Por Claudia González Catalán
Santiago de Cuba, 8 sep.— Una docena de pequeños quioscos anuncian la avalancha de estampitas y lisonjas que recibe al peregrino cuando llega al poblado El Cobre.
Son expresiones de arte popular que tradicionalmente llevan de recuerdo visitantes de toda Cuba y el resto del mundo, según nos cuenta Lidia Dunet, más conocida por la Iyawo, una de estas vendedoras: “A diario vienen muchas personas no solo de Cuba, sino del mundo entero porque quieren conocer a la Patrona de Cuba. Hay personas que vienen buscando paz, armonía… Otros tienen problemas familiares o de salud y vienen a pedirle o vienen a agradecer el milagro que ya han visto”.
Inagotables motivos han convidado a recorrer los veinte kilómetros entre la ciudad de Santiago de Cuba y este poblado minero.
Cuentan que fue su profundo sentido de patriotismo lo que atrajo a la poetisa cubana Dulce María Loynaz hasta este sitio de devoción y recogimiento. Visita que resumiría en una carta fechada hacia 1942. Dulce María encontró un templo frío donde hubiera querido ver una ermita hecha con la piedra de la montaña, para que resplandeciera bajo el Sol.
Este templo, construido en 1927, conserva un número incalculable de sencillas ofrendas en agradecimiento a pequeños milagros cotidianos. Personalidades del arte y el deporte como Silvio Rodríguez, Ernest Hemingway, Orestes Kindelán y Ana Fidelia Quirot, también han dejado su huella aquí.
Entre discos, zapatillas y medallas olímpicas, el libro “La Virgen de la Caridad del Cobre. Símbolo de Cubanía”, nos remite a su autora, la Doctora Olga Portuondo. Seis ediciones y varias reimpresiones, recogen el sustento cultural de la veneración a esta deidad: “Hay una razón histórica en torno a esto. En las postrimerías del siglo XVI se produce en esta zona una explotación estatal del mineral que hace concurrir indios, africanos y españoles.
Así se populariza este culto, que originalmente se desarrollaba en las capillas de los hospitales hispanos.
“Hacia el final del siglo XVII los cobreros, con sus recursos comenzaron a construir un santuario en esta zona y ya en el siglo XVIII este culto se extiende a otras ciudades de Cuba, al tiempo que el Cobre se consolida como un sitio de veneración”.
Desde que apareció en la Bahía de Nipe hacia 1612, sus múltiples leyendas son testimonios de la integración cultural del indio, el africano y el español, hasta la formación del criollo.
Lo cierto es que este culto centenario ha extendido férreas raíces tanto en el imaginario popular, como en las luchas independentistas del pueblo cubano.
“El papado la reconoce como Patrona de Cuba, entre otras cosas, por la importancia que adquiere durante las luchas por la independencia porque era como una especie de símbolo del concepto de identidad nacional, al punto de que se asentó ese culto al centro de la religiosidad en la Isla, incluso antes de su declaración oficial por el Vaticano.”
Con sendas ofrendas preciosas de los últimos tres Papas, y el escudo de armas bordado en el manto, la Virgen de la Caridad del Cobre trasciende las fronteras de esta zona montañosa para abrazar a toda la Isla, como identidad de lo cubano, símbolo de la rebeldía intrínseca de este pueblo y expresión de la unidad espiritual de la nación.
Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
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domingo, 8 de septiembre de 2019
sábado, 6 de abril de 2019
La catedral de Santiago de Cuba, más allá del símbolo y el orgullo
Por Casa Dranguet
Santiago de Cuba, 6 abr.— No hay persona que dude que la catedral de Santiago de Cuba es uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad.
Nadie se doblega a la cotidianidad de verle siempre en el Parque Céspedes y por eso es habitual hacer una pausa en el andar para admirar una edificación que causa asombro y orgullo.
Pero tal afición no es fortuita. Esa adoración se basa en la admiración de un edificio bello, que ha cambiado junto a la urbe que le vio nacer, a los mitos y leyendas que a su alrededor se han entretejido, y también porque durante sus varias centurias de antigüedad ha acompañado y propiciado la vida socio cultural de los nacidos en esta suroriental urbe.
En la investigación “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, de Aymé Urquijo Soto –tesis de licenciatura que se atesora en el Centro de Información y Documentación, de la Casa Dranguet– se realiza una acuciante indagación que singulariza esa edificación señalándola como la única iglesia en la nación caribeña y una de las pocas en América que posee la estructura basilical de cinco naves con transepto y crucero.
La joven investigadora determinó que, contrario a lo que planteaban o creían algunos, entre 1515 y 1853 la Catedral Metropolitana de Santiago de Cuba tuvo tres orientaciones a partir de los puntos cardinales de la geografía y no sólo dos: la primera hacia el sur, hasta el incendio de 1526; la segunda con frente hacia el oeste, los mismos pasos siguió la tercera, y en el caso de la cuarta construcción (del siglo XIX), se encontraba hacia el norte.
Entre los años 1515 y 1679, la edificación fue primero de madera, guano y paja, convertida en catedral, y la segunda de madera y piedra que tuvo una mayor duración y frecuentes intervenciones restaurativas. Esta etapa se corresponde con momentos de inestabilidad en el desarrollo de la villa, y la institución religiosa fue imagen de la etapa.
