Por Margarita Piedra Cesar
Santiago de Cuba, 16 oct.— Como si la justicia estuviese atada y presa, el 16 de octubre de 1953, en el reducido local de la salita de enfermeras del hospital civil de Santiago de Cuba, el principal acusado de la causa 37 por los hechos del Moncada, Doctor Fidel Castro Ruz, pronunciaba su alegato de defensa.
Aquella no fue una vista pública y la presencia de la prensa fue casi nula. En su mayor parte el auditorio estaba integrado por soldados y oficiales del ejército, de lo cual se alegró el acusado, para que estos pudieran conocer la verdadera realidad de su país y del gobierno que defendían.
En su alegato, Fidel denunció primeramente los crímenes contra los jóvenes asaltantes, los cuales en su mayoría fueron asesinados después de los combates en Santiago de Cuba y Bayamo, manchando así de sangre el uniforme y el honor de los militares.
Después, el líder del movimiento expuso en detalles la situación económica y social del país por las cuales la Juventud del Centenario (como se le llamó a aquella pléyade de jóvenes) acudió a las armas, tras agotar las vías legales para un cambio en la nación y más, cuando el poder había sido usurpado por un dictador el 10 de marzo de 1952, mediante un golpe de estado.
Fidel expuso uno a uno los diferentes puntos que constituían el Programa del Moncada, entre ellos, los problemas de la tierra y la Reforma Agraria, del desempleo y el analfabetismo, así como los de la vivienda, la salud y la educación, los que se pondrían en práctica de salir triunfante el movimiento.
Durante varias horas en aquella salita del hospital Saturnino Lora, hoy convertido en el Parque Museo Abel Santamaría, no se escuchó más que la voz de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador ante los propios ojos y narices de los esbirros, que no pudieron callarlo.
Concluida su autodefensa, el Doctor Fidel Castro Ruz pronunció su propia sentencia: ¡La Historia me Absolverá! Pero la justicia lo sentenció a él y a sus compañeros en el asalto a 15 años de prisión, como si la verdadera justicia y los ejemplos pudieran encerrarse tras los barrotes de la cárcel.
La justicia pudo equivocarse entonces, pero La historia no. Sesenta y seis años después, aún parecen resonar en la salita de enfermeras del hospital civil Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, las últimas palabras de Fidel: ¡La Historia me Absolverá! Tenía razón.
Plaza de la revolución
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miércoles, 16 de octubre de 2019
viernes, 16 de octubre de 2015
Recordarán hoy alegato de Fidel La Historia me Absolverá
Por Marlene Montoya
Santiago de Cuba, 16 oct.— La autodefensa del revolucionario Fidel Castro Ruz hace hoy 62 años, en el juicio por el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, será recordada en esta ciudad, en un acto en el Tribunal Provincial Popular.
Santiago de Cuba, 16 oct.— La autodefensa del revolucionario Fidel Castro Ruz hace hoy 62 años, en el juicio por el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, será recordada en esta ciudad, en un acto en el Tribunal Provincial Popular.
Conocido el alegato como La Historia me Absolverá, el joven abogado se convirtió de acusado en acusador al denunciar los crímenes cometidos con los asaltantes apresados.
Además, detalló los principales problemas sociales y económicos que azotaban al país vinculados a la tierra, la vivienda, la industria, el empleo, la educación y la salud.
El edificio del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba, antiguo Palacio de Justicia, Monumento Nacional, atesora valores históricos en esta urbe oriental.
Insertado en el Área Monumental 26 de Julio, fue uno de los sitios escogidos en la acción armada que protagonizó la Generación del Centenario en 1953, en la estrategia de dominar el flanco derecho de la fortaleza militar de la dictadura por su altura.
Pocos meses después -el lunes 21 de septiembre- comenzó en la Sala del Pleno de la Audiencia, como se llamaba entonces el órgano judicial a esa instancia, el juicio a los participantes en ese trascendental suceso.
Documentos históricos allí resguardados atestiguan la celebración en ese lugar de 11 sesiones, ya que la número 12 se desarrolló el 16 de octubre en el Hospital Civil Saturnino Lora, donde Fidel Castro hizo su autodefensa.
Ese alegato es considerado uno de los textos más importantes de la historia latinoamericana.
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