Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 12 sep.— Hoy 12 de septiembre se cumplen 61 años del asesinato del joven alférez de fragata Dionisio San Román Toledo, quien fuera jefe militar del alzamiento armado de Cienfuegos, ocurrido siete días atrás, cuando oficiales y marinos del Distrito Naval del Sur, con sede en esa ciudad, se apoderaron de la instalación con el apoyo de las milicias del Movimiento 26 de Julio, y repartieron las armas entre la población.
Después de varias horas bajo el dominio de los rebeldes, San Román tuvo que abandonar el Distrito Naval de Cayo Loco a bordo del guardacostas 101, que se encontraba en Cienfuegos, con el propósito de exiliarse pero fue detenido por el capitán de la nave, quien lo informó a la jefatura de la Marina de Guerra recibiendo la orden de que lanzara al joven oficial al mar con un ancla amarrada al cuerpo.
Sin embargo, el comandante del guardacostas no estuvo de acuerdo con el crimen y se dirigió al puerto de Cienfuegos, en espera de un hidroavión tipo catalina que recogería a San Román para trasladarlo a la capital, donde fue llevado a la casa del Contraalmirante, José Manuel Rodríguez, en el reparto Biltmore, en cuyo sótano el jefe militar de la conspiración de Cienfuegos fue sometido a crueles torturas durante varios días junto al capitán del puerto cienfueguero, Alejandro González Brito.
Durante casi 51 años las circunstancias del asesinato del alférez de fragata Dionisio San Román Toledo, no estaban del todo esclarecidas, aunque sí se supo que fue lanzado al mar, dándose como fecha del crimen el 9 de septiembre de 1958.
Investigaciones realizadas por la historiadora de la Marina de Guerra, Milagros González, lograron precisar que tanto San Román como González Brito permanecieron con vida hasta el 12 de septiembre, cuando sus cuerpos fueron montados en la lancha 4 de septiembre, una de las que poseía para su recreación el dictador Fulgencio Batista, y que era utilizada para ese fin.
En la lancha San Román y Brito fueron trasladados a una milla de distancia de la desembocadura del Río Almendares, y sus cuerpos, posiblemente con vidas aún, arrojados al océano con lingotes de cemento atados a los pies, método utilizado frecuentemente por los sicarios de la Marina de Guerra batistiana.
Al triunfo de la revolución varios de los ejecutores de los asesinatos de Dionisio San Román y Alfredo González Brito, fueron sometidos a juicio y pagaron con sus vidas los crímenes cometidos contra esos valerosos marinos que encabezaron el alzamiento armado de Cienfuegos, una de las páginas más gloriosas de nuestra historia.
Plaza de la revolución
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jueves, 12 de septiembre de 2019
martes, 30 de julio de 2019
"Hoy le llaman el inolvidable Frank País"
Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 30 jul.— El 30 de julio de 1957 fue asesinado en Santiago de Cuba Frank País García, quien con sólo 21 años de edad fue designado Jefe Nacional de Acción del Movimiento 26 de Julio, siendo la figura más importante de esa organización revolucionaria en Cuba después de su líder Fidel Castro Ruz.
A conocer de su muerte, el Comandante en Jefe expresó: “¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quien era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor”
Para responder a esa interrogante ¿Quién era Frank País?, en los 62 años transcurridos después de su vil asesinato se han escrito miles de cuartillas en artículos periodísticos, libros, revistas, biografía y otras, sin embargo no hay respuesta mejor que la opinión que sobre el joven revolucionario santiaguero expresaron algunos de sus más cercanos compañeros de lucha.
El propio Fidel señalaría después, que cuando se escriba la historia de esta etapa de la Revolución cubana en la portada deberá aparecer necesariamente el nombre de David, que era el pseudónimo más conocido que utilizó durante el clandestinaje Frank País García.
Armando Hart Dávalos, organizador junto a Frank del alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba dijo de él: “Hombres de su estirpe no nacen todos los días. Contadas veces la naturaleza obsequia a los pueblos con seres semejantes. Su muerte, lo siembra en el corazón de Cuba, pero su vida lo hubiera hecho más grande”
En igual sentido se manifestó el Comandante Julio Camacho Aguilera: “Nunca mandó a hacer lo que él no hubiera hecho. Era una personalidad grande con un valor extraordinario. Se perdió demasiado temprano”. Por su parte, Agustín Navarrete, otro de los incansables luchadores junto a Frank señaló del joven: “Un personaje único, fabuloso, de mucho carisma, era ternura, fuerza, inteligencia”
Acela de los Santos, una de las valientes mujeres santiagueras, quien compartía junto a Frank un sitio en la lucha revolucionaria, al prologar un libro biográfico sobre él escribió: “Afirman que ser perfecto es una utopía, creo que Frank lo fue. Su vertiginoso y breve tránsito por la vida no le dio tiempo para imperfecciones y mediocridades. Su existencia fue una leyenda sin mito”
También el Che, aunque compartió con Frank una sola vez en la Sierra Maestra escribiría años después: “Era un joven ejemplar, alguien a quien había que imitar (…) Sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa y además, que ese hombre era un ser superior. Hoy le llaman el inolvidable Frank País”.
Santiago de Cuba, 30 jul.— El 30 de julio de 1957 fue asesinado en Santiago de Cuba Frank País García, quien con sólo 21 años de edad fue designado Jefe Nacional de Acción del Movimiento 26 de Julio, siendo la figura más importante de esa organización revolucionaria en Cuba después de su líder Fidel Castro Ruz.
A conocer de su muerte, el Comandante en Jefe expresó: “¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quien era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor”
Para responder a esa interrogante ¿Quién era Frank País?, en los 62 años transcurridos después de su vil asesinato se han escrito miles de cuartillas en artículos periodísticos, libros, revistas, biografía y otras, sin embargo no hay respuesta mejor que la opinión que sobre el joven revolucionario santiaguero expresaron algunos de sus más cercanos compañeros de lucha.
El propio Fidel señalaría después, que cuando se escriba la historia de esta etapa de la Revolución cubana en la portada deberá aparecer necesariamente el nombre de David, que era el pseudónimo más conocido que utilizó durante el clandestinaje Frank País García.
Armando Hart Dávalos, organizador junto a Frank del alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba dijo de él: “Hombres de su estirpe no nacen todos los días. Contadas veces la naturaleza obsequia a los pueblos con seres semejantes. Su muerte, lo siembra en el corazón de Cuba, pero su vida lo hubiera hecho más grande”
En igual sentido se manifestó el Comandante Julio Camacho Aguilera: “Nunca mandó a hacer lo que él no hubiera hecho. Era una personalidad grande con un valor extraordinario. Se perdió demasiado temprano”. Por su parte, Agustín Navarrete, otro de los incansables luchadores junto a Frank señaló del joven: “Un personaje único, fabuloso, de mucho carisma, era ternura, fuerza, inteligencia”
Acela de los Santos, una de las valientes mujeres santiagueras, quien compartía junto a Frank un sitio en la lucha revolucionaria, al prologar un libro biográfico sobre él escribió: “Afirman que ser perfecto es una utopía, creo que Frank lo fue. Su vertiginoso y breve tránsito por la vida no le dio tiempo para imperfecciones y mediocridades. Su existencia fue una leyenda sin mito”
También el Che, aunque compartió con Frank una sola vez en la Sierra Maestra escribiría años después: “Era un joven ejemplar, alguien a quien había que imitar (…) Sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa y además, que ese hombre era un ser superior. Hoy le llaman el inolvidable Frank País”.
miércoles, 13 de febrero de 2019
Asesinato de Paquito Rosales, primer alcalde comunista
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 13 feb.— El 13 de febrero, pero 1958, esbirros de la tiranía batistiana asesinaron en Guantánamo a Paquito Rosales, quien había sido el primer alcalde comunista de Cuba, cargo que ocupó en Manzanillo a partir de 1940 cuando fue elegido por el voto popular atendiendo a su prestigio como líder del Partido y de la Federación Obrera de esa ciudad.
Durante los cuatro años que permaneció como alcalde de Manzanillo, Paquito Rosales fue ejemplo de honestidad y realizó numerosas obras sociales en beneficio de la población, entre ellas la rebaja del precio del agua, de 1.85 pesos a 50 centavos, el pago por el servicio de acueducto y para los más pobres dispuso el suministro de agua gratuito en los barrios; rebaja del costo de las medicinas, para los que no podían pagarla, extendió el servicio eléctrico, ejecutó numerosas calles y vías y abrió escuelas de corte y costura para las mujeres, entre otras.
La historia recoge cómo Paquito se enfrentó a los hombres de negocios norteamericanos, al no prorrogar el arrendamiento del acueducto local una compañía yanqui que cobraba precios abusivos al pueblo, así como también su esforzada lucha contra los conocidos “botelleros”, políticos que cobraban salarios de plazas que no ocupaban.
Al término de su mandato en 1944, Paquito fue postulado por el Partido Comunista como representante a la Cámara, y desde esa posición siguió defendiendo los intereses del pueblo.
