Por Margarita Piedra Cesar
Desde hace 60 años, cada 28 de octubre, generaciones de cubanos nos hemos preguntado, ¿Dónde estará Camilo?
Sabemos que desde aquel fatídico atardecer del 28 de octubre de 1959, la avioneta que lo conducía hundió su metálico cuerpo en las profundidades del mar, para dejar atrapada entre sus aguas su legendaria figura. Y aún así, nos preguntamos, ¿Dónde estará Camilo?
Después de dos semanas de angustiosa búsqueda del héroe desaparecido en comparecencia televisada el 12 de noviembre de 1959, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, confirmaba la trágica noticia de su muerte. Y aún así nos preguntamos, ¿Dónde estará Camilo?
Y porqué a pesar del tiempo transcurrido, los cubanos de ayer, los de hoy y también lo harán los de mañana, seguimos preguntándonos, ¿Dónde estará Camilo?
No hay en ello nada de misterio, ni nada extra-espiritual. La muerte puede matar hombres, hacerlos desaparecer, sepultarlos bajo tierra o en el fondo marino y puede, incluso, hacerlos olvidar con una cruz y un epitafio en una tumba de mármol lúgubre y frío.
A pesar de sus 27 años vividos, Camilo Cienfuegos supo con su acción y pensamiento ganarse el cariño, respeto y admiración de su pueblo, que le colocó en su pecho el más honroso galardón a que puede aspirar un ser humano: el de Héroe.
Decía el Che que cuando el tiempo pase y los dos años de lucha en la Sierra y aquel primer año después del triunfo sean sólo unas pequeñas líneas en nuestra historia, en esas líneas necesariamente, tendrá que estar escrito el nombre de Camilo.
Y cuánto camino hemos andado y cuánta historia hemos escrito en estos años y ahí en la primera línea, sigue el nombre de Camilo, como una estela imborrable en la memoria de su pueblo, con destellos superiores a los cien fuegos que anuncian su apellido.
Es ahí el secreto del por qué los cubanos de ayer, de hoy y de siempre, en cada 28 de octubre nos preguntamos, ¿Dónde estará Camilo?
Metafóricamente pudiéramos hacerlo renacer y decir: Camilo está en todas partes, en la sonrisa de un niño, en la fortaleza de un joven, en las manos creadoras de un obrero, en el fusil de un soldado, en los sueños y esperanzas de cada hombre o mujer de pueblo, de ese mismo pueblo que al recordarlo cada 28 de octubre lo presiente como fue, es y será: siempre alegre, siempre joven, siempre rebelde, eternamente vivo.
Plaza de la revolución
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lunes, 28 de octubre de 2019
domingo, 31 de marzo de 2019
Camilo y la apertura del Frente en el llano
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 31 mar.— El 31 de marzo de 1958, hace 61 años, el Comandante en Jefe Fidel Castro asignó al capitán Camilo Cienfuegos Gorriarán una de las misiones más osada y riesgosa de nuestra gesta nacional: la apertura de un frente guerrillero en el llano oriental que abarcaba el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas.
Ese mismo día, acompañado por 13 combatientes rebeldes Camilo iniciaba el descenso del firme de la Sierra Maestra rumbo a la llanura señalada, donde existían fuertes contingentes de tropas de la dictadura batistiana como en Bayamo, donde radicaba el puesto de mando del ejército para las operaciones en la Sierra Maestra y en el cual se asentaban en esos momentos 2500 soldados, además del Escuadrón 13 de la Guardia Rural con sede en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, así como otros puestos desde Bueycito y Guisa hasta Río Cauto y Jiguaní.
Entre los objetivos de la misión encomendada por Fidel a Camilo, se encontraba el de unificar en un solo mando a varios grupos guerrilleros y de insurgentes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, que operaban en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas y otras fuerzas que se le unirían en el trayecto de la Sierra al llano.
Durante los dos meses y medio que el Camilo Cienfuegos se mantuvo en campaña por las mencionadas regiones, no solo logró unificar todas las fuerzas que por aquí combatían a la dictadura, sino que creó 19 campamentos del Ejército Rebelde que se mantuvieron en acción hasta el final de la guerra contribuyendo también a la derrota final de la dictadura con los riesgos que implicaba operar en la llanura.
Cabe destacar que el 16 de abril de 1958 a pocos días de establecido este frente en el llano, el capitán Camilo Cienfuegos recibió el ascenso a Comandante, para ser el primero del Ejército Rebelde con este alto grado que dejó la Sierra como campo de batalla para bajar a la planicie a combatir al enemigo, como lo hizo al penetrar en la ciudad de Bayamo con sus hombres para sabotear la planta eléctrica móvil sobre ruedas, que complementaba la energía que se le suministraba a esa ciudad desde Santiago de Cuba, acción que no pudo realizar totalmente aunque le causó 18 bajas entre muertos y heridos a la guarnición que protegía la instalación, situada cerca de la actual terminal de trenes bayamesa.
Asimismo, las tropas de Camilo libraron otros combates de importancia en el llano, entre ellos el de La Estrella, donde el joven Comandante tenía instalado su campamento el cual fue sorprendido por el ejército entablándose una prolongada y fuerte batalla, donde ninguno de los dos bandos a juicio del propio Camilo, pudo coger los mangos bajitos. También el 22 de mayo de 1958 con unos 25 hombres el jefe guerrillero volvió a entrar en la ciudad de Bayamo para sacar una patrulla que recorría las calles combatiéndose en varios puntos de la ciudad.
