Plaza de la revolución

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martes, 28 de mayo de 2019

Batalla de El Uvero, triunfo de lealtad y solidaridad

Por Jorge Wejebe Cobo
 
La madrugada  del 28 de mayo de 1957 presagiaba   para la guarnición del cuartel de El Uvero, en la costa de la Sierra Maestra,  el rutinario  comienzo de un nuevo día  para la tropa dedicada a patrullar la región y mantener el orden en el poblado, cuando de la espesura del monte cercano un certero disparo  destruyó el equipo de radio del campamento y de inmediato una lluvia de balas acribillaron el lugar.
     
Hasta principios de 1957 la presencia militar en El Uvero se reducía a unos pocos soldados dedicados fundamentalmente a cuidar los intereses de los latifundistas de la zona y sus negocios de extracción de madera que era embarcada por el muelle, pero para el mes de mayo se reforzó el destacamento militar con  un contingente de alrededor de  50 hombres.
    
Con ese refuerzo parecía muy improbable que el incipiente Ejército Rebelde atacara el cuartel fortalecido, además, con ametralladoras y fusiles automáticos.
     
En esa época, el núcleo guerrillero se iniciaba en la estrategia de realizar ataques a pequeñas guarniciones, como  al cuartel de La Plata en enero,  y emboscadas en las cuales el factor sorpresa y el dominio del terreno montañoso permitían hacer bajas, sin casi pérdidas.
     
Esa estrategia cambió cuando  lejos del lugar, al norte, cerca de la ciudad de Holguín, acaeció un hecho que prefiguró el destino de la posición enemiga en El Uvero.
     
Los servicios de inteligencia de la dictadura  penetraron los planes de un grupo de revolucionarios dirigidos por Calixto García White, que viajaban rumbo a Cuba a bordo del yate Corinthia, el cual inició la travesía el mes anterior desde Miami.
     
El desembarco de los 27 expedicionarios ocurrió en la costa norte de la actual provincia de Holguín, donde el coronel Fermín Cowley, jefe militar de la región, los esperó con cientos de soldados y asesinó a la mayoría de los expedicionarios, entre ellos a su jefe, e impidió que se establecieran en la Sierra Cristal como eran sus planes.
     
Fidel Castro, al frente del entonces incipiente Ejército Rebelde, conoció de la expedición y para desviar la atención de la soldadesca decidió el ataque contra la  fuerte guarnición de El Uvero.
     
El Comandante en Jefe  recogió las razones de aquella decisión en su reflexión titulada: “Un esclarecimiento honesto”, del primero de junio de 2012.
     
Destacó que un fuerte sentimiento de solidaridad los llevó a una decisión difícil que ponía en gran peligro la existencia de los rebeldes, pero prevalecieron los valores de lealtad con los que combatían a la dictadura sin importar a qué tendencia u organización insurreccional pertenecían.
    
Con informaciones escasas e imprecisas en la madrugada del 28 de mayo, el Comandante en Jefe inició el ataque al cuartel de El Uvero con un disparo de su fusil de mira telescópica que destruyó la planta de radio e impidió a los soldados batistianos solicitar refuerzos, en especial de la aviación.
     
Los bombardeos aéreos representaban un riesgo para los rebeldes, enfrascados en un combate frente a un enemigo bien atrincherado en fortines hechos de gruesos troncos de madera, que tuvieron que ser tomados uno a uno con un gran derroche de coraje y vidas de los atacantes.
    
El guerrillero  Juan Almeida resultó impactado en el pecho y se salvó porque una cuchara que llevaba en el bolsillo atenuó la descarga. Guillermo García mantuvo el fuego y neutralizó uno de los fortines.

Ernesto Che Guevara disparaba parado con un fusil ametralladora que se encasquillaba.
     
Raúl Castro avanzó con su pequeño pelotón contra otro de los fortines de troncos, todo en una carrera contra el tiempo antes de que pudiera aparecer la aviación.
     
Así fue transcurriendo el asalto, hasta que los soldados se rindieron después de alrededor de tres horas de acción bélica.
        
Las fuerzas rebeldes tuvieron siete bajas y ocho heridos, entre ellos Juan Almeida, mientras que el ejército batistiano perdió   
14 hombres y totalizó 19 heridos. Solo unos pocos soldados pudieron escapar.
    
Los revolucionarios ocuparon decenas de fusiles, armas cortas y miles de proyectiles, y sobre todo en la tropa se acrecentaron el espíritu de lucha y la decisión de vencer.

miércoles, 30 de enero de 2019

Ataque aéreo a Loma de Caracas

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 30 ene.— No hubo situación más difícil para el ejército rebelde cuando aún estaba en su fase inicial y solo 30 combatientes lo integraban, que el ataque aéreo ocurrido el 30 de enero de 1957 sobre el lugar conocido por Loma de Caracas, donde habían establecido su campamento antes de alcanzar sus dos primeras victorias en Río La Plata y Llanos del Infierno los días 17 y 22 de ese mes, respectivamente.

El ataque se produjo en las primeras horas de la mañana por varios aviones caza de la dictadura, que ametrallaron con certeza los sitios más significativos del campamento, entre ellos la cocina y almacén, logrando destruir las instalaciones existentes, aunque sin causar víctimas entre los rebeldes debido a la medida ordenada por Fidel de no pernoctar en ningún bohío o casa.

No obstante, debido a la intensidad del ataque aéreo el grupo se dispersó por toda la zona, acordándose previamente que ante contingencias de este tipo el punto de reencuentro sería el lugar conocido por la Cueva del Humo, algo distante de la zona de Caracas.

