Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 17 ene.— Cuando el 17 de enero de 1957, el Ejército Rebelde atacaba y tomaba el cuartel de la dictadura ubicado próximo a la desembocadura del río La Plata, en la costa sur oriental, se lograban dos importantes victorias: en primer lugar, la militar, y en segundo lugar, la de carácter moral, porque con ella el régimen tuvo que aceptar la existencia de la guerrilla, que según el propio tirano Fulgencio Batista ya había sido liquidada y muerto su líder Fidel Castro.
El cuartelito de río La Plata era una instalación pequeña de madera y techo de zinc, con una guarnición de apenas 13 soldados bien entrenados y armados, mientras que los atacantes recién iniciaban la lucha no pasaban de 30 y sólo 22 pudieron combatir entre ellos 18 expedicionarios del Granma, porque eran los únicos que poseían armas.
Sin embargo, y a pesar de la resistencia de los soldados, el combate iniciado a las 2 y 30 de la madrugada se prolongó por 40 minutos, tras los cuales la guarnición se rindió con un saldo de dos muertos, cinco heridos graves, tres fallecieron después, y dos prisioneros. En tanto otros dos y el jefe del cuartel lograron huir. Por parte del Ejército Rebelde no hubo muertos ni heridos.
Como resultado de la acción los insurgentes capturaron una 10 armas, miles de proyectiles y numerosos avituallamientos de guerra, que sirvieron para fortalecer la capacidad combativa de los revolucionarios y aumentar el núcleo inicial del Ejército Rebelde con campesinos de la Sierra Maestra que se incorporaron.
Después de atender a los heridos, suminístrales los medicamentos necesarios y explicarle a los soldados los objetivos de la lucha iniciada por los revolucionarios, los prisioneros fueron puestos en libertad y las instalaciones del cuartel de río La Plata incendiadas.
Sobre las 4 y 30 de la madrugada los rebeldes abandonaron la zona para internarse en el firme de la Sierra Maestra próximo al Pico Turquino, dejando atrás los ecos de la primera victoria y las ruinas humeantes del cuartel, lo que motivó a Raúl Castro a anotar en su diario: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”
Señala el periodista Armando Fernández Martí, que hoy 61 años después río La Plata es una floreciente comunicada rural de la provincia Santiago de Cuba donde la Revolución construyó numerosas viviendas y obras sociales, entre ellas, cuatro escuelas dotadas de los más modernos medios para la educación, donde estudian y se forman cientos de niños campesinos.
Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
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miércoles, 17 de enero de 2018
jueves, 16 de noviembre de 2017
Fidel sale de la Plata para dirigir la ofensiva final contra la dictadura
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 16 nov.— Este 16 de noviembre se cumplen 59 años de aquella fecha de 1958 cuando al frente de la Columna 1 del Ejército Rebelde, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz partió definitivamente desde el campamento de La Plata en la Sierra Maestra para dirigir directamente en los campos de batalla, la ofensiva final contra la dictadura de Fulgencio Batista que se iniciaría por esos días.
Santiago de Cuba, 16 nov.— Este 16 de noviembre se cumplen 59 años de aquella fecha de 1958 cuando al frente de la Columna 1 del Ejército Rebelde, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz partió definitivamente desde el campamento de La Plata en la Sierra Maestra para dirigir directamente en los campos de batalla, la ofensiva final contra la dictadura de Fulgencio Batista que se iniciaría por esos días.
En la Plata el Ejército Rebelde había
establecido su Comandancia General desde mayo de 1958, teniendo en
cuenta las condiciones favorables de ese sitio, uno de los puntos más
intrincados de la Sierra Maestra ubicado a 950 metros de altura sobre el
nivel medio del mar y prácticamente inaccesible por tierra e invisible
para la aviación.
En ese entonces la Finca la Plata era propiedad del campesino Osvaldo Medina, cuya casa fue visitada por primera vez por Fidel en mayo de 1957, quien conversó largamente con el agricultor. Un año después en un poco más de 600 hectáreas de esa finca establecía el Comandante en Jefe y su columna rebelde su campamento hasta el final de la guerra.