Santiago de Cuba, 31 mar.— El 31 de marzo de 1958, hace 61 años, el Comandante en Jefe Fidel Castro asignó al capitán Camilo Cienfuegos Gorriarán una de las misiones más osada y riesgosa de nuestra gesta nacional: la apertura de un frente guerrillero en el llano oriental que abarcaba el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas.
Ese mismo día, acompañado por 13 combatientes rebeldes Camilo iniciaba el descenso del firme de la Sierra Maestra rumbo a la llanura señalada, donde existían fuertes contingentes de tropas de la dictadura batistiana como en Bayamo, donde radicaba el puesto de mando del ejército para las operaciones en la Sierra Maestra y en el cual se asentaban en esos momentos 2500 soldados, además del Escuadrón 13 de la Guardia Rural con sede en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, así como otros puestos desde Bueycito y Guisa hasta Río Cauto y Jiguaní.
Entre los objetivos de la misión encomendada por Fidel a Camilo, se encontraba el de unificar en un solo mando a varios grupos guerrilleros y de insurgentes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, que operaban en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas y otras fuerzas que se le unirían en el trayecto de la Sierra al llano.
Durante los dos meses y medio que el Camilo Cienfuegos se mantuvo en campaña por las mencionadas regiones, no solo logró unificar todas las fuerzas que por aquí combatían a la dictadura, sino que creó 19 campamentos del Ejército Rebelde que se mantuvieron en acción hasta el final de la guerra contribuyendo también a la derrota final de la dictadura con los riesgos que implicaba operar en la llanura.
Cabe destacar que el 16 de abril de 1958 a pocos días de establecido este frente en el llano, el capitán Camilo Cienfuegos recibió el ascenso a Comandante, para ser el primero del Ejército Rebelde con este alto grado que dejó la Sierra como campo de batalla para bajar a la planicie a combatir al enemigo, como lo hizo al penetrar en la ciudad de Bayamo con sus hombres para sabotear la planta eléctrica móvil sobre ruedas, que complementaba la energía que se le suministraba a esa ciudad desde Santiago de Cuba, acción que no pudo realizar totalmente aunque le causó 18 bajas entre muertos y heridos a la guarnición que protegía la instalación, situada cerca de la actual terminal de trenes bayamesa.
Asimismo, las tropas de Camilo libraron otros combates de importancia en el llano, entre ellos el de La Estrella, donde el joven Comandante tenía instalado su campamento el cual fue sorprendido por el ejército entablándose una prolongada y fuerte batalla, donde ninguno de los dos bandos a juicio del propio Camilo, pudo coger los mangos bajitos. También el 22 de mayo de 1958 con unos 25 hombres el jefe guerrillero volvió a entrar en la ciudad de Bayamo para sacar una patrulla que recorría las calles combatiéndose en varios puntos de la ciudad.
domingo, 28 de octubre de 2018
Camilo: su imagen para el pueblo
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 28 oct.— Cada año, el 28 de octubre, los cubanos tenemos una cita con el mar para sembrarlo de flores en homenaje a Camilo Cienfuegos. No es una cita para recordar a alguien que ha muerto, sino más bien para sentirlo más cerca de nosotros, como siempre lo ha estado desde aquel día de 1959 en que desapareció en las profundidades del océano.
Y es que los hombres como Camilo no pueden morir, porque si bien no está presente físicamente, su presencia se presiente cada día en el acontecer de un pueblo que aprendió a amarlo por lo tanto que le dio a pesar de su juventud.
Es por eso que aquel 28 de octubre nadie creyó en la muerte de Camilo más allá de la leyenda que él forjó durante los 28 años, 8 meses y 22 días que vivió, él nos dejó lo principal: su ejemplo de revolucionario a toda prueba y eso, lo hizo inmortal.
Y no es que Camilo haya sido un superhombre ni uno de esos míticos dioses del olimpo. Fue como todos, con defectos y virtudes, alegre y triste, pero más allá de cualquier condición humana, el fue sobre todo: la imagen del pueblo cubano, porque así somos: alegres, valientes,
honrados, tenaces, inteligentes, capaces, libres.
Por eso Camilo se renueva cada día en cualquier sonrisa de un niño, en la alegría y fortaleza de un joven, en la firmeza y valentía de un soldado, en el sudor de un obrero, en el empeño de un campesino, en la tenacidad y deseos de vivir de un anciano, en el altruismo de un internacionalista...
Han pasado 59 años de aquel 28 de octubre en que la figura legendaria de Camilo Cienfuegos se hundió en el mar y quien dice que ahora mismo él no está aquí con nosotros alentándonos a seguir hacia delante, diciéndonos qué vamos bien, escuchando su voz que nos alienta al combate en la defensa de la Revolución y en la construcción del mundo mejor que todos soñamos y que como él los cubanos marchamos a la vanguardia para lograrlo.
Digamos entonces a Camilo en este día, como nos enseñó el Che: ¡Hasta la Victoria Siempre Señor de la Vanguardia!
Santiago de Cuba, 28 oct.— Cada año, el 28 de octubre, los cubanos tenemos una cita con el mar para sembrarlo de flores en homenaje a Camilo Cienfuegos. No es una cita para recordar a alguien que ha muerto, sino más bien para sentirlo más cerca de nosotros, como siempre lo ha estado desde aquel día de 1959 en que desapareció en las profundidades del océano.
Y es que los hombres como Camilo no pueden morir, porque si bien no está presente físicamente, su presencia se presiente cada día en el acontecer de un pueblo que aprendió a amarlo por lo tanto que le dio a pesar de su juventud.
Es por eso que aquel 28 de octubre nadie creyó en la muerte de Camilo más allá de la leyenda que él forjó durante los 28 años, 8 meses y 22 días que vivió, él nos dejó lo principal: su ejemplo de revolucionario a toda prueba y eso, lo hizo inmortal.
