Por Casa Dranguet
Santiago de Cuba, 6 abr.— No hay persona que dude que la catedral de Santiago de Cuba es uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad.
Nadie se doblega a la cotidianidad de verle siempre en el Parque Céspedes y por eso es habitual hacer una pausa en el andar para admirar una edificación que causa asombro y orgullo.
Pero tal afición no es fortuita. Esa adoración se basa en la admiración de un edificio bello, que ha cambiado junto a la urbe que le vio nacer, a los mitos y leyendas que a su alrededor se han entretejido, y también porque durante sus varias centurias de antigüedad ha acompañado y propiciado la vida socio cultural de los nacidos en esta suroriental urbe.
En la investigación “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, de Aymé Urquijo Soto –tesis de licenciatura que se atesora en el Centro de Información y Documentación, de la Casa Dranguet– se realiza una acuciante indagación que singulariza esa edificación señalándola como la única iglesia en la nación caribeña y una de las pocas en América que posee la estructura basilical de cinco naves con transepto y crucero.
La joven investigadora determinó que, contrario a lo que planteaban o creían algunos, entre 1515 y 1853 la Catedral Metropolitana de Santiago de Cuba tuvo tres orientaciones a partir de los puntos cardinales de la geografía y no sólo dos: la primera hacia el sur, hasta el incendio de 1526; la segunda con frente hacia el oeste, los mismos pasos siguió la tercera, y en el caso de la cuarta construcción (del siglo XIX), se encontraba hacia el norte.
Entre los años 1515 y 1679, la edificación fue primero de madera, guano y paja, convertida en catedral, y la segunda de madera y piedra que tuvo una mayor duración y frecuentes intervenciones restaurativas. Esta etapa se corresponde con momentos de inestabilidad en el desarrollo de la villa, y la institución religiosa fue imagen de la etapa.
Posteriormente la tercera catedral fue levantada completamente nueva desde sus cimientos luego de la demolición de la segunda. En esta ocasión se erigió como templo más grande y esplendoroso, con capillas laterales, una torre y una cúpula.
La cuarta, causó una gran polémica y avivó los antagonismos existentes entre la Iglesia (representada por el arzobispo Joaquín Osés de Alzúa) y el Gobierno (representado por el gobernador Sebastián Kindelán), y fue un inmueble de una época en la que se defendía la ejecución de una arquitectura local, en este caso que considerara la realizad climatológica y sismológica de la urbe.
Urquijo, en “Una Catedral del Nuevo Mundo. Tradición constructiva y vida sociocultural de la Catedral de Santiago de Cuba (1515-1853)”, determinó que el inmueble no sólo fungió a lo largo de su historia colonial como un recinto eminentemente religioso sino que también funcionó como una institución cultural, que predicaba y desarrollaba su labor evangelizadora a través de obras de arte y representaciones teatrales como es el caso de la explicada ceremonia del Pendón de la Cruz. Otro ejemplo son las procesiones del Corpus Christi, un verdadero carnaval donde lo pagano y lo religioso se mezclaban en armoniosa síntesis.
La época colonial fue bastante intensa para la catedral de Santiago de Cuba: dañada por el hombre, azotada por los fenómenos naturales y reconstruida cuatro ocasiones. Entre los años 1515 y 1853, sufrió innumerables transformaciones tanto en su orientación geográfica como en su apariencia y proyección. “Fue motivo tanto de conformidades como de discrepancias, de gustos y de disgustos; pero siempre se ofreció para que a través de ella, de su aspecto, pudiera ser vista la ciudad en diferentes épocas y bajo diversas circunstancias. A través de la Catedral puede ser percibida la vida de Santiago de Cuba, pues iglesia y ciudad dialogan constantemente en el eterno vaivén de los tiempos”, sentencia la joven investigadora en su tesis de licenciatura.
Plaza de la revolución
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sábado, 6 de abril de 2019
lunes, 22 de octubre de 2018
La Banda Municipal de Concierto, orgullo de los santiagueros
Por María Elena López Jiménez
Santiago de Cuba, 22 oct.— En el parque Céspedes se hacía el silencio cuando surgían al atardecer las notas de nuestro Himno Nacional para indicar que se iniciaba el concierto sabatino… Eran momentos únicos y el sentimiento patrio se expandía al unirse las voces de los paseantes con la institución insigne de la ciudad, por derecho propio, nacida en la manigua cubana.
¿Cómo olvidar los días infantiles, cuando entre mil juegos, en la vieja plaza, se escuchaba también un paso doble, o bajo la atracción de los metales, fluía dulcemente la melodía de un vals; o la impresión que causaba el incresendo de la percusión en el bolero de Ravel?
