Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 16 oct.— Como si la justicia estuviese atada y presa, el 16 de octubre de 1953, en el reducido local de la salita de enfermeras del hospital civil de Santiago de Cuba, el principal acusado de la causa 37 por los hechos del Moncada, Doctor Fidel Castro Ruz, pronunciaba su alegato de defensa.
Aquella no fue una vista pública y la presencia de la prensa fue casi nula. En su mayor parte el auditorio estaba integrado por soldados y oficiales del ejército, de lo cual se alegró el acusado, para que estos pudieran conocer la verdadera realidad de su país y del gobierno que defendían.
En su alegato, Fidel denunció primeramente los crímenes contra los jóvenes asaltantes, los cuales en su mayoría fueron asesinados después de los combates en Santiago de Cuba y Bayamo, manchando así de sangre el uniforme y el honor de los militares.
Después, el líder del movimiento expuso en detalles la situación económica y social del país por las cuales la Juventud del Centenario (como se le llamó a aquella pléyade de jóvenes) acudió a las armas, tras agotar las vías legales para un cambio en la nación y más, cuando el poder había sido usurpado por un dictador el 10 de marzo de 1952, mediante un golpe de estado.
Fidel expuso uno a uno los diferentes puntos que constituían el Programa del Moncada, entre ellos, los problemas de la tierra y la Reforma Agraria, del desempleo y el analfabetismo, así como los de la vivienda, la salud y la educación, los que se pondrían en práctica de salir triunfante el movimiento.
Durante varias horas en aquella salita del hospital Saturnino Lora, hoy convertido en el Parque Museo Abel Santamaría, no se escuchó más que la voz de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador ante los propios ojos y narices de los esbirros, que no pudieron callarlo.
Concluida su autodefensa, el Doctor Fidel Castro Ruz pronunció su propia sentencia: ¡La Historia me Absolverá! Pero la justicia lo sentenció a él y a sus compañeros en el asalto a 15 años de prisión, como si la verdadera justicia y los ejemplos pudieran encerrarse tras los barrotes de la cárcel.
La justicia pudo equivocarse entonces, pero La historia no. Sesenta y seis años después, aún parecen resonar en la salita de enfermeras del hospital civil Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, las últimas palabras de Fidel: ¡La Historia me Absolverá! Tenía razón.
Plaza de la revolución
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miércoles, 16 de octubre de 2019
viernes, 21 de septiembre de 2018
Inicio del juicio por el asalto al Moncada
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 21 sep.— En medio de un aparatoso despliegue militar alrededor del majestuoso edificio del Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, el lunes 21 de septiembre de 1953, el Tribunal de Urgencias de esta ciudad dio inicio al juicio por la Causa 37 de los acusados de participar en loa asaltos a los cuarteles Moncada, de la capital oriental y Céspedes, de Bayamo.
En total fueron encausados por esos hechos 102 personas, aunque una gran parte de ellas nada tuvo que ver con los sucesos del 26 de Julio de 1953, pero la tiranía batistiana los consideró autores directos o intelectuales del ataque a los mencionados cuarteles.
En varios ómnibus llegaron al Palacio de Justicia los encausados y más de mil soldados con armas largas automáticas fueron apostados a lo largo de los 10 kilómetros que distan desde la prisión de Boniato hasta Carretera Central y Avenida de Garzón, donde se levanta el edificio del Palacio de Justicia santiaguero.
Por su parte, el principal acusado, el Doctor Fidel Castro Ruz fue conducido al tribunal en un Yeep del ejército con una gran escolta. Aun así no se pudo impedir que el pueblo, apostado detrás de la fila de soldados, saludara la caravana donde viajaban los prisioneros y el líder de las acciones del 26 de Julio.
La primera vista del juicio, considerado como el más trascendente de la historia republicana, se inició a las 10 y 30 de la mañana de ese 21 de septiembre y se extendió hasta el 6 de octubre en su primera fase, pues después, el 16 de ese mes, otra vista juzgó en solitario al Doctor Fidel Castro, que alegando problemas de salud, fue alejado del juicio principal por considerarlo peligroso para los intereses de la nación, o mejor dicho de la tiranía batistiana y su ejército de criminales.
Lo más significativo de este proceso fue que los verdaderos combatientes del Moncada, los Jóvenes de la Generación del Centenario, ratificaron ante el tribunal sin miedo su participación en los asaltos a los cuarteles Moncada y Céspedes y denunciaron las atrocidades de la dictadura contra varias decenas de ellos, que fueron asesinados y dados por muertos en combate.
El 6 de octubre de 1953 se efectuó la vista de sentencia de la Causa 37, siendo condenados 29 combatientes a penas entre 10 y 13 años de privación de libertad y a siete meses las dos mujeres enjuiciadas. Los restantes acusados fueron puestos en libertad. El 13 de octubre los sancionados fueron trasladados a la capital del país en dos aviones militares y de ahí al Presidio Modelo de Isla de Pinos, y las dos mujeres al reclusorio de Guanajay en Pinar del Río.
Santiago de Cuba, 21 sep.— En medio de un aparatoso despliegue militar alrededor del majestuoso edificio del Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, el lunes 21 de septiembre de 1953, el Tribunal de Urgencias de esta ciudad dio inicio al juicio por la Causa 37 de los acusados de participar en loa asaltos a los cuarteles Moncada, de la capital oriental y Céspedes, de Bayamo.