Y no es que Camilo haya sido un superhombre ni uno de esos míticos dioses del olimpo. Fue como todos, con defectos y virtudes, alegre y triste, pero más allá de cualquier condición humana, el fue sobre todo: la imagen del pueblo cubano, porque así somos: alegres, valientes,
honrados, tenaces, inteligentes, capaces, libres.
Por eso Camilo se renueva cada día en cualquier sonrisa de un niño, en la alegría y fortaleza de un joven, en la firmeza y valentía de un soldado, en el sudor de un obrero, en el empeño de un campesino, en la tenacidad y deseos de vivir de un anciano, en el altruismo de un internacionalista...
Han pasado 59 años de aquel 28 de octubre en que la figura legendaria de Camilo Cienfuegos se hundió en el mar y quien dice que ahora mismo él no está aquí con nosotros alentándonos a seguir hacia delante, diciéndonos qué vamos bien, escuchando su voz que nos alienta al combate en la defensa de la Revolución y en la construcción del mundo mejor que todos soñamos y que como él los cubanos marchamos a la vanguardia para lograrlo.
Digamos entonces a Camilo en este día, como nos enseñó el Che: ¡Hasta la Victoria Siempre Señor de la Vanguardia!
viernes, 4 de mayo de 2018
Camilo, combate en La Estrella
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 4 may.— El 4 de mayo de 1958, hace 60 años, tropas al mando del Comandante Camilo Cienfuegos libran una de las más importantes acciones llevadas a cabo hace 58 años en el frente del llano, cuando cientos de soldados de la dictadura, después de cercar el Campamento Rebelde en la zona conocida por La Estrella, al oeste de Bayamo, atacaron a los insurgentes con el objetivo de aniquilarlos.
Sin embargo, los guerrilleros, muchos menos numéricamente en hombres y armas que los soldados, enfrentaron con valentía el ataque del ejército que se prolongó por varias horas con fuerte resistencia entre uno y otro bando.
En ese sentido, un campesino residente en la zona y testigo del encarnizado enfrentamiento diría: “Que parecía que en La Estrella el mundo se acababa”, teniendo en cuenta la intensidad del combate, mientras que el propio Camilo con la jocosidad que le caracterizaba señaló: “Que para ninguno de los dos bandos los mangos estuvieron bajitos”
No obstante, Camilo puso a prueba una vez más su genio táctico y con hábiles movimientos de la tropa logó romper el cerco y abandonar la zona, sin que el ejército pudiera lograr e propósito de aniquilar la guerrilla a pesar de la superioridad en todos los sentidos.
El propio Camilo al informarle al Comandante en Jefe Fidel Castro sobre el desarrollo del combate señaló: “Creo que pocas veces el llano ha sido testigo de peleas parecidas”
Como se recordará Camilo Cienfuegos aún con el grado de Capitán fue el primer jefe guerrillero que el 31 de marzo de MIL 958 bajó de la Sierra Maestra con 13 hombres para fundar un frente del Ejército Rebelde en los llanos del valle del Cauto y operar en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas, una de las acciones más osadas de nuestra última gesta de liberación nacional.
El intrépido Comandante Camilo Cienfuegos, conocido por el Señor de la Vanguardia, permaneció en los llanos del Valle del Cauto hasta mediados de junio de 1958, cuando fue llamado por Fidel nuevamente a las montañas para enfrentar la ofensiva de verano lanzada por la dictadura en la Sierra Maestra.
Santiago de Cuba, 4 may.— El 4 de mayo de 1958, hace 60 años, tropas al mando del Comandante Camilo Cienfuegos libran una de las más importantes acciones llevadas a cabo hace 58 años en el frente del llano, cuando cientos de soldados de la dictadura, después de cercar el Campamento Rebelde en la zona conocida por La Estrella, al oeste de Bayamo, atacaron a los insurgentes con el objetivo de aniquilarlos.
Sin embargo, los guerrilleros, muchos menos numéricamente en hombres y armas que los soldados, enfrentaron con valentía el ataque del ejército que se prolongó por varias horas con fuerte resistencia entre uno y otro bando.
En ese sentido, un campesino residente en la zona y testigo del encarnizado enfrentamiento diría: “Que parecía que en La Estrella el mundo se acababa”, teniendo en cuenta la intensidad del combate, mientras que el propio Camilo con la jocosidad que le caracterizaba señaló: “Que para ninguno de los dos bandos los mangos estuvieron bajitos”
No obstante, Camilo puso a prueba una vez más su genio táctico y con hábiles movimientos de la tropa logó romper el cerco y abandonar la zona, sin que el ejército pudiera lograr e propósito de aniquilar la guerrilla a pesar de la superioridad en todos los sentidos.
El propio Camilo al informarle al Comandante en Jefe Fidel Castro sobre el desarrollo del combate señaló: “Creo que pocas veces el llano ha sido testigo de peleas parecidas”
Como se recordará Camilo Cienfuegos aún con el grado de Capitán fue el primer jefe guerrillero que el 31 de marzo de MIL 958 bajó de la Sierra Maestra con 13 hombres para fundar un frente del Ejército Rebelde en los llanos del valle del Cauto y operar en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Tunas, una de las acciones más osadas de nuestra última gesta de liberación nacional.
