Por María Antonia Medina Téllez
Santiago de Cuba, 23 dic.— Mireya Ochoa, compañera del revolucionario Frank País (1934-1957) en la antigua Escuela Normal para Maestros de Oriente, recordó el paso del joven por ese centro y su profunda raíz martiana, al celebrarse este viernes en Cuba el Día del Educador.
Ochoa mostró con orgullo el uniforme blanco con corbatas de varios colores, según los cursos, usado hace 67 años en el centro, declarado Monumento Nacional y actualmente escuela pedagógica Floro Pérez para la formación de maestros primarios.
Dijo haber conocido a una persona de sentimientos extraordinarios, humilde y preocupada por sus compañeros, al rememorar los cuatro años que compartió con Frank, desde 1949 hasta julio de 1953, cuando se graduaron en ese plantel.
También enseñó una foto de la época en la que aparecen los titulados en el año del centenario del nacimiento del Héroe Nacional cubano, José Martí, en la cual Frank, vestido con traje blanco, está sonriente.
Explicó cómo desde el Club Martiano al que pertenecía, Frank inculcaba las ideas del Apóstol de la independencia, siempre con su vocación de maestro, humanista y justo.
Él decía, la flor blanca es el emblema, en la humildad hay amor y propagar su doctrina, refiriéndose a Martí, es el deber, recordó la destacada pedagoga, quien al triunfo de la Revolución se incorporó a la Campaña de Alfabetización como maestra voluntaria y después profesora del Instituto Pedagógico Antón Makarenko, de Tarará.
Profesores y alumnos de Santiago de Cuba recordaron en sus centros a Frank, jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y maestro; mientras que en la escuela pedagógica Floro Pérez le dedicaron un matutino especial con la presencia de dirigentes del Sindicato de la Educación y el Deporte.
Maira Bicet, secretaria general de ese gremio en la provincia, dijo a la ACN que, aunque concluye una jornada de homenaje a los educadores cubanos, siempre estará el reconocimiento de la sociedad y las familias hacia esos trabajadores por la luz del saber que llevan cada día a las nuevas generaciones.
Plaza de la revolución
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sábado, 23 de diciembre de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
Aniversario 56 del asesinato de Conrado Benítez
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 5 ene.— “No pueden matarme si yo solo soy el maestro”, así le dijo Conrado Benítez al agente de la Seguridad Cubana Reinerio Perdomo, infiltrado en la banda de Osvaldo Ramírez, en el Escambray, cuando le propuso al joven maestro la noche del 5 de enero de 1961 escapar del campamento de los bandidos ubicado en la Finca Las Tinajitas, en la zona de San Ambrosio, en Trinidad.
Lo que no sabía Conrado era que el
carnet que lo identificaba como Maestro Voluntario al servicio de la
Revolución, fue suficiente para que los alzados contrarrevolucionarios
al servicio de la CIA lo condenaran a muerte, tras hacerlo prisionero el
día antes en la Escuela de Pitajonas, donde Benítez daba clases a 44
niños en el horario diurno e igual número de adultos en el nocturno.
Según contó después uno de los integrantes de esa banda capturado, el jefe de la misma Osvaldo Ramírez le propuso al maestro: “Si te unes a nosotros te perdonamos la vida”, a lo que el joven educador le respondió que ante todo él era revolucionario, lo que enfureció más al bandido y ordenó su ahorcamiento inmediato, junto al campesino Eleodoro Rodríguez, también simpatizante de la Revolución y beneficiado con la Ley de Reforma Agraria, que se encontraba en poder de los forajidos.
Tanto Conrado como Eleodoro fueron amarrados con sogas por el cuello y arrastrados hasta debajo de un árbol y allí ahorcados, mientras los integrantes de la banda le daban palos y pinchaban con cuchillos lo que continuaron hasta después de muertos los dos revolucionarios.
La muerte de Conrado Benítez, de solo 18 años de edad, aquel 5 de enero de 1961 causó indignación entre los cubanos y lejos de intimidar al pueblo, más bien el ejemplo del joven se multiplicó por miles, pues más de 10 MIL adolescentes y jóvenes integraron la Brigada de Alfabetizadores que enarboló su nombre por todo el país, para llevar la luz de la enseñanza a cerca de UN MILLÓN de analfabetos que existían en Cuba por entonces.