En total fueron encausados por esos hechos 102 personas, aunque una gran parte de ellas nada tuvo que ver con los sucesos del 26 de Julio de 1953, pero la tiranía batistiana los consideró autores directos o intelectuales del ataque a los mencionados cuarteles.
En varios ómnibus llegaron al Palacio de Justicia los encausados y más de mil soldados con armas largas automáticas fueron apostados a lo largo de los 10 kilómetros que distan desde la prisión de Boniato hasta Carretera Central y Avenida de Garzón, donde se levanta el edificio del Palacio de Justicia santiaguero.
Por su parte, el principal acusado, el Doctor Fidel Castro Ruz fue conducido al tribunal en un Yeep del ejército con una gran escolta. Aun así no se pudo impedir que el pueblo, apostado detrás de la fila de soldados, saludara la caravana donde viajaban los prisioneros y el líder de las acciones del 26 de Julio.
La primera vista del juicio, considerado como el más trascendente de la historia republicana, se inició a las 10 y 30 de la mañana de ese 21 de septiembre y se extendió hasta el 6 de octubre en su primera fase, pues después, el 16 de ese mes, otra vista juzgó en solitario al Doctor Fidel Castro, que alegando problemas de salud, fue alejado del juicio principal por considerarlo peligroso para los intereses de la nación, o mejor dicho de la tiranía batistiana y su ejército de criminales.
Lo más significativo de este proceso fue que los verdaderos combatientes del Moncada, los Jóvenes de la Generación del Centenario, ratificaron ante el tribunal sin miedo su participación en los asaltos a los cuarteles Moncada y Céspedes y denunciaron las atrocidades de la dictadura contra varias decenas de ellos, que fueron asesinados y dados por muertos en combate.
El 6 de octubre de 1953 se efectuó la vista de sentencia de la Causa 37, siendo condenados 29 combatientes a penas entre 10 y 13 años de privación de libertad y a siete meses las dos mujeres enjuiciadas. Los restantes acusados fueron puestos en libertad. El 13 de octubre los sancionados fueron trasladados a la capital del país en dos aviones militares y de ahí al Presidio Modelo de Isla de Pinos, y las dos mujeres al reclusorio de Guanajay en Pinar del Río.
jueves, 10 de mayo de 2018
Juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 10 may.— Un día como hoy 10 de mayo, pero de 1957, hace 61 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, terminaba el juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
En este juicio, que se había iniciado el 22 de abril de 1957 estaban acusadas 226 personas, 82 de las cuales se encontraban presas en la cárcel de Boniato, 73 en libertad provisional y otros 70 estaban declarados en rebeldía. El proceso incluía además, a un grupo de expedicionarios del yate Granma.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo era el joven Frank País García, quien era Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculo debían producirse simultáneamente.
Durante el proceso de la causa 67, que se extendió por 19 días y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los acusados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que si fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el Tribunal de Urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del alzamiento armado en Santiago de Cuba y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueve años de prisión, respectivamente.
Posteriormente, todos los involucrados fueron trasladados a la prisión de Boniato, donde los esperaban familiares y amigos. Los absueltos, más de 50, recogieron sus respectivas pertenencias para marcharse y en el caso de Frank País, fue esperado por la compañera Asela de los Santos en compañía del Reverendo Agustín González, quien trasladó a joven revolucionario en su auto hasta la ciudad, como medida de precaución para evitar que fuese detenido nuevamente.
A los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos no habría más preso, ni tribunales, porque los iban a matar. Y así lo cumplieron, pues muchos de los combatientes del 30 de noviembre, incluido Frank País García fueron perseguidos y asesinados.
Santiago de Cuba, 10 may.— Un día como hoy 10 de mayo, pero de 1957, hace 61 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, terminaba el juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
En este juicio, que se había iniciado el 22 de abril de 1957 estaban acusadas 226 personas, 82 de las cuales se encontraban presas en la cárcel de Boniato, 73 en libertad provisional y otros 70 estaban declarados en rebeldía. El proceso incluía además, a un grupo de expedicionarios del yate Granma.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo era el joven Frank País García, quien era Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculo debían producirse simultáneamente.
Durante el proceso de la causa 67, que se extendió por 19 días y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los acusados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que si fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el Tribunal de Urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del alzamiento armado en Santiago de Cuba y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueve años de prisión, respectivamente.
Posteriormente, todos los involucrados fueron trasladados a la prisión de Boniato, donde los esperaban familiares y amigos. Los absueltos, más de 50, recogieron sus respectivas pertenencias para marcharse y en el caso de Frank País, fue esperado por la compañera Asela de los Santos en compañía del Reverendo Agustín González, quien trasladó a joven revolucionario en su auto hasta la ciudad, como medida de precaución para evitar que fuese detenido nuevamente.
A los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos no habría más preso, ni tribunales, porque los iban a matar. Y así lo cumplieron, pues muchos de los combatientes del 30 de noviembre, incluido Frank País García fueron perseguidos y asesinados.
viernes, 6 de octubre de 2017
domingo, 1 de octubre de 2017
Recuerdan detalles del juicio a los asaltantes del Cuartel Moncada en su aniversario 64
Por Claudia González Catalán
No es común tanto silencio en la Sala del Pleno del Tribunal Popular Provincial de Santiago de Cuba. José Manuel Liranza lo agradece para la reflexión. Un pregunta se repetía entre los santiagueros aquella mañana de septiembre de 1953: ¿Por qué Fidel no fue traído a juicio ese día? ¿Dónde estaba Fidel?