De esa forma, el núcleo inicial del ejército rebelde se vio reducido nuevamente a pequeños grupos de combatientes, que solo lograron reagruparse a partir del 2 de febrero cuando recibieron otro refuerzo procedente de Manzanillo, así como medicinas y otras facilidades, sobre todo ropa y alimentos.

Pasado ya algún tiempo se conoció que la exactitud de aquel ataque aéreo sobre el campamento de Loma de Caracas se debió a la traición del guía principal de los rebeldes, Eutimio Guerra, quien incluso iba junto al asesino teniente Casilla Lumpuy en la avioneta de reconocimiento, señalando los puntos clave que debían ser ametrallados y bombardeados con exactitud.

El traidor Eutimio Guerra se mantuvo como guía del ejército rebelde hasta mediados de febrero de 1957 cuando se comprobó que tras ser apresado por el ejército de Batista el asesino Casilla le perdonó la vida ofreciéndole dinero y cargos militares a cambio de asesinar a Fidel y otras delaciones como el ataque aéreo de Loma de Caracas.

Tras ser descubierto el traidor Eutimio Guerra fue juzgado por el ejército rebelde y condenado a muerte, siendo ejecutado el 17 de febrero de 1957 en la Sierra Maestra.

jueves, 17 de enero de 2019

Combate de La Plata: Primera Victoria del naciente Ejército Rebelde

Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 17 ene.— Tras el reencuentro de Raúl y Fidel el 18 de diciembre de 1956 en Cinco Palmas, el naciente ejército rebelde integrado por solo 12 hombres y siete armas, comenzó un proceso de fortalecimiento que ya para los primeros días deenero había aumentado el número de guerrilleros a treinta y a veinticuatro el de las armas.

Fue ese el momento considerado oportuno para iniciar las acciones de combate contra la dictadura, escogiéndose para ello un pequeño cuartelito ubicado en las proximidades del Río La Plata, con una guarnición de cinco soldados y cinco marineros bienarmados, al mando de un sargento.

La Plata era entonces un sitio costero sureño donde existían además del cuartel, una vivienda de un mayoral de la zona y dos o tres familias, pues el resto de los campesinos habían sido obligados a internarse monte adentro por la guardia rural para beneficio de los latifundistas de la zona.

Concebido el plan de ataque por la guerrilla, que se dividió en cuatro grupos, sobre las dos de la madrugada una ráfaga de ametralladora disparada por Fidel marcó el inicio del combate, que se prolongó por unos 40 minutos, al ofrecer los soldados y marineros una resitencia inesperada, pero finalmente fueron derrotados.

El saldo de la acción para el Ejército de la tiranía, fue de dos muertos y cinco heridos, aunque tres de ellos fallacieron posteriormente. Los rebeldes por su parte, no tuvieron ninguna baja y ocuparon nueve fusiles, una ametralladora, proyectiles y otros medios y avituallamientos, que sirvieron para fortalecer a la guerrilla.

A las cuatro y treinta de la madrugada del 17 de enero de 1957 el pequeño núcleo guerrillero se retiraba del escenario del combate en La Plata, adentrándose en lo más abrupto de la Sierra Maestra, pero antes dejó en libertad a los prisioneros y entregó toda la medicina disponible para los heridos, algo que se convirtió en una práctica habitual durante el curso de la guerra.

Si bien la toma del cuartel de La Plata se convirtió en la primera victoria del ejército rebelde, esta acción puso en conocimientos de la población cubana el hecho de que Fidel estaba vivo, y no muerto como había asegurado la dictadura y que la guerrilla existía, para convertir en realidad el propósito de ser libres o mártires.

A 59 de este combate, La Plata ya no es un lugar olvidado de la costa suroriental, sino una pequeña pero pujante comunidad del municipio de Guamá en la provincia de Santiago de Cuba, que cuenta con un número considerable de viviendas, consultorio médico, escuelas, comercios, electricidad, excelente vía de comunicación y otras facilidades sociales, sueños que comenzaron a hacerse realidad precisamente el 17 de enero de 1957, con la primera victoria del Ejército Rebelde.

domingo, 30 de diciembre de 2018

El ejército de Batista durante la batalla de Maffo

Por Arnoldo Fernandez Verdecia

Santiago de Cuba, 30 dic.— El ejército de Batista se atrincheró durante 20 días del mes de diciembre de 1958 en las naves y almacenes del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba ubicadas en el poblado de Maffo.

En la citada instalación, los soldados del gobierno tiránico, estuvieron comandados por el Comandante Hernández Ríos, militar que nunca aceptó la derrota y que maniobró todo el tiempo para lograr un pacto de paz con los rebeldes, digno de la tropa que dirigía.

El 14 de diciembre de 1958 se produjo una tregua en los combates de Maffo; Hernández Ríos le comunicó a Fidel Castro a través de un enlace, que aceptaba la rendición, si le permitían retirarse  con todo su armamento a la ciudad de Bayamo. Las condiciones exigidas por el militar batistiano, no fueron aceptadas por el alto mando rebelde y prosiguió la batalla.

Hernández Ríos solicitó a sus superiores en Bayamo, que enviaran con   urgencia una  tropa de refuerzo, pues era la única manera de contener el ataque del Ejército Rebelde y aspirar un posible pacto  para salir de aquel cerco con todo el honor respetado.

Las autoridades militares de Bayamo comprendieron  la urgencia, por lo que el 15 despacharon un Batallón de Infantería y tanques Sherman, con órdenes de avanzar desde Jiguaní e ir por el norte de Baire a Maffo y reforzar la tropa sitiada, al mando del capitán Rafael Verdecia.