Señala el periodista Armando Fernández Martí, que el prestigio y la autoridad de que gozaba este destacado miembro del Partido Comunista, preocupaba a las autoridades de la dictadura batistiana, por lo que aprovechando un viaje a la ciudad de Guantánamo el 7 de febrero de 1958, lo detienen y lo torturan salvajemente para que delatara a sus compañeros; finalmente deciden asesinarlo seis días después, el 13 de febrero, al ver la viril postura de este revolucionario.
Paquito fue asesinado en el Cuartel de la Guardia Rural de Río Frío, a unos 17 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, pero sus restos no aparecieron hasta después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959. Así pagó con su vida este ejemplar comunista su amor al pueblo y su honestidad sin límites.
Santiago de Cuba, 13 feb.— El 13 de febrero, pero 1958, esbirros de la tiranía batistiana asesinaron en Guantánamo a Paquito Rosales, quien había sido el primer alcalde comunista de Cuba, cargo que ocupó en Manzanillo a partir de 1940 cuando fue elegido por el voto popular atendiendo a su prestigio como líder del Partido y de la Federación Obrera de esa ciudad.
Durante los cuatro años que permaneció como alcalde de Manzanillo, Paquito Rosales fue ejemplo de honestidad y realizó numerosas obras sociales en beneficio de la población, entre ellas la rebaja del precio del agua, de 1.85 pesos a 50 centavos, el pago por el servicio de acueducto y para los más pobres dispuso el suministro de agua gratuito en los barrios; rebaja del costo de las medicinas, para los que no podían pagarla, extendió el servicio eléctrico, ejecutó numerosas calles y vías y abrió escuelas de corte y costura para las mujeres, entre otras.
La historia recoge cómo Paquito se enfrentó a los hombres de negocios norteamericanos, al no prorrogar el arrendamiento del acueducto local una compañía yanqui que cobraba precios abusivos al pueblo, así como también su esforzada lucha contra los conocidos “botelleros”, políticos que cobraban salarios de plazas que no ocupaban.
Al término de su mandato en 1944, Paquito fue postulado por el Partido Comunista como representante a la Cámara, y desde esa posición siguió defendiendo los intereses del pueblo.
Señala el periodista Armando Fernández Martí, que el prestigio y la autoridad de que gozaba este destacado miembro del Partido Comunista, preocupaba a las autoridades de la dictadura batistiana, por lo que aprovechando un viaje a la ciudad de Guantánamo el 7 de febrero de 1958, lo detienen y lo torturan salvajemente para que delatara a sus compañeros; finalmente deciden asesinarlo seis días después, el 13 de febrero, al ver la viril postura de este revolucionario.
Paquito fue asesinado en el Cuartel de la Guardia Rural de Río Frío, a unos 17 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, pero sus restos no aparecieron hasta después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959. Así pagó con su vida este ejemplar comunista su amor al pueblo y su honestidad sin límites.
martes, 22 de enero de 2019
Asesinato de Jesús Menendez, líder de los azucareros cubanos
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 22 ene.—Se cumplen hoy 71 años de aquel 22 de enero de 1948 cuando la traición y el crimen cegaron una de las más valiosas vidas de este pueblo, la del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, asesinado por orden del gobierno norteamericano por poner en peligro sus intereses en la isla.
Jesús Menéndez, quien había nacido el 14 de diciembre de 1911, en Encrucijada, Las Villas, surgió de los propios campos cañeros donde sufrió explotaciones de todo tipo, además de la racial porque era negro, reconvirtió así en el alma de este sector poblacional y de la lucha por sus reivindicaciones.
Hasta las mismas entrañas de Wall Street se fue Menéndez a llevar la cuestión azucarera cubana, defendiendo hasta sus últimas consecuencias los aumentos de precio para el bien del país y las demandas de los obreros, para mejorar el nivel de vida, por lo que prometió a los monopolios que sin ellos, no habría zafra en Cuba.
En esos trajines andaba Menéndez por todo el país, cuando Washington ordenó su muerte. En Manzanillo fue el crimen, cuando un esbirro, el capitán Casilla Lumpuy intentó detenerlo y ante la negativa del líder azucarero, lo asesinó por la espalda propinándole varios disparos, cegando la vida de este noble hijo de la clase obrera cubana.
El crimen de Jesús Menéndez estremeció a toda la nación y su entierro, en la capital, constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo que recuerda nuestra historia, lo que hizo atemorizar al gobierno de turno y a los propios norteamericanos.
Aunque en aquella ocasión hubo cierta mejoría económica, no fue hasta el primero de enero de 1959, en que la Revolución triunfante cumplió todas las aspiraciones de Jesús Menéndez y no solo reivindicó salarialmente a los obreros del sector, sino que le entregó el dominio de todos los centrales azucareros, para que los pusieran a producir de forma eficiente, por el bien de la patria y de toda la sociedad, como ahora es.
Santiago de Cuba, 22 ene.—Se cumplen hoy 71 años de aquel 22 de enero de 1948 cuando la traición y el crimen cegaron una de las más valiosas vidas de este pueblo, la del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, asesinado por orden del gobierno norteamericano por poner en peligro sus intereses en la isla.
Jesús Menéndez, quien había nacido el 14 de diciembre de 1911, en Encrucijada, Las Villas, surgió de los propios campos cañeros donde sufrió explotaciones de todo tipo, además de la racial porque era negro, reconvirtió así en el alma de este sector poblacional y de la lucha por sus reivindicaciones.
Hasta las mismas entrañas de Wall Street se fue Menéndez a llevar la cuestión azucarera cubana, defendiendo hasta sus últimas consecuencias los aumentos de precio para el bien del país y las demandas de los obreros, para mejorar el nivel de vida, por lo que prometió a los monopolios que sin ellos, no habría zafra en Cuba.
En esos trajines andaba Menéndez por todo el país, cuando Washington ordenó su muerte. En Manzanillo fue el crimen, cuando un esbirro, el capitán Casilla Lumpuy intentó detenerlo y ante la negativa del líder azucarero, lo asesinó por la espalda propinándole varios disparos, cegando la vida de este noble hijo de la clase obrera cubana.
El crimen de Jesús Menéndez estremeció a toda la nación y su entierro, en la capital, constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo que recuerda nuestra historia, lo que hizo atemorizar al gobierno de turno y a los propios norteamericanos.
Aunque en aquella ocasión hubo cierta mejoría económica, no fue hasta el primero de enero de 1959, en que la Revolución triunfante cumplió todas las aspiraciones de Jesús Menéndez y no solo reivindicó salarialmente a los obreros del sector, sino que le entregó el dominio de todos los centrales azucareros, para que los pusieran a producir de forma eficiente, por el bien de la patria y de toda la sociedad, como ahora es.
sábado, 5 de enero de 2019
A 58 años del asesinato del maestro voluntario Conrado Benítez
Santiago de Cuba, 5 ene.— El 5 de enero de 1961, apenas comenzado en Cuba el Año de a Educación, una banda de terroristas al servicio de la CIA norteamericana, asesinó en El Escambray al joven maestro voluntario de 18 años Conrado Benítez García, quien tenía a su cargo una escuela con 44 niños por el día e igual cifra de adultos por la noche, en Pitajona, Finca San Ambrosio, antigua provincia de Las Villas.
La respuesta a ese repugnante crimen por nuestro pueblo no se hizo esperar y más de 300 MIL cubanos, entre ellos 100 000 adolescentes y jóvenes, se ofrecieron como maestros para llevar a cabo la gran campaña nacional de la educación, que se desarrollaría ese año para enseñar a leer y a escribir a cerca de un millón de personas, tal y como o había prometido Fidel ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 1960.
El peso de esa campaña recayó sobre los integrantes de la Brigada de Alfabetizadores Conrado Benítez, que marchando hacia los lugares más recónditos de la isla fueron a llevar el pan de la enseñanza a aquellos que se les había negado esa posibilidad por los gobiernos anteriores.
Conrado Benítez García era un joven negro de origen muy humilde, nacido en Matanzas, el 19 de enero de 1942; y tras el triunfo de la revolución y al llamado de esta se formó como maestro voluntario en Minas de Frio, en la Sierra Maestra, junto a miles de jóvenes más que constituyeron a avanzada del desarrollo educacional en Cuba.
Apresado por los contrarrevolucionarios en la noche del 4 de enero en la comunidad donde tenía su escuela, Benítez fue trasladado al campamento del cabecilla Orlando Ramírez, en La Tinajita, quien lo conminó a incorporarse a su banda, pero ante la negativa del maestro diciéndole que él era revolucionario, fue ahorcado en un árbol no sin antes someterlo a crueles torturas.
El asesinato de Conrado Benítez indignó a nuestro pueblo, que no renunció al propósito de realizar la Campaña Nacional de a Alfabetización.