En esa época, Alcibiades Salazar, conocido como El Indio, no tenía más de 15 años. Trabajaba como alguacil en este edificio que conoce profundamente. Tanto que le basta una primera mirada de la Sala del Pleno para recordar la posición exacta de cada acusado: “Melba y Haydée estaban alante, -afirma- yo les daba la merienda a ellas primero”.
Sale al pasillo y se sobrecoge. También recuerda a los jóvenes que, desafiando la posibilidad de la muerte, apoyaban desde la ventana a sus compañeros juzgados. Solo él pudo encontrar la toga apropiada para investir a Fidel como abogado: “Yo era el toguero de la Sala de togas. Yo tenía todas las taquillas con togas; pero ese día no me alcanzaban las togas porque había muchos abogados y solo pude encontrar esa que estaba tan vieja que se descosió bajo el brazo cuando Fidel se la puso, porque él era un hombre muy grande”.
Después de las primeras sesiones, era un imperativo de aquel juicio amañando, silenciar la inquisitiva denuncia de Fidel al régimen en los días siguientes. Liranza ha estudiado profundamente los detalles de esta causa: “El Secretario –cuenta Liranza- llama Fidel Castro Ruz, por tres veces, hasta que dice el Presidente: Fidel Castro Ruz no comparecerá. Se le había entregado al Presidente una carta con la información de que Fidel estaba enfermo, firmado por los médicos de la Prisión de Boniato.
“Y es el momento en que Melba se levanta, papel en mano y dice: Eso es mentira, Presidente. Fidel no está enfermo, Fidel goza de perfecta salud. El Presidente del Tribunal trata de impedir entonces que ella llegue a su estrado, hay un militar que también la intercepta.Melba, con ese gesto característico que siempre tuvo, sencillamente lo empujó y siguió. Y llegó con la carta que enviaba Fidel al Presidente del Tribunal”.
Recluido e incomunicado en la Prisión de Boniato, Fidel se valió de la estructura del penal para burlar el cerco de injusticia, según afirma el profe Liranza: “Es un pasillo largo, que va de un extremo a otro de la galera. Y hay un individuo que se mueve a lo largo del pasillo leyendo un libro. En una de las vueltas que él da, cuando llega al fondo, Fidel le lanza el sobrecito con la carta aquella. Él lo atrapa directamente dentro del libro y lo cierra. Ya solo tenía que hacérsela llegar a Melba en otra de sus vueltas. Con ella estaría segura, pues no estaba permitido registrar a una mujer en un centro penitenciario donde solo trabajaban hombres”.
Dirigida al Tribunal de urgencia que juzgaba la Causa 37 de 1953, la carta desmentía la confabulación alrededor de su autodefensa. “Fidel explicaba –dice Liranza- que él no estaba enfermo, que se trataba de impedir por todos los medios que él asistiera a juicio, que se había tratado de organizar su asesinato dentro de la prisión, y que él solicitaba que el tribunal designara peritos forenses para que le hicieran un examen”.
En el silencio de esta sala resuenan aquellas historias. Son el testimonio del justo principio martiano que, desde el fondo de una celda, volvió a estremecer los muros del Cuartel Moncada.
No es común tanto silencio en la Sala del Pleno del Tribunal Popular Provincial de Santiago de Cuba. José Manuel Liranza lo agradece para la reflexión. Un pregunta se repetía entre los santiagueros aquella mañana de septiembre de 1953: ¿Por qué Fidel no fue traído a juicio ese día? ¿Dónde estaba Fidel?
Las memorias del juicio a los asaltantes
del Cuartel Moncada han sido narradas muchas veces por Martha Rojas;
pero hubo otra persona que también compareció en aquella sala durante
las sesiones.
En esa época, Alcibiades Salazar, conocido como El Indio, no tenía más de 15 años. Trabajaba como alguacil en este edificio que conoce profundamente. Tanto que le basta una primera mirada de la Sala del Pleno para recordar la posición exacta de cada acusado: “Melba y Haydée estaban alante, -afirma- yo les daba la merienda a ellas primero”.
Sale al pasillo y se sobrecoge. También recuerda a los jóvenes que, desafiando la posibilidad de la muerte, apoyaban desde la ventana a sus compañeros juzgados. Solo él pudo encontrar la toga apropiada para investir a Fidel como abogado: “Yo era el toguero de la Sala de togas. Yo tenía todas las taquillas con togas; pero ese día no me alcanzaban las togas porque había muchos abogados y solo pude encontrar esa que estaba tan vieja que se descosió bajo el brazo cuando Fidel se la puso, porque él era un hombre muy grande”.
Después de las primeras sesiones, era un imperativo de aquel juicio amañando, silenciar la inquisitiva denuncia de Fidel al régimen en los días siguientes. Liranza ha estudiado profundamente los detalles de esta causa: “El Secretario –cuenta Liranza- llama Fidel Castro Ruz, por tres veces, hasta que dice el Presidente: Fidel Castro Ruz no comparecerá. Se le había entregado al Presidente una carta con la información de que Fidel estaba enfermo, firmado por los médicos de la Prisión de Boniato.
