presentaciones, artísticas, juegos infantiles, ventas de flores, y otras opciones valederas para cualquier etapa y “que hacen que el tiempo vuele” al decir del desaparecido cronista y periodista “Ramón Cisneros Jústiz y quien escribió extensamente sobre sus peculiaridades. Él privilegió con sus santiaguerías sus alrededores remotos: los pozos de Santa Ana, el otrora cementerio de la villa, el cuartel Reina Mercedes, y los caminos para El Caney.

Aquí se reúnen amantes del deporte en general, en una de las peñas más famosas del país y que crece cada día con sus niciativas populares, ya no solo sobre el beisbol sino por todo el activismo deportivo cubano y de la ocupación sana del tiempo libre.

Al igual que se definen muchas rutas, citas significativas como los grupos participantes en los desfiles del Festival del Caribe, actos patrióticos, congas, y paseos en los carnavales; en el último mes del año, la feria gigante donde hay variedad de ofertas para la alegría de todos.

Cabe definir que la Plaza de Marte comparte el privilegio con el parque Céspedes de personificar el espíritu hospitalario y entusiasta de la ciudad caribeña por excelencia.

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