El 16 de diciembre, tropas rebeldes al mando del capitán Reinaldo Mora y del teniente Ernesto Rosales (Netico), entablaron combate en el cruce de caminos denominado “La Anacahuita” y con bravura e inteligencia, rechazaron el avance del refuerzo enemigo a pesar del hostigamiento de la aviación, que esparcía metralla y bombas  por doquier, incluyendo el pueblo de Maffo.

El Combate de Cruce de la Anacahuita fue vital en el destino de Maffo. Gracias a la pericia de los hombres que se batieron allí, el Comandante Hernández Ríos no recibió el Batallón de refuerzo esperado, su moral combativa decayó y según información de inteligencia, el teniente Antonio Regueira asumió el mando en los últimos días.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Liberación de Palma Soriano: Ejército Rebelde a las puertas de Santiago

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 27 dic.— La población de Palma Soriano está festejando hoy el aniversario 60 de la liberación de esa ciudad por el Ejército Rebelde, el 27 de diciembre de 1958, después de cinco días de violentos combates.

El ataque a Palma se había iniciado al amanecer del 23 de diciembre por tropas conjuntas del Primer, Segundo y Tercer Frentes bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro, en tanto que la ciudad era defendida por unos 350 efectivos de la tiranía, que se habían atrincherado en varios puntos de la misma recibiendo además, el apoyo de la aviación que bombardeaba indiscriminadamente.

Sin embargo, una a una fueron cayendo las posiciones enemigas que se rendían a las fuerzas insurgentes, hasta el amanecer del día 27 cuando capituló la compañía 104 incluido su Comandante que fuero hechos prisioneros.

En Palma Soriano el Ejército Rebelde ocupó 357 armas entre fusiles, carabinas, ametralladoras, bazookas, y más de 85 MIL balas de distintos calibres, así como numerosos avituallamientos de campaña, mientras que l256 soldados y oficiales fueron hechos prisioneros.

En el parte militar dado a conocer el propio día 27 de diciembre de 1958 por Radio Rebelde sobre la toma de Palma Soriano, el mando rebelde denunciaba la orden que había dado el dictador a su aviación, de bombardear las ciudades liberadas en Las Villas y Oriente así como zonas rurales de Pinar del Río y Camagüey, tal y como lo había hecho antes en las zonas montañosas.

Denunciaba asimismo el parte “que todas esas amenazas de ofensiva aérea encierran una antipatriótica maniobra para propiciar una intervención extranjera en Cuba. Pero nadie podrá robarle al pueblo de Cuba el saldo beneficioso de la Revolución”

La liberación de Palma Soriano el 27 de diciembre de 1958, hace hoy 60 años, abrió al Ejército Rebelde las puertas de Santiago de Cuba sobre la cual avanzaban ya los efectivos revolucionarios para librar la batalla final contra la dictadura en Oriente ya que en esta capital tenía concentrado más de cinco mil soldados.

martes, 7 de agosto de 2018

Derrota Ejército Rebelde ofensiva general de verano

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 7 ago.— Hace 60 años, el 7 de agosto de 1958, en un parte de guerra leído a través de la emisora Radio Rebelde por el Comandante en Jefe Fidel Castro anunciaba la derrota de la ofensiva general de verano lanzada por la dictadura batistiana contra la Sierra Maestra a partir del 24 de mayo de ese año, con el empleo de más de 10 mil efectivos dotados de los más modernos medios militares suministrados por Estados Unidos.

En la víspera, el 6 de agosto, tropas rebeldes al mando del Comandante en Jefe Ernesto Che Guevara habían desalojado de la localidad de Las Mercedes los restos del Batallón 17 del ejército de la tiranía, obligándolo a huir hacia el llano, por lo que la Sierra Maestra se convirtió a partir de ese momento en territorio libre de Cuba, bajo el control absoluto del Ejército Rebelde.

Para la ofensiva general de verano, denominada también Fin de Fidel, el ejército batistiano envió a la Sierra Maestra más de 10 mil soldados, agrupados en 14 batallones y nueve compañías, además de otras unidades adicionales de tanques, artillería terrestre e infantería, apoyadas todas por la aviación y unidades navales de la dictadura.

Durante los 76 días que transcurrieron entre el 24 de mayo y el 6 de agosto de 1958, se produjeron en la Sierra Maestra, de norte a sur y de este a oeste, más de 30 combates de importancia y seis batallas de envergadura, entre ellas la del Jigüe, donde fueron derrotados dos batallones élites de la dictadura, integrados por unos 700 soldados y oficiales.

Durante los dos meses y medio de duro batallar en la Sierra Maestra, el ejército batistiano perdió más de mil hombres entre muertos, heridos, prisioneros y desertores, mientras que las fuerzas rebeldes, integradas solo por poco más de 150 combatientes, tuvieron 27 muertos, entre ellos, el Comandante René Ramos Latour y los capitanes Ramón Paz y Andrés Cuevas, ascendidos póstumamente a Comandantes. El número de heridos alcanzó el medio centenar.

Con la derrota de esta ofensiva de verano de la tiranía batistiana contra la Sierra Maestra, el Ejército Rebelde, pasó a la contraofensiva, aumentó sus filas en unos 900 combatientes e inició la extensión de la guerra por el resto del territorio oriental, mientras que dos columnas al mando de Camilo y Che, iniciaron a fines de agosto la invasión a Las Villas y al occidente del país. Comenzaba así el principio del fin de la tiranía de Fulgencio Batista.

miércoles, 27 de junio de 2018

1ra batalla del ejército rebelde en Santo Domingo


Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 27 jun.— El 27 de junio de 1958 tropas del Ejército Rebelde inician la primera batalla de Santo Domingo, localidad situada en las inmediaciones de La Plata donde se había establecido la comandancia general insurgente, para enfrentar la poderosa ofensiva de

verano con la cual el régimen batistiano pretendía aniquilar a Fidel y sus seguidores que en esos momentos apenas rebasaban los 200 combatientes de la zona.