Así inició una crónica- premio de la Televisión Cubana y que su autor ya desaparecido físicamente fue un intelectual de alta valía en nuestro país. Rememoro hoy a Rolando González y con él también rindo homenaje a un conjunto ilustre de nuestra ciudad: la banda municipal de concierto, orgullo de los santiagueros.
Una crónica que se remite a la década del 40 del siglo XX: “Para los pequeños de entonces, desaparecía el retozo y los envolvía en la cadencia sonora de la trompeta, el clarinete, el flautín, el bombardino o el cómico bajo de viento”.
La primera vez que los santiagueros escucharon la retreta de su banda corría el mes de septiembre de 1900. El parque de Céspedes fue el escenario inicial y lo ha sido siempre, a las 6 de la tarde de cada sábado y domingo.
El nonagenario Francisco Aguilera, un viejo vecino de la ciudad y fiel asiduo de la antigua Plaza Mayor, recordaba en el escrito que los arpegios los han acompañado desde niño y formaban parte de su propia vida; los niños admiraban a aquellos hombres vestidos con sus uniformes de color azul, quienes seguían encantados la batuta del sobrio director.
Con la adolescencia, la banda también los acompañó en las vueltas dominicales del parque junto a las enamoradas o a las primeras novias…
Hoy todavía la plaza céntrica sirve de lugar para encuentros de los mayores, quienes honran y se deleitan con la agrupación.
Actualmente, el concierto da paso a su historia tan ligada a las tradiciones patrias. Porque ese 19 de septiembre del primer día de la centuria del XX, continuó la herencia de aquella organizada por el mayor general José Maceo que acompañó la Invasión de Oriente a Occidente epopeya del 1895, dirigida por el hermano Antonio, el Titán de Bronce de la bien nombrada guerra necesaria.
También recordó el santiaguero Francisco en la crónica referente que la banda fue una petición de los santiagueros al alcalde Emilio Bacardì para que no cayera en el olvido la mambisa. De los primeros integrantes, algunos pertenecieron a la agrupación originaria, herederos de los pensamientos bravíos.
El director fundador se nombró Calixto Varona y desde entonces varias generaciones de artistas la han integrado hasta que el maestro Alcides Castillo se encargó de regirla. Empezó muy joven y peinó canas en su función.
Cada fin de semana, los 40 instrumentistas aún despiertan el éxtasis de los jóvenes, al igual que los de antes. Y el viejo Francisco tarareaba la balada del trovador cubano Augusto Blanca cuando le cantó: "la banda del parque de un pueblo pequeño y el largo desfile de vueltas y vueltas, semejan planetas de un raro sistema, girando y girando al toque preciso de una contradanza vestida de encajes" .
Santiago de Cuba, 22 oct.— En el parque Céspedes se hacía el silencio cuando surgían al atardecer las notas de nuestro Himno Nacional para indicar que se iniciaba el concierto sabatino… Eran momentos únicos y el sentimiento patrio se expandía al unirse las voces de los paseantes con la institución insigne de la ciudad, por derecho propio, nacida en la manigua cubana.
¿Cómo olvidar los días infantiles, cuando entre mil juegos, en la vieja plaza, se escuchaba también un paso doble, o bajo la atracción de los metales, fluía dulcemente la melodía de un vals; o la impresión que causaba el incresendo de la percusión en el bolero de Ravel?
Así inició una crónica- premio de la Televisión Cubana y que su autor ya desaparecido físicamente fue un intelectual de alta valía en nuestro país. Rememoro hoy a Rolando González y con él también rindo homenaje a un conjunto ilustre de nuestra ciudad: la banda municipal de concierto, orgullo de los santiagueros.
Una crónica que se remite a la década del 40 del siglo XX: “Para los pequeños de entonces, desaparecía el retozo y los envolvía en la cadencia sonora de la trompeta, el clarinete, el flautín, el bombardino o el cómico bajo de viento”.
La primera vez que los santiagueros escucharon la retreta de su banda corría el mes de septiembre de 1900. El parque de Céspedes fue el escenario inicial y lo ha sido siempre, a las 6 de la tarde de cada sábado y domingo.
El nonagenario Francisco Aguilera, un viejo vecino de la ciudad y fiel asiduo de la antigua Plaza Mayor, recordaba en el escrito que los arpegios los han acompañado desde niño y formaban parte de su propia vida; los niños admiraban a aquellos hombres vestidos con sus uniformes de color azul, quienes seguían encantados la batuta del sobrio director.