Días después, el 20 de enero de 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro refiriéndose a ese crimen dijo: “Era pobre, era negro y era maestro. He ahí las tres razones por las cuales los agentes del imperialismo lo asesinaron”
El 22 de diciembre de ese año 1961 Cuba se proclamó territorio libre de analfabetos, como el mejor homenaje de nuestro pueblo a Conrado Benítez García y a otros brigadistas, maestros, alfabetizadores populares y campesinos, que entregaron sus vidas por tan noble propósito. A ellos gracias por el ejemplo.
jueves, 8 de noviembre de 2018
Goicuría y O'Farril: asesinato jóvenes cubanos
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 8 nov.— En la madrugada del 8 de noviembre de 1958 efectivos del Servicio de Inteligencia Militar y de la policía del régimen asaltaron un apartamento del edificio situado en las calles Goicuría y O'Farril en la barriada de la Víbora en La Habana, donde se ocultaban los revolucionarios Ángel Ameijeiras (Machaco), jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en la capital, así como Rogelio Perea y Pedro Gutiérrez, además de Norma Porras esposa de Machaco quien se encontraba en estado de gestación.
Aunque sorprendidos los combatientes clandestinos se enfrentaron valerosamente a varias decenas de esbirros en un combate desigual que se prolongó por cinco horas y media donde se emplearon todo tipo de armamentos ligeros y hasta bombas y granadas. Los revolucionarios sólo pudieron ser doblegados cuando agotaron la última bala no sin antes dejar heridos a diez de los agentes represivos e incendiar un carro patrullero por lo que este ha sido considerado como el combate más prolongado de la lucha clandestina.
Según testigos, los tres combatientes Ángel Ameijeiras de 33 años, Rogelio Perea de 21 y Pedro Gutiérrez de 30 años de edad, fueron sacados vivos del apartamento. Posteriormente los tres hombres fueron salvajemente torturados y asesinados aunque el régimen informó a la prensa que habían sido muertos en el enfrentamiento. Norma Porras la esposa de Machaco Ameijeiras fue conducida al hospital de emergencias donde recibió atención médica y posteriormente trasladada al hospital de la policía donde 33 días después la sorprendió el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959.
Al siguiente día de este hecho, el 9 de noviembre de 1958, Radio Rebelde en transmisión desde la Sierra Maestra anunciaba el ascenso a grado de Comandante pos morten de Ángel Ameijeiras y en una alocución al pueblo de Cuba rendía homenaje a los combatientes caídos por el heroísmo con que enfrentaron las fuerzas del tirano sin importarle el número de enemigos.
60 años después del combate de Goicuría y O'Farril la patria recuerda a los combatientes asesinados y rinde homenaje a su heroísmo consagrando lo dicho por el Héroe Nacional cubano José Martí, "la sangre de los buenos no se derrama en vano"
Santiago de Cuba, 8 nov.— En la madrugada del 8 de noviembre de 1958 efectivos del Servicio de Inteligencia Militar y de la policía del régimen asaltaron un apartamento del edificio situado en las calles Goicuría y O'Farril en la barriada de la Víbora en La Habana, donde se ocultaban los revolucionarios Ángel Ameijeiras (Machaco), jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en la capital, así como Rogelio Perea y Pedro Gutiérrez, además de Norma Porras esposa de Machaco quien se encontraba en estado de gestación.
Aunque sorprendidos los combatientes clandestinos se enfrentaron valerosamente a varias decenas de esbirros en un combate desigual que se prolongó por cinco horas y media donde se emplearon todo tipo de armamentos ligeros y hasta bombas y granadas. Los revolucionarios sólo pudieron ser doblegados cuando agotaron la última bala no sin antes dejar heridos a diez de los agentes represivos e incendiar un carro patrullero por lo que este ha sido considerado como el combate más prolongado de la lucha clandestina.
Según testigos, los tres combatientes Ángel Ameijeiras de 33 años, Rogelio Perea de 21 y Pedro Gutiérrez de 30 años de edad, fueron sacados vivos del apartamento. Posteriormente los tres hombres fueron salvajemente torturados y asesinados aunque el régimen informó a la prensa que habían sido muertos en el enfrentamiento. Norma Porras la esposa de Machaco Ameijeiras fue conducida al hospital de emergencias donde recibió atención médica y posteriormente trasladada al hospital de la policía donde 33 días después la sorprendió el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959.
Al siguiente día de este hecho, el 9 de noviembre de 1958, Radio Rebelde en transmisión desde la Sierra Maestra anunciaba el ascenso a grado de Comandante pos morten de Ángel Ameijeiras y en una alocución al pueblo de Cuba rendía homenaje a los combatientes caídos por el heroísmo con que enfrentaron las fuerzas del tirano sin importarle el número de enemigos.
60 años después del combate de Goicuría y O'Farril la patria recuerda a los combatientes asesinados y rinde homenaje a su heroísmo consagrando lo dicho por el Héroe Nacional cubano José Martí, "la sangre de los buenos no se derrama en vano"
domingo, 9 de septiembre de 2018
Asesinato de Inti Peredo, comisario político de la guerrilla del Che
Santiago de Cuba, 9 sep.— En la madrugada del 9 de septiembre de 1969, más de 150 efectivos policiales de Ciudad de la Paz, en Bolivia, rodearon la casa marcada con el número 584 en la calle Santa Cruz, iniciándose un cruento combate contra Guido Álvaro Peredo Leigue, apodado Inti, que en la lengua quechua significa sal.
Dicen que ese combate se extendió por más de una hora y que solo pudo terminar, cuando las esquirlas de una granada hirieron a Inti, inutilizándole un brazo y una pierna. Fue capturado vivo, pero inconsciente. Cuentan que posteriormente, Guido Álvaro Peredo fue torturado salvajemente para que delatara a sus compañeros, y al no hacerlo, un sicario trató de matarle a culatazos y un médico infame, olvidando su juramento ético, lo remató con una inyección letal.
Ese mismo día, los esbirros presentaron a la prensa el cadáver de Inti, visiblemente torturado, argumentando que había muerto en combate y exhibiéndolo como un trofeo.
De esa forma, terminó la vida de aquel revolucionario que dos años atrás había sobrevivido al combate de la Quebrada del Yuro y que al conocer de la muerte del Che en La Higuera, juró proseguir la lucha reorganizando al Ejército de Liberación.
En una proclama al pueblo dijo entonces: "…hemos perdido una batalla, pero la guerra continúa porque los que luchamos junto al Che no aceptamos la rendición"
Guido Álvaro Peredo Leigue se había incorporado al grupo del Che, el 27 de noviembre de 1966, tras un breve período de entrenamiento en Cuba y de haber cooperado con el Ejército Guerrillero del Pueblo en Argentina, y con revolucionarios peruanos que pretendieron establecer un frente guerrillero en su país.
En la guerrilla boliviana el Che nombró a Inti, comisario político del grupo y en más de 80 ocasiones, el Guerrillero Heroico lo mencionó en su diario, calificándolo de muy bueno y de ser ejemplo, a pesar de su endeble constitución física, pues Guido era de mediana estatura y muy delgado.
Hoy, al cumplirse el aniversario 49 de su muerte recordémosle con estas palabras que fueran dichas por su compañero de lucha en la guerrilla boliviana, Harry Villegas, Pombo: "Inti mantuvo la firmeza revolucionaria, le fe en la victoria y el entusiasmo combativo de un verdadero comunista"
miércoles, 22 de agosto de 2018
Asesinato de Quntín Bandera, famoso por sus cargas al machete
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 22 ago.— Uno de los más valiosos combatientes de las tres guerras independentistas cubanas José Quintino Bandera
Betancourt, Quintín, fue brutalmente asesinado el 22 agosto de 1906 tras protagonizar un alzamiento armado en La Habana para oponerse a las pretensiones de reelegirse del Primer Presidente de la República Tomás Estrada Palma, un servil ahijado de Estados Unidos.
Estrada Palma ordenó a sus agentes matar al insigne mambí, quien fue macheteado y después baleado, pero la verdadera orden de asesinar a Quintín Bandera vino del gobierno de Washington, quien había calificado al patriota cubano de mambí peligroso por sus relaciones con los obreros, sindicalistas, anarquistas y socialistas.
Tras el estallido de la Guerra de los Diez Años, Quintín se incorpora a ella y la finaliza con los grados de Teniente Coronel, su mayor orgullo fue acompañar a su compadre Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.
Al iniciarse la guerra de 1895, Quintín Bandera vuelve a estar entre los primeros en incorporarse y con el grado de General de División se le asigna la jefatura del Cuerpo de Infantería del Ejército Libertador e hizo la invasión de Oriente a Occidente con una fuerza oscilante entre 500 y MIL hombres, que hicieron todo el trayecto a pie, descalzos y en las más difíciles condiciones.
Finalizada la contienda en 1898, el insigne mambí no se plegó a los propósitos entreguistas del Presidente pro yanqui Tomás Estrada Palma, por lo que fue relegado, dedicándose a diversos oficios humildes como vendedor de jabones, albañil y recogedor de basura con un carretón, los cuales hacía con sus estrellas de General al hombro, para bochorno de los gobernantes.
En las elecciones de 1906, Tomás Estrada Palma amenazaba con prorrogarse en el poder y Quintín fue uno de los que tomó las armas para alzarse en los campos habaneros contra ese propósito. Enfermo, desengañado del movimiento insurreccional y ya con 72 años de edad, el viejo mambí pidió un salvoconducto para salir del país y la respuesta del Presidente fue ordenar su asesinato. Su cadáver presentaba cuatro heridas de machete y siete balazos.