Posteriormente la tercera catedral fue levantada completamente nueva desde sus cimientos luego de la demolición de la segunda. En esta ocasión se erigió como templo más grande y esplendoroso, con capillas laterales, una torre y una cúpula.
La cuarta, causó una gran polémica y avivó los antagonismos existentes entre la Iglesia (representada por el arzobispo Joaquín Osés de Alzúa) y el Gobierno (representado por el gobernador Sebastián Kindelán), y fue un inmueble de una época en la que se defendía la ejecución de una arquitectura local, en este caso que considerara la realizad climatológica y sismológica de la urbe.
Urquijo, en “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, determinó que el inmueble no sólo fungió a lo largo de su historia colonial como un recinto eminentemente religioso sino que también funcionó como una institución cultural, que predicaba y desarrollaba su labor evangelizadora a través de obras de arte y representaciones teatrales como es el caso de la explicada ceremonia del Pendón de la Cruz. Otro ejemplo son las procesiones del Corpus Christi, un verdadero carnaval donde lo pagano y lo religioso se mezclaban en armoniosa síntesis.
La época colonial fue bastante intensa para la catedral de Santiago de Cuba: dañada por el hombre, azotada por los fenómenos naturales y reconstruida cuatro ocasiones. Entre los años 1515 y 1853, sufrió innumerables transformaciones tanto en su orientación geográfica como en su apariencia y proyección. “Fue motivo tanto de conformidades como de discrepancias, de gustos y de disgustos; pero siempre se ofreció para que a través de ella, de su aspecto, pudiera ser vista la ciudad en diferentes épocas y bajo diversas circunstancias. A través de la Catedral puede ser percibida la vida de Santiago de Cuba, pues iglesia y ciudad dialogan constantemente en el eterno vaivén de los tiempos”, sentencia la joven investigadora en su tesis de licenciatura.
Santiago de Cuba, 6 abr.— No hay persona que dude que la catedral de Santiago de Cuba es uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad.
Nadie se doblega a la cotidianidad de verle siempre en el Parque Céspedes y por eso es habitual hacer una pausa en el andar para admirar una edificación que causa asombro y orgullo.
Pero tal afición no es fortuita. Esa adoración se basa en la admiración de un edificio bello, que ha cambiado junto a la urbe que le vio nacer, a los mitos y leyendas que a su alrededor se han entretejido, y también porque durante sus varias centurias de antigüedad ha acompañado y propiciado la vida socio cultural de los nacidos en esta suroriental urbe.
En la investigación “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, de Aymé Urquijo Soto –tesis de licenciatura que se atesora en el Centro de Información y Documentación, de la Casa Dranguet– se realiza una acuciante indagación que singulariza esa edificación señalándola como la única iglesia en la nación caribeña y una de las pocas en América que posee la estructura basilical de cinco naves con transepto y crucero.
La joven investigadora determinó que, contrario a lo que planteaban o creían algunos, entre 1515 y 1853 la Catedral Metropolitana de Santiago de Cuba tuvo tres orientaciones a partir de los puntos cardinales de la geografía y no sólo dos: la primera hacia el sur, hasta el incendio de 1526; la segunda con frente hacia el oeste, los mismos pasos siguió la tercera, y en el caso de la cuarta construcción (del siglo XIX), se encontraba hacia el norte.
Entre los años 1515 y 1679, la edificación fue primero de madera, guano y paja, convertida en catedral, y la segunda de madera y piedra que tuvo una mayor duración y frecuentes intervenciones restaurativas. Esta etapa se corresponde con momentos de inestabilidad en el desarrollo de la villa, y la institución religiosa fue imagen de la etapa.
Posteriormente la tercera catedral fue levantada completamente nueva desde sus cimientos luego de la demolición de la segunda. En esta ocasión se erigió como templo más grande y esplendoroso, con capillas laterales, una torre y una cúpula.
La cuarta, causó una gran polémica y avivó los antagonismos existentes entre la Iglesia (representada por el arzobispo Joaquín Osés de Alzúa) y el Gobierno (representado por el gobernador Sebastián Kindelán), y fue un inmueble de una época en la que se defendía la ejecución de una arquitectura local, en este caso que considerara la realizad climatológica y sismológica de la urbe.
Urquijo, en “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, determinó que el inmueble no sólo fungió a lo largo de su historia colonial como un recinto eminentemente religioso sino que también funcionó como una institución cultural, que predicaba y desarrollaba su labor evangelizadora a través de obras de arte y representaciones teatrales como es el caso de la explicada ceremonia del Pendón de la Cruz. Otro ejemplo son las procesiones del Corpus Christi, un verdadero carnaval donde lo pagano y lo religioso se mezclaban en armoniosa síntesis.