“Y es el momento en que Melba se levanta, papel en mano y dice: Eso es mentira, Presidente. Fidel no está enfermo, Fidel goza de perfecta salud. El Presidente del Tribunal trata de impedir entonces que ella llegue a su estrado, hay un militar que también la intercepta.Melba, con ese gesto característico que siempre tuvo, sencillamente lo empujó y siguió. Y llegó con la carta que enviaba Fidel al Presidente del Tribunal”.
Recluido e incomunicado en la Prisión de Boniato, Fidel se valió de la estructura del penal para burlar el cerco de injusticia, según afirma el profe Liranza: “Es un pasillo largo, que va de un extremo a otro de la galera. Y hay un individuo que se mueve a lo largo del pasillo leyendo un libro. En una de las vueltas que él da, cuando llega al fondo, Fidel le lanza el sobrecito con la carta aquella. Él lo atrapa directamente dentro del libro y lo cierra. Ya solo tenía que hacérsela llegar a Melba en otra de sus vueltas. Con ella estaría segura, pues no estaba permitido registrar a una mujer en un centro penitenciario donde solo trabajaban hombres”.
Dirigida al Tribunal de urgencia que juzgaba la Causa 37 de 1953, la carta desmentía la confabulación alrededor de su autodefensa. “Fidel explicaba –dice Liranza- que él no estaba enfermo, que se trataba de impedir por todos los medios que él asistiera a juicio, que se había tratado de organizar su asesinato dentro de la prisión, y que él solicitaba que el tribunal designara peritos forenses para que le hicieran un examen”.
En el silencio de esta sala resuenan aquellas historias. Son el testimonio del justo principio martiano que, desde el fondo de una celda, volvió a estremecer los muros del Cuartel Moncada.
miércoles, 10 de mayo de 2017
Aniversario 60 del juicio de la Causa 67 de 1956, por los sucesos del 30 de noviembre
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 10 may.— En la tarde del 10 de mayo de 1957, hace hoy 60 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba terminaba el juicio por la Causa 67 de 1956, por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
Santiago de Cuba, 10 may.— En la tarde del 10 de mayo de 1957, hace hoy 60 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba terminaba el juicio por la Causa 67 de 1956, por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
En este juicio, que se había iniciado el
22 de abril de 1957, estaban acusadas 226 personas, 83 de las cuales se
encontraban presas en la cárcel de Boniato, 73 en libertad provisional y
otras 70 estaban declaradas en rebeldía. El proceso incluía además a un
grupo de expedicionarios del Yate Granma.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo fue le joven Frank País García, Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculos debía producirse simultáneamente.
Por esa razón, los abogados de la defensa tenían casi la certeza de que Frank País sería condenado a penas de prisión, no sucediendo así con los restantes encauzados cuya participación en los hechos del 30 de noviembre, sólo con algunas excepciones, no podía ser demostrada y en ese sentido basaron los defensores sus argumentos para solicitar la libertad de sus defendidos.
Durante el proceso de la Causa 67, que se extendió por 19 días, y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los implicados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que sí fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco lo que era imposible negar.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el tribunal de urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del 30 de noviembre y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueva años de prisión, respectivamente. La vista terminó cantando el Himno Nacional.
Los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos, no habría más presos ni tribunales porque los iban a matar. Y así lo cumplieron porque muchos de los que participaron en las acciones del 30 de noviembre fueron asesinados por la dictadura, incluyendo a Frank País García.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo fue le joven Frank País García, Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculos debía producirse simultáneamente.
Por esa razón, los abogados de la defensa tenían casi la certeza de que Frank País sería condenado a penas de prisión, no sucediendo así con los restantes encauzados cuya participación en los hechos del 30 de noviembre, sólo con algunas excepciones, no podía ser demostrada y en ese sentido basaron los defensores sus argumentos para solicitar la libertad de sus defendidos.
Durante el proceso de la Causa 67, que se extendió por 19 días, y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los implicados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que sí fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco lo que era imposible negar.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el tribunal de urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del 30 de noviembre y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueva años de prisión, respectivamente. La vista terminó cantando el Himno Nacional.
Los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos, no habría más presos ni tribunales porque los iban a matar. Y así lo cumplieron porque muchos de los que participaron en las acciones del 30 de noviembre fueron asesinados por la dictadura, incluyendo a Frank País García.
miércoles, 29 de marzo de 2017
29 marzo 1962: Juicio sumarísimo a mercenarios que vinieron por Playa Girón
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 29 mar.— El 29 de marzo de 1962, casi un año después de la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada y financiada por Estados Unidos, los mil 214 integrantes de la célebre Brigada 25-06 hechos prisioneros durante esa aventura, fueron sometidos a juicio sumarísimo por un tribunal revolucionario, que inició sus sesiones este día en la ciudad deportiva de La Habana.
Santiago de Cuba, 29 mar.— El 29 de marzo de 1962, casi un año después de la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada y financiada por Estados Unidos, los mil 214 integrantes de la célebre Brigada 25-06 hechos prisioneros durante esa aventura, fueron sometidos a juicio sumarísimo por un tribunal revolucionario, que inició sus sesiones este día en la ciudad deportiva de La Habana.