Así acabó hace 112 años la valiosa vida del valeroso General Quintín Bandera, uno de los constructores de la nación cubana desde sus cimientos.
Santiago de Cuba, 22 ago.— Uno de los más valiosos combatientes de las tres guerras independentistas cubanas José Quintino Bandera
Betancourt, Quintín, fue brutalmente asesinado el 22 agosto de 1906 tras protagonizar un alzamiento armado en La Habana para oponerse a las pretensiones de reelegirse del Primer Presidente de la República Tomás Estrada Palma, un servil ahijado de Estados Unidos.
Estrada Palma ordenó a sus agentes matar al insigne mambí, quien fue macheteado y después baleado, pero la verdadera orden de asesinar a Quintín Bandera vino del gobierno de Washington, quien había calificado al patriota cubano de mambí peligroso por sus relaciones con los obreros, sindicalistas, anarquistas y socialistas.
Tras el estallido de la Guerra de los Diez Años, Quintín se incorpora a ella y la finaliza con los grados de Teniente Coronel, su mayor orgullo fue acompañar a su compadre Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.
Al iniciarse la guerra de 1895, Quintín Bandera vuelve a estar entre los primeros en incorporarse y con el grado de General de División se le asigna la jefatura del Cuerpo de Infantería del Ejército Libertador e hizo la invasión de Oriente a Occidente con una fuerza oscilante entre 500 y MIL hombres, que hicieron todo el trayecto a pie, descalzos y en las más difíciles condiciones.
Finalizada la contienda en 1898, el insigne mambí no se plegó a los propósitos entreguistas del Presidente pro yanqui Tomás Estrada Palma, por lo que fue relegado, dedicándose a diversos oficios humildes como vendedor de jabones, albañil y recogedor de basura con un carretón, los cuales hacía con sus estrellas de General al hombro, para bochorno de los gobernantes.
En las elecciones de 1906, Tomás Estrada Palma amenazaba con prorrogarse en el poder y Quintín fue uno de los que tomó las armas para alzarse en los campos habaneros contra ese propósito. Enfermo, desengañado del movimiento insurreccional y ya con 72 años de edad, el viejo mambí pidió un salvoconducto para salir del país y la respuesta del Presidente fue ordenar su asesinato. Su cadáver presentaba cuatro heridas de machete y siete balazos.
Así acabó hace 112 años la valiosa vida del valeroso General Quintín Bandera, uno de los constructores de la nación cubana desde sus cimientos.
lunes, 2 de abril de 2018
70 aniversario del asesinato de Miguel Fernández Roig
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 2 abr.— Hace 70 años, el 2 de abril de MIL 948, matones al servicio del mafioso sindicalista Eusebio Mujals, penetraron en la fábrica de tabacos La Corona, en La Habana, e intentaron apoderarse del micrófono del lector de tabaquería lo que fue impedido por los trabajadores encabezados por el secretario general del sindicato, Miguel Fernández Roig.
El esbirro Manuel Campanería a quien Mujal le había entregado el sector tabacalero, disparó tres veces contra Roig, causándole la muerte en presencia de los trabajadores de la fábrica, quienes pusieron en fuga a la docena de matones que intentaron invadir el taller.
Miguel Fernández Roig, de 54 años de edad, hombre humilde y sencillo, militante comunista, luchador contra la dictadura machadista, era uno de los dirigentes del sindicato de torcedores de La Habana y aguerrido conductor de los obreros de ese sector en las distintas batallas por sus reivindicaciones laborales y sociales.
El día antes del asalto a La Corona, seudodirigentes sindicales y pandilleros armados asaltaron el local de la Federación Nacional Tabacalera y del sindicato de torcedores, con el objetivo de apoderarse de la dirección de dichas organizaciones, pero los obreros congregados en el lugar impidieron la maniobra.
Tanto los anteriores como los que atacaron la Fábrica La Corona y asesinaron a Miguel Fernández Roig, eran facinerosos que actuaban fuera de la ley, pero contaban con la aprobación del gobierno y al amparo de legislaciones del Ministerio del Trabajo, lo que respondía a la ofensiva reaccionaria contra la clase obrera internacional desatada por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
Esa política norteamericana tuvo en Cuba como eficaces colaboradores a los gobiernos de Grau San Martín, entre 1944 y 1948, y de Carlos Prío Socarrás, entre 1949 y 1952, que apoyados por pandilleros, auto titulados dirigentes sindicales, desencadenaron la violencia fascista con el propósito de anular la prestigiosa Confederación de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos.
En este mismo año 1948 en que fue asesinado Miguel Fernández Roig, resultó muerto también por un esbirro el líder azucarero Jesús Menéndez en enero, mientras que en octubre caería abatido el líder portuario Aracelio Iglesias.
Como era de esperar en esos tiempos, el gobierno propició la huida al exterior del asesino de Miguel Fernández Roig, pero décadas después, al paso de este por un país de Europa, fue identificado y gracias a la colaboración de las autoridades de esa nación, devuelto a Cuba para responder ante la justicia revolucionaria por su crimen.
Santiago de Cuba, 2 abr.— Hace 70 años, el 2 de abril de MIL 948, matones al servicio del mafioso sindicalista Eusebio Mujals, penetraron en la fábrica de tabacos La Corona, en La Habana, e intentaron apoderarse del micrófono del lector de tabaquería lo que fue impedido por los trabajadores encabezados por el secretario general del sindicato, Miguel Fernández Roig.
El esbirro Manuel Campanería a quien Mujal le había entregado el sector tabacalero, disparó tres veces contra Roig, causándole la muerte en presencia de los trabajadores de la fábrica, quienes pusieron en fuga a la docena de matones que intentaron invadir el taller.
Miguel Fernández Roig, de 54 años de edad, hombre humilde y sencillo, militante comunista, luchador contra la dictadura machadista, era uno de los dirigentes del sindicato de torcedores de La Habana y aguerrido conductor de los obreros de ese sector en las distintas batallas por sus reivindicaciones laborales y sociales.
El día antes del asalto a La Corona, seudodirigentes sindicales y pandilleros armados asaltaron el local de la Federación Nacional Tabacalera y del sindicato de torcedores, con el objetivo de apoderarse de la dirección de dichas organizaciones, pero los obreros congregados en el lugar impidieron la maniobra.
Tanto los anteriores como los que atacaron la Fábrica La Corona y asesinaron a Miguel Fernández Roig, eran facinerosos que actuaban fuera de la ley, pero contaban con la aprobación del gobierno y al amparo de legislaciones del Ministerio del Trabajo, lo que respondía a la ofensiva reaccionaria contra la clase obrera internacional desatada por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
Esa política norteamericana tuvo en Cuba como eficaces colaboradores a los gobiernos de Grau San Martín, entre 1944 y 1948, y de Carlos Prío Socarrás, entre 1949 y 1952, que apoyados por pandilleros, auto titulados dirigentes sindicales, desencadenaron la violencia fascista con el propósito de anular la prestigiosa Confederación de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos.
En este mismo año 1948 en que fue asesinado Miguel Fernández Roig, resultó muerto también por un esbirro el líder azucarero Jesús Menéndez en enero, mientras que en octubre caería abatido el líder portuario Aracelio Iglesias.
Como era de esperar en esos tiempos, el gobierno propició la huida al exterior del asesino de Miguel Fernández Roig, pero décadas después, al paso de este por un país de Europa, fue identificado y gracias a la colaboración de las autoridades de esa nación, devuelto a Cuba para responder ante la justicia revolucionaria por su crimen.
lunes, 22 de enero de 2018
Asesinato de Jesús Menendez, líder de los trabajadores azucareros cubanos
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 22 ene.— Se cumplen hoy 70 años de aquel 22 de enero de 1948 cuando la traición y el crimen cegaron una de las más valiosas vidas de este pueblo, la del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, asesinado por orden del gobierno norteamericano por poner en peligro sus intereses en la isla.
Jesús Menéndez, quien había nacido el 14 de diciembre de 1911, en Encrucijada, Las Villas, surgió de los propios campos cañeros donde sufrió explotaciones de todo tipo, además de la racial porque era negro, reconvirtió así en el alma de este sector poblacional y de la lucha por sus reivindicaciones.
Hasta las mismas entrañas de Wall Street se fue Menéndez a llevar la cuestión azucarera cubana, defendiendo hasta sus últimas consecuencias los aumentos de precio para el bien del país y las demandas de los obreros, para mejorar el nivel de vida, por lo que prometió a los monopolios que sin ellos, no habría zafra en Cuba.
En esos trajines andaba Menéndez por todo el país, cuando Washington ordenó su muerte. En Manzanillo fue el crimen, cuando un esbirro, el capitán Casilla Lumpuy intentó detenerlo y ante la negativa del líder azucarero, lo asesinó por la espalda propinándole varios disparos, cegando la vida de este noble hijo de la clase obrera cubana.
El crimen de Jesús Menéndez estremeció a toda la nación y su entierro, en la capital, constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo que recuerda nuestra historia, lo que hizo atemorizar al gobierno de turno y a los propios norteamericanos.