La época colonial fue bastante intensa para la catedral de Santiago de Cuba: dañada por el hombre, azotada por los fenómenos naturales y reconstruida cuatro ocasiones. Entre los años 1515 y 1853, sufrió innumerables transformaciones tanto en su orientación geográfica como en su apariencia y proyección. “Fue motivo tanto de conformidades como de discrepancias, de gustos y de disgustos; pero siempre se ofreció para que a través de ella, de su aspecto, pudiera ser vista la ciudad en diferentes épocas y bajo diversas circunstancias. A través de la Catedral puede ser percibida la vida de Santiago de Cuba, pues iglesia y ciudad dialogan constantemente en el eterno vaivén de los tiempos”, sentencia la joven investigadora en su tesis de licenciatura.
martes, 19 de febrero de 2019
Destaca Encomil Santiago como símbolo de la eficiencia empresarial
Por Kenia Tabares Robles/Foto: José Vladimir Pérez García
Santiago de Cuba, 19 feb.— La Empresa Comercializadora, Importadora y Exportadora de la Industria Ligera, Unidad Económica de Base (UEB) Encomil Santiago tiene una sólida actividad de comercialización que apuntala su actividad. Veinticinco años de experiencia aseguran la satisfacción de más de 80 clientes de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.
Con transportación propia, según las disponibilidades de entrega y las características del producto, responden a las buenas prácticas de distribución en sus cuatro canales de venta.
Las cadenas de tiendas Cimex, Caracol y Caribe, organismos priorizados como salud pública, la Empresa Provincial de Aseguramiento y Servicios a la Educación (EPASE), Aseguramiento al Ministerio del Interior (MININT) y el Ejercito Juvenil del Trabajo (EJT) figuran entre los destinos que reciben un correcto traspaso de las mercancías.
Esta UEB establecida para satisfacer la demanda de productos de higiene y limpieza personal y del hogar, logra un alto rendimiento en su desempeño. Su personal calificado, creativo y con sentido de pertenencia, mantiene siempre el compromiso. Su resultado se sustenta en la disciplina y responsabilidad colectiva.
Los deseos colectivos de avanzar buscan un salto cualitativo y económico, y esta empresa los ha alcanzado. La autogestión fortalece su objeto social. Además de la comercialización y almacenaje de productos suman el arrendamiento de almacenes, la prestación de servicios por fletes y el mantenimiento del transporte, aseguró Alfredo Carmenaty Montalván, director de la unidad.
La atención a sus recursos humanos más allá de la estimulación salarial, se complementa con la realización de actividades en fechas festivas para los padres, las madres, fin de año y cumpleaños colectivos, así como con la estimulación moral. Este marcado interés le permite exhibir una fuerza laboral estable hace nueve años, sin accidentes laborales ni hechos de corrupción, afirmó Roberto Mora Labadí, Especialista de Capital Humano.
Tales logros hacen de Encomil Santiago ejemplo en la promoción de valores éticos. Las buenas prácticas lograron más de 11 millones de pesos en 2018, de un plan de 6,6.
Su condición de vanguardia nacional en tres ocasiones y el reconocimiento de “Colectivo Cultura Industrial al detalle”, del proyecto construyendo el futuro, hacen de Encomil Santiago un símbolo de la eficiencia empresarial.
Santiago de Cuba, 19 feb.— La Empresa Comercializadora, Importadora y Exportadora de la Industria Ligera, Unidad Económica de Base (UEB) Encomil Santiago tiene una sólida actividad de comercialización que apuntala su actividad. Veinticinco años de experiencia aseguran la satisfacción de más de 80 clientes de las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.
Con transportación propia, según las disponibilidades de entrega y las características del producto, responden a las buenas prácticas de distribución en sus cuatro canales de venta.
Las cadenas de tiendas Cimex, Caracol y Caribe, organismos priorizados como salud pública, la Empresa Provincial de Aseguramiento y Servicios a la Educación (EPASE), Aseguramiento al Ministerio del Interior (MININT) y el Ejercito Juvenil del Trabajo (EJT) figuran entre los destinos que reciben un correcto traspaso de las mercancías.
Esta UEB establecida para satisfacer la demanda de productos de higiene y limpieza personal y del hogar, logra un alto rendimiento en su desempeño. Su personal calificado, creativo y con sentido de pertenencia, mantiene siempre el compromiso. Su resultado se sustenta en la disciplina y responsabilidad colectiva.
Los deseos colectivos de avanzar buscan un salto cualitativo y económico, y esta empresa los ha alcanzado. La autogestión fortalece su objeto social. Además de la comercialización y almacenaje de productos suman el arrendamiento de almacenes, la prestación de servicios por fletes y el mantenimiento del transporte, aseguró Alfredo Carmenaty Montalván, director de la unidad.
La atención a sus recursos humanos más allá de la estimulación salarial, se complementa con la realización de actividades en fechas festivas para los padres, las madres, fin de año y cumpleaños colectivos, así como con la estimulación moral. Este marcado interés le permite exhibir una fuerza laboral estable hace nueve años, sin accidentes laborales ni hechos de corrupción, afirmó Roberto Mora Labadí, Especialista de Capital Humano.
Tales logros hacen de Encomil Santiago ejemplo en la promoción de valores éticos. Las buenas prácticas lograron más de 11 millones de pesos en 2018, de un plan de 6,6.