Además se incorporaron a la gran Campaña Nacional de Alfabetización en 1961 en los campos y ciudades otros 34 MIL 772 maestros y profesores voluntarios, más de 13 MIL brigadistas Patria o Muerte del movimiento obrero y otras fuerzas que contribuyeron a que Cuba se declarara Territorio Libre de Analfabetismo en poco menos de un año, a pesar de que durante esta hermosa batalla otros 12 educadores, colaboradores y brigadistas también fueron asesinados por la contrarrevolución.
56 años después de su asesinato el maestro voluntario Conrado Benítez está presente en la gran obra educacional de la Revolución. Recordémosle entonces a la manera del poeta: “Quien te mató el presente/ ¿Cómo matar creyó que iba el futuro?/ tu sangre es más profunda que el olvido”
Según contó después uno de los integrantes de esa banda capturado, el jefe de la misma Osvaldo Ramírez le propuso al maestro: “Si te unes a nosotros te perdonamos la vida”, a lo que el joven educador le respondió que ante todo él era revolucionario, lo que enfureció más al bandido y ordenó su ahorcamiento inmediato, junto al campesino Eleodoro Rodríguez, también simpatizante de la Revolución y beneficiado con la Ley de Reforma Agraria, que se encontraba en poder de los forajidos.
Tanto Conrado como Eleodoro fueron amarrados con sogas por el cuello y arrastrados hasta debajo de un árbol y allí ahorcados, mientras los integrantes de la banda le daban palos y pinchaban con cuchillos lo que continuaron hasta después de muertos los dos revolucionarios.
La muerte de Conrado Benítez, de solo 18 años de edad, aquel 5 de enero de 1961 causó indignación entre los cubanos y lejos de intimidar al pueblo, más bien el ejemplo del joven se multiplicó por miles, pues más de 10 MIL adolescentes y jóvenes integraron la Brigada de Alfabetizadores que enarboló su nombre por todo el país, para llevar la luz de la enseñanza a cerca de UN MILLÓN de analfabetos que existían en Cuba por entonces.
Además se incorporaron a la gran Campaña Nacional de Alfabetización en 1961 en los campos y ciudades otros 34 MIL 772 maestros y profesores voluntarios, más de 13 MIL brigadistas Patria o Muerte del movimiento obrero y otras fuerzas que contribuyeron a que Cuba se declarara Territorio Libre de Analfabetismo en poco menos de un año, a pesar de que durante esta hermosa batalla otros 12 educadores, colaboradores y brigadistas también fueron asesinados por la contrarrevolución.
56 años después de su asesinato el maestro voluntario Conrado Benítez está presente en la gran obra educacional de la Revolución. Recordémosle entonces a la manera del poeta: “Quien te mató el presente/ ¿Cómo matar creyó que iba el futuro?/ tu sangre es más profunda que el olvido”
viernes, 23 de septiembre de 2016
Entregan Premio “Maestro de la Radio” a Antonio Moltó Martorell
Por Karina Sotomayor Otero
Santiago de Cuba, 23 sep.— El periodista cubano Antonio Moltó Martorell recibió el Premio “Maestro de la Radio”, que otorga la Asociación Hermanos Saiz en esta ciudad por su trayectoria en el periodismo radiofónico. El reconocimiento trascendió durante la edición 26 del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam que se celebra por estos días en la ciudad oriental.
Santiago de Cuba, 23 sep.— El periodista cubano Antonio Moltó Martorell recibió el Premio “Maestro de la Radio”, que otorga la Asociación Hermanos Saiz en esta ciudad por su trayectoria en el periodismo radiofónico. El reconocimiento trascendió durante la edición 26 del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam que se celebra por estos días en la ciudad oriental.
La Asociación Hermanos Saiz celebra sus
30 años y una de sus misiones es reconocer a los protagonistas de su
historia como organización de vanguardia. La carrera de Periodismo,
hace más de 45 años que fortalece en Santiago de Cuba la vida de la
AHS. Por eso en la Universidad de Oriente y durante el Taller y Concurso
fueron homenajeados varios realizadores y profesionales académicos.
En la ocasión el Premio Nacional de la Radio 2016, el periodista Antonio Moltó Martorell quien recibió el reconocimiento “Maestro de la Radio" galardón instituido en el territorio indómito hace cinco años, que entrega la filial provincial de la Asociación Hermanos Saiz, aseguró que su corazón latía mejor en esta ciudad y que por eso se lo regalaba a los estudiantes y realizadores que con emoción le escuchaban; agradeció también a los fundadores de la organización juvenil por su utilidad en la sociedad cubana y dejó una enciclopedia catalogada como joya para el conocimiento.
Iniciaba de esta manera la Jornada por los 50 años de los estudios de Periodismo en Santiago de Cuba.
