Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 13 feb.— El 13 de febrero, pero 1958, esbirros de la tiranía batistiana asesinaron en Guantánamo a Paquito Rosales, quien había sido el primer alcalde comunista de Cuba, cargo que ocupó en Manzanillo a partir de 1940 cuando fue elegido por el voto popular atendiendo a su prestigio como líder del Partido y de la Federación Obrera de esa ciudad.
Durante los cuatro años que permaneció como alcalde de Manzanillo, Paquito Rosales fue ejemplo de honestidad y realizó numerosas obras sociales en beneficio de la población, entre ellas la rebaja del precio del agua, de 1.85 pesos a 50 centavos, el pago por el servicio de acueducto y para los más pobres dispuso el suministro de agua gratuito en los barrios; rebaja del costo de las medicinas, para los que no podían pagarla, extendió el servicio eléctrico, ejecutó numerosas calles y vías y abrió escuelas de corte y costura para las mujeres, entre otras.
La historia recoge cómo Paquito se enfrentó a los hombres de negocios norteamericanos, al no prorrogar el arrendamiento del acueducto local una compañía yanqui que cobraba precios abusivos al pueblo, así como también su esforzada lucha contra los conocidos “botelleros”, políticos que cobraban salarios de plazas que no ocupaban.
Al término de su mandato en 1944, Paquito fue postulado por el Partido Comunista como representante a la Cámara, y desde esa posición siguió defendiendo los intereses del pueblo.
Señala el periodista Armando Fernández Martí, que el prestigio y la autoridad de que gozaba este destacado miembro del Partido Comunista, preocupaba a las autoridades de la dictadura batistiana, por lo que aprovechando un viaje a la ciudad de Guantánamo el 7 de febrero de 1958, lo detienen y lo torturan salvajemente para que delatara a sus compañeros; finalmente deciden asesinarlo seis días después, el 13 de febrero, al ver la viril postura de este revolucionario.
Paquito fue asesinado en el Cuartel de la Guardia Rural de Río Frío, a unos 17 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, pero sus restos no aparecieron hasta después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959. Así pagó con su vida este ejemplar comunista su amor al pueblo y su honestidad sin límites.
Plaza de la revolución
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miércoles, 13 de febrero de 2019
martes, 16 de agosto de 2016
Constitución del Primer Partido Comunista de Cuba
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 16 ago.— Uno de los acontecimientos políticos más trascendentales del siglo veinte cubano, lo fue, sin duda, la constitución del primer Partido Marxista-Leninista de nuestro país, que bien pudiera considerarse como el antecedente histórico de nuestro actual Partido Comunista.
Santiago de Cuba, 16 ago.— Uno de los acontecimientos políticos más trascendentales del siglo veinte cubano, lo fue, sin duda, la constitución del primer Partido Marxista-Leninista de nuestro país, que bien pudiera considerarse como el antecedente histórico de nuestro actual Partido Comunista.
Los días 16 y 17 de agosto de 1925, en
La Habana, se celebró clandestinamente, el Congreso Constitutivo del
Primer Partido Comunista de Cuba, al que asistieron como delegados
representantes de varias Agrupaciones Socialistas del país, entre ellos,
Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, sus máximos inspiradores.
Al constituirse esta organización política, poco pudo valerse de las experiencias de los Partidos Obreros y organizaciones Socialistas precedentes, pues sus programas eran muy limitados y no daban respuestas a los problemas fundamentales del país.
Sin embargo, el primer Partido Comunista de Cuba que se creaba, tenía como doctrina el marxismo-leninismo que abrazaron obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales, que a partir de ese momento lucharon por reivindicaciones concretas, como la lucha por las 8 horas de trabajo en los centrales azucareros, el paso al dominio público de todas las vías de comunicaciones y la nacionalización de los servicios públicos.
Carlos Baliño y Julio Antonio Mella quedaron entre los nueve miembros del comité central que eligió el Congreso constitutivo de este primer Partido Comunista de Cuba, cuyo nacimiento hace 89 años sentó las bases de la lucha de nuestro pueblo por dos objetivos básicos: la derrota del imperialismo y la eliminación de la explotación del hombre por el hombre.