En la Comandancia General de La Plata se construyeron 20 instalaciones rústicas, todo un complejo logístico para la guerra bajo la supervisión de la Heroína Celia Sánchez Manduley, quien se preocupó de que cada una fuera adaptada al medio natural, sin que se talase un solo árbol o se nivelara un centímetro de tierra.
Entre las instalaciones más importantes se encontraban en hospitalito Mario Muñoz, la casa de la administración, la cocina, la vivienda de los visitantes, la emisora Radio Rebelde, la casa de los locutores, la del pelotón femenino Las Marianas y la casa de Fidel.
Desde la Comandancia General de La Plata, Fidel organizó la invasión a Las Villas y Occidente y se crearon el Segundo, Tercero, y Cuarto Frentes de guerra, siendo la Columna 1, fundamentalmente, la que aportó los combatientes que cumplieron tan importante misiones.
El 16 de noviembre de 1958 partió desde este campamento al frente de su tropa Fidel para dirigirse hacia el poblado de Guisa, enmarcado hoy en territorio de la provincia Granma, para dirigir personalmente una de las más cruciales batallas liberada por el Ejército Rebelde durante la lucha de liberación nacional, pues en este lugar, ubicado a sólo 12 kilómetros de Bayamo la dictadura tenía concentradas importantes fuerzas y armamentos y era su centro de operaciones contra la Sierra Maestra.
Tras el triunfo de la Revolución, Fidel regresó al campamento de La Plata en mayo de 1959 para firmar la Primera Ley de Reforma Agraria, este sitio es hoy un museo histórico donde se conservan 18 de sus instalaciones originales y por sus méritos fue declarado Monumento Nacional en 1978.
En ese entonces la Finca la Plata era propiedad del campesino Osvaldo Medina, cuya casa fue visitada por primera vez por Fidel en mayo de 1957, quien conversó largamente con el agricultor. Un año después en un poco más de 600 hectáreas de esa finca establecía el Comandante en Jefe y su columna rebelde su campamento hasta el final de la guerra.
En la Comandancia General de La Plata se construyeron 20 instalaciones rústicas, todo un complejo logístico para la guerra bajo la supervisión de la Heroína Celia Sánchez Manduley, quien se preocupó de que cada una fuera adaptada al medio natural, sin que se talase un solo árbol o se nivelara un centímetro de tierra.
Entre las instalaciones más importantes se encontraban en hospitalito Mario Muñoz, la casa de la administración, la cocina, la vivienda de los visitantes, la emisora Radio Rebelde, la casa de los locutores, la del pelotón femenino Las Marianas y la casa de Fidel.
Desde la Comandancia General de La Plata, Fidel organizó la invasión a Las Villas y Occidente y se crearon el Segundo, Tercero, y Cuarto Frentes de guerra, siendo la Columna 1, fundamentalmente, la que aportó los combatientes que cumplieron tan importante misiones.
El 16 de noviembre de 1958 partió desde este campamento al frente de su tropa Fidel para dirigirse hacia el poblado de Guisa, enmarcado hoy en territorio de la provincia Granma, para dirigir personalmente una de las más cruciales batallas liberada por el Ejército Rebelde durante la lucha de liberación nacional, pues en este lugar, ubicado a sólo 12 kilómetros de Bayamo la dictadura tenía concentradas importantes fuerzas y armamentos y era su centro de operaciones contra la Sierra Maestra.
Tras el triunfo de la Revolución, Fidel regresó al campamento de La Plata en mayo de 1959 para firmar la Primera Ley de Reforma Agraria, este sitio es hoy un museo histórico donde se conservan 18 de sus instalaciones originales y por sus méritos fue declarado Monumento Nacional en 1978.
martes, 17 de enero de 2017
Combate de la Plata, primera victoria del Ejército Rebelde
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 17 ene.— El 18 de diciembre de 1956, cuando Fidel se reencontró con Raúl y un grupo de expedicionarios en Cinco Palmas, en la Sierra Maestra, al conocer que disponían de siete armas y 12 hombres: “¡Ahora si ganamos le guerra!”, lo que hizo pensar a los presentes que el jefe de la revolución se había vuelto loco, como confesó poco tiempo después el propio Raúl.