Aunque en aquella ocasión hubo cierta mejoría económica, no fue hasta el primero de enero de 1959, en que la Revolución triunfante cumplió todas las aspiraciones de Jesús Menéndez y no solo reivindicó salarialmente a los obreros del sector, sino que le entregó el dominio de todos los centrales azucareros, para que los pusieran a producir de forma eficiente, por el bien de la patria y de toda la sociedad, como ahora es.
Santiago de Cuba, 22 ene.— Se cumplen hoy 70 años de aquel 22 de enero de 1948 cuando la traición y el crimen cegaron una de las más valiosas vidas de este pueblo, la del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, asesinado por orden del gobierno norteamericano por poner en peligro sus intereses en la isla.
Jesús Menéndez, quien había nacido el 14 de diciembre de 1911, en Encrucijada, Las Villas, surgió de los propios campos cañeros donde sufrió explotaciones de todo tipo, además de la racial porque era negro, reconvirtió así en el alma de este sector poblacional y de la lucha por sus reivindicaciones.
Hasta las mismas entrañas de Wall Street se fue Menéndez a llevar la cuestión azucarera cubana, defendiendo hasta sus últimas consecuencias los aumentos de precio para el bien del país y las demandas de los obreros, para mejorar el nivel de vida, por lo que prometió a los monopolios que sin ellos, no habría zafra en Cuba.
En esos trajines andaba Menéndez por todo el país, cuando Washington ordenó su muerte. En Manzanillo fue el crimen, cuando un esbirro, el capitán Casilla Lumpuy intentó detenerlo y ante la negativa del líder azucarero, lo asesinó por la espalda propinándole varios disparos, cegando la vida de este noble hijo de la clase obrera cubana.
El crimen de Jesús Menéndez estremeció a toda la nación y su entierro, en la capital, constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo que recuerda nuestra historia, lo que hizo atemorizar al gobierno de turno y a los propios norteamericanos.
Aunque en aquella ocasión hubo cierta mejoría económica, no fue hasta el primero de enero de 1959, en que la Revolución triunfante cumplió todas las aspiraciones de Jesús Menéndez y no solo reivindicó salarialmente a los obreros del sector, sino que le entregó el dominio de todos los centrales azucareros, para que los pusieran a producir de forma eficiente, por el bien de la patria y de toda la sociedad, como ahora es.
viernes, 20 de octubre de 2017
Abel Santamaría, sus ojos no se apagaron con su asesinato
Por Armando Fernández Martí
Un día como hoy 20 de octubre, pero de 1927, hace 90 años, nació en Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, Abel Santamaría Cuadrado, quien con el tiempo se convertiría en el segundo jefe de la Juventud del Centenario, que asaltó el 16 de julio de 1953 los cuarteles Céspedes de Bayamo y Moncada de Santiago de Cuba.
Un día como hoy 20 de octubre, pero de 1927, hace 90 años, nació en Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, Abel Santamaría Cuadrado, quien con el tiempo se convertiría en el segundo jefe de la Juventud del Centenario, que asaltó el 16 de julio de 1953 los cuarteles Céspedes de Bayamo y Moncada de Santiago de Cuba.
Abel pasó su niñez en el central
Constancia, donde conoció de cerca la pobreza de su propia familia y de
los obreros, que eran explotados por los propietarios del ingenio, para
los cuales trabajó como dependiente de la tienda del batey.
En 1947 Abel se trasladó para la Habana trabajando en la Textilera Ariguanabo y después en la Agencia de autos Pontiac, período este donde conoció a Fidel y comenzó a compartir con el joven abogado sus inquietudes revolucionarias, que los llevó a crear el Movimiento de la Juventud del Centenario:
Como organizador de la nueva etapa de lucha, Abel viajó a Santiago de Cuba y alquiló la Granjita Villa Blanca en Siboney, la cual serviría de campamento a los más de cien jóvenes que en la madrugada del 26 de julio de 1953 asaltaron el Cuartel Moncada.
Fidel había calificado a Abel Santamaría como “el más generoso, querido e intrépido de esos jóvenes” y por eso trató de preservarlo de la muerte asignándole como misión la toma del Hospital Civil, ubicado frente a la fortaleza, donde fue hecho prisionero, trasladado al Moncada, torturado bárbaramente y asesinado ese mismo día.
Contaba Joaquina Cuadrado, la madre de Abel, que de niño este tenía los ojos tan azules que impresionaban y por ellos se le escapaba el alma. Tal vez por eso sus asesinos se ensañaron con el joven revolucionario y le arrancaron los ojos porque vieron en ellos demasiadas esperanzas para el futuro de la patria.
Sus asesinos se equivocaron, porque los ojos de Abel no los apagó la muerte ese día, sino que le dieron más luz para que ellos seguirían iluminando el camino de la lucha emprendida por su pueblo hasta la victoria. Este aniversario 90 de su natalicio así lo recordamos.
En 1947 Abel se trasladó para la Habana trabajando en la Textilera Ariguanabo y después en la Agencia de autos Pontiac, período este donde conoció a Fidel y comenzó a compartir con el joven abogado sus inquietudes revolucionarias, que los llevó a crear el Movimiento de la Juventud del Centenario:
Como organizador de la nueva etapa de lucha, Abel viajó a Santiago de Cuba y alquiló la Granjita Villa Blanca en Siboney, la cual serviría de campamento a los más de cien jóvenes que en la madrugada del 26 de julio de 1953 asaltaron el Cuartel Moncada.
Fidel había calificado a Abel Santamaría como “el más generoso, querido e intrépido de esos jóvenes” y por eso trató de preservarlo de la muerte asignándole como misión la toma del Hospital Civil, ubicado frente a la fortaleza, donde fue hecho prisionero, trasladado al Moncada, torturado bárbaramente y asesinado ese mismo día.
Contaba Joaquina Cuadrado, la madre de Abel, que de niño este tenía los ojos tan azules que impresionaban y por ellos se le escapaba el alma. Tal vez por eso sus asesinos se ensañaron con el joven revolucionario y le arrancaron los ojos porque vieron en ellos demasiadas esperanzas para el futuro de la patria.
Sus asesinos se equivocaron, porque los ojos de Abel no los apagó la muerte ese día, sino que le dieron más luz para que ellos seguirían iluminando el camino de la lucha emprendida por su pueblo hasta la victoria. Este aniversario 90 de su natalicio así lo recordamos.
lunes, 17 de julio de 2017
Frank germinando entre nosotros
Por Lourdes Palau/Foto cortesía Fundación Caguayo
Santiago de Cuba, 17 jul.— El advenimiento del aniversario sesenta del asesinato del líder revolucionario Frank País García a conmemorarse este 30 de Julio ha traído las más disimiles evocaciones, con gran fuerza entre las artes.
Santiago de Cuba, 17 jul.— El advenimiento del aniversario sesenta del asesinato del líder revolucionario Frank País García a conmemorarse este 30 de Julio ha traído las más disimiles evocaciones, con gran fuerza entre las artes.
Así lo demuestra la reciente premiación
de un concurso de carteles por la efeméride convocado por la Fundación
Caguayo y el comité provincial del Partido en Santiago de Cuba. El
jurado encargado de evaluar las propuestas presentadas fue integrado por
Marta Mosquera, diseñadora gráfica; José Antonio Choy, arquitecto
artista de la plástica y Gretel Arrate, directora del Centro Provincial
de Artes Plásticas y Diseño.
Los expertos alegaron en su resolución otorgar el Premio al diseñador gráfico Huber Elías Delestre Carmell, residente en La Habana por haber logrado la unión sintética y armónica entre lo formal y conceptual, por el lirismo alcanzado a partir de la imagen central que rompe con los esquemas establecidos para este tipo de cartel conmemorativo, así como por la tipografía empleada y la fuerza adquirida a partir del nombre de Frank.
Sin dudas una hermosa propuesta que nos trae de vuelta al héroe, el hijo ilustre de Santiago de Cuba, germinando entre nosotros a partir de su sangre que cae en una mariposa, nuestra flor nacional.
Los expertos alegaron en su resolución otorgar el Premio al diseñador gráfico Huber Elías Delestre Carmell, residente en La Habana por haber logrado la unión sintética y armónica entre lo formal y conceptual, por el lirismo alcanzado a partir de la imagen central que rompe con los esquemas establecidos para este tipo de cartel conmemorativo, así como por la tipografía empleada y la fuerza adquirida a partir del nombre de Frank.
Sin dudas una hermosa propuesta que nos trae de vuelta al héroe, el hijo ilustre de Santiago de Cuba, germinando entre nosotros a partir de su sangre que cae en una mariposa, nuestra flor nacional.
viernes, 30 de junio de 2017
Santiago de Cuba y el 30 de junio
Por Armando Fernández MartíSantiago de Cuba, 30 jun.— Cuentan que aquella tarde del domingo 30 de junio de 1957 el sol brillaba intensamente sobre Santiago de Cuba y la elevada temperatura hacía presagiar, como siempre un verano caliente en la ciudad.