Gracias al empeño de aquellas primeras generaciones de comunistas, sus relevos actuales pudieron concretar tales propósitos y contar hoy con una Patria Socialista, bajo la dirección del Partido comunista de Cuba.
Al constituirse esta organización política, poco pudo valerse de las experiencias de los Partidos Obreros y organizaciones Socialistas precedentes, pues sus programas eran muy limitados y no daban respuestas a los problemas fundamentales del país.
Sin embargo, el primer Partido Comunista de Cuba que se creaba, tenía como doctrina el marxismo-leninismo que abrazaron obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales, que a partir de ese momento lucharon por reivindicaciones concretas, como la lucha por las 8 horas de trabajo en los centrales azucareros, el paso al dominio público de todas las vías de comunicaciones y la nacionalización de los servicios públicos.
Carlos Baliño y Julio Antonio Mella quedaron entre los nueve miembros del comité central que eligió el Congreso constitutivo de este primer Partido Comunista de Cuba, cuyo nacimiento hace 89 años sentó las bases de la lucha de nuestro pueblo por dos objetivos básicos: la derrota del imperialismo y la eliminación de la explotación del hombre por el hombre.
Gracias al empeño de aquellas primeras generaciones de comunistas, sus relevos actuales pudieron concretar tales propósitos y contar hoy con una Patria Socialista, bajo la dirección del Partido comunista de Cuba.
sábado, 18 de abril de 2015
Conmemoran aniversario 54 de la fundación del Partido Comunista de Cuba
Santiago de Cuba, 18 abr.— Inspirados por la historia y la experiencia, trabajadores del Partido Comunista en Santiago de Cuba celebraron el Aniversario 54 de instituida esta organización.
En la celebración, fueron reconocidos
trabajadores, desde 5 a 45 años de labor, que con su desempeño han
favorecido el avance de la revolución.
En su fundación, en abril de 1961, el Partido fue la máxima expresión de unidad del pueblo, donde cada cubano juró defender la ideología socialista.
Desde entonces diversas generaciones de militantes han aportado su consagración y esfuerzo para que el Partido continúe siendo la vanguardia de la Revolución.
En su fundación, en abril de 1961, el Partido fue la máxima expresión de unidad del pueblo, donde cada cubano juró defender la ideología socialista.
Desde entonces diversas generaciones de militantes han aportado su consagración y esfuerzo para que el Partido continúe siendo la vanguardia de la Revolución.
viernes, 10 de enero de 2014
Julio Antonio Mella: ejemplo de comunista
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 10 ene.— "Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora". Julio Antonio Mella fue uno de esos hombres. Su paso por la vida fue breve, trascendió el tiempo que le tocó vivir, para perpetuarse en la memoria de su pueblo, conde él siempre ha permanecido vivo.
Nació Mella el 25 de marzo de 1903 y ya desde muy joven supo de que lado estaba el deber y abrazó la causa revolucionaria. Por ella luchó y emprendió tareas que lo hicieron creador, como la Reforma Universitaria, la Fundación de la FEU y la Universidad Popular, la creación de la Liga Antiimperialista y sobre todo, la obra que lo inmortalizó: la fundación junto a Carlos Baliño del primer Partido Comunista de Cuba, del cual fue miembro de su comité central.
A pesar de su juventud, Julio Antonio Mella representaba un peligro político para los gobernantes de entonces y para los vecinos del norte, los imperialistas yanquis, que le odiaban, lo que obligó a Mella a tomar el camino del exilio.
En Ciudad Méjico, que le acogió, siguió Mella trabajando para fortalecer al Movimiento Obrero Cubano y a su Partido de Vanguardia, contando para ello con la colaboración de hombres valientes y capaces de la talla de Rubén Martínez Villena.
Hasta Ciudad de Méjico envió el dictador Gerardo Machado a sus esbirros, que se dieron a la cacería de Mella y lo asesinaron en plena calle en la noche del 10 de enero de 1929, creyendo que de esa forma iban a matar sus ideas.
La muerte de Julio Antonio Mella conmocionó a todo nuestro pueblo y provocó numerosas muestras de rebeldía contra la dictadura machadista, fundamentalmente, entre los obreros y los estudiantes, que habían recibido directamente las influencias de su liderazgo en ambos sectores.