Con la adolescencia, la banda también los acompañó en las vueltas dominicales del parque junto a las enamoradas o a las primeras novias…
Hoy todavía la plaza céntrica sirve de lugar para encuentros de los mayores, quienes honran y se deleitan con la agrupación.
Actualmente, el concierto da paso a su historia tan ligada a las tradiciones patrias. Porque ese 19 de septiembre del primer día de la centuria del XX, continuó la herencia de aquella organizada por el mayor general José Maceo que acompañó la Invasión de Oriente a Occidente epopeya del 1895, dirigida por el hermano Antonio, el Titán de Bronce de la bien nombrada guerra necesaria.
También recordó el santiaguero Francisco en la crónica referente que la banda fue una petición de los santiagueros al alcalde Emilio Bacardì para que no cayera en el olvido la mambisa. De los primeros integrantes, algunos pertenecieron a la agrupación originaria, herederos de los pensamientos bravíos.
El director fundador se nombró Calixto Varona y desde entonces varias generaciones de artistas la han integrado hasta que el maestro Alcides Castillo se encargó de regirla. Empezó muy joven y peinó canas en su función.
Cada fin de semana, los 40 instrumentistas aún despiertan el éxtasis de los jóvenes, al igual que los de antes. Y el viejo Francisco tarareaba la balada del trovador cubano Augusto Blanca cuando le cantó: "la banda del parque de un pueblo pequeño y el largo desfile de vueltas y vueltas, semejan planetas de un raro sistema, girando y girando al toque preciso de una contradanza vestida de encajes" .
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Orgullo de fundadoras de la poligrafía palmera
Por Rosalina Tamayo Arañó
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 20 sep.— El poligráfico Haydée Santamaría es uno de los centros emblemáticos que tiene el municipio por la importancia de su objeto social, el cumplimiento de sus planes productivos y el sentido de pertenencia que tienen sus trabajadores.
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 20 sep.— El poligráfico Haydée Santamaría es uno de los centros emblemáticos que tiene el municipio por la importancia de su objeto social, el cumplimiento de sus planes productivos y el sentido de pertenencia que tienen sus trabajadores.
En visita al que fuera uno de los más
grandes poligráficos de América latina cuando se construyó, al contactar
con su colectivo supimos del orgullo que sienten muchos de ser
fundadores del centro.
Maritza y Niovis son encuadernadoras, en intercambio con ellas decían sus años de experiencia en esta fábrica y una de las visitantes al ellas decir su edad le comentó, pero no digan esa cantidad de años y ellas como movidas por un mismo impulso dijeron, “como no, si ese es nuestro mayor orgullo, ser fundadoras del poligráfico Haydée Santamaría”.
Maritza Despaigne Semanat, llegó cuando tenía 17 años y ya cumplió 56, con mucho entusiasmo me cuenta que ha hecho de todos los trabajos en la fábrica desde pintar, darle brillo al piso hasta pasar por los diferentes procesos de montaje de un libro como es el presillado, el horno, la línea Martínez y la guillotina.
Niovis Cutiño Martínez con 35 años de trabajo en la poligrafía dijo que han tenidos momentos importantes en el centro como la confección de la biblioteca familiar para la hermana República Bolivariana de Venezuela, fue masiva la participación del pueblo palmero y decisiva su ayuda para poder cumplir con Fidel que nos dio la tarea. También trabajamos con mucho amor el libro Chávez Nuestro.
Maritza que no deja de trabajar, pero atenta a lo que dice su compañera, me dice, “periodista yo estuve el día que nuestro Comandante inauguró la fábrica y él me dio la mano, fue lindo tenerlo tan cerca”.
Ambas mujeres son técnico medio en arte poligráfico, nos comentan que hace tiempo no se estudia esta especialidad y esa es una preocupación que tienen porque “muchos de nosotros pronto estaremos en edad de jubilación y nos preocupa el futuro de la empresa, hacen falta jóvenes preparados en esta especialidad, para poderles transmitir la experiencia y que sean mejores que nosotros”.
Con sonrisas en sus labios nos despidieron estas trabajadoras palmeras que están felices de ser parte de la familia poligráfica del país y sienten orgullo porque por sus manos pasan las libretas que los niños utilizan en las escuelas y desde ya están trabajando en los libros que se comercializaran en la feria del 2018.
Maritza y Niovis son encuadernadoras, en intercambio con ellas decían sus años de experiencia en esta fábrica y una de las visitantes al ellas decir su edad le comentó, pero no digan esa cantidad de años y ellas como movidas por un mismo impulso dijeron, “como no, si ese es nuestro mayor orgullo, ser fundadoras del poligráfico Haydée Santamaría”.