El tribunal que los juzgó estuvo
integrado por el Comandante del Ejército Rebelde Augusto Martínez
Sánchez, así como por los también Comandantes Sergio del Valle, Juan
Almeida, Guillermo García y Manuel Piñeiro, quienes fungieron como
vocales.
La Brigada de asalto anfibio 25-06, así se denominaba esta agrupación mercenaria, estaba integrada por mil 511 hombres de origen cubano de los cuales MIL 214 fueron hechos prisioneros durante y después de la invasión, mientras que 114 murieron en los combates, y sólo un pequeño grupo logró escapar hacia playas norteamericanas.
Durante el juicio, que se extendió por diez días, todos los mercenarios reconocieron su participación en la invasión para la cual fueron reclutados por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. Asimismo, durante las vistas quedó claro que el propósito de esa agresión por la Bahía de Cochinos era el de derrocar a la revolución cubana.
Producto del ataque mercenario por Bahía de Cochinos entre el 17 y 19 de abril de 1961, así como del ataque a los aeropuertos cubanos, considerados como el preludio de la agresión mercenaria, Cuba tuvo un saldo de 176 muertos entre soldados, milicianos y vecinos de la Ciénaga de Zapata, escenario principal de los combates.
Este juicio sumarísimo a los mercenarios que invadieron el territorio cubano, concluyó el 7 de abril de 1962, condenándose a los acusados a la pérdida de la ciudadanía cubana a los que tenían esa condición, así como el pago de una indemnización de 100 mil dólares por mercenarios lo que representó una suma total de 50 MILLONES para la compra de alimentos y medicinas.
El 22 de diciembre de 1962 se inició por parte de Estados Unidos el pago de esa indemnización, por lo que los mercenarios fueron devueltos a territorio norteamericano, excepto aquellos que tenían cuentas pendientes con los tribunales revolucionarios cubanos.
La Brigada de asalto anfibio 25-06, así se denominaba esta agrupación mercenaria, estaba integrada por mil 511 hombres de origen cubano de los cuales MIL 214 fueron hechos prisioneros durante y después de la invasión, mientras que 114 murieron en los combates, y sólo un pequeño grupo logró escapar hacia playas norteamericanas.
Durante el juicio, que se extendió por diez días, todos los mercenarios reconocieron su participación en la invasión para la cual fueron reclutados por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. Asimismo, durante las vistas quedó claro que el propósito de esa agresión por la Bahía de Cochinos era el de derrocar a la revolución cubana.
Producto del ataque mercenario por Bahía de Cochinos entre el 17 y 19 de abril de 1961, así como del ataque a los aeropuertos cubanos, considerados como el preludio de la agresión mercenaria, Cuba tuvo un saldo de 176 muertos entre soldados, milicianos y vecinos de la Ciénaga de Zapata, escenario principal de los combates.
Este juicio sumarísimo a los mercenarios que invadieron el territorio cubano, concluyó el 7 de abril de 1962, condenándose a los acusados a la pérdida de la ciudadanía cubana a los que tenían esa condición, así como el pago de una indemnización de 100 mil dólares por mercenarios lo que representó una suma total de 50 MILLONES para la compra de alimentos y medicinas.
El 22 de diciembre de 1962 se inició por parte de Estados Unidos el pago de esa indemnización, por lo que los mercenarios fueron devueltos a territorio norteamericano, excepto aquellos que tenían cuentas pendientes con los tribunales revolucionarios cubanos.
domingo, 16 de octubre de 2016
16 de octubre, aniversario del Juicio de Fidel por los hechos del Moncada
Por Noris Rosado Figueredo
Santiago de Cuba, 16 oct.— Hace 63 años, en el mes de octubre de 1953, exactamente el día 16, el doctor Fidel Castro Ruz, nuestro actual líder histórico de la Revolución Cubana, asumió su defensa en el juicio por la causa 37, por los sucesos del 26 de Julio, en que un grupo de jóvenes de la Generación del Centenario, asaltó la segunda fortaleza militar del país.
Santiago de Cuba, 16 oct.— Hace 63 años, en el mes de octubre de 1953, exactamente el día 16, el doctor Fidel Castro Ruz, nuestro actual líder histórico de la Revolución Cubana, asumió su defensa en el juicio por la causa 37, por los sucesos del 26 de Julio, en que un grupo de jóvenes de la Generación del Centenario, asaltó la segunda fortaleza militar del país.
Esta vista se celebró en una pequeña
sala de estudios de las enfermeras del Hospital Civil de Santiago de
Cuba y a puertas cerradas.
Al igual que la vista anterior del 21 de septiembre de ese mismo año, Fidel asumió nuevamente su defensa y se convirtió de acusado en acusador.
En esa oportunidad denunció los desmanes del tirano Fulgencio Batista y sus secuaces, los asesinatos a sus compañeros asaltantes. Allí volvió confirmar que el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada era José Martí, el apóstol de nuestra independencia.
En esa sesión puso de manifiesto la plataforma programática de la Revolución, que incluía, la entrega de la tierra a los campesinos, la propiedad de la vivienda a los que la vivían, educación y la salud para todos los cubanos sin distinción de raza ni credo.
Ese programa del Moncada, es lo que todos conocemos como “La Historia Me absolverá”, que aún tiene vigencia, y es parte de los logros que hoy disfrutamos los cubanos, luego del triunfo revolucionario, que al decir del poeta, ”te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió”.