Su condición de vanguardia nacional en tres ocasiones y el reconocimiento de “Colectivo Cultura Industrial al detalle”, del proyecto construyendo el futuro, hacen de Encomil Santiago un símbolo de la eficiencia empresarial.
sábado, 12 de enero de 2019
Museo del Primer Frente Guerrillero en inmueble símbolo de la ciudad
Por Kenia Tabares Robles/Foto: José Vladimir Pérez García
Santiago de Cuba, 12 ene.— El edificio que hasta hace unos meses fuera la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular próximamente se convertirá en el Museo del Primer Frente Guerrillero, comandado por el líder de la Revolución Cubana.
El simbolismo de la plaza fundacional de Santiago de Cuba realzó su prestancia en 1954 con la edificación del Palacio Municipal, justo en el mismo estuvieron las sedes del gobierno en el territorio. Desde entonces, el inmueble colonial marca la vida de los santiagueros y visitantes, en un espacio urbanístico donde coexisten tradición y modernidad.
A criterio del arquitecto Omar López, Premio Nacional de Patrimonio Cultural, el otrora Ayuntamiento es el sitio más importante de los últimos 60 años de la historia de Cuba, pues desde su balcón, Fidel Castro Ruz, proclamó el triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959.
Pero lo más importante es que no perderá su esencia vinculada a tradiciones como la Fiesta de la Bandera, acontecimiento cultural que desde 1901 presagia el curso del nuevo año, según el acervo popular.
Espacios como el Salón de las Banderas, el Salón del Alcalde y el Salón de la Ciudad mantienen su estructura y funciones, según comentó el también Premio Nacional de Arquitectura.
Actualmente este inmueble, emblema de cubanía, recibe acciones de remozamiento en su interior y exterior como parte de los trabajos que ejecuta el trascendental proyecto museográfico.
“Tenemos muchas expectativas con este lugar”, -declaró López. “Esperamos que se convierta en un sitio de diálogo entre los visitantes y el centro con el uso de la tecnología, para contar la historia de la Sierra Maestra”, acotó.
Santiago de Cuba, 12 ene.— El edificio que hasta hace unos meses fuera la sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular próximamente se convertirá en el Museo del Primer Frente Guerrillero, comandado por el líder de la Revolución Cubana.
El simbolismo de la plaza fundacional de Santiago de Cuba realzó su prestancia en 1954 con la edificación del Palacio Municipal, justo en el mismo estuvieron las sedes del gobierno en el territorio. Desde entonces, el inmueble colonial marca la vida de los santiagueros y visitantes, en un espacio urbanístico donde coexisten tradición y modernidad.
A criterio del arquitecto Omar López, Premio Nacional de Patrimonio Cultural, el otrora Ayuntamiento es el sitio más importante de los últimos 60 años de la historia de Cuba, pues desde su balcón, Fidel Castro Ruz, proclamó el triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959.
Pero lo más importante es que no perderá su esencia vinculada a tradiciones como la Fiesta de la Bandera, acontecimiento cultural que desde 1901 presagia el curso del nuevo año, según el acervo popular.
Espacios como el Salón de las Banderas, el Salón del Alcalde y el Salón de la Ciudad mantienen su estructura y funciones, según comentó el también Premio Nacional de Arquitectura.
Actualmente este inmueble, emblema de cubanía, recibe acciones de remozamiento en su interior y exterior como parte de los trabajos que ejecuta el trascendental proyecto museográfico.
“Tenemos muchas expectativas con este lugar”, -declaró López. “Esperamos que se convierta en un sitio de diálogo entre los visitantes y el centro con el uso de la tecnología, para contar la historia de la Sierra Maestra”, acotó.
miércoles, 17 de octubre de 2018
Manolito, símbolo de nuestras raíces y hospitalidad
Por María Elena López Jiménez
Santiago de Cuba, 17 oct.— Desde 1972, fecha que se fundó el restaurante Santiago 1900, una escultura ha custodiado junto a su perro la entrada del recinto; Le nombran Manolito, ícono ya de este centro como bienvenida al visitante.
Los mayores cuentan que el artista autor de la obra se inspiró en un ser real que tuvo una vida larga de 101 años. Fue un esclavito urbano y la sonrisa que brinda eternizado por la mano de su creador, demuestra que ya no tenía ni amos ni cadenas. Pudo haber nacido en la penúltima década de la centuria del siglo XIX con el sello de nuestra identidad. Ya había emergido la cubanía.
Se desconoce quien lo esculpió y de la época que data. Lo cierto es que ha llegado hasta nuestro tiempo sentado en el mismo lugar en un ambiente del Santiago de antaño que forma parte de la memoria ambiental de la ciudad con un decorado exquisito de espejos, jarrones, muebles que se adecuan a la arquitectura de la casona con puntal alto, escalera y patio interior.
La restauración de la figura estuvo a cargo de la escultora Caridad Ramos, quien con paciencia en su taller se dedicó en cuerpo y alma a no borrar la impronta del autor; incluso ella destaca que "Manolito" dejó un sello en sus saberes humanos y desde ese reconocimiento emergieron otros aspectos creativos en su labor.
Para que no se perdiera su historia, a partir del 2010, el colectivo de trabajadores junto a su administrador iniciaron lo que se ha convertido en una una tradición al pasar de los años: un homenaje al símbolo que perdura, al niño liberto con la sonrisa bella de la inocencia.