La lucha de Julio Antonio Mella contra la reacción interna y contra el imperialismo yanqui constituyeron desde entonces, ejemplo y legado de nuestro pueblo y sobre todo de la juventud, que no sin grandes sacrificios alcanzó la definitiva independencia con el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.
"Muero por la Revolución", fueron las últimas palabras pronunciadas por Julio Antonio Mella al ser asesinado el 10 de enero de 1929, hace hoy 85 años. Desde entonces, su luz de aurora nos ha iluminado en el camino por alcanzar los propósitos por los cuales él le entregó su vida de ejemplar comunista y revolucionario.
Hoy lo honramos con nuestras victorias.
Santiago de Cuba, 10 ene.— "Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora". Julio Antonio Mella fue uno de esos hombres. Su paso por la vida fue breve, trascendió el tiempo que le tocó vivir, para perpetuarse en la memoria de su pueblo, conde él siempre ha permanecido vivo.
Nació Mella el 25 de marzo de 1903 y ya desde muy joven supo de que lado estaba el deber y abrazó la causa revolucionaria. Por ella luchó y emprendió tareas que lo hicieron creador, como la Reforma Universitaria, la Fundación de la FEU y la Universidad Popular, la creación de la Liga Antiimperialista y sobre todo, la obra que lo inmortalizó: la fundación junto a Carlos Baliño del primer Partido Comunista de Cuba, del cual fue miembro de su comité central.
A pesar de su juventud, Julio Antonio Mella representaba un peligro político para los gobernantes de entonces y para los vecinos del norte, los imperialistas yanquis, que le odiaban, lo que obligó a Mella a tomar el camino del exilio.
En Ciudad Méjico, que le acogió, siguió Mella trabajando para fortalecer al Movimiento Obrero Cubano y a su Partido de Vanguardia, contando para ello con la colaboración de hombres valientes y capaces de la talla de Rubén Martínez Villena.
Hasta Ciudad de Méjico envió el dictador Gerardo Machado a sus esbirros, que se dieron a la cacería de Mella y lo asesinaron en plena calle en la noche del 10 de enero de 1929, creyendo que de esa forma iban a matar sus ideas.
La muerte de Julio Antonio Mella conmocionó a todo nuestro pueblo y provocó numerosas muestras de rebeldía contra la dictadura machadista, fundamentalmente, entre los obreros y los estudiantes, que habían recibido directamente las influencias de su liderazgo en ambos sectores.
La lucha de Julio Antonio Mella contra la reacción interna y contra el imperialismo yanqui constituyeron desde entonces, ejemplo y legado de nuestro pueblo y sobre todo de la juventud, que no sin grandes sacrificios alcanzó la definitiva independencia con el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.
"Muero por la Revolución", fueron las últimas palabras pronunciadas por Julio Antonio Mella al ser asesinado el 10 de enero de 1929, hace hoy 85 años. Desde entonces, su luz de aurora nos ha iluminado en el camino por alcanzar los propósitos por los cuales él le entregó su vida de ejemplar comunista y revolucionario.
Hoy lo honramos con nuestras victorias.
martes, 18 de septiembre de 2012
Eligen nuevos Secretarios Provinciales del Partido Comunista de Cuba
Autor : AIN
Los días 15 y 16 de septiembre se efectuaron los Plenos de los Comités Provinciales del Partido en Las Tunas, Camagüey y Ciego de Ávila, con el fin de realizar movimientos de sus Primeros Secretarios.
En Las Tunas, se acordó liberar de sus funciones como Primera Secretaria a Teresa Amarelle Boue, quien será promovida a otras responsabilidades y a la cual se le reconocieron los resultados favorables alcanzados en más de tres años al frente del Partido en la provincia.
Indica hoy el diario Granma que para ocupar ese cargo fue elegido Ariel Santana Santiesteban, de 43 años de edad, quien se desempeñaba como Primer Secretario del Comité Municipal del Partido en Las Tunas.
Santana Santiesteban es graduado de nivel superior. Ha ocupado varias responsabilidades como cuadro profesional de la UJC, hasta llegar a ser Primer Secretario del Comité Provincial.
Fue miembro del Buró en el Comité Municipal del Partido en Las Tunas, además integra desde hace varios años el Buró Provincial de esa organización política, como miembro no profesional.