Pero esa tarde, en franca provocación al pueblo de Santiago de Cuba, la tiranía batistiana había organizado un mitin politiquero en el Parque Céspedes, para hacerle ver a la nación y al mundo que en la ciudad indómita había tranquilidad y que hasta ella no había llegado los ecos de los recientes combates victoriosos del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, como el del Uvero.
Los revolucionarios del 26 de Julio prepararon varias acciones como respuesta a esa afrenta, pero la principal de ellas, la explosión de un petardo en las proximidades de la tribuna del mitin fracasó, al ser mojado el artefacto por los bomberos cuando limpiaban el lugar.
La señal para las acciones que era precisamente el estallido de esa bomba y al no producirse, Josué País en compañía de Salvador Pascual, y Floro Vistel se apoderaron de un auto de alquiler y salieron a tirotear las calles de la ciudad, acción que también estaba prevista, pero en dependencia del éxito de la primera.
Dicen que la acción de aquel comando no debió producirse, pero aquellos tres jóvenes quisieron demostrarle a la tiranía que Santiago estaba en pie y fueron en busca del combate que le ordenaron sus conciencias y corazones, aún a costa de los riesgos que ello suponía. Perseguidos con saña por varias calles de la ciudad, la muerte los encontró disparando sus armas, como verdaderos revolucionarios. En sus últimos minutos de vida pudieron presentir el final que les esperaba, pero no rehuyeron ese destino y con su muerte, Santiago y Cuba toda supieron que la Revolución estaba viva.
Los buitres del tirano se regocijaron de sus presas. Se valieron de su superioridad en fuerzas y armas para cazarlos en plena calle. A Floro y a Salvador lo asesinaron en aquel rincón santiaguero de Martí y Crombet y a Josué lo llevaron gravemente herido en un jeep,
pero lo mataron a sangre fría de un disparo en la sien cuando el joven gritaba: ¡Viva Fidel! ¡Viva la Revolución!. La pérdida de estos valerosos jóvenes fue un duro golpe para el Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba y en particular para Frank País.
Cada año, en esta fecha los santiagueros llegan hasta el lugar donde cayeron Josué País, Floro Vistel y Salvador Pascual, para entregarles sus flores y su recuerdo y para decirles que la patria agradecida los recibió aquel 30 de junio entre sus brazos, para hacerlos vivir más allá de la muerte: en la gloria y en la historia.
lunes, 9 de enero de 2017
Asesinato en alta mar del Comandante Tony Santiago
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 9 ene.— Hoy se cumplen 56 años de aquel 9 de enero de 1961 cuando un grupo de contrarrevolucionarios al servicio de la CIA asesinaron al Comandante del Ejército Rebelde Antonio Santiago García, quien navegaba en una lancha hacia Miami, en Estados Unidos, para cumplir una misión asignada por la Seguridad del Estado de Cuba, a la cual pertenecía el valeroso combatiente.
Santiago de Cuba, 9 ene.— Hoy se cumplen 56 años de aquel 9 de enero de 1961 cuando un grupo de contrarrevolucionarios al servicio de la CIA asesinaron al Comandante del Ejército Rebelde Antonio Santiago García, quien navegaba en una lancha hacia Miami, en Estados Unidos, para cumplir una misión asignada por la Seguridad del Estado de Cuba, a la cual pertenecía el valeroso combatiente.
Un día antes, Tony Santiago había
partido con destino a Miami a bordo de la embarcación “El pensativo”,
junto con los agentes de la Seguridad Cubana Lisandro Sánchez Nieto,
Juan Batista Hernández y Francisco Pequeño Saiz, a quienes se les había
encomendado también el cumplimiento de riesgosas misiones en Estados
Unidos.
La embarcación fue interceptada en alta mar por una lancha rápida tripulada por gusanos al servicio de la CIA quienes dispararon contra la nave donde viajaban los cuatro revolucionarios hasta destrozarla, sin que antes estos ofrecieran una fuerte resistencia a los atacantes.
Ya en el agua, el Comandante Tony Santiago y los tres restantes agentes de la Seguridad Cubana gritaron con exclamación ¡Patria o Muerte!, lo que provocó la ira de los contrarrevolucionarios que prosiguieron disparándoles hasta que sus cuerpos desaparecieron en el mar.
Sin embargo, nadie supo de lo que había sucedido a los cuatro valerosos combatientes hasta tres años después, cuando uno de los contrarrevolucionarios participante en esa acción del 9 de enero de 1961 contó lo sucedido ante un Agente de la Seguridad infiltrado en Miami, conociéndose así de la heroica muerte de Tony Santiago y sus acompañantes.
No fue hasta 1970, nueva años después de este criminal hecho terrorista, que la Seguridad del Estado Cubana reveló la impresionante verdad de lo ocurrido al Comandante Tony Santiago y sus compañeros, reconociendo que ellos murieron en cumplimiento de una misión asignada en defensa de la patria y de su pueblo.
Antonio Santiago García, Tony, había nacido el 19 de septiembre de 1923 en la ciudad de Placetas, entonces provincia de Las Villas. En 1941 se trasladó a Estados Unidos y regresó a La Habana en 1958 incorporándose a la lucha guerrillera en El Escambray, siendo fundador del Frente de Las Villas.
Al triunfo de la Revolución, ya ascendido a Comandante Santiago laboró en el Ministerio de Transporte, donde fue reclutado por la CIA que le encomendó varias misiones en Cuba. No obstante Tony jamás traicionó a la Revolución y murió por ella el 9 de enero de 1961 cuando tenía 38 años de edad.
La embarcación fue interceptada en alta mar por una lancha rápida tripulada por gusanos al servicio de la CIA quienes dispararon contra la nave donde viajaban los cuatro revolucionarios hasta destrozarla, sin que antes estos ofrecieran una fuerte resistencia a los atacantes.
Ya en el agua, el Comandante Tony Santiago y los tres restantes agentes de la Seguridad Cubana gritaron con exclamación ¡Patria o Muerte!, lo que provocó la ira de los contrarrevolucionarios que prosiguieron disparándoles hasta que sus cuerpos desaparecieron en el mar.
Sin embargo, nadie supo de lo que había sucedido a los cuatro valerosos combatientes hasta tres años después, cuando uno de los contrarrevolucionarios participante en esa acción del 9 de enero de 1961 contó lo sucedido ante un Agente de la Seguridad infiltrado en Miami, conociéndose así de la heroica muerte de Tony Santiago y sus acompañantes.
No fue hasta 1970, nueva años después de este criminal hecho terrorista, que la Seguridad del Estado Cubana reveló la impresionante verdad de lo ocurrido al Comandante Tony Santiago y sus compañeros, reconociendo que ellos murieron en cumplimiento de una misión asignada en defensa de la patria y de su pueblo.
Antonio Santiago García, Tony, había nacido el 19 de septiembre de 1923 en la ciudad de Placetas, entonces provincia de Las Villas. En 1941 se trasladó a Estados Unidos y regresó a La Habana en 1958 incorporándose a la lucha guerrillera en El Escambray, siendo fundador del Frente de Las Villas.
Al triunfo de la Revolución, ya ascendido a Comandante Santiago laboró en el Ministerio de Transporte, donde fue reclutado por la CIA que le encomendó varias misiones en Cuba. No obstante Tony jamás traicionó a la Revolución y murió por ella el 9 de enero de 1961 cuando tenía 38 años de edad.
jueves, 5 de enero de 2017
Aniversario 56 del asesinato de Conrado Benítez
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 5 ene.— “No pueden matarme si yo solo soy el maestro”, así le dijo Conrado Benítez al agente de la Seguridad Cubana Reinerio Perdomo, infiltrado en la banda de Osvaldo Ramírez, en el Escambray, cuando le propuso al joven maestro la noche del 5 de enero de 1961 escapar del campamento de los bandidos ubicado en la Finca Las Tinajitas, en la zona de San Ambrosio, en Trinidad.
Lo que no sabía Conrado era que el
carnet que lo identificaba como Maestro Voluntario al servicio de la
Revolución, fue suficiente para que los alzados contrarrevolucionarios
al servicio de la CIA lo condenaran a muerte, tras hacerlo prisionero el
día antes en la Escuela de Pitajonas, donde Benítez daba clases a 44
niños en el horario diurno e igual número de adultos en el nocturno.
Según contó después uno de los integrantes de esa banda capturado, el jefe de la misma Osvaldo Ramírez le propuso al maestro: “Si te unes a nosotros te perdonamos la vida”, a lo que el joven educador le respondió que ante todo él era revolucionario, lo que enfureció más al bandido y ordenó su ahorcamiento inmediato, junto al campesino Eleodoro Rodríguez, también simpatizante de la Revolución y beneficiado con la Ley de Reforma Agraria, que se encontraba en poder de los forajidos.
Tanto Conrado como Eleodoro fueron amarrados con sogas por el cuello y arrastrados hasta debajo de un árbol y allí ahorcados, mientras los integrantes de la banda le daban palos y pinchaban con cuchillos lo que continuaron hasta después de muertos los dos revolucionarios.