El intrépido Comandante Camilo Cienfuegos, conocido por el Señor de la Vanguardia, permaneció en los llanos del Valle del Cauto hasta mediados de junio de 1958, cuando fue llamado por Fidel nuevamente a las montañas para enfrentar la ofensiva de verano lanzada por la dictadura en la Sierra Maestra.
sábado, 31 de marzo de 2018
Camilo y su ofensiva en el Frente del LLano
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 31 mar.— Después de creados el Segundo y Tercer Frentes del Ejército Rebelde en el territorio oriental los días 6 y 11 de marzo de 1958, respectivamente, el 31 de ese mes partió desde la Sierra Maestra un grupo de 13 combatientes al mando del capitán Camilo Cienfuegos para abrir un nuevo escenario de guerra en la Llanura del Cauto, aledaña a Bayamo.
En un primer momento, este denominado Frente del Llano tenía como principal objetivo apoyar con una serie de acciones militares la proyectada Huelga General del 9 de abril de 1958, así como agrupar en un solo mando a las guerrillas que operaban de forma independiente en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Las Tunas, una zona particularmente llana.
Cabe destacar sin embargo, que en Bayamo se asentaba el estado mayor del ejército de la dictadura batistiana para las operaciones en la Sierra Maestra, donde regularmente permanecían entre tres y cinco mil soldados bien armados con tanques, obuses y morteros, entre otros modernos medios de guerra.
De igual forma, Bayamo era la sede del Escuadrón 13 de la Guardia Rural que radicaba en el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, además de otras fuerzas militares extendidas por la región de la Llanura del Cauto, lo que hacía mucho más peligrosa la misión asignada a Camilo por el Comandante en Jefe.
El 16 de abril de 1958, operando en el Frente del Llano, Camilo Cienfuegos fue ascendido al grado de comandante, ocasión en la que envió a Fidel una carta donde le expresaba: “Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza”
Camilo permaneció en el Frente del Llano hasta mediados de junio de 1958 en que retornó a la Sierra Maestra, dejando perfectamente organizado en el triángulo-Bayamo-Manzanillo-Las Tunas, un frente guerrillero con 19 campamentos, que mantuvo en jaque a las fuerzas de la tiranía hasta el final de la guerra.
Posteriormente, el 4 de noviembre de 1958, fue creado el Cuarto Frente del Ejército Rebelde Simón Bolívar, que entonces abarcó
territorios comprendidos en las actuales provincias Granma, Holguín y Las Tunas, operando en esa región tres columnas del Ejército Rebelde, la 14, Juan Manuel Márquez; la 12, Simón Bolívar y la 32, con Delio Gómez Ochoa como comandante y a la vez jefe del frente.
En el mes de agosto de 1958 Camilo recibió la misión de llevar hasta el occidente del país la Columna número dos Antonio Maceo, que finalizó la guerra en territorio villaclareño.
Santiago de Cuba, 31 mar.— Después de creados el Segundo y Tercer Frentes del Ejército Rebelde en el territorio oriental los días 6 y 11 de marzo de 1958, respectivamente, el 31 de ese mes partió desde la Sierra Maestra un grupo de 13 combatientes al mando del capitán Camilo Cienfuegos para abrir un nuevo escenario de guerra en la Llanura del Cauto, aledaña a Bayamo.
En un primer momento, este denominado Frente del Llano tenía como principal objetivo apoyar con una serie de acciones militares la proyectada Huelga General del 9 de abril de 1958, así como agrupar en un solo mando a las guerrillas que operaban de forma independiente en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Las Tunas, una zona particularmente llana.
Cabe destacar sin embargo, que en Bayamo se asentaba el estado mayor del ejército de la dictadura batistiana para las operaciones en la Sierra Maestra, donde regularmente permanecían entre tres y cinco mil soldados bien armados con tanques, obuses y morteros, entre otros modernos medios de guerra.
De igual forma, Bayamo era la sede del Escuadrón 13 de la Guardia Rural que radicaba en el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, además de otras fuerzas militares extendidas por la región de la Llanura del Cauto, lo que hacía mucho más peligrosa la misión asignada a Camilo por el Comandante en Jefe.
El 16 de abril de 1958, operando en el Frente del Llano, Camilo Cienfuegos fue ascendido al grado de comandante, ocasión en la que envió a Fidel una carta donde le expresaba: “Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza”
Camilo permaneció en el Frente del Llano hasta mediados de junio de 1958 en que retornó a la Sierra Maestra, dejando perfectamente organizado en el triángulo-Bayamo-Manzanillo-Las Tunas, un frente guerrillero con 19 campamentos, que mantuvo en jaque a las fuerzas de la tiranía hasta el final de la guerra.
Posteriormente, el 4 de noviembre de 1958, fue creado el Cuarto Frente del Ejército Rebelde Simón Bolívar, que entonces abarcó
territorios comprendidos en las actuales provincias Granma, Holguín y Las Tunas, operando en esa región tres columnas del Ejército Rebelde, la 14, Juan Manuel Márquez; la 12, Simón Bolívar y la 32, con Delio Gómez Ochoa como comandante y a la vez jefe del frente.
En el mes de agosto de 1958 Camilo recibió la misión de llevar hasta el occidente del país la Columna número dos Antonio Maceo, que finalizó la guerra en territorio villaclareño.
martes, 6 de febrero de 2018
Camilo en la memoria
Por Esperanza Castellanos Cabrejas
Santiago de Cuba, 6 feb.— La barriada de Lawton en el actual municipio 10 de Octubre de la capital cubana, lo vio llegar a la vida el 6 de febrero de 1932 en el seno de la familia Cienfuegos Gorriarán.
Hijo de sastre y una ama de casa, Camilo fue el tercer hijo varón de Emilia y Ramón, quien llevó en sus venas el don de la versatilidad y la inteligencia natural que le valieron para mostrar talento en el deporte, la escritura y las artes plásticas; oficios que luego le permitirían sobrevivir a la difícil situación social y económica de los años cincuenta, cuando ejercicio como camarero y redactor de revista.