En Camagüey, el Pleno del Comité Provincial acordó la liberación de Julio César García Rodríguez como su Primer Secretario, cargo que ejerció durante seis años.
El Pleno, en el que se dio a conocer que se le asignarán otras tareas, también reconoció su trabajo en la dirección del Partido en el territorio.
Para asumir la responsabilidad de Primer Secretario del Partido en la provincia de Camagüey se acordó elegir a Jorge Luis Tapia Fonseca, de 49 años de edad, quien se desempeñaba como Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Ciego de Ávila.
Tapia Fonseca es Licenciado en Economía y posee una amplia trayectoria de dirección como cuadro de la UJC y del Partido, organizaciones en las que ha ocupado varias responsabilidades durante más de 26 años, con resultados satisfactorios.
El Pleno del Comité Provincial en Ciego de Ávila reconoció su labor, fundamentalmente en el impulso a los principales programas económicos y sociales de la provincia.
Igualmente acordó este Pleno promover como Primer Secretario a Félix Duarte Ortega, de 38 años de edad, miembro profesional del Buró Ejecutivo de ese Comité.
Duarte Ortega es graduado de nivel superior en la especialidad de Mecanización de la Producción Agropecuaria. Laboró como jefe de área protegida en la Delegación Provincial del CITMA en Ciego de Ávila. Luego pasó a ser cuadro de la UJC, donde asumió varias responsabilidades hasta la de Primer Secretario del Comité Provincial.
Desde el 2006 es cuadro del Partido, donde ha ocupado los cargos de miembro del Buró y Primer Secretario en el Comité Municipal de Ciro Redondo.
Estos Plenos provinciales estuvieron presididos por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
Los días 15 y 16 de septiembre se efectuaron los Plenos de los Comités Provinciales del Partido en Las Tunas, Camagüey y Ciego de Ávila, con el fin de realizar movimientos de sus Primeros Secretarios.
En Las Tunas, se acordó liberar de sus funciones como Primera Secretaria a Teresa Amarelle Boue, quien será promovida a otras responsabilidades y a la cual se le reconocieron los resultados favorables alcanzados en más de tres años al frente del Partido en la provincia.
Indica hoy el diario Granma que para ocupar ese cargo fue elegido Ariel Santana Santiesteban, de 43 años de edad, quien se desempeñaba como Primer Secretario del Comité Municipal del Partido en Las Tunas.
Santana Santiesteban es graduado de nivel superior. Ha ocupado varias responsabilidades como cuadro profesional de la UJC, hasta llegar a ser Primer Secretario del Comité Provincial.
Fue miembro del Buró en el Comité Municipal del Partido en Las Tunas, además integra desde hace varios años el Buró Provincial de esa organización política, como miembro no profesional.
En Camagüey, el Pleno del Comité Provincial acordó la liberación de Julio César García Rodríguez como su Primer Secretario, cargo que ejerció durante seis años.
El Pleno, en el que se dio a conocer que se le asignarán otras tareas, también reconoció su trabajo en la dirección del Partido en el territorio.
Para asumir la responsabilidad de Primer Secretario del Partido en la provincia de Camagüey se acordó elegir a Jorge Luis Tapia Fonseca, de 49 años de edad, quien se desempeñaba como Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Ciego de Ávila.
Tapia Fonseca es Licenciado en Economía y posee una amplia trayectoria de dirección como cuadro de la UJC y del Partido, organizaciones en las que ha ocupado varias responsabilidades durante más de 26 años, con resultados satisfactorios.
El Pleno del Comité Provincial en Ciego de Ávila reconoció su labor, fundamentalmente en el impulso a los principales programas económicos y sociales de la provincia.
Igualmente acordó este Pleno promover como Primer Secretario a Félix Duarte Ortega, de 38 años de edad, miembro profesional del Buró Ejecutivo de ese Comité.
Duarte Ortega es graduado de nivel superior en la especialidad de Mecanización de la Producción Agropecuaria. Laboró como jefe de área protegida en la Delegación Provincial del CITMA en Ciego de Ávila. Luego pasó a ser cuadro de la UJC, donde asumió varias responsabilidades hasta la de Primer Secretario del Comité Provincial.