La muerte de Conrado Benítez, de solo 18 años de edad, aquel 5 de enero de 1961 causó indignación entre los cubanos y lejos de intimidar al pueblo, más bien el ejemplo del joven se multiplicó por miles, pues más de 10 MIL adolescentes y jóvenes integraron la Brigada de Alfabetizadores que enarboló su nombre por todo el país, para llevar la luz de la enseñanza a cerca de UN MILLÓN de analfabetos que existían en Cuba por entonces.
Además se incorporaron a la gran Campaña Nacional de Alfabetización en 1961 en los campos y ciudades otros 34 MIL 772 maestros y profesores voluntarios, más de 13 MIL brigadistas Patria o Muerte del movimiento obrero y otras fuerzas que contribuyeron a que Cuba se declarara Territorio Libre de Analfabetismo en poco menos de un año, a pesar de que durante esta hermosa batalla otros 12 educadores, colaboradores y brigadistas también fueron asesinados por la contrarrevolución.
56 años después de su asesinato el maestro voluntario Conrado Benítez está presente en la gran obra educacional de la Revolución. Recordémosle entonces a la manera del poeta: “Quien te mató el presente/ ¿Cómo matar creyó que iba el futuro?/ tu sangre es más profunda que el olvido”
Según contó después uno de los integrantes de esa banda capturado, el jefe de la misma Osvaldo Ramírez le propuso al maestro: “Si te unes a nosotros te perdonamos la vida”, a lo que el joven educador le respondió que ante todo él era revolucionario, lo que enfureció más al bandido y ordenó su ahorcamiento inmediato, junto al campesino Eleodoro Rodríguez, también simpatizante de la Revolución y beneficiado con la Ley de Reforma Agraria, que se encontraba en poder de los forajidos.
Tanto Conrado como Eleodoro fueron amarrados con sogas por el cuello y arrastrados hasta debajo de un árbol y allí ahorcados, mientras los integrantes de la banda le daban palos y pinchaban con cuchillos lo que continuaron hasta después de muertos los dos revolucionarios.
La muerte de Conrado Benítez, de solo 18 años de edad, aquel 5 de enero de 1961 causó indignación entre los cubanos y lejos de intimidar al pueblo, más bien el ejemplo del joven se multiplicó por miles, pues más de 10 MIL adolescentes y jóvenes integraron la Brigada de Alfabetizadores que enarboló su nombre por todo el país, para llevar la luz de la enseñanza a cerca de UN MILLÓN de analfabetos que existían en Cuba por entonces.
Además se incorporaron a la gran Campaña Nacional de Alfabetización en 1961 en los campos y ciudades otros 34 MIL 772 maestros y profesores voluntarios, más de 13 MIL brigadistas Patria o Muerte del movimiento obrero y otras fuerzas que contribuyeron a que Cuba se declarara Territorio Libre de Analfabetismo en poco menos de un año, a pesar de que durante esta hermosa batalla otros 12 educadores, colaboradores y brigadistas también fueron asesinados por la contrarrevolución.
56 años después de su asesinato el maestro voluntario Conrado Benítez está presente en la gran obra educacional de la Revolución. Recordémosle entonces a la manera del poeta: “Quien te mató el presente/ ¿Cómo matar creyó que iba el futuro?/ tu sangre es más profunda que el olvido”
viernes, 9 de septiembre de 2016
Asesinato de Inti Peredo, sobreviviente de la Quebrada del Yuro
Por Armando Fernández Martí
En la madrugada del 9 de septiembre de 1969, más de 150 efectivos policiales de Ciudad de la Paz, en Bolivia, rodearon la casa marcada con el número 584 en la calle Santa Cruz, iniciándose un cruento combate contra el hombre más peligroso de ese país, cuyo nombre era Guido Álvaro Peredo Leigue, apodado Inti, que en la lengua quechua significa sal.
Dicen que ese combate se extendió por
más de una hora y que solo pudo terminar, cuando las esquirlas de una
granada hirieron a Inti, inutilizándole un brazo y una pierna. Fue
capturado vivo, pero inconsciente. Cuentan que posteriormente, Guido
Álvaro Peredo fue torturado salvajemente para que delatara a sus
compañeros, y al no hacerlo, un sicario trató de matarle a culatazos y
un médico infame, olvidando su juramento ético, lo remató con una
inyección letal.
Ese mismo día, los esbirros presentaron a la prensa el cadáver de Inti, visiblemente torturado, argumentando que había muerto en combate y exhibiéndolo como un trofeo.
De esa forma, terminó la vida de aquel revolucionario que dos años atrás había sobrevivido al combate de la Quebrada del Yuro y que al conocer de la muerte del Che en La Higuera, juró proseguir la lucha reorganizando al Ejército de Liberación.
En una proclama al pueblo dijo entonces: "…hemos perdido una batalla, pero la guerra continúa porque los que luchamos junto al Che no aceptamos la rendición"
Guido Álvaro Peredo Leigue se había incorporado al grupo del Che, el 27 de noviembre de 1966, tras un breve período de entrenamiento en Cuba y de haber cooperado con el Ejército Guerrillero del Pueblo en Argentina, y con revolucionarios peruanos que pretendieron establecer un frente guerrillero en su país.
En la guerrilla boliviana el Che nombró a Inti, comisario político del grupo y en más de 80 ocasiones, el Guerrillero Heroico lo mencionó en su diario, calificándolo de muy bueno y de ser ejemplo, a pesar de su endeble constitución física, pues Guido era de mediana estatura y muy delgado.
Hoy, al cumplirse el aniversario 47 de su muerte recordémosle con estas palabras que fueran dichas por su compañero de lucha en la guerrilla boliviana, Harry Villegas, Pombo: "Inti mantuvo la firmeza revolucionaria, le fe en la victoria y el entusiasmo combativo de un verdadero comunista"
Ese mismo día, los esbirros presentaron a la prensa el cadáver de Inti, visiblemente torturado, argumentando que había muerto en combate y exhibiéndolo como un trofeo.
De esa forma, terminó la vida de aquel revolucionario que dos años atrás había sobrevivido al combate de la Quebrada del Yuro y que al conocer de la muerte del Che en La Higuera, juró proseguir la lucha reorganizando al Ejército de Liberación.
En una proclama al pueblo dijo entonces: "…hemos perdido una batalla, pero la guerra continúa porque los que luchamos junto al Che no aceptamos la rendición"
Guido Álvaro Peredo Leigue se había incorporado al grupo del Che, el 27 de noviembre de 1966, tras un breve período de entrenamiento en Cuba y de haber cooperado con el Ejército Guerrillero del Pueblo en Argentina, y con revolucionarios peruanos que pretendieron establecer un frente guerrillero en su país.
En la guerrilla boliviana el Che nombró a Inti, comisario político del grupo y en más de 80 ocasiones, el Guerrillero Heroico lo mencionó en su diario, calificándolo de muy bueno y de ser ejemplo, a pesar de su endeble constitución física, pues Guido era de mediana estatura y muy delgado.
Hoy, al cumplirse el aniversario 47 de su muerte recordémosle con estas palabras que fueran dichas por su compañero de lucha en la guerrilla boliviana, Harry Villegas, Pombo: "Inti mantuvo la firmeza revolucionaria, le fe en la victoria y el entusiasmo combativo de un verdadero comunista"
sábado, 30 de julio de 2016
30 julio de 1957: asesinato de Frank País y Raúl Pujols
Por Armando Fernández Martí
El martes 30 de julio de 1957 pasadas las cuatro de la tarde la noticia se regó como pólvora por todo Santiago de Cuba: ¡Mataron a Frank País! Muchos no lo creyeron, sin embargo en el Callejón del Muro, en el centro de la ciudad, yacía el cuerpo exánime del joven héroe baleado sin misericordia por los más abominables esbirros de la dictadura, encabezados por Teniente Coronel José María Salas Cañizares, cuyo nombre de mujer no le hacía menos negra el alma que la del diablo.
El martes 30 de julio de 1957 pasadas las cuatro de la tarde la noticia se regó como pólvora por todo Santiago de Cuba: ¡Mataron a Frank País! Muchos no lo creyeron, sin embargo en el Callejón del Muro, en el centro de la ciudad, yacía el cuerpo exánime del joven héroe baleado sin misericordia por los más abominables esbirros de la dictadura, encabezados por Teniente Coronel José María Salas Cañizares, cuyo nombre de mujer no le hacía menos negra el alma que la del diablo.
Unos metros más allá en la calle San
Germán el cadáver de Raúl Pujos anegaba con su sangre el bordillo de la
acera tras ser asesinado vilmente por el propio Cañizares. La respuesta
del pueblo fue inmediata. Como si hubiese sido herida en el pecho la
ciudad estallaba como un volcán y cientos acudieron a la casa de San
Bartolomé 226 donde se velaba e cadáver de Frank. A propuesta del
Movimiento 26 de Julio, con el permiso de la madre, los restos del
joven fueron trasladados a Heredia y Clarín donde residía la novia, un
local mayor y más céntrico.