En la ocasión el Premio Nacional de la Radio 2016, el periodista Antonio Moltó Martorell quien recibió el reconocimiento “Maestro de la Radio" galardón instituido en el territorio indómito hace cinco años, que entrega la filial provincial de la Asociación Hermanos Saiz, aseguró que su corazón latía mejor en esta ciudad y que por eso se lo regalaba a los estudiantes y realizadores que con emoción le escuchaban; agradeció también a los fundadores de la organización juvenil por su utilidad en la sociedad cubana y dejó una enciclopedia catalogada como joya para el conocimiento.
Iniciaba de esta manera la Jornada por los 50 años de los estudios de Periodismo en Santiago de Cuba.
miércoles, 6 de julio de 2016
Frank País García: el maestro que fue
Por Noris Rosado Figueredo
Santiago de Cuba, 6 jul.— Era el año 1953, y en la Escuela Normal para Maestros de Oriente, un día como hoy, Frank País García, recibía su título de maestro, profesión que supo llevar a cabalidad, por sus cualidades.
Santiago de Cuba, 6 jul.— Era el año 1953, y en la Escuela Normal para Maestros de Oriente, un día como hoy, Frank País García, recibía su título de maestro, profesión que supo llevar a cabalidad, por sus cualidades.
La guerrillera del llano y la Sierra,
Vilma Espín, en su libro “Inolvidable Frank”, hizo una extraordinaria
valoración de su amigo y compañero de la lucha clandestina y
escribió: “…Frank, maestro de profunda raíz martiana y ricos recursos pedagógicos nacidos del genuino contenido patriótico en todo cuanto impartía, el amor con que enseñaba, los valores morales, los principios en los que educaba a los niños, los vínculos de amistad y respeto mutuo que estableció con sus alumnos, dejó en ellos honda huella, recuerdo inolvidable.”
De Frank País, el joven que cayó luchando, en desigual combate, frente a los soldados de la tiranía de Batista, tenemos mucho que decir. Su muerte, el 30 de julio de 1957, estremeció al pueblo de Cuba, por su arrojo, su valor y el rol jugado, como jefe de acción y sabotaje en la lucha clandestina, así como por su apoyo a Fidel en la Sierra Maestra.
También Armando Hart Dávalos expresó sobre Frank País: “Sí sé que para él las palabras disciplina, organización, civismo, libertad tenían un valor sagrado, conjugándose en su mente y en su acción, guardando un magnífico equilibrio… en él hicieron síntesis todas las virtudes revolucionarias.”
escribió: “…Frank, maestro de profunda raíz martiana y ricos recursos pedagógicos nacidos del genuino contenido patriótico en todo cuanto impartía, el amor con que enseñaba, los valores morales, los principios en los que educaba a los niños, los vínculos de amistad y respeto mutuo que estableció con sus alumnos, dejó en ellos honda huella, recuerdo inolvidable.”
De Frank País, el joven que cayó luchando, en desigual combate, frente a los soldados de la tiranía de Batista, tenemos mucho que decir. Su muerte, el 30 de julio de 1957, estremeció al pueblo de Cuba, por su arrojo, su valor y el rol jugado, como jefe de acción y sabotaje en la lucha clandestina, así como por su apoyo a Fidel en la Sierra Maestra.
También Armando Hart Dávalos expresó sobre Frank País: “Sí sé que para él las palabras disciplina, organización, civismo, libertad tenían un valor sagrado, conjugándose en su mente y en su acción, guardando un magnífico equilibrio… en él hicieron síntesis todas las virtudes revolucionarias.”
miércoles, 27 de enero de 2016
Betico, Maestro del sacrificio
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 27 ene.— El trabajo hace mejor al hombre y esta es la máxima de un palmero que sirviendo a su pueblo se siente muy satisfecho.
Cantador y Buena suerte se dejan guiar
por Betico que cada mañana en su carreta recoge los desechos sólidos del
Barrio de Bambá en Palma Soriano que tiene un amplio desarrollo
habitacional.
A sus 73 años Heriberto Avalo Núñez trabaja con el mismo ímpetu del primer día y nos cuenta "que desde que me jubilé a los 60 años estoy trabajando en comunales y me siento muy bien, porque el pueblo se lleva bien conmigo y yo con el pueblo".
A
la pregunta de que si no está cansado, me dice "yo puedo pasarme todo
el día recogiendo basura que después voy para mi vega, mi esposa me
pelea por eso, pero a mí me gusta trabajar. Me llevo bien con todo el
mundo me brindan café, un trago de ron y me lo tomo, no tengo problemas
con eso. Uno tiene que buscar la vida honradamente, la gente me dice que
yo no tengo necesidad de trabajar pero yo veo que yo estoy bien aquí".