Desde el 2006 es cuadro del Partido, donde ha ocupado los cargos de miembro del Buró y Primer Secretario en el Comité Municipal de Ciro Redondo.
Estos Plenos provinciales estuvieron presididos por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
miércoles, 25 de abril de 2012
Recordemos a Blas Roca Calderío
Tomado de Granma Digital
El 25 de abril de 1987 dejó de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes y extraordinario talento. Nacido en Manzanillo el 24 de julio de 1908, del seno de una familia muy modesta, el nombre con el que lo recibieron en el mundo fue Francisco Calderío. Nadie podía vislumbrar aún el descollante papel revolucionario que habría de protagonizar bajo el nombre, hoy tan entrañable y familiar, de Blas Roca.
Con tesonero esfuerzo se hizo maestro, lo que —como dijo Martí— es hacerse creador. No pudo, sin embargo, encontrar empleo en alguna de las escasas escuelas de la neocolonia y, siguiendo la tradición familiar, adquirió el noble y modesto oficio de zapatero.
Elegido en 1929 secretario general del Sindicato de Zapateros de Manzanillo, aquel mismo año ingresó en el Partido que poco antes fundaran Baliño y Mella. Ser comunista en aquel tiempo y en aquella sociedad significaba asumir la más riesgosa y heroica posición política.
Apenas con 21 años, era ya el principal dirigente comunista y obrero de la aguerrida provincia de Oriente.
A la pupila insomne de Martínez Villena, entonces máximo dirigente de los comunistas cubanos, no escaparon las brillantes cualidades del joven combatiente revolucionario, a quien en el propio año 1933 se le traslada y se le hace responsable de la dirección del Partido en la capital de la república. No mucho tiempo después la dirección del Partido lo elige secretario general del Comité Central.
El brutal aplastamiento de la huelga general de marzo de 1935 y el severo golpe recibido por el movimiento obrero y revolucionario de Cuba, enfrentó al Partido Comunista a problemas sumamente complejos y duros.
Bajo su firme dirección el Partido supo cumplir cabalmente el deber internacionalista con la República española en la formidable campaña de solidaridad dirigida por los comunistas, cuya más alta expresión la constituyó el envío de casi mil combatientes a las Brigadas Internacionales.
Gracias al esfuerzo abnegado del Partido, el movimiento obrero se fortaleció considerablemente, fue creada la Confederación de Trabajadores de Cuba; líderes brillantes como Lázaro Peña, Jesús Menéndez y otros, surgieron bajo la sabia dirección y el magisterio de Blas Roca, y la clase obrera alcanzó considerables conquistas sociales y políticas.
Grande fue la contribución del Partido en aquel periodo histórico al proceso constitucional de 1940. La labor desplegada por el pequeño grupo de delegados comunistas encabezados por Blas Roca, contribuyó de modo particular a lograr que en la Constitución de 1940 se plasmaran numerosas disposiciones progresistas y avanzadas.
Pocos revolucionarios en la historia de nuestra patria han sido objeto de tantas calumnias y campañas insidiosas como el compañero Blas Roca. Los terratenientes, los burgueses, los neocolonialistas, los explotadores y reaccionarios de toda laya le rindieron el perenne homenaje de su odio más visceral y profundo.
Granma, al retomar algunos fragmentos de las palabras de despedida del duelo pronunciadas por Fidel, para elaborar esta nota editorial, recuerda lo que el Comandante dijera en aquella oportunidad: La vida nos ofreció después el privilegio de conocerlo de cerca, y como dijimos en una ocasión, Blas fue, es y será siempre uno de los hombres más nobles, más humanos y más generosos que hemos conocido jamás.
Con la victoria de enero, las ideas revolucionarias desde Céspedes, al fin, serían realidades. Los revolucionarios marxista-leninistas supieron estar por encima de vanidades y ambiciones mezquinas. Y en esto el ejemplo de Blas fue histórico e insuperable. Sin vacilación alguna puso incondicionalmente su partido y su jefatura, su experiencia y su sabiduría, a disposición de la nueva dirección revolucionaria. Así, se produjo la integración, junto a los combatientes del Directorio Revolucionario y del Movimiento 26 de
Julio, al nuevo Partido, de cuya dirección formó parte desde entonces como uno de sus más prestigiosos y respetados miembros y donde asumió diversas responsabilidades.