Entonces sumaron miles los que allí fueron a rendirle postrer tributo a Frank, al que vistieron de verde olivo sobre el pecho una boina negra, una rosa blanca y la bandera rojinegra del 26. Otro tanto sucedía en la Funeraria de a Colonia Española, en la populosa calle Trocha, donde se velaron os restos de Raúl Pujol.
Los esbirros no se atrevieron a portarse por allí, tenían miedo, el propio sanguinario Salas Cañizares temblaba, porque no se imaginó nunca que aquel muchacho asesinado por él de apenas 22 años, se convirtiera en todo un pueblo enérgico y airado, que desafiada el poder del régimen.
Al siguiente día, 31 de julio, Santiago de Cuba hizo gala de su condición de rebelde. Una huelga general espontánea paralizó la ciudad y cercana a la hora del entierro las calles Heredia, Clarín, San Agustín, Reloj y Aguilera acogieron a una multitud impresionante dispuesta a acompañar al joven revolucionario Frank País García hasta su última morada en el cementerio Santa Ifigenia a toda costa.
En la esquina de la calle Heredia y San Pedro los dos entierros, el de Frank y Raúl se unieron para unirlos de nuevo en la historia por decisión de su pueblo. En el Parque Céspedes se rompe el silencio mortuorio y varias voces lanzan gritos de condena a la tiranía, que la multitud en un coro gigante responde. Los esbirros callan, y se quedan quietos porque temen a la ira de los santiagueros.
Varias cuadras de personas, hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos se mueven hacia el cementerio santiaguero sin importarle la distancia. Pasadas las cinco de la tarde los cortejos fúnebres llegan al camposanto, pero no se efectúa el enterramiento que se pospone para el primero de agosto, en ceremonia íntima y familiar. No importa, Frank País García no cabe en su tumba y por eso se queda para siempre en el corazón de su pueblo. 59 años después así lo confirman, señala finalmente en esta crónica el periodista Armando Fernández Martí.
Entonces sumaron miles los que allí fueron a rendirle postrer tributo a Frank, al que vistieron de verde olivo sobre el pecho una boina negra, una rosa blanca y la bandera rojinegra del 26. Otro tanto sucedía en la Funeraria de a Colonia Española, en la populosa calle Trocha, donde se velaron os restos de Raúl Pujol.
Los esbirros no se atrevieron a portarse por allí, tenían miedo, el propio sanguinario Salas Cañizares temblaba, porque no se imaginó nunca que aquel muchacho asesinado por él de apenas 22 años, se convirtiera en todo un pueblo enérgico y airado, que desafiada el poder del régimen.
Al siguiente día, 31 de julio, Santiago de Cuba hizo gala de su condición de rebelde. Una huelga general espontánea paralizó la ciudad y cercana a la hora del entierro las calles Heredia, Clarín, San Agustín, Reloj y Aguilera acogieron a una multitud impresionante dispuesta a acompañar al joven revolucionario Frank País García hasta su última morada en el cementerio Santa Ifigenia a toda costa.
En la esquina de la calle Heredia y San Pedro los dos entierros, el de Frank y Raúl se unieron para unirlos de nuevo en la historia por decisión de su pueblo. En el Parque Céspedes se rompe el silencio mortuorio y varias voces lanzan gritos de condena a la tiranía, que la multitud en un coro gigante responde. Los esbirros callan, y se quedan quietos porque temen a la ira de los santiagueros.
Varias cuadras de personas, hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos se mueven hacia el cementerio santiaguero sin importarle la distancia. Pasadas las cinco de la tarde los cortejos fúnebres llegan al camposanto, pero no se efectúa el enterramiento que se pospone para el primero de agosto, en ceremonia íntima y familiar. No importa, Frank País García no cabe en su tumba y por eso se queda para siempre en el corazón de su pueblo. 59 años después así lo confirman, señala finalmente en esta crónica el periodista Armando Fernández Martí.
domingo, 22 de noviembre de 2015
sábado, 22 de agosto de 2015
Quintín Banderas, famoso por sus cargas al machete
Santiago de Cuba, 22 ago.— Terminada a lucha por la independencia de Cuba y fiel a la causa que lo llevó por tres guerras a la manigua, el General Quintín Banderas se opuso a la política del gobierno de la recién estrenada República de entregar la isla a los Estados Unidos como se venía haciendo desde 1902.
Por esa causa Quintín volvió a la
manigua en 1906 para combatir al gobierno sumiso y entreguista de Tomás
Estrada Palma, quien había traicionado los ideales de la Revolución
Martiana, por los cuales se aportó tanta sangre y sacrificios.
Engañado y traicionado el 22 de agosto de 1906, hace hoy 109 años, el insigne patriota Quintín Banderas fue vilmente asesinado en La Habana por agentes del gobierno de Estrada Palma, hecho que conmocionó a los cubanos de entonces que de diversas formas manifestaron su protesta por el crimen cometido contra el veterano mambí.
El General Banderas no contaba con la simpatía de los intervencionistas norteamericanos que lo habían calificado de mambí difícil y peligroso, por la sencilla razón de oponerse al dominio de los yanquis en Cuba y mantener estrechas relaciones con obreros, sindicalistas, anarquistas y socialistas.
Quintín Banderas había nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834, pero desarrolló su infancia en la villa de El Cobre, donde trabajó como carbonero y aprendió la albañilería, oficio que practicaría siempre.
Tan pronto Quintín conoció del alzamiento de Céspedes en La Demajagua se unió a la lucha por la independencia y en solo ocho días de combates ganó los grados de cabo hasta llegar al de General de División en la campaña del 1895.
Su mayor orgullo era haber compartido con su compadre Antonio Maceo la gloriosa Protesta de Baraguá y después, en el 1895, haber realizado la invasión de Oriente a Occidente, como jefe del cuerpo de infantería, considerada la mejor arma del Ejército Libertador.
Hoy 22 de agosto, 109 años después de su vil asesinato, la patria recuerda con orgullo a Quintín Banderas, un patriota que supo llevar hasta las últimas consecuencias los principios de la Revolución Martiana.
Engañado y traicionado el 22 de agosto de 1906, hace hoy 109 años, el insigne patriota Quintín Banderas fue vilmente asesinado en La Habana por agentes del gobierno de Estrada Palma, hecho que conmocionó a los cubanos de entonces que de diversas formas manifestaron su protesta por el crimen cometido contra el veterano mambí.
El General Banderas no contaba con la simpatía de los intervencionistas norteamericanos que lo habían calificado de mambí difícil y peligroso, por la sencilla razón de oponerse al dominio de los yanquis en Cuba y mantener estrechas relaciones con obreros, sindicalistas, anarquistas y socialistas.
Quintín Banderas había nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834, pero desarrolló su infancia en la villa de El Cobre, donde trabajó como carbonero y aprendió la albañilería, oficio que practicaría siempre.
Tan pronto Quintín conoció del alzamiento de Céspedes en La Demajagua se unió a la lucha por la independencia y en solo ocho días de combates ganó los grados de cabo hasta llegar al de General de División en la campaña del 1895.
Su mayor orgullo era haber compartido con su compadre Antonio Maceo la gloriosa Protesta de Baraguá y después, en el 1895, haber realizado la invasión de Oriente a Occidente, como jefe del cuerpo de infantería, considerada la mejor arma del Ejército Libertador.
Hoy 22 de agosto, 109 años después de su vil asesinato, la patria recuerda con orgullo a Quintín Banderas, un patriota que supo llevar hasta las últimas consecuencias los principios de la Revolución Martiana.
lunes, 15 de junio de 2015
Hermanas Giralt, ejemplo para la juventud cubana de hoy
Santiago de Cuba, 15 jun.— Uno de los más repugnantes crímenes de la dictadura de Fulgencio Batista lo fue, sin dudas, el asesinato en La habana, el 15 de junio de 1958, de Cristina y Lourdes Giralt Andreu, hermanas de sangre y de lucha contra el régimen tiránico existente en Cuba.
Después de la Huelga del 9 de Abril de 1958, las hermanas Cristina y Lourdes Giralt tuvieron que abandonar la casa donde residían por considerarla insegura y se mudaron para un apartamento en el Vedado contiguo a otro donde se reunían jóvenes del Directorio Revolucionario 13 de marzo.
Una vil delación provocó que los esbirros del batistato asaltaran los dos apartamentos, pero las Hermanas Giralt se encontraban en esos momentos en su natal Cienfuegos visitando a sus familiares y ajenas a lo ocurrido en su residencia capitalina.
No obstante, los esbirros del régimen se mantuvieron varios días al acecho dentro del apartamento de las muchachas y al regresar estas en la noche del 15 de julio de 1958, fueron ametralladas sin piedad destrozando con sus ráfagas de odio los cuerpos de las dos hermanas.
Fue ese un crimen premeditado, sin respetar siquiera la condición de mujer de Cristina y Lourdes Giralt Andreau, que como jóvenes de su tiempo no temieron enfrentarse a la dictadura batistiana por la libertad de la patria y por ella entregaron sus vidas un día como hoy hace 56 años.
Cristina y Lourdes como otras tantas gloriosas mujeres cubanas caídas en la lucha, la patria las contempla orgullosa y agradecida.
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