Con bríos de joven impetuoso y defensor de la justicia se unió en su juventud, a varias protestas populares contra la dictadura de Fulgencio Batista. En una ellas fue herido de bala por rendir honores al héroe independentista Antonio Maceo.
De ahí que su intrepidez, carácter jovial y entrega a la noble causa de la libertad lo llevarían entonces a formar parte de los hombres de confianza en la guerrilla desde la Sierra Maestra, donde se ganó la admiración de quienes pelearon junto a él y del pueblo que lo veneraba.
Niños, jóvenes y ancianos lo recordarían para siempre como El comandante del pueblo, "Señor de la vanguardia", "Héroe de Yaguajay” o sencillamente Camilo.
El hombre amigo, hermano que regaló a los cubanos la sinceridad de su sonrisa y la firmeza de carácter.
Santiago de Cuba, 6 feb.— La barriada de Lawton en el actual municipio 10 de Octubre de la capital cubana, lo vio llegar a la vida el 6 de febrero de 1932 en el seno de la familia Cienfuegos Gorriarán.
Hijo de sastre y una ama de casa, Camilo fue el tercer hijo varón de Emilia y Ramón, quien llevó en sus venas el don de la versatilidad y la inteligencia natural que le valieron para mostrar talento en el deporte, la escritura y las artes plásticas; oficios que luego le permitirían sobrevivir a la difícil situación social y económica de los años cincuenta, cuando ejercicio como camarero y redactor de revista.
Con bríos de joven impetuoso y defensor de la justicia se unió en su juventud, a varias protestas populares contra la dictadura de Fulgencio Batista. En una ellas fue herido de bala por rendir honores al héroe independentista Antonio Maceo.
De ahí que su intrepidez, carácter jovial y entrega a la noble causa de la libertad lo llevarían entonces a formar parte de los hombres de confianza en la guerrilla desde la Sierra Maestra, donde se ganó la admiración de quienes pelearon junto a él y del pueblo que lo veneraba.
Niños, jóvenes y ancianos lo recordarían para siempre como El comandante del pueblo, "Señor de la vanguardia", "Héroe de Yaguajay” o sencillamente Camilo.
El hombre amigo, hermano que regaló a los cubanos la sinceridad de su sonrisa y la firmeza de carácter.
sábado, 28 de octubre de 2017
Camilo un revolucionario cabal a decir del Che
Por Lourdes Palau
Santiago de Cuba, 28 oct.— La historia nos asegura en sus registros, momentos importantes de épocas, hombres, sucesos y octubre es pródigo en esos archivos trascendentes de la Patria. Es así que el pueblo conmovido vivió la desaparición física de dos grandes de la Patria, Los Comandantes Camilo Cienfuegos Gorriaran el 28 de Octubre de 1959 y de Ernesto Guevara de la Serna el 8 de ese propio mes pero de 1967.
Santiago de Cuba, 28 oct.— La historia nos asegura en sus registros, momentos importantes de épocas, hombres, sucesos y octubre es pródigo en esos archivos trascendentes de la Patria. Es así que el pueblo conmovido vivió la desaparición física de dos grandes de la Patria, Los Comandantes Camilo Cienfuegos Gorriaran el 28 de Octubre de 1959 y de Ernesto Guevara de la Serna el 8 de ese propio mes pero de 1967.
Ambos fraguaron una entrañable amistad
durante y después de la guerra caracterizada por la valentía y la
responsabilidad en cada una de las misiones a ellos asignadas. De la
admiración del Che por Camilo también en ese inmenso fichero que es la
historia se guardan discursos, entrevistas acerca de su compañero, que
hoy recordamos a propósito del aniversario 58 de la entrada del Héroe de
Yaguajay a la inmortalidad.
Con respeto el Guerrillero Heroico recordaba a Camilo afirmando: "Más que un compañero de lucha, de alegría y victoria Camilo era un hombre de verdad, no puede verse como un héroe aislado realizando hazañas maravillosas sino como una parte del pueblo que lo formó".
Narra el Che en el libro pasajes de la guerra revolucionaria como Camilo fue la confianza de Fidel y como se fue ganando con sus acciones de valor, solidaridad y alegría un puesto destacado en la guerra y entre sus compañeros.
Relata como en una huida ante el ataque sorpresivo del enemigo en la sierra él perdió sus provisiones y en la noche al percatarse Camilo que él no tenía que comer compartió su única lata de leche sin miramiento alguno como una muestra de solidaridad y amistad que solo la muerte pudo destruir.
En los recuerdos del Che sobre Camilo sobresale el análisis que hace este acerca de la interrogante, ¿Voy bien Camilo?, que hiciera Fidel al héroe del sombrero alón en su discurso en la fortaleza de Columbia a inicios de la Revolución.
Una pregunta hecha a un hombre que merecía total confianza de Fidel, en el cual tenía fe absoluta, incapaz de traicionarlo. Un revolucionario cabal, hombre de pueblo y artífice de la Revolución, así con suma admiración y vehemencia calificaba el Che a su amigo desaparecido.
Con respeto el Guerrillero Heroico recordaba a Camilo afirmando: "Más que un compañero de lucha, de alegría y victoria Camilo era un hombre de verdad, no puede verse como un héroe aislado realizando hazañas maravillosas sino como una parte del pueblo que lo formó".
Narra el Che en el libro pasajes de la guerra revolucionaria como Camilo fue la confianza de Fidel y como se fue ganando con sus acciones de valor, solidaridad y alegría un puesto destacado en la guerra y entre sus compañeros.
