Hay momentos en que tales artículos son
suscritos por algún prestigioso periodista, como alguien a quien tuve el
privilegio de conocer personalmente en los primeros días de nuestra
lucha en la Sierra Maestra con los restos de una fuerza que había sido
casi totalmente eliminada por la aviación y el ejército de Batista.
Éramos entonces bastante inexpertos; ni siquiera concebíamos que dar esa
impresión de fortaleza a la prensa constituía algo que pudiera merecer
una crítica.
No era así como pensaba aquel valiente
corresponsal de guerra con una historia que le dio nombre en los tiempos
difíciles de la lucha contra el fascismo: Herbert Matthews.
Nuestra
supuesta capacidad de lucha en febrero de 1957 era un poco menor, pero
más que suficiente para desgastar y derrotar al régimen.
Carlos
Rafael Rodríguez, dirigente del Partido Socialista Popular, fue testigo
de lo que, después de la Batalla del Jigüe ?en que una unidad completa
de tropas selectas fue obligada a capitular tras 10 días de combate,
expresé sobre mi temor de que las fuerzas del régimen fueran a rendirse
en julio de 1958, cuando sus tropas élites se retiraban precipitadamente
de la Sierra Maestra, a pesar de estar entrenadas y asesoradas por los
vecinos del norte. Habíamos encontrado la forma adecuada para
derrotarlas.
Era ineludible extenderme un poco en este punto si
deseaba explicar el ánimo con que leí el mencionado artículo del
periódico norteamericano el pasado domingo. Citaré sus partes esenciales
que irán entre comillas:
“…el Presidente Obama debe sentir
angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones
bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato
que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un
giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno.
“Por
primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública
estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea
políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un
embargo insensato. El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para
excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto
del mundo. Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una
larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente
desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años
después de que Fidel Castro llegó al poder.”
“…el deplorable
estado de su economía ha obligado a Cuba a implementar reformas. El
proceso se ha vuelto más urgente a raíz de la crisis financiera en
Venezuela, dado que Caracas le proporciona petróleo subsidiado. Con el
temor de que Venezuela tenga que recortar su ayuda, líderes en la isla
han tomado pasos importantes para liberalizar y diversificar una
economía que históricamente ha tenido controles rígidos.”
“…el
gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus ciudadanos se empleen en
el sector privado y que vendan propiedades como automóviles y casas. En
marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley con el fin de atraer
inversión extranjera. (…) En abril, diplomáticos cubanos comenzaron a
negociar los términos de un tratado de cooperación que esperan firmar
con la Unión Europea. Han asistido a las primeras reuniones preparados,
ansiosos y conscientes de que los europeos van a pedir mayores reformas y
libertades ciudadanas.
“El gobierno autoritario sigue acosando
disidentes, quienes frecuentemente son detenidos por períodos cortos. La
Habana no ha explicado la sospechosa muerte del activista político
Oswaldo Payá.”
Como puede apreciarse una acusación calumniosa y gratuita.
“El
año pasado se flexibilizaron las restricciones de viaje para los
cubanos, lo cual permitió que disidentes prominentes viajaran al
exterior. En la actualidad, existe un ambiente de mayor tolerancia para
aquellos que critican a sus líderes en la isla, pero muchos aún temen
las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos.
“El
proceso de las reformas ha sido lento y ha habido reveses. Pero en
conjunto, estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una
era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las
relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas.
“Como
primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que
mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan
grupos terroristas.
Actualmente, las únicas otras naciones en la
lista son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a
movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya
no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La
Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de
Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno
colombiano y líderes de la guerrilla.
“Las sanciones por parte de
Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961 con el objetivo de expulsar
a Fidel Castro del poder. A través de los años, varios líderes
estadounidenses han concluido que el embargo ha sido un fracaso. A pesar
de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha traído consigo el
riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un grupo electoral que
ha sido decisivo en los comicios nacionales. (…) la generación de
cubanos que defienden el embargo está desapareciendo.
