Sin importar origen social, nivel
cultural o nacionalidad, hasta los pies de la Virgen de la Caridad de El
Cobre llegan cientos de personas cada año tras subir arrodillados una
larga escalinata, a pleno sol y con muy poca ayuda, como pago de una
promesa y tributo de agradecimiento a la Patrona de Cuba.
Algunos
dejan en el Santuario de “Cachita”, como popularmente se le dice,
prendas y joyas de oro, objetos personales de gran valor sentimental y
trofeos ganados en importantes eventos deportivos del orbe. Allí se
encuentra expuesta la medalla del Premio Nobel de Literatura que se
concedió en 1954 a Ernest Hemingway.
Importante resulta la
existencia en el sitio de la basílica menor de la Virgen María de la
Caridad de El Cobre, donde se conserva la imagen original de la santa
que lleva bordado entre sus atributos el escudo de la nación cubana, y a
quien cubanos y foráneos, vestidos de amarillo o blanco, regalan ramos
de girasoles, flor preferida por la venerada.
Igualmente
resultan excepcionales lugares como Cayo La Virgen y Barajagua, que
guardan un valor patrimonial extraordinario, al acoger los senderos y
localidades que sirvieron de ruta a los pescadores que encontraron la
imagen religiosa, en 1612 en la oriental Bahía de Nipe.

Pero
es el paisaje de El Cobre y Camino de la Virgen, área patrimonial
cercana a la ciudad cabecera, un territorio con fuerte arraigo en la
cultura popular del cubano, al estar asociada, además de la religión
católica, a la actividad minera, la esclavitud y rebeliones esclavas en
el oriente del país.
Esa riqueza hace del sitio uno de los
lugares con fuertes opciones a ser declarado como Patrimonio de la
Humanidad. Precisamente en ese empeño trabajan especialistas de la
Oficina del Conservador de la Ciudad, institución dedicada a preservar
los bienes materiales, para que la urbe en su medio milenio cuente con
un nuevo componente del acervo mundial.
El primer paso fue la
creación del expediente donde se destacan todos los valores del área y
que resaltan su importancia a nivel internacional. El segundo, y que fue
conseguido hace muy poco tiempo, en el 2012, fue la declaratoria del
lugar como Monumento Nacional. Según la Resolución 01 de 2012, emitida
por la Comisión Nacional de Monumentos, se reconoce a la imagen de la
Virgen de la Caridad del Cobre como parte de la identidad del pueblo
cubano.
Muestra de ello es que la figura sagrada ha sido objeto
de veneración por el pueblo, que le ha rendido tributo e identificado en
ella un símbolo de fe e inspiración para sus
más caros anhelos
de libertad y justicia. También es interesante que las demarcaciones de
El Cobre, el pueblo, la parte de las minas y las montañas cercanas,
fueran testigos excepcionales de la explotación del negro esclavo
africano y su posterior cimarronaje.
Todas estas razones hacen
que el lugar forme parte del proyecto de la UNESCO Ruta del Esclavo, que
enriquece la cultura y la historia de la localidad, a la vez que dirige
las miradas hacia la necesidad de eliminar la explotación del hombre
por el hombre.

Otro
atractivo es el Monumento al Cimarrón, erigido en lo alto de una colina
en julio de 1997, ya que en estas tierras, en 1731, ocurrieron algunas
de las más importantes protestas esclavas. El mismo fue obra y fruto del
genio de Alberto Lescay, quien reflejó en la pieza el significado de la
esclavitud, el cimarronaje y la trascendencia de la cultura africana y
las tradiciones cubanas actuales.
Por último y no menos
importante es la arraigada tradición minera de la zona, específicamente
en la explotación de uno de los yacimientos de cobre más antiguos de
América, descubierto en 1530, y que le dio nombre. Fue en el siglo XVII
cuando entró en explotación a cielo abierto. Los primeros mineros se
asentaron en un valle que ocupó más tarde la villa El Cobre, cuyo nombre
original fue Santiago del Prado, por su proximidad a la ciudad cabecera
y estar extendido el pueblo en una pradera. Sin
dudas,
perdurará la tradición minera en el sitio, por eso recientemente fue
emplazado un monumento en los jardines del Círculo Social. Del artista
Carlos Antonio Parra, la escultura fundida es de 1,90 metros de alto y
muestra a un hombre con casco, acompañado de las herramientas necesarias
para la ruda y peligrosa labor de extraer mineral de las entrañas de la
tierra.
En El Cobre se sintetizan importantes pasajes de la
historia de Cuba, a la vez que exhibe valores excepcionales del
patrimonio y es uno de los lugares más visitados en Santiago de Cuba.