Relata como en una huida ante el ataque sorpresivo del enemigo en la sierra él perdió sus provisiones y en la noche al percatarse Camilo que él no tenía que comer compartió su única lata de leche sin miramiento alguno como una muestra de solidaridad y amistad que solo la muerte pudo destruir.
En los recuerdos del Che sobre Camilo sobresale el análisis que hace este acerca de la interrogante, ¿Voy bien Camilo?, que hiciera Fidel al héroe del sombrero alón en su discurso en la fortaleza de Columbia a inicios de la Revolución.
Una pregunta hecha a un hombre que merecía total confianza de Fidel, en el cual tenía fe absoluta, incapaz de traicionarlo. Un revolucionario cabal, hombre de pueblo y artífice de la Revolución, así con suma admiración y vehemencia calificaba el Che a su amigo desaparecido.
viernes, 28 de octubre de 2016
Camilo: su imagen para el pueblo
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 28 oct.— Cada año, el 28 de octubre, los cubanos tenemos una cita con el mar para sembrarlo de flores en homenaje a Camilo Cienfuegos. No es una cita para recordar a alguien que ha muerto, sino más bien para sentirlo más cerca de nosotros, como siempre lo ha estado desde aquel día de 1959 en que desapareció en las profundidades del océano.
Santiago de Cuba, 28 oct.— Cada año, el 28 de octubre, los cubanos tenemos una cita con el mar para sembrarlo de flores en homenaje a Camilo Cienfuegos. No es una cita para recordar a alguien que ha muerto, sino más bien para sentirlo más cerca de nosotros, como siempre lo ha estado desde aquel día de 1959 en que desapareció en las profundidades del océano.
Y es que los hombres como Camilo no
pueden morir, porque si bien no está presente físicamente, su presencia
se presiente cada día en el acontecer de un pueblo que aprendió a amarlo
por lo tanto que le dio a pesar de su juventud.
Es por eso que aquel 28 de octubre nadie creyó en la muerte de Camilo más allá de la leyenda que él forjó durante los 28 años, 8 meses y 22 días que vivió, él nos dejó lo principal: su ejemplo de revolucionario a toda prueba y eso, lo hizo inmortal.
Y no es que Camilo haya sido un superhombre ni uno de esos míticos dioses del olimpo. Fue como todos, con defectos y virtudes, alegre y triste, pero más allá de cualquier condición humana, el fue sobre todo: la imagen del pueblo cubano, porque así somos: alegres, valientes, honrados, tenaces, inteligentes, capaces, libres.
Por eso Camilo se renueva cada día en cualquier sonrisa de un niño, en la alegría y fortaleza de un joven, en la firmeza y valentía de un soldado, en el sudor de un obrero, en el empeño de un campesino, en la tenacidad y deseos de vivir de un anciano, en el altruismo de un internacionalista.
Han pasado 57 años de aquel 28 de octubre en que la figura legendaria de Camilo Cienfuegos se hundió en el mar y quien dice que ahora mismo él no está aquí con nosotros alentándonos a seguir hacia delante, diciéndonos qué vamos bien, escuchando su voz que nos alienta al combate en la defensa de la Revolución y en la construcción del mundo mejor que todos soñamos y que como él los cubanos marchamos a la vanguardia para lograrlo.
Digamos entonces a Camilo en este día, como nos enseñó el Che: ¡Hasta la Victoria Siempre Señor de la Vanguardia!
Es por eso que aquel 28 de octubre nadie creyó en la muerte de Camilo más allá de la leyenda que él forjó durante los 28 años, 8 meses y 22 días que vivió, él nos dejó lo principal: su ejemplo de revolucionario a toda prueba y eso, lo hizo inmortal.
Y no es que Camilo haya sido un superhombre ni uno de esos míticos dioses del olimpo. Fue como todos, con defectos y virtudes, alegre y triste, pero más allá de cualquier condición humana, el fue sobre todo: la imagen del pueblo cubano, porque así somos: alegres, valientes, honrados, tenaces, inteligentes, capaces, libres.
Por eso Camilo se renueva cada día en cualquier sonrisa de un niño, en la alegría y fortaleza de un joven, en la firmeza y valentía de un soldado, en el sudor de un obrero, en el empeño de un campesino, en la tenacidad y deseos de vivir de un anciano, en el altruismo de un internacionalista.
Han pasado 57 años de aquel 28 de octubre en que la figura legendaria de Camilo Cienfuegos se hundió en el mar y quien dice que ahora mismo él no está aquí con nosotros alentándonos a seguir hacia delante, diciéndonos qué vamos bien, escuchando su voz que nos alienta al combate en la defensa de la Revolución y en la construcción del mundo mejor que todos soñamos y que como él los cubanos marchamos a la vanguardia para lograrlo.
Digamos entonces a Camilo en este día, como nos enseñó el Che: ¡Hasta la Victoria Siempre Señor de la Vanguardia!
jueves, 27 de octubre de 2016
Camilo en Rosas
Por Lourdes Palau Vázquez
Santiago de Cuba, 27 oct.— La noticia corría de boca en boca e incrédulas las personas buscaban en la radio alguna información, así me relataba mi abuela uno de los hechos que ha estremecido desde sus cimientos al pueblo de Cuba desde aquel 28 de Octubre de 1959.
Santiago de Cuba, 27 oct.— La noticia corría de boca en boca e incrédulas las personas buscaban en la radio alguna información, así me relataba mi abuela uno de los hechos que ha estremecido desde sus cimientos al pueblo de Cuba desde aquel 28 de Octubre de 1959.
Fue una explosión aquel mensaje,
comentaba la anciana, que con más de 80 años a cuesta parecía revivir
las angustias de aquellos días, en que luego de confirmada la versión de
que Camilo Cienfuegos había muerto en un accidente al regresar en un
avión de Camagüey hacia La Habana el pueblo movió montes, ciudades y
hasta el propio mar para encontrarlo.