Santiago de Cuba, 17 ene.— El 18 de diciembre de 1956, cuando Fidel se reencontró con Raúl y un grupo de expedicionarios en Cinco Palmas, en la Sierra Maestra, al conocer que disponían de siete armas y 12 hombres: “¡Ahora si ganamos le guerra!”, lo que hizo pensar a los presentes que el jefe de la revolución se había vuelto loco, como confesó poco tiempo después el propio Raúl.
En esas circunstancias, cuando casi todo
lo habían perdido, era necesario tener una fe infinita en la causa
emprendida y sobre todo el futuro, para imaginar siquiera un hipotético
triunfo, en una guerra que comenzó con una derrota como la de Alegría de
Pío.
Esa confianza nunca le faltó a Fidel y lo más importante, que se la transmitió a aquel núcleo inicial del Ejército Rebelde, de apenas una veintena de hombres entre expedicionarios y campesinos incorporados, que en la madrugada del 17 de enero de 1957, justo a un mes del reencuentro en Cinco Palmas, obtenía su primera victoria militar al atacar, tomar e incendiar el cuartel del régimen ubicado en la desembocadura del río La Plata, en la Sierra Maestra.
El cuartel era una instalación de madera y techo de zinc que tenía una guarnición mixta de marinos y soldados. El ataque fue rápido y sorpresivo, iniciándose a las 2 y 40 de la madrugada y terminando hora y media después con la victoria de los rebeldes.
En el combate murieron dos soldados y cinco fueron heridos de gravedad, aunque tres de ellos fallecieron después. El Ejército Rebelde no tuvo bajas y capturó una docena de armas, más de mil tiros y otras vituallas que sirvieron para ampliar el grupo insurgente con nuevas incorporaciones de campesinos.
Con esta primera victoria rebelde se echaba por tierra la campaña de mentiras divulgada por la dictadura de que el grupo insurgente había sido aniquilado y su jefe, el Doctor Fidel Castro muerto en combate.
Al cumplirse hoy el aniversario 60 de la primera victoria del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, recordemos lo dicho por Raúl Castro cuando las tropas insurgentes se retiraban de aquel sitio contemplando las llamas del cuartel del régimen incendiado: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos cuarteles”
Esa confianza nunca le faltó a Fidel y lo más importante, que se la transmitió a aquel núcleo inicial del Ejército Rebelde, de apenas una veintena de hombres entre expedicionarios y campesinos incorporados, que en la madrugada del 17 de enero de 1957, justo a un mes del reencuentro en Cinco Palmas, obtenía su primera victoria militar al atacar, tomar e incendiar el cuartel del régimen ubicado en la desembocadura del río La Plata, en la Sierra Maestra.
El cuartel era una instalación de madera y techo de zinc que tenía una guarnición mixta de marinos y soldados. El ataque fue rápido y sorpresivo, iniciándose a las 2 y 40 de la madrugada y terminando hora y media después con la victoria de los rebeldes.
En el combate murieron dos soldados y cinco fueron heridos de gravedad, aunque tres de ellos fallecieron después. El Ejército Rebelde no tuvo bajas y capturó una docena de armas, más de mil tiros y otras vituallas que sirvieron para ampliar el grupo insurgente con nuevas incorporaciones de campesinos.
Con esta primera victoria rebelde se echaba por tierra la campaña de mentiras divulgada por la dictadura de que el grupo insurgente había sido aniquilado y su jefe, el Doctor Fidel Castro muerto en combate.
Al cumplirse hoy el aniversario 60 de la primera victoria del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, recordemos lo dicho por Raúl Castro cuando las tropas insurgentes se retiraban de aquel sitio contemplando las llamas del cuartel del régimen incendiado: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos cuarteles”
Evocarán hoy el combate de La Plata en su aniversario 60
Por Gretchen Gómez González
Santiago de Cuba, 17 ene.— El pueblo de la serranía, en el santiaguero municipio de Guamá, evocará hoy el combate de La Plata, en su aniversario 60, el cual representó la primera victoria del Ejército Rebelde liderado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Santiago de Cuba, 17 ene.— El pueblo de la serranía, en el santiaguero municipio de Guamá, evocará hoy el combate de La Plata, en su aniversario 60, el cual representó la primera victoria del Ejército Rebelde liderado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
La celebración central será frente al
museo que atesora la memoria de los hechos, ubicado en La Plata, entre
las localidades de La Magdalena y Palma Mocha, con la Sierra Maestra
como escenario de fondo y a 160 kilómetros al oeste de la ciudad de
Santiago de Cuba.