Tiene en su aval este sitio el escrito dejado por Fidel Castro cuando estuvo aquí el 8 de diciembre de 1973: "Me voy con la impresión de haber visitado el más bello y acogedor restaurant de Cuba por la amabilidad de sus trabajadores"… Y Manolito sigue ahí, como un símbolo de nuestras raíces y hospitalidad cubana.
Santiago de Cuba, 17 oct.— Desde 1972, fecha que se fundó el restaurante Santiago 1900, una escultura ha custodiado junto a su perro la entrada del recinto; Le nombran Manolito, ícono ya de este centro como bienvenida al visitante.
Los mayores cuentan que el artista autor de la obra se inspiró en un ser real que tuvo una vida larga de 101 años. Fue un esclavito urbano y la sonrisa que brinda eternizado por la mano de su creador, demuestra que ya no tenía ni amos ni cadenas. Pudo haber nacido en la penúltima década de la centuria del siglo XIX con el sello de nuestra identidad. Ya había emergido la cubanía.
Se desconoce quien lo esculpió y de la época que data. Lo cierto es que ha llegado hasta nuestro tiempo sentado en el mismo lugar en un ambiente del Santiago de antaño que forma parte de la memoria ambiental de la ciudad con un decorado exquisito de espejos, jarrones, muebles que se adecuan a la arquitectura de la casona con puntal alto, escalera y patio interior.
La restauración de la figura estuvo a cargo de la escultora Caridad Ramos, quien con paciencia en su taller se dedicó en cuerpo y alma a no borrar la impronta del autor; incluso ella destaca que "Manolito" dejó un sello en sus saberes humanos y desde ese reconocimiento emergieron otros aspectos creativos en su labor.
Para que no se perdiera su historia, a partir del 2010, el colectivo de trabajadores junto a su administrador iniciaron lo que se ha convertido en una una tradición al pasar de los años: un homenaje al símbolo que perdura, al niño liberto con la sonrisa bella de la inocencia.
Tiene en su aval este sitio el escrito dejado por Fidel Castro cuando estuvo aquí el 8 de diciembre de 1973: "Me voy con la impresión de haber visitado el más bello y acogedor restaurant de Cuba por la amabilidad de sus trabajadores"… Y Manolito sigue ahí, como un símbolo de nuestras raíces y hospitalidad cubana.
sábado, 1 de septiembre de 2018
Ayuntamiento de Santiago de Cuba destaca como símbolo de la ciudad
Por Kenia Tabares Robles
Santiago de Cuba, 1 sep.— El devenir de la ciudad en sus 503 años tiene historias para contar. La villa que en sus inicios era sencilla, poco a poco agregó prestancia a su fisonomía producto del quehacer de experimentados arquitectos y maestros de obra. Hoy Santiago de Cuba cuenta con más de dos mil edificios categorizados como bienes patrimoniales y 23 áreas monumentales, entre las que destaca el Centro Histórico Urbano.
Alrededor de la otrora Plaza de Armas, actualmente Parque Céspedes, se edificaron construcciones de gran significado a escala urbana, a criterio de los especialistas en la materia. Cada uno tiene un recuerdo imperecedero y el Ayuntamiento santiaguero es uno de los símbolos de la ciudad.
Su historia se remonta a 1516, cuando el adelantado Diego Velázquez decide la creación del Cabildo en la incipiente séptima villa de Cuba. En el rustico inmueble, además de la gobernación, radicaron la cárcel y otras dependencias del Estado, según refiere Aida Liliana Morales Tejera, especialista de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).
A causa de incendios y terremotos, el edificio fue reestructurado en varias ocasiones durante los dos siglos siguientes, y es en 1788 que se le agrega un segundo nivel.
Morales Tejera comenta en una de sus investigaciones, que al comenzar la segunda mitad del siglo XX la residencia de la municipalidad de la oriental urbe tenía una imagen y diseño poco adecuados para sus funciones.
Para la nueva presentación del Palacio Municipal se convocó en 1951 un concurso, cuyo proyecto ganador estuvo a cargo del Dr. Francisco Prat Puig, junto a los arquitectos Eduardo Canas Abril y Raúl Arcia Monzón, quienes representaban a la Comisión Pro-Monumentos, Edificios y Lugares Históricos y Artísticos de Santiago de Cuba.
Es así como arcos y columnas pétreas embellecen el portal de su entrada principal. Tres balcones volados y una torre mirador imprimen equilibrio y majestuosidad al edificio, cuyos valores históricos, arquitectónicos y culturales dotan de belleza al Anillo Cero de la ciudad.
En el Ayuntamiento, cada 31 de diciembre desde 1901, se celebra la Ceremonia a la Bandera, una centenaria tradición que presagia el curso del nuevo año según el acervo popular.
Nuevamente, el inmueble entra a la historia el primero de enero de 1959 cuando desde el balcón central, Fidel anuncia el triunfo de la Revolución, y más tarde en 1984 otorga a la ciudad el título honorífico “Ciudad Héroe de la República de Cuba” y la Orden “Antonio Maceo Grajales”. Ambas condecoraciones se ubican en la fachada principal, testigo de acontecimientos trascendentales en el devenir de la nación.