Una de las vecinas que le ofrece café Nancy Arévalo Gutiérrez, nos comenta que Betico es buenísimo, cumple con su trabajo y como persona es muy querido en el barrio por ser tan servicial.
Herminio Rodríguez Odio, nos comenta que de Betico hay la mejor opinión, trabaja sin descanso, lo hace con muchos deseos a pesar de que tiene discapacidad en una pierna, pero él se sube en su carreta, guía sus bueyes y mantiene libre de desechos sólidos las casa y las calles de Bamba.
Todos lo conocen como Betico, pero se llama Heriberto Avalo Núñez con 43 años de trabajo al jubilarse y 13 en esta faena la dan el aval suficiente para darle el título de maestro del sacrificio como lo valoran sus conocidos.
A sus 73 años Heriberto Avalo Núñez trabaja con el mismo ímpetu del primer día y nos cuenta "que desde que me jubilé a los 60 años estoy trabajando en comunales y me siento muy bien, porque el pueblo se lleva bien conmigo y yo con el pueblo".
Una de las vecinas que le ofrece café Nancy Arévalo Gutiérrez, nos comenta que Betico es buenísimo, cumple con su trabajo y como persona es muy querido en el barrio por ser tan servicial.
Herminio Rodríguez Odio, nos comenta que de Betico hay la mejor opinión, trabaja sin descanso, lo hace con muchos deseos a pesar de que tiene discapacidad en una pierna, pero él se sube en su carreta, guía sus bueyes y mantiene libre de desechos sólidos las casa y las calles de Bamba.
Todos lo conocen como Betico, pero se llama Heriberto Avalo Núñez con 43 años de trabajo al jubilarse y 13 en esta faena la dan el aval suficiente para darle el título de maestro del sacrificio como lo valoran sus conocidos.
lunes, 5 de enero de 2015
Conrado Benítez: su ejemplo perdura
Santiago de Cuba, 5 ene.— Desde los días iniciales del triunfo, la revolución cubana priorizó el desarrollo de la educación, para revertir la dramática situación dejada en el país por quienes lo gobernaron hasta el primero de enero de 1959, dándose a la tarea de crear miles de aulas para los maestros desempleados, construir nuevas escuelas y formar nuevos educandos para la gran tarea que se avecinaba como la Campaña de Alfabetización.
Conrado Benítez García, fue uno de esos
jóvenes cubanos, negro y humilde, que acudió al llamado de la Revolución
para formarse como maestro voluntario en Minas del Frío e irse después
por llanos y montañas a enseñar a los que antes ni siquiera sabían lo
que era una escuela.
El 5 de enero de 1961, hace hoy 54 años, una banda contrarrevolucionaria al servicio de la CIA, asesinó al joven maestro junto al campesino Eleodoro Rodríguez, en la zona de La Tinajita, en Trinidad, en el Escambray espirituano.
Pretendieron así los asesinos del maestro matar su ejemplo, sin saber que pronto este se multiplicaría por miles de veces en aquellos 120 MIL adolescentes y jóvenes que con las cartillas debajo del brazo y el farol en las manos integraron las Brigadas Conrado Benítez, que en poco menos de un año declararon a Cuta Territorio Libre de Analfabetismo.
Pocos días después, el 23 de enero de 1961, en el acto de graduación de los maestros voluntarios, el Comandante en Jefe Fidel Castro al referirse a Conrado Benítez
señaló: “Ese maestro, que murió cruelmente asesinado, no será como una luz que se apaga, sino como una llama de patriotismo que se enciende. ¡Ese maestro después de muerto seguirá siendo maestro ¡. ¡Ese maestro será como un héroe al que no se podrá olvidar!”
54 años después, la patria toda convertida en una gigantesca escuela ofrece a Conrado Benítez el homenaje de tener a uno de los pueblos mejor instruidos del mundo y el más libre. ¡Gracias por tu ejemplo Conrado!
El 5 de enero de 1961, hace hoy 54 años, una banda contrarrevolucionaria al servicio de la CIA, asesinó al joven maestro junto al campesino Eleodoro Rodríguez, en la zona de La Tinajita, en Trinidad, en el Escambray espirituano.
Pretendieron así los asesinos del maestro matar su ejemplo, sin saber que pronto este se multiplicaría por miles de veces en aquellos 120 MIL adolescentes y jóvenes que con las cartillas debajo del brazo y el farol en las manos integraron las Brigadas Conrado Benítez, que en poco menos de un año declararon a Cuta Territorio Libre de Analfabetismo.