En sus ojos brillaba la luz de las antorchas que hicieron ella y sus hermanos para cuando llegada la noche iluminar los cafetales de la zona donde vivían allá por la Gibarera, un lugar enclavado en plena Sierra Maestra y perteneciente hoy al municipio santiaguero de Tercer Frente.
Nos volvimos locos, nadie podía creer que Camilo ya no estuviera, aprendimos a quererlo por las historias de la guerra, su valentía, su amistad con el Che, la fidelidad hacia Fidel Castro, siempre se le veía con una sonrisa y el sombrero grande, amaba a los niños a quien le dispensaba siempre un abrazo o una cargadita y bastaba con que fuera rebelde de la sierra para que la familia entera se dispusiera aquel día a salir a encontrarlo porque algunos decían que habían visto una avioneta por la zona con un ruido extraño.
Siempre durante meses corrían bolas y más bolas y allá íbamos montaña adentro a buscarlo y eso pasaba según me contaban algunos amigos en toda Cuba, hasta que un día se decidió por el gobierno rendirle tributo echándole flores al mar porque el no tuvo tumba, relataba con angustia la abuela.
Pero nosotros en aquel monte nunca habíamos visto el mar, nos decían que era un rio grande y pa el rio fuimos cuando se decidió a tirar las flores, la familia, los vecinos, íbamos serios con aquellas ofrendas apretadas en las manos pero me dije y me jure, un día voy a ir al mar y allí le voy a echar muchas pero muchas rosas a Camilo.
Así fue, para uno de esos octubres nostálgicos siempre por esa fecha, porque perennemente encontré desde que Camilo desapareció que los finales de octubre eran pesarosos, fui a la casa de una amiga de mi madrina que vivía en Uvero en la zona costera de Guama y cumplí mi sueño, pero que cosa más extraña me pasó.
Caminamos hasta el mar los pobladores del lugar, yo había recogido todas las rosas que encontré en la casa de la amiga y en todos los caminos y llevaba una ofrenda grande de rosas, todo el mundo tiró al agua sus ramilletes y yo al echar el mío me quede contemplando el mar que fue formando con las rosas un hombre con la figura de Camilo, tenía hasta la forma de su sombrero, yo no podía hablar apenas y las olas iban levantando aquella imagen, era Camilo, yo tuve esa visión, era Camilo en Rosas.
En sus ojos brillaba la luz de las antorchas que hicieron ella y sus hermanos para cuando llegada la noche iluminar los cafetales de la zona donde vivían allá por la Gibarera, un lugar enclavado en plena Sierra Maestra y perteneciente hoy al municipio santiaguero de Tercer Frente.
Nos volvimos locos, nadie podía creer que Camilo ya no estuviera, aprendimos a quererlo por las historias de la guerra, su valentía, su amistad con el Che, la fidelidad hacia Fidel Castro, siempre se le veía con una sonrisa y el sombrero grande, amaba a los niños a quien le dispensaba siempre un abrazo o una cargadita y bastaba con que fuera rebelde de la sierra para que la familia entera se dispusiera aquel día a salir a encontrarlo porque algunos decían que habían visto una avioneta por la zona con un ruido extraño.
Siempre durante meses corrían bolas y más bolas y allá íbamos montaña adentro a buscarlo y eso pasaba según me contaban algunos amigos en toda Cuba, hasta que un día se decidió por el gobierno rendirle tributo echándole flores al mar porque el no tuvo tumba, relataba con angustia la abuela.
Pero nosotros en aquel monte nunca habíamos visto el mar, nos decían que era un rio grande y pa el rio fuimos cuando se decidió a tirar las flores, la familia, los vecinos, íbamos serios con aquellas ofrendas apretadas en las manos pero me dije y me jure, un día voy a ir al mar y allí le voy a echar muchas pero muchas rosas a Camilo.
Así fue, para uno de esos octubres nostálgicos siempre por esa fecha, porque perennemente encontré desde que Camilo desapareció que los finales de octubre eran pesarosos, fui a la casa de una amiga de mi madrina que vivía en Uvero en la zona costera de Guama y cumplí mi sueño, pero que cosa más extraña me pasó.
Caminamos hasta el mar los pobladores del lugar, yo había recogido todas las rosas que encontré en la casa de la amiga y en todos los caminos y llevaba una ofrenda grande de rosas, todo el mundo tiró al agua sus ramilletes y yo al echar el mío me quede contemplando el mar que fue formando con las rosas un hombre con la figura de Camilo, tenía hasta la forma de su sombrero, yo no podía hablar apenas y las olas iban levantando aquella imagen, era Camilo, yo tuve esa visión, era Camilo en Rosas.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Camilo siempre presente entre los cubanos
Santiago de Cuba, 28 oct.— Llevar flores al mar o a los ríos cada 28 de octubre en homenaje al Comandante Camilo Cienfuegos es ya una tradición seguida por varias generaciones de cubanos, para hacer realidad la máxima martiana: “Honrar honra”
Emociona ver desde hace 55 años en las manos de niños, adolescentes, jóvenes y hasta adultos que no vivieron los tiempos de Camilo, recordar de esa forma a un hombre que devino en leyenda por haber trascendido en vida el límite de lo común en favor de su pueblo, tan humilde como él lo fue.
De ahí que nadie falta a la cita con Camilo para recordarlo echando flores al mar o a los ríos, desde donde el Héroe, sonriente como siempre, con su sombrero alón, sus tupidas barbas y su uniforme verde-olivo de guerrero, se sentirá complacido, feliz, de haber formado parte de este pueblo, fiel a su revolución, a Fidel y a Raúl y a los principios de justicia social que forjaron.