El 19 de junio, después de vencer la resistencia de dos escuadras rebeldes emboscadas en el camino, dos batallones del ejército de la dictadura, al mando del sanguinario coronel Sánchez Mosquera, lograron penetrar en Santo Domingo y establecer allí su campamento con el propósito de atacar a la jefatura del mando rebelde en La Plata, donde también se encontraban el hospital y Radio Rebelde.

A pesar de la diferencia en el número de combatientes 200 contra 600, las tropas rebeldes de la Columna Uno mantuvieron el asedio contra Santo Domingo, arreciando los ataques a los batallones cercados los días 28 y 29 de junio, aunque no se logró dispersarlos ni rendirlos.

A partir del 30 de junio de 1958 se incorporaron a esta batalla otros cien combatientes rebeldes traídos como refuerzo desde el Tercer Frente y el grupo de Camilo que se encontraba combatiendo en la llanura del Cauto desde dos meses atrás, con los cuales la fuerza guerrillera se elevó hasta 300 hombres.

Si bien esta primera batalla de Santo Domingo no puede inscribirse como una victoria, si tiene el mérito de haber iniciado un viraje en la guerra que paralizaría la ofensiva emprendida por la dictadura batistiana desde finales del mes de mayo.

En esa ofensiva, que fue denominada por el régimen fin de Fidel, la dictadura lanzó contra la Sierra Maestra unos 10 mil soldados, contando con los más modernos recursos militares de tierra, aire y mar a lo cual habría que sumar el apoyo moral y material de Estados Unidos al dictador Batista.

Los combates de esta zona de La Plata donde se asentaba la comandancia general del ejército rebelde, se extendieron por unos 35 días, pues desde distintos puntos de la Sierra Maestra fueron lanzados varios batallones de soldados de la dictadura, pero ninguno pudo conseguir el objetivo perseguido dada la resistencia insurgente.

Poco más de un mes después se produjo la batalla de Las Mercedes que marcó la derrota de la ofensiva batistiana y dio inicio a la contraofensiva del ejército rebelde, que no se detuvo hasta la victoria final el primero de enero de 1959.

viernes, 4 de mayo de 2018

Camilo, combate en La Estrella

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 may.— El 4 de mayo de 1958, hace 60 años, tropas al mando del Comandante Camilo Cienfuegos libran una de las más importantes acciones llevadas a cabo hace 58 años en el frente del llano, cuando cientos de soldados de la dictadura, después de cercar el Campamento Rebelde en la zona conocida por La Estrella, al oeste de Bayamo, atacaron a los insurgentes con el objetivo de aniquilarlos.

Sin embargo, los guerrilleros, muchos menos numéricamente en hombres y armas que los soldados, enfrentaron con valentía el ataque del ejército que se prolongó por varias horas con fuerte resistencia entre uno y otro bando.

En ese sentido, un campesino residente en la zona y testigo del encarnizado enfrentamiento diría: “Que parecía que en La Estrella el mundo se acababa”, teniendo en cuenta la intensidad del combate, mientras que el propio Camilo con la jocosidad que le caracterizaba señaló: “Que para ninguno de los dos bandos los mangos estuvieron bajitos”

No obstante, Camilo puso a prueba una vez más su genio táctico y con hábiles movimientos de la tropa logó romper el cerco y abandonar la zona, sin que el ejército pudiera lograr e propósito de aniquilar la guerrilla a pesar de la superioridad en todos los sentidos.

El propio Camilo al informarle al Comandante en Jefe Fidel Castro sobre el desarrollo del combate señaló: “Creo que pocas veces el llano ha sido testigo de peleas parecidas”

Como se recordará Camilo Cienfuegos aún con el grado de Capitán fue el primer jefe guerrillero que el 31 de marzo de MIL 958 bajó de la Sierra Maestra con 13 hombres para fundar un frente del Ejército Rebelde en los llanos del valle del Cauto y operar en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas, una de las acciones más osadas de nuestra última gesta de liberación nacional.

El intrépido Comandante Camilo Cienfuegos, conocido por el Señor de la Vanguardia, permaneció en los llanos del Valle del Cauto hasta mediados de junio de 1958, cuando fue llamado por Fidel nuevamente a las montañas para enfrentar la ofensiva de verano lanzada por la dictadura en la Sierra Maestra.

jueves, 3 de mayo de 2018

60 aniversario de la reunión en Altos de Mompié

Por Armando Fernández Martí  

Santiago de Cuba, 3 may.— De decisiva para el futuro de la Revolución calificó el Comandante Che Guevara la reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, que convocada por el Comandante en Jefe y Secretario General de esa organización revolucionaria, Fidel Castro Ruz, se efectuó el 3 de mayo de 1958 en Altos de Mompié, Sierra Maestra.

El tema principal de esta reunión fue un análisis exhaustivo y crítico del fracaso de la huelga del 9 de abril de 1958 cuyo objetivo era precipitar la derrota del tirano Fulgencio Batista, resultando todo lo contrario porque se  subestimó la participación de la clase obrera en la misma y se priorizaron las acciones combativas en las ciudades, que se convirtieron en un fracaso y dejaron un saldo de más de un centenar de combatientes caídos, centenares tuvieron que pasar totalmente a la clandestinidad, alzarse o exiliarse.

