
Por Armando Fernández Martí
Santiago
de Cuba, 26 nov.— La Revolución Cubana es una sola desde La Demajagua
hasta nuestros días y muchos fueron los que entregaron sus vidas durante
más de ciento treinta años de lucha por la causa de la libertad de la
Patria. Es por esa razón que la historia unió en una misma fecha: 26 de
noviembre, a dos cubanos dignos que por hacer y defender la Revolución
dieron sus vidas: Braulio Coroneaux y Manuel Ascunce Domenech.
El 26 de noviembre de 1958, en medio de
la Batalla de Guisa, una de las más importantes de la lucha
insurreccional, cayó en combate el capitán Braulio Coroneaux,
defendiendo valientemente una posición que evitaba la llegada de los
refuerzos al ejército del tirano desde Bayamo. Braulio había sido
Sargento de Artillería del Ejército de Batista y estuvo entre los que
defendieron el Cuartel Moncada cuando la fortaleza fue asaltada por los
jóvenes de la Generación del Centenario, el 26 de Julio de 1953.
Pero
Coroneaux era un militar de honor y expresó su desacuerdo con los
crímenes que se estaban cometiendo contra los asaltantes y enfrentó al
coronel Chaviano, jefe del Regimiento. Por ello, fue trasladado a otro
cuartel de la provincia de Oriente y allí involucrado en cuestiones
administrativas que lo llevaron a la cárcel en la prisión de Boniato.
De
allí escapó el 30 de noviembre de 1956 y posteriormente, se incorporó a
la lucha en la Sierra Maestra aportando sus valiosas experiencias
militares al Ejército Rebelde. Participó en numerosos combates
adquiriendo el grado de Capitán. En la Batalla de Guisa y muere
heroicamente un día como hoy hace 57 años.
Fruto de la Revolución
por la cual entregó su vida Braulio Coroneaux fue la Campaña Nacional
de Alfabetización, llevada a cabo en 1961, para enseñar a leer y
escribir a UN MILLÓN de analfabetos heredados de los anteriores
gobiernos de la República.

Entre
los cien mil brigadistas que respondieron al llamado de la Revolución
para la colosal tarea, estaba el adolescente de 16 años, Manuel Ascunce
Domenech, a quien se le asignó la misión de alfabetizar a campesinos en
intrincados parajes del Escambray trinitario.
En Limones
Cantero, en la casa de Pedro Lantigua desarrollaba Ascunce su noble
labor, cuando en la tarde-noche del 26 de noviembre de 1961 un grupo de
bandidos llegó al lugar y al decirle el jovencito: “Yo soy el maestro”,
se lo
llevaron junto al campesino y ambos fueron torturados y ahorcados en un pequeño árbol.
Aquel
horrendo crimen no detuvo la Campaña de Alfabetización y 26 días
después, el 22 de diciembre de 1961, Cuba fue proclamada Territorio
Libre de Analfabetismo, primer país de América y el Hemisferio
Occidental en lograr tal propósito, por el empeño de jóvenes como Manuel
Ascunce.
A 57 años de la muerte de Braulio Coroneaux y 54 de la
de Manuel Ascunce, los cubanos les recordamos como lo que son: Héroes
Eternos de la Patria.