Se iniciaba así la forja del primer Estado socialista en el hemisferio occidental. Nunca más un niño nacería en las condiciones políticas y sociales en que vio la luz, 52 años atrás, Francisco Calderío.
Blas libró una titánica batalla contra la enfermedad que lo aquejaba, minaba progresivamente su salud y disminuía sus capacidades. Aun así, su tenacidad indoblegable predominaba y día a día llegaba a su oficina para laborar las horas que le fuera posible. Nunca dejó de trabajar mientras estuvo en condiciones de hacerlo, y cuando no se consideraba ya capaz de desempeñar un cargo solicitaba humildemente su relevo.
Cuando su salud física comenzaba ya a quebrarse preocupantemente, hizo llegar a la dirección de nuestro Partido su deseo de que, a su muerte, sus restos fuesen sepultados, según sus propias palabras, "en la tierra pelada", es decir, que no se inhumasen en un panteón.
Es por ello que se adoptó la decisión de sepultarlo en las inmediaciones de El Cacahual, en la tierra sagrada de la patria. Y en ese lugar solo hay una modesta lápida.
Ante la ausencia física de un combatiente revolucionario ejemplar como Blas, podemos repetir las palabras de José Martí: "la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".
El 25 de abril de 1987 dejó de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes y extraordinario talento. Nacido en Manzanillo el 24 de julio de 1908, del seno de una familia muy modesta, el nombre con el que lo recibieron en el mundo fue Francisco Calderío. Nadie podía vislumbrar aún el descollante papel revolucionario que habría de protagonizar bajo el nombre, hoy tan entrañable y familiar, de Blas Roca.
Con tesonero esfuerzo se hizo maestro, lo que —como dijo Martí— es hacerse creador. No pudo, sin embargo, encontrar empleo en alguna de las escasas escuelas de la neocolonia y, siguiendo la tradición familiar, adquirió el noble y modesto oficio de zapatero.
Elegido en 1929 secretario general del Sindicato de Zapateros de Manzanillo, aquel mismo año ingresó en el Partido que poco antes fundaran Baliño y Mella. Ser comunista en aquel tiempo y en aquella sociedad significaba asumir la más riesgosa y heroica posición política.
Apenas con 21 años, era ya el principal dirigente comunista y obrero de la aguerrida provincia de Oriente.
A la pupila insomne de Martínez Villena, entonces máximo dirigente de los comunistas cubanos, no escaparon las brillantes cualidades del joven combatiente revolucionario, a quien en el propio año 1933 se le traslada y se le hace responsable de la dirección del Partido en la capital de la república. No mucho tiempo después la dirección del Partido lo elige secretario general del Comité Central.
El brutal aplastamiento de la huelga general de marzo de 1935 y el severo golpe recibido por el movimiento obrero y revolucionario de Cuba, enfrentó al Partido Comunista a problemas sumamente complejos y duros.
Bajo su firme dirección el Partido supo cumplir cabalmente el deber internacionalista con la República española en la formidable campaña de solidaridad dirigida por los comunistas, cuya más alta expresión la constituyó el envío de casi mil combatientes a las Brigadas Internacionales.
Gracias al esfuerzo abnegado del Partido, el movimiento obrero se fortaleció considerablemente, fue creada la Confederación de Trabajadores de Cuba; líderes brillantes como Lázaro Peña, Jesús Menéndez y otros, surgieron bajo la sabia dirección y el magisterio de Blas Roca, y la clase obrera alcanzó considerables conquistas sociales y políticas.
Grande fue la contribución del Partido en aquel periodo histórico al proceso constitucional de 1940. La labor desplegada por el pequeño grupo de delegados comunistas encabezados por Blas Roca, contribuyó de modo particular a lograr que en la Constitución de 1940 se plasmaran numerosas disposiciones progresistas y avanzadas.
Pocos revolucionarios en la historia de nuestra patria han sido objeto de tantas calumnias y campañas insidiosas como el compañero Blas Roca. Los terratenientes, los burgueses, los neocolonialistas, los explotadores y reaccionarios de toda laya le rindieron el perenne homenaje de su odio más visceral y profundo.