Al igual que la vista anterior del 21 de septiembre de ese mismo año, Fidel asumió nuevamente su defensa y se convirtió de acusado en acusador.
En esa oportunidad denunció los desmanes del tirano Fulgencio Batista y sus secuaces, los asesinatos a sus compañeros asaltantes. Allí volvió confirmar que el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada era José Martí, el apóstol de nuestra independencia.
En esa sesión puso de manifiesto la plataforma programática de la Revolución, que incluía, la entrega de la tierra a los campesinos, la propiedad de la vivienda a los que la vivían, educación y la salud para todos los cubanos sin distinción de raza ni credo.
Ese programa del Moncada, es lo que todos conocemos como “La Historia Me absolverá”, que aún tiene vigencia, y es parte de los logros que hoy disfrutamos los cubanos, luego del triunfo revolucionario, que al decir del poeta, ”te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió”.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Inicio del juicio de la Causa 37
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 21 sep.— El 21 de septiembre de 1953 en el Salón Plenario del Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, comenzaba el juicio por la Causa 37 contra los jóvenes asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de ese año y otros acusados a los que involucraron en esos hechos y que nada tuvieron que ver con ellos.
Santiago de Cuba, 21 sep.— El 21 de septiembre de 1953 en el Salón Plenario del Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, comenzaba el juicio por la Causa 37 contra los jóvenes asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de ese año y otros acusados a los que involucraron en esos hechos y que nada tuvieron que ver con ellos.
En esa jornada se inició otro combate de
los moncadistas que al ser llamados a declarar, uno a uno reconocieron
valientemente su participación en los asaltos y denunciaron las torturas
y crímenes cometidos por esbirros del régimen contra 60 de sus
compañeros después de ser hechos prisioneros.
Dado el carácter de denuncia que adquirió aquel proceso a partir del 25 de septiembre se impidió la presencia del Doctor Fidel Castro en el juicio alegando las autoridades que se encontraba enfermo, lo cual fue negado por el líder revolucionario en carta que remitió al tribunal denunciando que era una falsa de los militares que, incluso, tenían intenciones de matarlo.
En lo que respecta al líder revolucionario Fidel Castro, no comparecería nuevamente hasta el 16 de octubre de 1953 en la salita de enfermeras del Hospital Provincial Saturnino Lora, donde pronunció su alegato de autodefensa “La Historia me Absolverá”, con la sola presencia en la sala de militares, unos pocos periodistas y alguna que otra personalidades, a pesar de que este proceso por la Causa 37 había sido calificado como el juicio más trascendental en la historia de la justicia cubana.
El 6 de octubre de 1953 se efectuó la vista de sentencia de la Causa 37, siendo condenados 29 combatientes a penas entre 10 y 13 años de privación de libertad y a siete meses las dos mujeres enjuiciadas. Los restantes acusados fueron puestos en libertad. El 13 de octubre los sancionados fueron trasladados a la capital del país en dos aviones militares y de ahí al Presidio Modelo de Isla de Pinos, y las dos mujeres al reclusorio de Guanajay en Pinar del Río.
Dado el carácter de denuncia que adquirió aquel proceso a partir del 25 de septiembre se impidió la presencia del Doctor Fidel Castro en el juicio alegando las autoridades que se encontraba enfermo, lo cual fue negado por el líder revolucionario en carta que remitió al tribunal denunciando que era una falsa de los militares que, incluso, tenían intenciones de matarlo.
En lo que respecta al líder revolucionario Fidel Castro, no comparecería nuevamente hasta el 16 de octubre de 1953 en la salita de enfermeras del Hospital Provincial Saturnino Lora, donde pronunció su alegato de autodefensa “La Historia me Absolverá”, con la sola presencia en la sala de militares, unos pocos periodistas y alguna que otra personalidades, a pesar de que este proceso por la Causa 37 había sido calificado como el juicio más trascendental en la historia de la justicia cubana.
El 6 de octubre de 1953 se efectuó la vista de sentencia de la Causa 37, siendo condenados 29 combatientes a penas entre 10 y 13 años de privación de libertad y a siete meses las dos mujeres enjuiciadas. Los restantes acusados fueron puestos en libertad. El 13 de octubre los sancionados fueron trasladados a la capital del país en dos aviones militares y de ahí al Presidio Modelo de Isla de Pinos, y las dos mujeres al reclusorio de Guanajay en Pinar del Río.
jueves, 16 de octubre de 2014
2014 Fidel y el juicio del Moncada, 61 años después
Santiago de Cuba, 16 oct.— Hace 61 años, el 16 de octubre de 1953, el Doctor Fidel Castro Ruz, compareció ante el Tribunal de Santiago de Cuba, por la causa 37, debido a los hechos del 26 de Julio, de ese mismo año.
Aunque el juicio se inició el 21 de
septiembre, ante la actitud de Fidel, no lo dejaron comparecer ni en la
segunda ni la tercera sesión, pero esta vez, el 16 de octubre, la
presencia del joven abogado no se pudo impedir, a pesar de todas las
artimañas de los personeros del régimen del dictador Batista.
Ël, desde su celda pudo seguir los detalles del proceso. Esta sesión del juicio se celebró en una pequeña sala de estudios de las enfermeras del Hospital Civil.