Miembros
de las nuevas generaciones tienen distintos puntos de vista, y muchos
sienten que el embargo ha sido contraproducente para fomentar un cambio
político. Según una reciente encuesta, el 52 por ciento de
norteamericanos de origen cubano en Miami piensan que se debe terminar
el embargo. Una amplia mayoría quiere que los países vuelvan a tener
relaciones diplomáticas, una posición que comparte el electorado
norteamericano en general.
“Cuba y Estados Unidos tienen sedes
diplomáticas en sus capitales, conocidas como secciones de interés, que
desempeñan las funciones de una embajada. Sin embargo, los diplomáticos
estadounidenses tienen pocas oportunidades de salir de la capital para
interactuar con el pueblo cubano y su acceso a los dirigentes de la isla
es muy limitado.
“En 2009, la administración Obama tomó una
serie de pasos importantes para flexibilizar el embargo, facilitando el
envío de remesas a la isla y autorizando a un mayor número de cubanos
radicados en Estados Unidos a viajar a la isla. También creó planes que
permitirían ampliar el acceso a telefonía celular e internet en la isla.
Aún así, sería posible hacer más.
Por ejemplo, se podría
eliminar los límites a las remesas, autorizar mecanismos de inversión en
las nuevas microempresas cubanas y expandir las oportunidades para
norteamericanos que deseen viajar a la isla.
“Washington podría
hacer más para respaldar a las empresas norteamericanas que tienen
interés en desarrollar el sector de telecomunicaciones en Cuba. Pocas se
han atrevido por temor a las posibles repercusiones legales y
políticas.
“De no hacerlo, Estados Unidos estaría cediendo el
mercado cubano a sus rivales. Los presidentes de China y Rusia
viajaron a Cuba en julio con miras a ampliar vínculos.
“El nivel y
envergadura de la relación podría crecer significativamente, dándole a
Washington más herramientas para respaldar reformas democráticas. Es
factible que ayude a frenar una nueva ola migratoria de cubanos
desesperanzados que están viajando a Estados Unidos en balsas.
“Una
relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross,
un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la isla.
Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad civil,
con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el estado
sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar
ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una
acción legislativa en Washington”.
“… varios líderes del
hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá con motivo de la séptima
Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de América Latina insistieron
en invitar a Cuba, rompiendo así con la tradición de excluir a la isla
por exigencia de Washington.
“Dada la cantidad de crisis a nivel
mundial, es posible que la Casa Blanca considere que darle un giro
sustancial a su política respecto a Cuba no es una prioridad. Sin
embargo, un acercamiento con la isla más poblada del Caribe que
incentive el desbloqueo del potencial de los ciudadanos de una de las
sociedades más educadas del hemisferio, podría representar un importante
legado para la administración.
También ayudaría a mejorar las
relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina y a
impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del
antagonismo entre Washington y La Habana.”
“…a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no ha confirmado si Obama asistirá.
“Tiene
que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo considerara
como una oportunidad para desencadenar un logro histórico.”
¡¡¡¡Una
de las sociedades más educadas del hemisferio!!!! Eso sí que es un
reconocimiento. Pero, por qué no lo dice de una vez, que en nada se
parece a la que nos legó Harry S. Truman cuando su aliado y gran
saqueador del tesoro público Fulgencio Batista asaltó el poder el 10 de
marzo de 1952, a solo 50 días de las elecciones generales.
Aquello no podrá olvidarse nunca.
El
artículo está escrito, como puede apreciarse, con gran habilidad,
buscando el mayor beneficio para la política norteamericana en la
compleja situación, cuando los problemas políticos, económicos,
financieros y comerciales se acrecientan. A ello se suman los derivados
del cambio climático acelerado; la competencia comercial; la velocidad,
precisión y poder destructivo de armas que amenazan la supervivencia de
la humanidad. Lo que hoy se escribe tiene una connotación muy diferente
de lo que divulgaban hace solo 40 años cuando nuestro planeta se veía ya
obligado a albergar y abastecer de agua y alimentos al equivalente de
la mitad de la población mundial actual. Esto sin mencionar la lucha
contra el Ébola que amenaza la salud de millones de personas.
Añádase
que dentro de unos días la comunidad mundial expondrá ante Naciones
Unidas si está de acuerdo o no con el bloqueo a Cuba.