Granma, al retomar algunos fragmentos de las palabras de despedida del duelo pronunciadas por Fidel, para elaborar esta nota editorial, recuerda lo que el Comandante dijera en aquella oportunidad: La vida nos ofreció después el privilegio de conocerlo de cerca, y como dijimos en una ocasión, Blas fue, es y será siempre uno de los hombres más nobles, más humanos y más generosos que hemos conocido jamás.
Con la victoria de enero, las ideas revolucionarias desde Céspedes, al fin, serían realidades. Los revolucionarios marxista-leninistas supieron estar por encima de vanidades y ambiciones mezquinas. Y en esto el ejemplo de Blas fue histórico e insuperable. Sin vacilación alguna puso incondicionalmente su partido y su jefatura, su experiencia y su sabiduría, a disposición de la nueva dirección revolucionaria. Así, se produjo la integración, junto a los combatientes del Directorio Revolucionario y del Movimiento 26 de
Julio, al nuevo Partido, de cuya dirección formó parte desde entonces como uno de sus más prestigiosos y respetados miembros y donde asumió diversas responsabilidades.
Se iniciaba así la forja del primer Estado socialista en el hemisferio occidental. Nunca más un niño nacería en las condiciones políticas y sociales en que vio la luz, 52 años atrás, Francisco Calderío.
Blas libró una titánica batalla contra la enfermedad que lo aquejaba, minaba progresivamente su salud y disminuía sus capacidades. Aun así, su tenacidad indoblegable predominaba y día a día llegaba a su oficina para laborar las horas que le fuera posible. Nunca dejó de trabajar mientras estuvo en condiciones de hacerlo, y cuando no se consideraba ya capaz de desempeñar un cargo solicitaba humildemente su relevo.
Cuando su salud física comenzaba ya a quebrarse preocupantemente, hizo llegar a la dirección de nuestro Partido su deseo de que, a su muerte, sus restos fuesen sepultados, según sus propias palabras, "en la tierra pelada", es decir, que no se inhumasen en un panteón.
Es por ello que se adoptó la decisión de sepultarlo en las inmediaciones de El Cacahual, en la tierra sagrada de la patria. Y en ese lugar solo hay una modesta lápida.
Ante la ausencia física de un combatiente revolucionario ejemplar como Blas, podemos repetir las palabras de José Martí: "la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".
lunes, 16 de abril de 2012
16 de abril de 1961: Fundación del Partido Comunista de Cuba
Autor : Armando Fernández Martí
El 16 de abril de 1961, en los momentos en que frente a los cadáveres heroicos de los siete caídos en el ataque a los aeropuertos, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamaba el carácter Socialista de la Revolución Cubana, nacía nuestro partido de obreros y campesinos fruto de la unión de las tres organizaciones políticas fundamentales que habían luchado contra la tiranía batistiana: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular.
En este proceso de unidad para la formación de un partido único venía trabajándose desde hacía mucho tiempo hasta que el 24 de junio de 1961, en un Pleno del Comité Nacional del Partido Socialista Popular con la participación del Movimiento 26 de Julio, y del Directorio Revolucionario, se acordó crear las ORI, Organizaciones Revolucionarias Integradas y reconocer al Comandante en Jefe Fidel Castro como el más alto dirigente socialista y obrero de Santiago de Cuba.
Así se inició en todo el país la labor de estructurar esta organización a nivel territorial y de base lo que permitió que el 22 de marzo de 1962 se constituyera la Dirección Nacional de las ORI y se designada a Fidel y al Comandante Raúl Castro como primer y segundo secretarios.
En mayo de 1963 las ORI dio paso al Partido Unido de la Revolución Socialista, que en octubre de 1965, en una histórica noche, por decisión de su membresía y de nuestro pueblo pasara a llamarse Partido Comunista de Cuba, constituyéndose su primer Comité Central que a su vez, eligió a Fidel ya Raúl como primer y segundo secretarios.
Ninguna fecha pudo ser más simbólica para considerarla como fundacional de nuestro actual Partido Comunista de Cuba, que aquella del 16 de abril de 1961, cuando con los fusiles en alto el pueblo de Cuba juramentó el camino socialista proclamado esa tarde, su lealtad a Fidel y a Raúl y la voluntad de defender la Revolución a toda costa y costo.
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