Esos resultados adversos situaron al movimiento revolucionario en uno de los momentos más difíciles de todo el proceso de la lucha contra la tiranía, mientras que el régimen,  envalentonado por su aparente victoria, decidió lanzar contra la Sierra Maestra una ofensiva general con 10 MIL soldados para acabar totalmente con la lucha en las montañas y con el Comandante en Jefe, de ahí que este plan fuera denominado “Fin de Fidel”.

En esta reunión de Altos de Mompié además de Fidel participaron los miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, René Ramos Latour, Faustino Pérez, Haydée Santamaría, Celia Sánchez, Vilma Espín, Marcelo Fernández Font, David Salvador y Enzo Infante, asistiendo como invitados el Comandante Che Guevara, así como Antonio Torres y Luís M. Bush.

Otro acuerdo importante de esta reunión fue que la dirección política y militar de la revolución sería ejercida por Fidel, designado como Secretario General de Movimiento 26 de Julio y Comandante en Jefe de todas las fueras, incluidas las milicias urbanas. Además, el ejército revolucionario del M-27-7 cambiaría de nombre para convertirse en el Ejército Rebelde, a fin de permitir que todos los que luchaban contra la dictadura, independiente de la organización en que militaran estarían bajo la dirección de ese mando único.

En ocasión del fracaso de la Huelga de Abril de 1958, Fidel escribió a uno de sus organizadores expresándole: “Hemos perdido una batalla, pero no la guerra. Tengo la esperanza de que en el menor tiempo de los que muchos son capaces de imaginar habremos convertido la derrota en victoria”. La reunión del 3 de mayo en Altos de Mompié, fue, sin dudas, la avanzada de esa victoria final de la Revolución.

miércoles, 17 de enero de 2018

Combate La Plata, victoria militar y moral del Ejército Rebelde

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 17 ene.— Cuando el 17 de enero de 1957, el Ejército Rebelde atacaba y tomaba el cuartel de la dictadura ubicado próximo a la desembocadura del río La Plata, en la costa sur oriental, se lograban dos importantes victorias: en primer lugar, la militar, y en segundo lugar, la de carácter moral, porque con ella el régimen tuvo que aceptar la existencia de la guerrilla, que según el propio tirano Fulgencio Batista ya había sido liquidada y muerto su líder Fidel Castro.

El cuartelito de río La Plata era una instalación pequeña de madera y techo de zinc, con una guarnición de apenas 13 soldados bien entrenados y armados, mientras que los atacantes recién iniciaban la lucha no pasaban de 30 y sólo 22 pudieron combatir entre ellos 18 expedicionarios del Granma, porque eran los únicos que poseían armas.

Sin embargo, y a pesar de la resistencia de los soldados, el combate iniciado a las 2 y 30 de la madrugada se prolongó por 40 minutos, tras los cuales la guarnición se rindió con un saldo de dos muertos, cinco heridos graves, tres fallecieron después, y dos prisioneros. En tanto otros dos y el jefe del cuartel lograron huir. Por parte del Ejército Rebelde no hubo muertos ni heridos.

Como resultado de la acción los insurgentes capturaron una 10 armas, miles de proyectiles y numerosos avituallamientos de guerra, que sirvieron para fortalecer la capacidad combativa de los revolucionarios y aumentar el núcleo inicial del Ejército Rebelde con campesinos de la Sierra Maestra que se incorporaron.

Después de atender a los heridos, suminístrales los medicamentos necesarios y explicarle a los soldados los objetivos de la lucha iniciada por los revolucionarios, los prisioneros fueron puestos en libertad y las instalaciones del cuartel de río La Plata incendiadas.

Sobre las 4 y 30 de la madrugada los rebeldes abandonaron la zona para internarse en el firme de la Sierra Maestra próximo al Pico Turquino, dejando atrás los ecos de la primera victoria y las ruinas humeantes del cuartel, lo que motivó a Raúl Castro a anotar en su diario: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”

Señala el periodista Armando Fernández Martí, que hoy 61 años después río La Plata es una floreciente comunicada rural de la provincia Santiago de Cuba donde la Revolución construyó numerosas viviendas y obras sociales, entre ellas, cuatro escuelas dotadas de los más modernos medios para la educación, donde estudian y se forman cientos de niños campesinos.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Liberación de Palma Soriano: Ejército Rebelde a las puertas de Santiago

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 27 dic.— La población de Palma Soriano está festejando hoy el aniversario 59 de la liberación de esa ciudad por el Ejército Rebelde, el 27 de diciembre de 1958, después de cinco días de violentos combates.

El ataque a Palma se había iniciado al amanecer del 23 de diciembre por tropas conjuntas del Primer, Segundo y Tercer Frentes bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro, en tanto que la ciudad era defendida por unos 350 efectivos de la tiranía, que se habían atrincherado en varios puntos de la misma recibiendo además, el apoyo de la aviación que bombardeaba indiscriminadamente.

Sin embargo, una a una fueron cayendo las posiciones enemigas que se rendían a las fuerzas insurgentes, hasta el amanecer del día 27 cuando capituló la compañía 104 incluido su Comandante que fuero hechos prisioneros.

En Palma Soriano el Ejército Rebelde ocupó 357 armas entre fusiles, carabinas, ametralladoras, bazookas, y más de 85 MIL balas de distintos calibres, así como numerosos avituallamientos de campaña, mientras que l256 soldados y oficiales fueron hechos prisioneros.