Santiago de Cuba, 1 sep.— El devenir de la ciudad en sus 503 años tiene historias para contar. La villa que en sus inicios era sencilla, poco a poco agregó prestancia a su fisonomía producto del quehacer de experimentados arquitectos y maestros de obra. Hoy Santiago de Cuba cuenta con más de dos mil edificios categorizados como bienes patrimoniales y 23 áreas monumentales, entre las que destaca el Centro Histórico Urbano.
Alrededor de la otrora Plaza de Armas, actualmente Parque Céspedes, se edificaron construcciones de gran significado a escala urbana, a criterio de los especialistas en la materia. Cada uno tiene un recuerdo imperecedero y el Ayuntamiento santiaguero es uno de los símbolos de la ciudad.
Su historia se remonta a 1516, cuando el adelantado Diego Velázquez decide la creación del Cabildo en la incipiente séptima villa de Cuba. En el rustico inmueble, además de la gobernación, radicaron la cárcel y otras dependencias del Estado, según refiere Aida Liliana Morales Tejera, especialista de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).
A causa de incendios y terremotos, el edificio fue reestructurado en varias ocasiones durante los dos siglos siguientes, y es en 1788 que se le agrega un segundo nivel.
Morales Tejera comenta en una de sus investigaciones, que al comenzar la segunda mitad del siglo XX la residencia de la municipalidad de la oriental urbe tenía una imagen y diseño poco adecuados para sus funciones.
Para la nueva presentación del Palacio Municipal se convocó en 1951 un concurso, cuyo proyecto ganador estuvo a cargo del Dr. Francisco Prat Puig, junto a los arquitectos Eduardo Canas Abril y Raúl Arcia Monzón, quienes representaban a la Comisión Pro-Monumentos, Edificios y Lugares Históricos y Artísticos de Santiago de Cuba.
Es así como arcos y columnas pétreas embellecen el portal de su entrada principal. Tres balcones volados y una torre mirador imprimen equilibrio y majestuosidad al edificio, cuyos valores históricos, arquitectónicos y culturales dotan de belleza al Anillo Cero de la ciudad.
En el Ayuntamiento, cada 31 de diciembre desde 1901, se celebra la Ceremonia a la Bandera, una centenaria tradición que presagia el curso del nuevo año según el acervo popular.
Nuevamente, el inmueble entra a la historia el primero de enero de 1959 cuando desde el balcón central, Fidel anuncia el triunfo de la Revolución, y más tarde en 1984 otorga a la ciudad el título honorífico “Ciudad Héroe de la República de Cuba” y la Orden “Antonio Maceo Grajales”. Ambas condecoraciones se ubican en la fachada principal, testigo de acontecimientos trascendentales en el devenir de la nación.
viernes, 20 de octubre de 2017
La Bayamesa, símbolo de la nación
Por Lourdes Palau Vázquez
Santiago de Cuba, 20 oct.— El mes de octubre del año 1868 resultó convulso para los cubanos, sucesos imborrables marcaron a la Patria para siempre, fue el diez que Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio La Demajagua tras el repicar de una histórica campana proclamaba la igualdad de todos los hombres, blancos, negros, e instaba a sus esclavos a luchar por la independencia.
Santiago de Cuba, 20 oct.— El mes de octubre del año 1868 resultó convulso para los cubanos, sucesos imborrables marcaron a la Patria para siempre, fue el diez que Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio La Demajagua tras el repicar de una histórica campana proclamaba la igualdad de todos los hombres, blancos, negros, e instaba a sus esclavos a luchar por la independencia.
El 11 enardecidos por el llamado a la
libertad, a romper ataduras y cadenas, ocurre el primer encuentro entre
el Ejercito Libertador y las fuerzas españolas en el poblado de Yara,
donde los primeros resultaron derrotados, sin embargo se conoció como
Grito de Yara y representó el inicio del combate por la soberanía de
Cuba.
A pesar del suceso los cubanos no se amilanaron y continuaron por diversas vías la emancipación de una isla oprimida por los españoles, se fueron sumando patriotas a la causa, se crea la primera República en Armas y deciden atacar a Bayamo el 18 de ese propio mes, una plaza importante para la insurrección.
Fue así que tras la rendición de las fuerzas españolas en Bayamo ante las tropas mambisas del Ejército Libertador comandadas por Carlos Manuel de Céspedes, en medio de una gran efervescencia revolucionaria que el 20 de Octubre se entona el himno de Bayamo, que fue como se le nombró inicialmente. Corresponde el mérito de haberlo escrito al patriota Pedro Figueredo, Perucho, que lo había compuesto meses antes.
De mano en mano corrieron las estrofas del patriótico canto que insta al combate por la Patria y recoge la historia que fue cantada por vez primera el 20 de octubre de 1868 con la convicción de que su letra y la forma en que Perucho unido a las tropas bajo el mando de Céspedes la escribió y a decir de José Martí sobre el suceso fue "la hora más bella y solemne de nuestra patria".
Escrita por un bayamés, patriota ilustre, su letra insta a sus coterráneos a la lucha por la libertad. Sin embargo estaba lejos de imaginar que su inspiración uniría para siempre en los más disimiles escenarios a una nación. El himno nacional nos estremece, nos traza el camino, nos acompaña en los combates por la Patria nueva, encarna a héroes y mártires de la Patria y sus estrofas cada día parecen renovarse como lo que son, un símbolo de la nación que enaltece, convoca y resguarda la libertad.