El principal acusado, Fidel, señaló: "Más, todas las medidas resultaron completamente inútiles, porque mis bravos compañeros, con civismo sin precedente cumplieron cabalmente su deber"
Fidel exigió respeto a su derecho a expresarse con entera libertad y dijo: "Si en vuestras almas queda un latido de amor a la Patria, de amor a la humanidad, de amor a la justicia, escuchadme con atención… sé que me obligarán al silencio durante muchos años, sé que tratarán de ocultar la verdad… Pero mi voz no se ahogará por eso …"
El que ahora pasó de acusado a acusador, habló de los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado los esfuerzos de haber triunfado luego del asalto a los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo y Moncada, de Santiago de Cuba, (el problema de la tierra, de la industrialización, de la vivienda, del desempleo, de la educación y de la salud del pueblo), junto con la conquista de las libertades públicas y democracia política.
En otro momento de su defensa, lo que se conoce como "La Historia me absolverá", el joven abogado Fidel, deja claro: " … A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de que lado está el deber; y ése es el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto herir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está al lado del deber"
Hoy 61 años después, el pueblo cubano, recuerda esta fecha, pues aún están vigentes las palabras del hombre que un día, siguiendo las doctrinas de nuestro Héroe Nacional, asaltó el Cuartel Moncada y ratificó que José Martí, era el Autor Intelectual, de aquella acción.
Hoy, 61 años después, el pueblo cubano, puede afirmar, que la Historia lo Absolvió.
Ël, desde su celda pudo seguir los detalles del proceso. Esta sesión del juicio se celebró en una pequeña sala de estudios de las enfermeras del Hospital Civil.
El principal acusado, Fidel, señaló: "Más, todas las medidas resultaron completamente inútiles, porque mis bravos compañeros, con civismo sin precedente cumplieron cabalmente su deber"
Fidel exigió respeto a su derecho a expresarse con entera libertad y dijo: "Si en vuestras almas queda un latido de amor a la Patria, de amor a la humanidad, de amor a la justicia, escuchadme con atención… sé que me obligarán al silencio durante muchos años, sé que tratarán de ocultar la verdad… Pero mi voz no se ahogará por eso …"
El que ahora pasó de acusado a acusador, habló de los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado los esfuerzos de haber triunfado luego del asalto a los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo y Moncada, de Santiago de Cuba, (el problema de la tierra, de la industrialización, de la vivienda, del desempleo, de la educación y de la salud del pueblo), junto con la conquista de las libertades públicas y democracia política.
En otro momento de su defensa, lo que se conoce como "La Historia me absolverá", el joven abogado Fidel, deja claro: " … A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de que lado está el deber; y ése es el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto herir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está al lado del deber"
Hoy 61 años después, el pueblo cubano, recuerda esta fecha, pues aún están vigentes las palabras del hombre que un día, siguiendo las doctrinas de nuestro Héroe Nacional, asaltó el Cuartel Moncada y ratificó que José Martí, era el Autor Intelectual, de aquella acción.
Hoy, 61 años después, el pueblo cubano, puede afirmar, que la Historia lo Absolvió.
jueves, 17 de octubre de 2013
viernes, 8 de marzo de 2013
Marta Rojas revive el juicio del Moncada en la Universidad de Oriente
Autor: Yaimeé Bell
Como parte del Foro Social Universitario que se celebra en la casa de altos estudios santiagueros, se presentó el libro “El juicio del Moncada”, de la reconocida periodista cubana Marta Rojas.
Alejo Carpentier, la caracterizó de ágil, talentosa y con una profunda vocación periodística. También, dijo que resultaría imposible, informarse acerca del histórico juicio del Moncada, sin acudir por fuerza a la crónica de ella.
Con prólogo de Alejo Carpentier, “El juicio del Moncada” constituye un merecido homenaje de Marta Rojas al aniversario 60 de la gesta del Moncada. Motivo por el cual escogió Santiago de Cuba para la presentación del libro. Por ser la heroica tierra que vio levantarse en 1953 a una generación gloriosa que enarboló los ideales martianos que dieron triunfo a nuestra Revolución en 1959.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Otorgan placa conmemorativa a testigos del juicio a Fidel
Autor :AIN
Testigos presenciales del juicio a Fidel Castro por los hechos del asalto al Cuartel Moncada, recibieron en Santiago de Cuba la placa conmemorativa Aniversario 50 del inicio de la docencia médica superior en el territorio.
El acto de entrega se efectuó en el parque museo Abel Santamaría, -antiguo hospital civil Saturnino Lora-, de la ciudad santiaguera, donde hace 59 años en una de sus salas Fidel pronunció su histórico alegato La Historia me Absolverá.
En ese extraordinario discurso -que por su contenido forma parte de las obras clásicas universales de las Ciencias Políticas- el líder de la Revolución Cubana denunció la dictadura batistiana y los crímenes a sus compañeros apresados el 26 de Julio de 1953 y en días posteriores.
Profesores y estudiantes de la escuela de Ciencias Médicas, entregaron la placa a la doctora Pilar Seisdedos, presente en el juicio el 16 de octubre de 1953 cuando estaba recién graduada de la primera promoción de Derecho en Universidad de Oriente.