En el parte militar dado a conocer el propio día 27 de diciembre de 1958 por Radio Rebelde sobre la toma de Palma Soriano, el mando rebelde denunciaba la orden que había dado el dictador a su aviación, de bombardear las ciudades liberadas en Las Villas y Oriente así como zonas rurales de Pinar del Río y Camagüey, tal y como lo había hecho antes en las zonas montañosas.

Denunciaba asimismo el parte “que todas esas amenazas de ofensiva aérea encierran una antipatriótica maniobra para propiciar una intervención extranjera en Cuba. Pero nadie podrá robarle al pueblo de Cuba el saldo beneficioso de la Revolución”

La liberación de Palma Soriano el 27 de diciembre de 1958, hace hoy 59 años, abrió al Ejército Rebelde las puertas de Santiago de Cuba sobre la cual avanzaban ya los efectivos revolucionarios para librar la batalla final contra la dictadura en Oriente ya que en esta capital tenía concentrado más de cinco mil soldados.

martes, 14 de noviembre de 2017

Liberación de Imías por el Ejército Rebelde

Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 14 nov.— El 14 de noviembre de 1958 hace hoy 59 años tropas del Ejército Rebelde atacaron y tomaron el cuartel de Imías, al sureste de la antigua provincia de Oriente, liberando definitivamente esa localidad de la soldadesca del régimen dictatorial. Esta acción estuvo a cargo de los combatientes rebeldes de las columnas 6 y 18 del Segundo Frente Oriental que en una audaz operación que denominaron Ciro Frías Cabrera, en honor a ese valiente capitán guerrillero muerto durante un primer intento de tomar el poblado de Imías, el 9 de abril de ese mismo año en 1958.

Durante más de una hora las fuerzas guerrilleras tuvieron que combatir fuertemente contra los soldados de la tiranía que defendían el cuartel de la localidad el cual había sido bien fortificado construyendo a sus alrededores zanjas y trincheras para resistir los ataques rebeldes.

Sin embargo, los defensores de la instalación tuvieron que levantar bandera blanca y ceder ante el empuje del ataque de la guerrilla que sólo tuvo 12 heridos durante el enfrentamiento.

En el breve pero sangriento combate el enemigo sufrió 27 muertos, 33 heridos y 60 prisioneros. Como botín de guerra le fueron capturados 106 fusiles, cinco ametralladoras de trípode  30.06, un mortero, una bazuca, tres cajas de granadas de mano y un equipo de radio, entre otros pertrechos militares, los que sirvieron a las fuerzas rebeldes durante la ofensiva que culminó con la victoria del primero de enero de 1959.

De esa forma, el 14 de noviembre de 1958, Imías se convertía en una de las primeras poblaciones liberadas por la guerrilla del Segundo Frente, entre las ciudades de Baracoa y Guantánamo, como parte de la ofensiva final contra el régimen de Fulgencio Batista que había sido dispuesta dos días atrás por la Comandancia General del Ejército Rebelde y su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Creación del IV Frente guerrillero del Ejército Rebelde Simón Bolívar

Bandera del Ejército Rebelde
Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 nov.— Con la apertura del IV Frente Simón Bolívar el 4 de noviembre de 1958, hace hoy 59 años, todo el territorio de la antigua provincia de Oriente, la más extensa del país, quedó bajo el asedio del Ejército Rebelde, que ya por estos días desarrollaba la ofensiva final contra la dictadura batistiana.

Días antes, entre finales de octubre y principios de noviembre, desde la Sierra Maestra partieron las tropas de las Columnas Doce, Catorce y Treinta y Dos para operar en los llanos orientales, desde Holguín hasta los límites con Camagüey, territorio este último que recibiría también las fuerzas de la Columna Treinta y Uno para crear el frente de esa provincia.

La jefatura del del IV Frente Simón Bolívar estaba ubicada en la región holguinera, siendo designado como jefe del mismo el Comandante Delio Gómez Ochoa, quien además, dirigía la Columna Treinta y Dos José Antonio Echeverría, que con unos 65 combatientes operaría en todo el territorio asignado con gran movilidad.

Por su parte, la Columna Doce que llevaba el nombre de Simón Bolívar estaba bajo la dirección del Comandante Lalo Sardiñas, cuya misión sería hostigar las fuerzas enemigas, impidiendo su aprovisionamiento desde el Occidente de la isla y asegurar la marcha triunfal de los restantes frentes del Ejército Rebelde.

Al momento de constituirse el IV Frente la Columna Catorce era apenas un pelotón bajo las órdenes del Comandante Eddy Suñol, cuyo desempeño en la guerra le permitió hacerse de una buena cantidad de armas y crecer hasta convertirse en una verdadera columna de 465 integrantes, que operaban en zonas de Holguín y la actual provincia Granma.

De igual forma integraba el IV Frente Simón Bolívar el Pelotón Femenino Las Marianas formado por mujeres combatientes procedentes de la Sierra Maestra, destacándose entre ellas Isabel Rielo, que alcanzó el grado de Teniente durante la guerra y Delsa Esther Puebla, Teté, la única que en la actualidad ostenta el grado de General de nuestras FAR.

Entre las principales acciones libradas por las tropas del IV Frente Simón Bolívar se destacan los combates de La Guanábana, La Presa, Los Güiros, y los ataques a poblados importantes como San Germán, Gibara, Jobabo, Puerto Padre y Buenaventura, entre otros, además del sitio de las ciudades de Holguín y Victoria de Las Tunas ya en las postrimerías de la gesta de liberación nacional.

