Más de sesenta servicios y
departamentos, de los que se encargan 3 mil 435 trabajadores entre
personal médico, operarios de servicios y residentes extranjeros;
soportan la compleja estructura asistencial de esta institución
haciéndola una de las más eficientes e importantes de la región oriental
y de todo el país.
En tiempos de revolución y durante cincuenta
y cinco años el hospital provincial, como le conoce todo el pueblo, ha
sido un baluarte en los servicios médicos que se le prestan a los
habitantes del oriente cubano. También destaca por su carácter
científico investigativo y en la enseñanza de las nuevas generaciones de
médicos, enfermeros y técnicos. Sin embargo una revisión histórica de
este sitio nos devela una institución símbolo de los momentos históricos
sociales de la ciudad.

Sus
inicios se remontan al año 1863 cuando en tiempos de la colonia fue
fundado como el Hospital Militar Príncipe Alfonso. Desde su construcción
básica y de accionar restringido hasta su cambio nominal a Hospital
Civil de Oriente en el 1898, en las postrimerías de la cuba colonial,
la institución no experimentó grandes cambios en sus servicios de salud.
Los atendidos eran fundamentalmente españoles como era de
suponer y algunos pobladores relacionados con la estructura militar
colonial. De la colonia a la república mediatizada, pasando por la
intervención norteamericana el hospital fue acompañando a la ciudad en
los cambios sustanciales de la misma.
Cada situación política
vivida en esta ciudad parecía encontrarse ejemplificada en el hospital,
como si este fuera la vitrina de la situación preponderante. No fue
hasta 1924 que el ayuntamiento de Santiago de Cuba le acuñó con el
nombre de Hospital Civil Saturnino Lora, en homenaje al insigne
patriota santiaguero protagonista del reinicio de la lucha
independentista el 24 de febrero de 1895.
Con capacidad para
poco más trescientas camas el hospital se desempeñaría como una
instalación de servicio integral asumiendo incluso una sala de
maternidad y aulas para la formación de enfermeras. Aunque su espectro
asistencial se ampliaba un poco más seguía siendo una instalación a la
que asistían pocos habitantes debido a la falta de estructura de salud
de la nación y a los requerimientos económicos que se demandaban en el
entonces para obtener servicios de calidad.
Sin dudas un momento
cumbre en el hospital tuvo lugar el 26 de julio de 1953 cuando la
“Generación del Centenario” al mando del joven abogado Fidel Castro
atacó el Cuartel Moncada, ubicado frente al hospital. Fue la instalación
parte principal del plan de ataque trascendiendo a la historia patria
por los sucesos del Moncada y por el juicio practicado a Fidel en el
aula de enfermeras, donde el líder de la Revolución pronunció su
célebre alegato de autodefensa La historia me absolverá, enjuiciando al
régimen tiránico de Fulgencio Batista.
Ya desde el 1945 se venían desarrollando trabajos en un nuevo emplazamiento para el hospital, acción que se
concretó
en la etapa revolucionaria. Fue en 1960 donde una nueva instalación de
salud comenzó a brindar sus servicios a la población de oriente.

Tras
haber permanecido durante 102 años en el emplazamiento original el
hospital cerró un capítulo de su existencia y se erigió en la colina
que lo sostiene hasta la actualidad.
Desde entonces un
crecimiento asistencial y estructural ha acompañado constantemente al
hospital Saturnino Lora. Hoy esta instalación se erige como el principal
centro de salud de la provincia y uno de los más importantes del país.
Un
personal altamente calificado se empeña constantemente en lograr altos
niveles de excelencia al poner a disposición del pueblo todos los
recursos humanos, estructurales y científico- técnicos, rectorados por
el ministerio de salud.
Este coloso de la salud se compone del
hospital propiamente dicho con sus salas de hospitalización que
ascienden a unas quinientas cuarenta camas. Además aquí se encuentran
las principales áreas de diagnóstico y tratamiento.
Otras
estancias forman parte también de esta institución. Entre ellas se
encuentran el centro provincial de emergencias que asume el volumen más
importante de las urgencias y las emergencias médicos quirúrgicas de
toda la provincia; el centro de cirugía cardiovascular, prestigioso
recinto que atiende la red cardio-pediátrica de la región Oriente Sur de
nuestro país; el Centro de consulta externa cuya policlínica de
especialidades permite brindar atención ambulatoria especializada de
alta calidad a la población; y el centro de rehabilitación de la cara y
prótesis bucomaxilofacial, con servicios de altos estándares para los
pacientes que lo requieran.
A este entramado diverso se suma un
módulo docente cuyo anfiteatro y aulas son testigos de un proceso
formación que se distingue por sus valores científicos, investigativos y
de docencia asociada a la práctica, ya sea a través del curso pregrado
para los futuros profesionales de la salud como en los posgrados que
patentizan la superación de los especialistas.
Si bien las
estadísticas positivas no son el móvil social de médicos, enfermeros y
técnicos, los números ayudan a ilustrar cuan requeridos son los
servicios del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Saturnino Lora.
Solamente
durante el pasado año en el cuerpo de guardia se asistieron a más de
154 mil 800 pacientes, se realizaron además 70 mil 726 consultas y el
total de operaciones ascendió a 14 mil 564.
En otros números se
mantuvo en cero la mortalidad por afecciones como el asma y la diabetes,
fueron implantados 106 marcapasos y 400 stents.
En resumidas
cuentas los que aquí laboran no son magos ni se valen de artificios para
curaciones. Son hombres y mujeres de ciencia y compromiso. Se saben
importantes porque aunque la vida del ser humano es limitada durante la
misma hacen todo lo posible para que de este hospital siga emanado,
generación tras generación, la fuente de la eterna salud.