Plaza de la revolución

Plaza de la revolución
Plaza de la revolución

viernes, 31 de octubre de 2014

Paisajista cubano José Joaquín Tejada


José Joaquín TejadaPor Karina Sotomayor Otero

Santiago de Cuba, 31 oct.— Sin dudas, el fue uno de esos grandes hombres de la humanidad, capaz de sorprender y conquistar a una de esas mentes universales como la de nuestro apóstol José Martí. Se vino a la vida en Cuba, el 18 de septiembre de 1867. "En el está humanitario y robusto, el pintor nuevo de Cuba", se afirmaría con los años en la copiosa prosa martiana.

Fue José Joaquín Tejada uno de esos creadores que no escondió jamás las penas visibles y espirituales del mundo, más bien las compuso e hilvanó a través de todos sus colores en busca del remedio del hombre. En el Museo Emilio Bacardí Moreau de esta ciudad, se enseñorea en un amplio e importante panel de la sala de arte, un mensaje pictórico con la factura de nuestro autor. “La Confronta” o “La lista de lotería”, fue una de sus mejores creaciones.

En la obra y bien lo desglosó Martí, el artista va por la piedad y el sentido de las figuras, es un “adivino” que pone la historia toda y el carácter de cada variedad social. En gran formato aparecen como atrapados en su época, varias personas curioseando en el mundo de la lotería; mozo, modista, estudiante y empleado, todos completan desde su perspectiva, la existencia y realidad barcelonesas. Estas fueron algunas de las impresiones reflejadas por Martí luego de su encuentro con tal pieza en una exposición en Nueva York, así constó en una extensa crónica publicada en el Patria, en su número del ocho de diciembre.

Aseveró desde una verdadera crítica artística el más universal de los cubanos que Joaquín pudo errar en el dibujo que tres años atrás no manejaba con tal destreza, puntualizó además que no cayó en la tentación del color pues pudo más “la suave tristeza del hombre pensador”.

Tejada adivinó los secretos del retrato y la composición, se sirvió de la pintura de género, de los temas históricos o mitológicos, aunque siempre prefirió el paisaje. A sus veintisiete años Martí con su visión futurista lo destacaba como una promesa: “Ámese al artista nuevo de Cuba, al que padece de la pena humana, y no tiene pinceles para los vanos y culpables de la tierra, sino para los adoloridos y creadores.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario