Santiago de Cuba, 19 jul.— Las potencialidades para el desarrollo del ecoturismo comienzan a apreciarse en esta oriental región. Años de estrategias fallidas publicitaban la zona como turismo de sol y playa, cuando en realidad, las fuerzas radican en su historia, cultura y el medio natural.
Comprender que el ecoturismo es el
segmento de más rápido crecimiento y el sector más dinámico del mercado
turístico a escala mundial, pone en mejores condiciones las estrategias
para recientes propuestas aquí.
Por ejemplo, en catorce kilómetros cuadrados, dentro del poblado Ramón de las Yaguas, se ejecuta un interesante proyecto para su desarrollo.
Los Caminos del Café, no sólo privilegia la sustentabilidad, preservación, apreciación del entorno natural y cultural; también, acoge y sensibiliza a viajantes y moradores.
En el visitante impregna la espiritualidad de las haciendas cafetaleras del siglo XIX, a través de la puesta en marcha de sus diferentes áreas productivas, mientras enseña a los pobladores las potencialidades de la zona para que aprendan a reconocer y dar valor a su medio. De modo que Los Caminos del Café, tiene notoriedad en su nombre y propósito.
Dos circuitos cafetaleros fundamentan este proyecto. El Parque Arqueológico Fraternidad (circuito 2), actualmente objeto de obra, incluye las ruinas de cinco haciendas Patrimonio de la Humanidad: Santa Paulina, San Juan de Jacas, San Juan de Escocia, San Felipe y Fraternidad.
Refieren los especialistas que esta última es la que mejor se conserva, pues delimita once áreas que podrán ser apreciadas por los amantes de la naturaleza y la cultura del café. Entre ellas la vivienda, las terrazas, los secaderos, los acueductos (industrial y doméstico), el batardó, la alberca, los tanques de fermentación, los barracones, la enfermería, y la cocina.
Fraternidad
será un museo vivo. Así se lo han propuesto los expertos de la Oficina
del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, y la máxima
Coordinadora del proyecto, la Doctora en Ciencias, Yaumara López
Segrera.
Conocer el sistema productivo del café durante el siglo XIX, hacen de esta una mágica propuesta. Será, como trasladarse en el tiempo, para aprender también cómo los franceses vivieron allí y desarrollaron el cultivo de la aromática infusión.
Las cuatro haciendas restantes del Parque Arqueológico Fraternidad constan de áreas interesantes para los turistas.
Santa Paulina destaca por su buen uso de terrazas, pues en orden ascendente se localizan los secaderos, los tanques de fermentación y la vivienda. Y además, posee una elegante combinación de escaleras que hacen posible su funcionamiento.
Aunque es muy modesta en su construcción, la hacienda San Felipe tiene sus encantos. El empleo de la madera como material estructural y de terminación casi cuadrada, hacen que este asentamiento sea distintivo dentro del conjunto.
Por ejemplo, en catorce kilómetros cuadrados, dentro del poblado Ramón de las Yaguas, se ejecuta un interesante proyecto para su desarrollo.
Los Caminos del Café, no sólo privilegia la sustentabilidad, preservación, apreciación del entorno natural y cultural; también, acoge y sensibiliza a viajantes y moradores.
En el visitante impregna la espiritualidad de las haciendas cafetaleras del siglo XIX, a través de la puesta en marcha de sus diferentes áreas productivas, mientras enseña a los pobladores las potencialidades de la zona para que aprendan a reconocer y dar valor a su medio. De modo que Los Caminos del Café, tiene notoriedad en su nombre y propósito.
Dos circuitos cafetaleros fundamentan este proyecto. El Parque Arqueológico Fraternidad (circuito 2), actualmente objeto de obra, incluye las ruinas de cinco haciendas Patrimonio de la Humanidad: Santa Paulina, San Juan de Jacas, San Juan de Escocia, San Felipe y Fraternidad.
Refieren los especialistas que esta última es la que mejor se conserva, pues delimita once áreas que podrán ser apreciadas por los amantes de la naturaleza y la cultura del café. Entre ellas la vivienda, las terrazas, los secaderos, los acueductos (industrial y doméstico), el batardó, la alberca, los tanques de fermentación, los barracones, la enfermería, y la cocina.
Conocer el sistema productivo del café durante el siglo XIX, hacen de esta una mágica propuesta. Será, como trasladarse en el tiempo, para aprender también cómo los franceses vivieron allí y desarrollaron el cultivo de la aromática infusión.
Las cuatro haciendas restantes del Parque Arqueológico Fraternidad constan de áreas interesantes para los turistas.
Santa Paulina destaca por su buen uso de terrazas, pues en orden ascendente se localizan los secaderos, los tanques de fermentación y la vivienda. Y además, posee una elegante combinación de escaleras que hacen posible su funcionamiento.
Aunque es muy modesta en su construcción, la hacienda San Felipe tiene sus encantos. El empleo de la madera como material estructural y de terminación casi cuadrada, hacen que este asentamiento sea distintivo dentro del conjunto.
El Parque Arqueológico Fraternidad -uno de los objetivos del proyecto Los Caminos del Café, será un atractivo singular dentro de las potencialidades del ecoturismo en nuestra región.