A pesar del suceso los cubanos no se amilanaron y continuaron por diversas vías la emancipación de una isla oprimida por los españoles, se fueron sumando patriotas a la causa, se crea la primera República en Armas y deciden atacar a Bayamo el 18 de ese propio mes, una plaza importante para la insurrección.
Fue así que tras la rendición de las fuerzas españolas en Bayamo ante las tropas mambisas del Ejército Libertador comandadas por Carlos Manuel de Céspedes, en medio de una gran efervescencia revolucionaria que el 20 de Octubre se entona el himno de Bayamo, que fue como se le nombró inicialmente. Corresponde el mérito de haberlo escrito al patriota Pedro Figueredo, Perucho, que lo había compuesto meses antes.
De mano en mano corrieron las estrofas del patriótico canto que insta al combate por la Patria y recoge la historia que fue cantada por vez primera el 20 de octubre de 1868 con la convicción de que su letra y la forma en que Perucho unido a las tropas bajo el mando de Céspedes la escribió y a decir de José Martí sobre el suceso fue "la hora más bella y solemne de nuestra patria".
Escrita por un bayamés, patriota ilustre, su letra insta a sus coterráneos a la lucha por la libertad. Sin embargo estaba lejos de imaginar que su inspiración uniría para siempre en los más disimiles escenarios a una nación. El himno nacional nos estremece, nos traza el camino, nos acompaña en los combates por la Patria nueva, encarna a héroes y mártires de la Patria y sus estrofas cada día parecen renovarse como lo que son, un símbolo de la nación que enaltece, convoca y resguarda la libertad.
viernes, 9 de junio de 2017
Jardín de las Enramadas, heladería símbolo de calidad
Por Lian Morales Heredia
Santiago de Cuba, 9 jun.— El Jardín de las Enramadas, heladería que arribará el próximo día 17 a su sexto aniversario con decenas de miles de usuarios cada día, se erige como ejemplo de eficacia en la atención al cliente y la gestión económica.
Santiago de Cuba, 9 jun.— El Jardín de las Enramadas, heladería que arribará el próximo día 17 a su sexto aniversario con decenas de miles de usuarios cada día, se erige como ejemplo de eficacia en la atención al cliente y la gestión económica.
Luis Jiménez, administrador de la
unidad, ubicada en esta ciudad, destacó que la premisa de sus 120
trabajadores es mejorar el servicio de manera constante para complacer a
todos los consumidores.
Recibimos diariamente más de ocho mil usuarios, quienes superan los 10 mil durante los fines de semana, siempre ofertamos más de cinco sabores, cada día manipulamos mil 200 galones de helado y nunca nos hemos quedado sin bizcochos y cuñas de “cake”, refirió Jiménez.
Para celebrar nuestro aniversario realizamos más de 200 horas de trabajo voluntario en obras sociales del proyecto Santiago Arde, así como visitas a lugares históricos, 25 donaciones de sangre y presentamos un concurso alegórico a la fecha, agregó.
Jiménez señaló que la unidad se distingue porque el cambio de turno no se nota, de 9:45 de la mañana a 11:45 de la noche nada detiene el servicio y la instalación no ha necesitado ni una sola reparación, debido al sentido de pertenencia de los empleados, quienes promedian 26 años de edad.
istinciones como Unidad Modelo del sector de la gastronomía y numerosos reconocimientos del Gobierno y el Partido Comunista de Cuba en el territorio avalan los resultados del centro.
Dairy Gaspar, secretaria general del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el “Jardín de las Enramadas”, resaltó que los jóvenes son fundamentales en el funcionamiento de la heladería, tanto en el cumplimiento del plan de ventas como en el embellecimiento de los locales y las actividades extra laborales.
Gaspar, también miembro del comité nacional de la UJC y técnica en gestión económica, subrayó que todos los meses se generan más 40 mil pesos de utilidades, ante un plan de ventas superior a 300 mil pesos cubanos, el cual asciende a más de 400 mil en julio y agosto.
Recibimos diariamente más de ocho mil usuarios, quienes superan los 10 mil durante los fines de semana, siempre ofertamos más de cinco sabores, cada día manipulamos mil 200 galones de helado y nunca nos hemos quedado sin bizcochos y cuñas de “cake”, refirió Jiménez.
Para celebrar nuestro aniversario realizamos más de 200 horas de trabajo voluntario en obras sociales del proyecto Santiago Arde, así como visitas a lugares históricos, 25 donaciones de sangre y presentamos un concurso alegórico a la fecha, agregó.
Jiménez señaló que la unidad se distingue porque el cambio de turno no se nota, de 9:45 de la mañana a 11:45 de la noche nada detiene el servicio y la instalación no ha necesitado ni una sola reparación, debido al sentido de pertenencia de los empleados, quienes promedian 26 años de edad.
istinciones como Unidad Modelo del sector de la gastronomía y numerosos reconocimientos del Gobierno y el Partido Comunista de Cuba en el territorio avalan los resultados del centro.
Dairy Gaspar, secretaria general del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el “Jardín de las Enramadas”, resaltó que los jóvenes son fundamentales en el funcionamiento de la heladería, tanto en el cumplimiento del plan de ventas como en el embellecimiento de los locales y las actividades extra laborales.