Fidel dijo que en pueblo había muchos Camilos y no se equivocó. La historia de los 56 años de revolución así lo ha demostrado fehacientemente. Al Señor de la Vanguardia hay que verlo día a día en los ojos de cada niño travieso, en la sonrisa franca y abierta de cualquier adolescente, en la energía sin límites de cada joven, en el valor y el coraje de cada soldado, en los éxitos productivos de cada hombre o mujer o en la obra de bienestar humano que él y otros tantos héroes construyeron para el bien de todos.
El pueblo podría preguntar hoy a Camilo: ¿Cómo vamos? Y él con su ancha y alegre sonrisa respondería ¡Vamos bien! Así no lo dejaremos morir jamás y seguirá cada día acompañándonos como desde hace 56 años hasta la victoria siempre.
miércoles, 29 de octubre de 2014
El Camilo de siempre
Santiago de Cuba, 29 oct.— Las escuelas militares “Camilo Cienfuegos”, tienen en la formación de sus estudiantes los valores de extraordinarios hombres y mujeres cubanos, entre ellos la figura del Señor de la Vanguardia, ocupa un lugar prioritario. A 55 años de su desaparición física, sigue vivo, porque se multiplica en el pueblo y en cada joven Camilito, como sucede en la escuela militar de Santiago de Cuba.
“EN EL PUEBLO HAY MUCHOS CAMILO”, es la
afirmación de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, cuando anunciaba
oficialmente al pueblo la triste noticia de la desaparición del
más destacado de los estrategas revolucionarios, Camilo Cienfuegos
Gorriarán, que cada día se confirma en la multiplicación de jóvenes
camilitos. Para ellos la vida militar ha sido su vocación desde pequeños
y de Camilo tienen su abnegación, responsabilidad, valentía, carácter
firme y afable, el patriotismo y sobre todo su fidelidad y lealtad a la
Revolución.
Desde décimo hasta duodécimo grados muchachas y muchachos reciben el legado de Camilo en su formación integral, dígase organización, preparación docente, en el deporte, la cultura, la defensa y otras actividades.
Los profesores desde las diferentes materias inculcan en los estudiantes los valores del excepcional hombre que fue Camilo Cienfuegos, su patriotismo, incondicionalidad a la Revolución, a sus principios, su humanismo y hasta su gusto estético por el arte y lo bello.
Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, un hombre real que vive y vivirá porque los hombres de bien, no mueren, se multiplican como estos jóvenes camilitos que con su hacer diario lo honran y lo engrandecen.
Desde décimo hasta duodécimo grados muchachas y muchachos reciben el legado de Camilo en su formación integral, dígase organización, preparación docente, en el deporte, la cultura, la defensa y otras actividades.
Los profesores desde las diferentes materias inculcan en los estudiantes los valores del excepcional hombre que fue Camilo Cienfuegos, su patriotismo, incondicionalidad a la Revolución, a sus principios, su humanismo y hasta su gusto estético por el arte y lo bello.
Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, un hombre real que vive y vivirá porque los hombres de bien, no mueren, se multiplican como estos jóvenes camilitos que con su hacer diario lo honran y lo engrandecen.
martes, 28 de octubre de 2014
Camilo Cienfuegos, un hombre de altura insospechada
Santiago de Cuba, 28 oct.— Quienes caminan por la Plaza de Marte de Santiago de Cuba transitan justo al lado de un busto que pasa desapercibido a la mirada de los paseantes, pero cuando hacemos un acercamiento a la tarja, comprobamos que esta dedicado a un hombre significativo de la revolución.
Es que quizás estamos acostumbrados a un Camilo Cienfuegos sonriente y con sombrero.
Leyenda viva de Cuba su sonrisa
permanece como el encanto de un hombre fiel. Tierno ante los niños, en
su pensamiento de joven siempre estuvo la independencia de su patria.
Vino con los expedicionarios del Granma desde México, y su salvación entre los líderes fundamentales hizo que Fidel Castro siempre confiara en su bravura. Durante los años de la Sierra Maestra consolidó una de las mayores amistades de su vida. Siempre jaranero y bonachón era el único que rompía el inquebrantable carácter de Ernesto Che Guevara.
De la Sierra bajó al llano y en Yaguajay protagonizó la más heroica de sus batallas. En La Habana recibió a los caravaneros de la libertad y siempre estuvo junto a Fidel hasta en los Barbudos de la pelota.
Lo más trascendental de su presencia era su estatura, su delgadez y me imagino parada delante de un hombre sonriente, leal y fiero en la batalla. Desde el día en que descubrí el busto en Plaza de Marte mi mirada cotidiana siempre estará atenta a la leyenda de un hombre de altura insospechada.
Vino con los expedicionarios del Granma desde México, y su salvación entre los líderes fundamentales hizo que Fidel Castro siempre confiara en su bravura. Durante los años de la Sierra Maestra consolidó una de las mayores amistades de su vida. Siempre jaranero y bonachón era el único que rompía el inquebrantable carácter de Ernesto Che Guevara.
De la Sierra bajó al llano y en Yaguajay protagonizó la más heroica de sus batallas. En La Habana recibió a los caravaneros de la libertad y siempre estuvo junto a Fidel hasta en los Barbudos de la pelota.
Lo más trascendental de su presencia era su estatura, su delgadez y me imagino parada delante de un hombre sonriente, leal y fiero en la batalla. Desde el día en que descubrí el busto en Plaza de Marte mi mirada cotidiana siempre estará atenta a la leyenda de un hombre de altura insospechada.
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