Maritza Despaigne Semanat, llegó cuando tenía 17 años y ya cumplió 56, con mucho entusiasmo me cuenta que ha hecho de todos los trabajos en la fábrica desde pintar, darle brillo al piso hasta pasar por los diferentes procesos de montaje de un libro como es el presillado, el horno, la línea Martínez y la guillotina.
Niovis Cutiño Martínez con 35 años de trabajo en la poligrafía dijo que han tenidos momentos importantes en el centro como la confección de la biblioteca familiar para la hermana República Bolivariana de Venezuela, fue masiva la participación del pueblo palmero y decisiva su ayuda para poder cumplir con Fidel que nos dio la tarea. También trabajamos con mucho amor el libro Chávez Nuestro.
Maritza que no deja de trabajar, pero atenta a lo que dice su compañera, me dice, “periodista yo estuve el día que nuestro Comandante inauguró la fábrica y él me dio la mano, fue lindo tenerlo tan cerca”.
Ambas mujeres son técnico medio en arte poligráfico, nos comentan que hace tiempo no se estudia esta especialidad y esa es una preocupación que tienen porque “muchos de nosotros pronto estaremos en edad de jubilación y nos preocupa el futuro de la empresa, hacen falta jóvenes preparados en esta especialidad, para poderles transmitir la experiencia y que sean mejores que nosotros”.
Con sonrisas en sus labios nos despidieron estas trabajadoras palmeras que están felices de ser parte de la familia poligráfica del país y sienten orgullo porque por sus manos pasan las libretas que los niños utilizan en las escuelas y desde ya están trabajando en los libros que se comercializaran en la feria del 2018.
viernes, 15 de abril de 2016
Orgullo y compromiso sienten nuevos militantes Comunistas
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 15 abr.— En saludo al 7mo Congreso del Partido la militancia del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Unión de Jóvenes Comunistas(UJC) palmera crece.
Julia María Reguefero, José Ángel del
Río Pereira y Mildre Castellano Cervante son estudiante de décimo grado
del Preuniversitario “Miguel Calvo Antolín” y conforma el grupo de 50
jóvenes que recibieron el carne como miembros de la UJC.
En conversación con ellos comentaban que era un honor pertenecer a las filas de esta organización juvenil porque representa mayor compromiso c
on su país.
José Ángel estaba en compañía de su madre Kirenia Pereira Monte de Oca, que con orgullo compartía este momento y nos decía “que con él todos los del núcleo familiar eran militantes”.
La Master en Ciencia de la Educación y directora de la secundaria Básica “Enma Rosa Chuy” Yaliuski Núñez Morales quien hace unos días ingresara a la organización partidista nos comentaba “que son momentos de hacer más fieles al pueblo, que formar parte de la vanguardia política palmera la comprometía a dar lo mejor de sí en su puesto de trabajo y defender el Socialismo a toda costa”.
Aristides Rodríguez Núñez, jubilado con 13 años como secretario del núcleo de zona del Chelín, con satisfacción nos presentaba a tres enfermeras que se inician como miembro de la organización de vanguardia de la sociedad cubana. Naglis Figueredo Mata, que se desempeña como enfermera del Hogar Materno nos comentaba “que para ella constituía un compromiso ser militante del partido porque la autoridad de esta organización emana del ejemplo de sus miembros, como dijera el Comandante en Jefe Fidel castro Ruz.”
En conversación con ellos comentaban que era un honor pertenecer a las filas de esta organización juvenil porque representa mayor compromiso c
José Ángel estaba en compañía de su madre Kirenia Pereira Monte de Oca, que con orgullo compartía este momento y nos decía “que con él todos los del núcleo familiar eran militantes”.
La Master en Ciencia de la Educación y directora de la secundaria Básica “Enma Rosa Chuy” Yaliuski Núñez Morales quien hace unos días ingresara a la organización partidista nos comentaba “que son momentos de hacer más fieles al pueblo, que formar parte de la vanguardia política palmera la comprometía a dar lo mejor de sí en su puesto de trabajo y defender el Socialismo a toda costa”.
Aristides Rodríguez Núñez, jubilado con 13 años como secretario del núcleo de zona del Chelín, con satisfacción nos presentaba a tres enfermeras que se inician como miembro de la organización de vanguardia de la sociedad cubana. Naglis Figueredo Mata, que se desempeña como enfermera del Hogar Materno nos comentaba “que para ella constituía un compromiso ser militante del partido porque la autoridad de esta organización emana del ejemplo de sus miembros, como dijera el Comandante en Jefe Fidel castro Ruz.”
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