Gaspar, también miembro del comité nacional de la UJC y técnica en gestión económica, subrayó que todos los meses se generan más 40 mil pesos de utilidades, ante un plan de ventas superior a 300 mil pesos cubanos, el cual asciende a más de 400 mil en julio y agosto.
lunes, 27 de febrero de 2017
Carlos Manuel de Céspedes, símbolo de la dignidad y rebeldía de los cubanos
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 27 feb.— Se cumplen hoy 143 años de aquel 27 de febrero de 1874, cuando en desigual combate de tropas españolas, murió Carlos Manuel de Céspedes, reconocido como el Padre de la Patria cubana, por haber sido el primero que se levantó victoriosamente contra el poder colonial de España, para conquistar la independencia y fundar una nación de hombres libres e iguales.
Santiago de Cuba, 27 feb.— Se cumplen hoy 143 años de aquel 27 de febrero de 1874, cuando en desigual combate de tropas españolas, murió Carlos Manuel de Céspedes, reconocido como el Padre de la Patria cubana, por haber sido el primero que se levantó victoriosamente contra el poder colonial de España, para conquistar la independencia y fundar una nación de hombres libres e iguales.
Después de su destitución como
Presidente dela República en Armas por la Cámara de Representantes el 27
de octubre de MIL 873, Céspedes encontró refugio en San Lorenzo, un
abrupto paraje de la Sierra Maestra adonde llegó el 23 de enero de 1874
sin una guardia que lo protegiera como debió ser, por haber ocupado
durante más de 4 años la más alta magistratura de la nación.
Sin embargo, vivía allí en las más precarias condiciones económicas, apenas sin zapatos que calzar y ropa que ponerse, rodeado de unos pocos amigos, dedicándose a la noble tarea de educar a los niños de la zona en una escuelita creada por él.
Así fue tratado aquel hombre que echó sobre sus hombros la enorme responsabilidad de fundar un pueblo, de darle honor y dignidad a sus paisanos sin distinción de clase y raza, el hombre que por ello lo había dado todo, dinero y familia, el rico abogado de gestos refinados, que escribía poesías y componía canciones, el hombre impetuoso, pero humano y conciliador, firme y suave, como lo describiera José Martí.
Durante su mandato Céspedes creía en la República y fue su más firme defensor, pero se oponía al exagerado culto a los principios democráticos señalando: "Hay que hacer primero la guerra. La República vendrá después". Eso lo hizo ganar enemigos en la Cámara de Representantes y fue el principal motivo de su deposición, que muchos creyeron era un bien para la nación.
Carlos Manuel de Céspedes acató la destitución con la misma dignidad y grandeza con la que se había alzado contra España el 10 de octubre de 1868. En ese sentido escribió: "Me he inmolado ante el altar de la Patria, en el templo de la Ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la historia"
En San Lorenzo vivió el Padre de la Patria los últimos días de su existencia. Vital y sereno se encontraba cuando descubrió la presencia de los soldados del célebre Batallón de San Quintín a los cuales enfrentó con su revólver. Como escribió José Martí: "Muere disparando sus últimas balas"
Su cadáver cayó por un profundo barranco. Su muerte fue tan gloriosa como su vida. Así recordamos hoy 143 años después, a Carlos Manuel de Céspedes, símbolo de la dignidad y rebeldía de los cubanos, ayer, hoy y siempre.
Sin embargo, vivía allí en las más precarias condiciones económicas, apenas sin zapatos que calzar y ropa que ponerse, rodeado de unos pocos amigos, dedicándose a la noble tarea de educar a los niños de la zona en una escuelita creada por él.
Así fue tratado aquel hombre que echó sobre sus hombros la enorme responsabilidad de fundar un pueblo, de darle honor y dignidad a sus paisanos sin distinción de clase y raza, el hombre que por ello lo había dado todo, dinero y familia, el rico abogado de gestos refinados, que escribía poesías y componía canciones, el hombre impetuoso, pero humano y conciliador, firme y suave, como lo describiera José Martí.
Durante su mandato Céspedes creía en la República y fue su más firme defensor, pero se oponía al exagerado culto a los principios democráticos señalando: "Hay que hacer primero la guerra. La República vendrá después". Eso lo hizo ganar enemigos en la Cámara de Representantes y fue el principal motivo de su deposición, que muchos creyeron era un bien para la nación.
Carlos Manuel de Céspedes acató la destitución con la misma dignidad y grandeza con la que se había alzado contra España el 10 de octubre de 1868. En ese sentido escribió: "Me he inmolado ante el altar de la Patria, en el templo de la Ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la historia"
En San Lorenzo vivió el Padre de la Patria los últimos días de su existencia. Vital y sereno se encontraba cuando descubrió la presencia de los soldados del célebre Batallón de San Quintín a los cuales enfrentó con su revólver. Como escribió José Martí: "Muere disparando sus últimas balas"
Su cadáver cayó por un profundo barranco. Su muerte fue tan gloriosa como su vida. Así recordamos hoy 143 años después, a Carlos Manuel de Céspedes, símbolo de la dignidad y rebeldía de los cubanos, ayer, hoy y siempre.
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