Tras los disparos de un soldado, como lo hiciera Fidel en señal del inicio de las acciones el 17 de enero de 1957, con música, danza, verso y las palabras de oradores se expresará el sentir de los pobladores, que mucho agradecen a la Revolución Cubana triunfante en 1959, las transformaciones del pequeño caserío de entonces.
La víspera se desarrolló una velada político-cultural en la que se realizó un especial homenaje a Fidel, por ser el artífice de tantos sueños de aquellas y las presentes generaciones, que juraron seguir adelante con sus ideas y su ejemplo.
El combate de La Plata elevó la moral de los combatientes y desmintió a la dictadura de Fulgencio Batista, al demostrar la existencia de los revolucionarios y el compromiso de hacer a Cuba libre, después de 44 días del desembarco del Yate Granma y de su primer bautismo de fuego en Alegría de Pío.
Las acciones ocasionaron dos bajas al ejército batistiano, y sus cinco heridos, de los cuales morirían tres luego, fueron atendidos con las escasas medicinas de los rebeldes, por órdenes de Fidel, en un acto de humanismo que caracterizó siempre a los barbudos, como se les llamó por el pueblo y el campesinado.
Fueron protagonizadas por 29 valientes, de ellos 18 expedicionarios del Granma, ocho campesinos incorporados y tres combatientes enviados desde Manzanillo, quienes pudieron adquirir armamentos y otros equipos necesarios para la vida en el monte.
Tras los disparos de un soldado, como lo hiciera Fidel en señal del inicio de las acciones el 17 de enero de 1957, con música, danza, verso y las palabras de oradores se expresará el sentir de los pobladores, que mucho agradecen a la Revolución Cubana triunfante en 1959, las transformaciones del pequeño caserío de entonces.
La víspera se desarrolló una velada político-cultural en la que se realizó un especial homenaje a Fidel, por ser el artífice de tantos sueños de aquellas y las presentes generaciones, que juraron seguir adelante con sus ideas y su ejemplo.
El combate de La Plata elevó la moral de los combatientes y desmintió a la dictadura de Fulgencio Batista, al demostrar la existencia de los revolucionarios y el compromiso de hacer a Cuba libre, después de 44 días del desembarco del Yate Granma y de su primer bautismo de fuego en Alegría de Pío.
Las acciones ocasionaron dos bajas al ejército batistiano, y sus cinco heridos, de los cuales morirían tres luego, fueron atendidos con las escasas medicinas de los rebeldes, por órdenes de Fidel, en un acto de humanismo que caracterizó siempre a los barbudos, como se les llamó por el pueblo y el campesinado.
Fueron protagonizadas por 29 valientes, de ellos 18 expedicionarios del Granma, ocho campesinos incorporados y tres combatientes enviados desde Manzanillo, quienes pudieron adquirir armamentos y otros equipos necesarios para la vida en el monte.
Sobre las dos de la madrugada de ese
día, Fidel dividió a los guerrilleros en cuatro grupos, dirigidos por
Juan Almeida, Raúl Castro, Julio Díaz y el propio jefe del Ejército
Rebelde, que formaron una especie de L (ele) para el ataque.
viernes, 17 de enero de 2014
Combate La Plata, victoria militar y noral del Ejército Rebelde
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 17 ene.— Cuando el 17 de enero de 1957, el Ejército Rebelde atacaba y tomaba el cuartel de la dictadura ubicado próximo a la desembocadura del río La Plata, en la costa sur oriental, se lograban dos importantes victorias: en primer lugar, la militar, y en segundo lugar, la de carácter moral, porque con ella el régimen tuvo que aceptar la existencia de la guerrilla, que según el propio tirano Fulgencio Batista ya había sido liquidada y muerto su líder Fidel Castro.
El cuartelito de río La Plata era una instalación pequeña de madera y techo de zinc, con una guarnición de apenas 13 soldados bien entrenados y armados, mientras que los atacantes recién iniciaban la lucha no pasaban de 30 y sólo 22 pudieron combatir entre ellos 18 expedicionarios del Granma, porque eran los únicos que poseían armas.