La estrategia del Comandante en Jefe Fidel Castro al crear el 4 de noviembre de 1958 el IV Frente Simón Bolívar, en los llanos orientales, reafirmó el poderío alcanzado por el Ejército Rebelde durante la ofensiva final contra la dictadura batistiana que condujo al triunfo del primero de enero de 1959.

domingo, 17 de septiembre de 2017

1er combate del Ejército Rebelde en Pino del Agua

Por  Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 16 sep.—  El 17 de septiembre de 1957, hace 60 años, cuando el Ejército Rebelde llevaba ya más de diez meses operando en la Sierra Maestra, tuvo lugar el primer combate de Pino del Agua, que conmocionó a la opinión pública nacional. Tropas guerrilleras de las Columnas 1 y 4 comandadas por Fidel y el Che, respectivamente, habían arribado a Pino del Agua el 10 de septiembre, sin encontrar fuerzas enemigas en ese lugar que era un pequeño caserío construido en los alrededores de un aserradero, en el firme de la Sierra Maestra.

Sin embargo, existía el convencimiento de que de alguna manera el ejército se enteraría de la presencia allí de la guerrilla y trataría de interceptarla, por lo que Fidel decidió continuar camino hacia la zona de Chivirico, pero dejando en ese lugar a la Columna del Che y parte de la suya, para tender una emboscada a las tropas enemigas.

Siete días exactos permaneció la Columna dirigida por el Che emboscada en espera del posible arribo del ejército, que se presentó en la zona el 17 de septiembre comenzando el combate bajo un torrencial aguacero, algo que era habitual en las montañas de la Sierra Maestra.

Las fuerzas de la tiranía que subían hacia Pino del Agua en cinco camiones, fueron dispersadas rápidamente tras los primeros disparos, aunque hubo momentos de tenaz resistencia por algunos soldados que se habían pertrechado bajo los camiones y montes aledaños.

Pero el empuje de la guerrilla en este caso fue superior, pudiendo vencer la resistencia y logrando que los soldados huyeran loma abajo, dejando sus pertrechos y avituallamientos, así como algunas armas importantes.

En resumen, al ejército se le causó pocas bajas en este primer combate de Pino del Agua, pero se logró capturar un buen número de armas que sirvieron para reforzar al Ejército Rebelde, cuyo poder de combate se acentuaba cada vez más en la Sierra Maestra, mientras que la tiranía no pudo ocultar los resultados de este enfrentamiento, que fue conocido en toda la nación, prestigiando a las fuerzas insurrectas.

A juicio del Che, el primer combate de Pino del Agua fue un éxito político-militar, pero mostró la necesidad de mejorar la preparación combativa y disciplina de las tropas rebeldes, para proseguir su avance victorioso hacia el triunfo definitivo, logrado poco más de quince meses después.

Cinco meses después tendría lugar otro combate -mucho más violento- en ese propio sitio. Pino del Agua sería escenario de otro triunfo revolucionario. Volvería a entrar en la historia con olor a barba guerrillera, a traje verde olivo y a victoria.
Hoy, sesenta años después se recuerda el primer Combate de Pino del Agua como un eslabón importante de ese triunfo revolucionario, que derrocó a la tiranía, poco más de dos años después del desembarco de los expedicionarios del Yate Granma y de constituirse el Ejército Rebelde.

sábado, 28 de mayo de 2016

Combate de Uvero y la mayoría de edad del Ejército Rebelde


Combate de Uvero y la mayoría de edad del Ejército RebeldePor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 28 may.— Hace 59 años, a las seis y quince minutos de la madrugada del 28 de mayo de 1957 a la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro y todavía entre las sombras de la noche, se iniciaba uno de los más importantes combates librados por el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra: el de la toma del cuartel de Uvero, localidad situada hoy en el actual municipio santiaguero de Guamá.
Ya a estas alturas, después de más de casi seis meses de existencia de la guerrilla, el Ejército Rebelde había librado otros combates en el sur de la Sierra Maestra, como los de La Plata, Arroyo del Infierno, Altos de Caracas y Alto de Espinosa.

Sin embargo, el combate de Uvero —a decir del Che—, fue el que marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde, en primer lugar, porque acrecentó la moral de aquella pequeña tropa y en segundo, porque ninguna de las otras acciones habían logrado la conmoción que esta victoria que obligó al régimen tiránico a cambiar su estrategia, pasando de la tenencia de pequeños cuarteles en la Sierra Maestra a la de grandes concentraciones de tropas con sus ventajas y desventajas para la guerrilla.

El de Uvero fue un combate duro y uno de los más sangrientos llevado cabo por la guerrilla en la Sierra Maestra. Tuvo una duración de dos horas y cuarenta y cinco minutos y en él tomaron parte unos 120 rebeldes y 53 soldados asentados en ese cuartel.

Se combatió duramente por ambos bandos y el saldo final fue de siete guerrilleros muertos y ocho heridos, mientras que el Ejército tuvo 11 muertos, 19 heridos y 16 prisioneros.

La guerrilla obtuvo en este combate numerosas armas y más de 6 mil proyectiles, así como otros avituallamientos de importancia, que contribuirían a mejorar la situación del Ejército Rebelde.