Pocos días después, el 23 de enero de 1961, en el acto de graduación de los maestros voluntarios, el Comandante en Jefe Fidel Castro al referirse a Conrado Benítez
señaló: “Ese maestro, que murió cruelmente asesinado, no será como una luz que se apaga, sino como una llama de patriotismo que se enciende. ¡Ese maestro después de muerto seguirá siendo maestro ¡. ¡Ese maestro será como un héroe al que no se podrá olvidar!”
54 años después, la patria toda convertida en una gigantesca escuela ofrece a Conrado Benítez el homenaje de tener a uno de los pueblos mejor instruidos del mundo y el más libre. ¡Gracias por tu ejemplo Conrado!
sábado, 6 de diciembre de 2014
A 33 años del asesinato del maestro internacionalista Águedo Morales Reina
Santiago de Cuba 6 dic.— Una sentida manifestación de duelo popular constituyó en Pinar del Río el sepelio el 6 de diciembre de 1981, hace hoy 33 años, del joven maestro internacionalista Águedo Morales Reina, asesinado dos días atrás por contrarrevolucionarios somocistas en el hermano país de Nicaragua.
El 4 de diciembre de 1981, cuando solo
llevaba tres meses cumpliendo con su deber solidario, Águedo viajaba en
una camioneta junto a un grupo de campesinos, cuando el vehículo fue
atacado por los contrarrevolucionarios en las cercanías de Villa
Sandino, a unos 50 kilómetros de Juigalpa, en el departamento de
Chontales.
Testigos presenciales del hecho declararon que al producirse el ataque, el joven maestro cubano de 28 años de edad, trató de defenderse recibiendo tres disparos que le ocasionaron la muerte. También resultó asesinado un joven campesino nicaragüense.
La noticia de la muerte del maestro cubano provocó una ola de indignación y condena en Nicaragua, cuyo pueblo le rindió merecido tributo al educador que se encontraba en ese país contribuyendo a mejorar los niveles educacionales de la población, una de las más atrasadas en sentido general en América Latina.
En Cuba, la muerte del maestro causó también una gran conmoción y fueron miles los educadores que se ofrecieron voluntariamente para sustituirlo en Nicaragua, en tanto que el padre de Águedo, al conocer su trágico final declaró: “Los asesinos de mi hijo no podrán matar su ejemplo”
Águedo Morales Reina no fue el único maestro internacionalista que derramó su sangre en Nicaragua, pues días antes, el 21 de octubre de 1981, una banda contrarrevolucionaria somocista asesinó también a los educadores cubanos Pedro Pablo Rivera y Bárbaro Rodríguez, en ese país centroamericano.
El ejemplo internacionalista de Águedo, Pedro y Bárbaro ha sido seguido por cientos de educadores cubanos que hoy brindan su colaboración, no sólo en Nicaragua sino en otras naciones latinoamericanas, donde han contribuido a alfabetizar a decenas de miles de personas. Ese es el mejor homenaje a ellos.
Testigos presenciales del hecho declararon que al producirse el ataque, el joven maestro cubano de 28 años de edad, trató de defenderse recibiendo tres disparos que le ocasionaron la muerte. También resultó asesinado un joven campesino nicaragüense.
La noticia de la muerte del maestro cubano provocó una ola de indignación y condena en Nicaragua, cuyo pueblo le rindió merecido tributo al educador que se encontraba en ese país contribuyendo a mejorar los niveles educacionales de la población, una de las más atrasadas en sentido general en América Latina.
En Cuba, la muerte del maestro causó también una gran conmoción y fueron miles los educadores que se ofrecieron voluntariamente para sustituirlo en Nicaragua, en tanto que el padre de Águedo, al conocer su trágico final declaró: “Los asesinos de mi hijo no podrán matar su ejemplo”
Águedo Morales Reina no fue el único maestro internacionalista que derramó su sangre en Nicaragua, pues días antes, el 21 de octubre de 1981, una banda contrarrevolucionaria somocista asesinó también a los educadores cubanos Pedro Pablo Rivera y Bárbaro Rodríguez, en ese país centroamericano.
El ejemplo internacionalista de Águedo, Pedro y Bárbaro ha sido seguido por cientos de educadores cubanos que hoy brindan su colaboración, no sólo en Nicaragua sino en otras naciones latinoamericanas, donde han contribuido a alfabetizar a decenas de miles de personas. Ese es el mejor homenaje a ellos.
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