Sin embargo, y a pesar de la resistencia de los soldados, el combate iniciado a las 2 y 30 de la madrugada se prolongó por 40 minutos, tras los cuales la guarnición se rindió con un saldo de dos muertos, cinco heridos graves, tres fallecieron después, y dos prisioneros. En tanto otros dos y el jefe del cuartel lograron huir. Por parte del Ejército Rebelde no hubo muertos ni heridos.
Como resultado de la acción los insurgentes capturaron una 10 armas, miles de proyectiles y numerosos avituallamientos de guerra, que sirvieron para fortalecer la capacidad combativa de los revolucionarios y aumentar el núcleo inicial del Ejército Rebelde con campesinos de la Sierra Maestra que se incorporaron.
Después de atender a los heridos, suminístrarles los medicamentos necesarios y explicarle a los soldados los objetivos de la lucha iniciada por los revolucionarios, los prisioneros fueron puestos en libertad y las instalaciones del cuartel de río La Plata incendiadas.
Sobre las 4 y 30 de la madrugada los rebeldes abandonaron la zona para internarse en el firme de la Sierra Maestra próximo al Pico Turquino, dejando atrás los ecos de la primera victoria y las ruinas humeantes del cuartel, lo que motivó a Raúl Castro a anotar en su diario: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”
Hoy 57 años después río La Plata es una floreciente comunidad rural de la provincia Santiago de Cuba donde la Revolución construyó numerosas viviendas y obras sociales, entre ellas, cuatro escuelas dotadas de los más modernos medios para la educación, donde estudian y se forman cientos de niños campesinos.
Santiago de Cuba, 17 ene.— Cuando el 17 de enero de 1957, el Ejército Rebelde atacaba y tomaba el cuartel de la dictadura ubicado próximo a la desembocadura del río La Plata, en la costa sur oriental, se lograban dos importantes victorias: en primer lugar, la militar, y en segundo lugar, la de carácter moral, porque con ella el régimen tuvo que aceptar la existencia de la guerrilla, que según el propio tirano Fulgencio Batista ya había sido liquidada y muerto su líder Fidel Castro.
El cuartelito de río La Plata era una instalación pequeña de madera y techo de zinc, con una guarnición de apenas 13 soldados bien entrenados y armados, mientras que los atacantes recién iniciaban la lucha no pasaban de 30 y sólo 22 pudieron combatir entre ellos 18 expedicionarios del Granma, porque eran los únicos que poseían armas.
Sin embargo, y a pesar de la resistencia de los soldados, el combate iniciado a las 2 y 30 de la madrugada se prolongó por 40 minutos, tras los cuales la guarnición se rindió con un saldo de dos muertos, cinco heridos graves, tres fallecieron después, y dos prisioneros. En tanto otros dos y el jefe del cuartel lograron huir. Por parte del Ejército Rebelde no hubo muertos ni heridos.
Como resultado de la acción los insurgentes capturaron una 10 armas, miles de proyectiles y numerosos avituallamientos de guerra, que sirvieron para fortalecer la capacidad combativa de los revolucionarios y aumentar el núcleo inicial del Ejército Rebelde con campesinos de la Sierra Maestra que se incorporaron.
Después de atender a los heridos, suminístrarles los medicamentos necesarios y explicarle a los soldados los objetivos de la lucha iniciada por los revolucionarios, los prisioneros fueron puestos en libertad y las instalaciones del cuartel de río La Plata incendiadas.
Sobre las 4 y 30 de la madrugada los rebeldes abandonaron la zona para internarse en el firme de la Sierra Maestra próximo al Pico Turquino, dejando atrás los ecos de la primera victoria y las ruinas humeantes del cuartel, lo que motivó a Raúl Castro a anotar en su diario: “Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”
Hoy 57 años después río La Plata es una floreciente comunidad rural de la provincia Santiago de Cuba donde la Revolución construyó numerosas viviendas y obras sociales, entre ellas, cuatro escuelas dotadas de los más modernos medios para la educación, donde estudian y se forman cientos de niños campesinos.
miércoles, 18 de enero de 2012
Conmemoran santiagueros aniversario 55 de la toma del cuartel de La Plata
Por Isabel Zaldívar Diéguez
La primera victoria del Ejército Rebelde en el combate del cuartel de La Plata, ubicado en la Sierra Maestra, fue conmemorada por los santiagueros junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante de la histórica ofensiva hace 55 años.