Ese reconocimiento se otorgó, también, a la licenciada Clara Elena Pérez, entonces estudiante de enfermería, quien socorrió a los primeros asaltantes heridos al llegar al sanatorio donde aprendia su especialidad.
Pérez recordó que permaneció en el recinto mientras transcurría la vista, vio entrar al joven abogado y por debajo de la puerta de la sala escuchó la autodefensa de Fidel con varias compañeras que se tiraron en el piso.
Al concederle también la placa conmemorativa al parque museo Abel Santamaría, su director Armando Carrillo se refirió al valor histórico y patriótico de la institución, visitada a diario por cubanos y foráneos.
La Universidad Médica de Santiago de Cuba instituyó la placa Aniversario 50 en febrero de 2012, en ocasión de conmemorarse medio siglo de la formación de recursos humanos para esta provincia y el territorio oriental.
Desde entonces el centro superior ha titulado más de 22 mil 900 médicos y estomatólogos, nacionales y extranjeros; hoy tiene matriculados 14 mil 081 estudiantes, de los cuales mil 633 son de Bolivia, Angola, Perú y Haití, entre otros países.
Testigos presenciales del juicio a Fidel Castro por los hechos del asalto al Cuartel Moncada, recibieron en Santiago de Cuba la placa conmemorativa Aniversario 50 del inicio de la docencia médica superior en el territorio.
El acto de entrega se efectuó en el parque museo Abel Santamaría, -antiguo hospital civil Saturnino Lora-, de la ciudad santiaguera, donde hace 59 años en una de sus salas Fidel pronunció su histórico alegato La Historia me Absolverá.
En ese extraordinario discurso -que por su contenido forma parte de las obras clásicas universales de las Ciencias Políticas- el líder de la Revolución Cubana denunció la dictadura batistiana y los crímenes a sus compañeros apresados el 26 de Julio de 1953 y en días posteriores.
Profesores y estudiantes de la escuela de Ciencias Médicas, entregaron la placa a la doctora Pilar Seisdedos, presente en el juicio el 16 de octubre de 1953 cuando estaba recién graduada de la primera promoción de Derecho en Universidad de Oriente.
Ese reconocimiento se otorgó, también, a la licenciada Clara Elena Pérez, entonces estudiante de enfermería, quien socorrió a los primeros asaltantes heridos al llegar al sanatorio donde aprendia su especialidad.
Pérez recordó que permaneció en el recinto mientras transcurría la vista, vio entrar al joven abogado y por debajo de la puerta de la sala escuchó la autodefensa de Fidel con varias compañeras que se tiraron en el piso.
Al concederle también la placa conmemorativa al parque museo Abel Santamaría, su director Armando Carrillo se refirió al valor histórico y patriótico de la institución, visitada a diario por cubanos y foráneos.
La Universidad Médica de Santiago de Cuba instituyó la placa Aniversario 50 en febrero de 2012, en ocasión de conmemorarse medio siglo de la formación de recursos humanos para esta provincia y el territorio oriental.
Desde entonces el centro superior ha titulado más de 22 mil 900 médicos y estomatólogos, nacionales y extranjeros; hoy tiene matriculados 14 mil 081 estudiantes, de los cuales mil 633 son de Bolivia, Angola, Perú y Haití, entre otros países.
sábado, 6 de octubre de 2012
Concluso para sentencia el proceso penal seguido contra el ciudadano español Ángel Francisco Carromero Barrios
Autor :Tomado de Granma Digital
Como fue anunciado en días pasados, en horas de la mañana del día de ayer, 5 de octubre del 2012, en la ciudad de Bayamo, se realizó el juicio oral y público de la causa número 455 del año en curso de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Granma, seguida por el delito de homicidio en ocasión de conducir un vehículo por la vía pública del que resulta acusado el ciudadano español Ángel Francisco Carromero Barrios.
Durante el acto del juicio oral y público se examinaron abundantes pruebas documentales, testificales y periciales propuestas por la acusación y la defensa.
El acusado Carromero Barrios y su abogada contaron con todas las garantías previstas en la Ley de Procedimiento Penal y expusieron los elementos que estimaron oportunos.
El desarrollo del juicio fue presenciado por el Cónsul General de la embajada de España en Cuba, y por periodistas de los medios nacionales y extranjeros.
Al concluir el acto judicial, el tribunal declaró el proceso concluso para sentencia y anunció que pronunciará su decisión en los próximos días.
Como fue anunciado en días pasados, en horas de la mañana del día de ayer, 5 de octubre del 2012, en la ciudad de Bayamo, se realizó el juicio oral y público de la causa número 455 del año en curso de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Granma, seguida por el delito de homicidio en ocasión de conducir un vehículo por la vía pública del que resulta acusado el ciudadano español Ángel Francisco Carromero Barrios.
Durante el acto del juicio oral y público se examinaron abundantes pruebas documentales, testificales y periciales propuestas por la acusación y la defensa.
El acusado Carromero Barrios y su abogada contaron con todas las garantías previstas en la Ley de Procedimiento Penal y expusieron los elementos que estimaron oportunos.
El desarrollo del juicio fue presenciado por el Cónsul General de la embajada de España en Cuba, y por periodistas de los medios nacionales y extranjeros.
Al concluir el acto judicial, el tribunal declaró el proceso concluso para sentencia y anunció que pronunciará su decisión en los próximos días.
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