El Combate del Uvero demostró una vez más que la victoria siempre está de parte de los que luchan por la justicia y en ese sentido, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó en uno de sus aniversarios: "Cuando aprendimos a quitarle las armas al enemigo, habíamos aprendido a hacer la guerra, habíamos aprendido a ser invencibles, ¡habíamos aprendido a vencer!”.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Alegría de Pío: Bautismo de fuego del Ejército Rebelde


Alegría de Pío: Bautismo de fuego del Ejército RebeldePor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 5 dic.— Cuando el 2 de diciembre de 1956, después del azaroso desembarco y de cuatro horas de infernal caminata entre el fango de la ciénaga y los enmarañados manglares, los 82 expedicionarios del Yate Granma pisaron tierra firme y confirmaron que habían llegado a territorio cubano, volvió a reflejarse la alegría en el rostro de aquellos hombres.

Sin embargo, todavía a orilla de los tupidos manglares, comenzó el ametrallamiento de los aviones de la dictadura batistiana, que tiraban a rumbo sin saber siquiera si los expedicionarios se encontraban en la zona, por lo que tuvieron que permanecer allí otro largo rato.

Apenas pudieron los 82 hombres reiniciaron la marcha, también sin rumbo, y con la esperanza de divisar en cualquier momento las siluetas de las montañas de la Sierra Maestra que era el objetivo que se proponían alcanzar para iniciar la nueva gesta de liberación nacional, pero las ansiadas lomas no aparecían.

Los siguientes días fueron iguales, marchaban fundamentalmente de noche para no ser detectados por la aviación, comían lo que iba apareciendo en el camino ofrecido por algunos campesinos, el agua para beber era poca y muchos tenían los pies destrozados por las botas nuevas que llevaban y otros las perdieron durante la travesía por la ciénaga por lo que andaban descalzos.

Así llegaron al amanecer del 5 de diciembre de 1956 al lugar conocido por Alegría de Pío, donde había un pequeño cayo de monte rodeado de inmensos cañaverales. Allí hicieron alto para el descanso y tan pronto despuntó el día el trajín era normal, siempre con la vigilancia adecuada de los propios expedicionarios, aunque bastantes confiados.

Fue así como sobre las 4 y 30 de la tarde se escucharon unos disparos y pronto aquel sitio se convirtió en un infierno de balas y el fuego de los cañaverales. El desconcierto se apoderó de aquella tropa. Unos trataban de protegerse como pudieran, otros se internaron más en los campos de caña y la mayoría emprendió una retirada desorganizada por distintas vías.

En esta situación dantesca, cuando todo parecía perdido, se escuchó la voz viril del Capitán Juan Almeida Bosque: ¡Aquí no se rinde nadie! Y después una palabrota, al decir del Che. Aquel grito quedaría para siempre enlazado a nuestra historia como uña y carne, símbolo de la resistencia.

En Alegría de Pío, en la sorpresiva emboscada del 5 de diciembre de hace 59 años, murieron tres expedicionarios, los 79 restantes lograron huir del lugar en grupos o solos, en los días siguientes 17 fueron capturados y asesinados por aquella zona, otros fueron hechos prisioneros, pero los que quedaron no sin pocos tropiezos, lograron llegar a las montañas y reunirse posteriormente para cumplir la palabra empeñada con el pueblo cubano: Ser libres o mártires.

jueves, 28 de mayo de 2015

Combate del Uvero, que diera la mayoría de edad al Ejército Rebelde


Por Armando Fernández Martí
 
Uno de los hechos más significativos de la última gesta de liberación nacional del pueblo cubano, el combate de Uvero, tuvo lugar el 28 de mayo de 1957, hace hoy 58 años.

El combate del Uvero, que a juicio del Che marcó la mayoría de edad de la guerrilla, aumentó la decisión y esperanza del triunfo sobre las fuerzas de la tiranía y fue una acción solidaria con los expedicionarios del Corynthia que eran perseguidos por las fuerzas represivas al norte de la provincia de Oriente.

Ya a estas alturas la guerrilla había librado otros combates y tomado otros cuarteles batistianos, pero ninguna de esas acciones había logrado la conmoción que la victoria de Uvero, la que hizo que el régimen retirara sus cuarteles pequeños del escenario de la guerra y pasara a la estrategia de las grandes concentraciones de tropas, con sus ventajas y desventajas para las fuerzas rebeldes.

El de Uvero, fue uno de los combates más difíciles y sangrientos librado por la guerrilla en la Sierra Maestra, pues tuvo una duración de casi tres horas, involucró a 133 efectivos de ambos bandos y las bajas entre muertos y heridos se elevó a 38, es decir, más de la cuarta parte de los contendientes.

En este combate, perdieron la vida por el Ejército Rebelde, siete combatientes y ocho resultaron heridos, mientras que el régimen tuvo 11 muertos, 19 heridos y 16 prisioneros, además de capturársele 45 fusiles, una ametralladora, seis morteros y otras armas y proyectiles así como numeroso avituallamiento.

A la dictadura de Fulgencio Batista la derrota de sus tropas en el cuartel de Uvero fue también una derrota política, pues el  propio tirano y sus voceros no se cansaban de repetir por todos los medios, que en la Sierra Maestra solo quedaba un pequeño grupo de forajidos, que no representaba ningún peligro para el régimen y que en poco tiempo serían eliminados totalmente.

Pero la dictadura no  pudo calar ni ocultar su descalabro en Uvero, pues inmediatamente todo el pueblo de Cuba conoció de los éxitos de esta acción del Ejército Rebelde, que a partir de ese momento demostró estar en condiciones para empeños mayores, como realmente sucedió a partir de ese 28 de mayo de 1957.

58 años después los cubanos recordamos la victoria del Ejército Rebelde en el combate de Uvero como o que verdaderamente fue, una hazaña que marcó la mayoría de edad de una guerrilla, que un año y 7 meses después lograría la victoria definitiva de la Revolución y con ella la libertad de la patria.