Fue a las 2 y 40 de la madrugada del 17 de enero de 1957, cuando dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel iniciaron el combate de La Plata, el primero victorioso del naciente Ejército Rebelde, que dio fe de su existencia y disposición combativa.
Un joven campesino del municipio de Guamá declaró que “a partir de ese día y de forma progresiva cientos de jóvenes de la Sierra se incorporaron a la Revolución y muchos cayeron en una larga lista de héroes, otros se mantuvieron en las filas del Ejército Rebelde primero, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias después”.
Estas montañas de la serranía fueron en la guerra y hoy siguen siendo en la paz un baluarte en la defensa de la Revolución, manifestó la máxima autoridad del Partido en el territorio santiaguero, Lázaro Expósito.
Minutos después el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías ratificó que la Sierra se convirtió en la segunda madre para los rebeldes. Afirmó que es una gloria que hay que quererla y amarla.
Junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante en el combate de La Plata, estuvieron campesinos, colaboradores, el pueblo de La Plata, autoridades del Partido y el gobierno, quienes recordaron la gesta que abrió, hace 55 años, el camino al primero de enero luminoso.
La primera victoria del Ejército Rebelde en el combate del cuartel de La Plata, ubicado en la Sierra Maestra, fue conmemorada por los santiagueros junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante de la histórica ofensiva hace 55 años.
Fue a las 2 y 40 de la madrugada del 17 de enero de 1957, cuando dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel iniciaron el combate de La Plata, el primero victorioso del naciente Ejército Rebelde, que dio fe de su existencia y disposición combativa.
Un joven campesino del municipio de Guamá declaró que “a partir de ese día y de forma progresiva cientos de jóvenes de la Sierra se incorporaron a la Revolución y muchos cayeron en una larga lista de héroes, otros se mantuvieron en las filas del Ejército Rebelde primero, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias después”.
Estas montañas de la serranía fueron en la guerra y hoy siguen siendo en la paz un baluarte en la defensa de la Revolución, manifestó la máxima autoridad del Partido en el territorio santiaguero, Lázaro Expósito.
Minutos después el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías ratificó que la Sierra se convirtió en la segunda madre para los rebeldes. Afirmó que es una gloria que hay que quererla y amarla.
Junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante en el combate de La Plata, estuvieron campesinos, colaboradores, el pueblo de La Plata, autoridades del Partido y el gobierno, quienes recordaron la gesta que abrió, hace 55 años, el camino al primero de enero luminoso.
martes, 17 de enero de 2012
Conmemoran santiagueros aniversario 55 de la la toma del cuartel de La Plata
Por Isabel Zaldívar DiéguezLa primera victoria del Ejército Rebelde en el combate del cuartel de La Plata, ubicado en la Sierra Maestra, fue conmemorada por los santiagueros junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante de la histórica ofensiva hace 55 años.
Fue a las 2 y 40 de la madrugada del 17 de enero de 1957, cuando dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel iniciaron el combate de La Plata, el primero victorioso del naciente Ejército Rebelde, que dio fe de su existencia y disposición combativa.
El joven campesino del municipio de Guamá declaró que “a partir de ese día y de forma progresiva cientos de jóvenes de la Sierra se incorporaron a la Revolución y muchos cayeron en una larga lista de héroes, otros se mantuvieron en las filas del Ejército Rebelde primero, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias después”.
Estas montañas de la serranía fueron en la guerra y hoy siguen siendo en la paz un baluarte en la defensa de la Revolución, manifestó la máxima autoridad del Partido en el territorio santiaguero, Lázaro Expósito.
Minutos después el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías ratificó que la Sierra se convirtió en la segunda madre para los rebeldes. Afirmó que es una gloria que hay que quererla y amarla.
Junto al Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, participante en el combate de La Plata, estuvieron campesinos, colaboradores, el pueblo de La Plata, autoridades del Partido y el gobierno, quienes recordaron la gesta que abrió, hace 55 años, el camino al primero de enero luminoso.
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