Plaza de la revolución

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martes, 17 de octubre de 2017

Recuerdan en Santiago de Cuba 64 Aniversario de La Historia me absolverá

Por Kenia Tabares Robles/Foto José Vladimir Pérez

Santiago de Cuba, 16 oct.— Orgullosos de contribuir a poner la justica tan altas como las palmas, tal y como lo soñó nuestro Héroe Nacional José Martí, y siendo consecuentes con el principio de justicia social, jueces y trabajadores del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba, recordaron el 64 Aniversario del histórico alegato de autodefensa “La Historia me Absolverá”, pronunciado por Fidel.
Justamente en el Salón del Pleno, donde años atrás se efectuara la vista de la Causa 37, se desarrolló la ceremonia solemne de investidura de cinco jueces profesionales suplentes.

Ante el Consejo de Gobierno del Tribunal, representantes de las instituciones jurídicas, y autoridades del Partido y el Gobierno, juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución Socialista y las legislaciones vigentes.

Los licenciados firmaron el Código de Ética, recibieron la toga como símbolo de honestidad, y se comprometieron a asumir sus cargos con austeridad, probidad y seriedad.

En el acto cinco legistas recibieron el Diploma en Administración de Justicia. Otro momento de simbolismo para Santiago de Cuba, en un sitio que tiene las huellas de Fidel

lunes, 16 de octubre de 2017

La Historia me Absolverá, sentencia cumplida

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 16 oct.— El 16 de octubre de 1953 era viernes y en Santiago de Cuba la temperatura era más bien fresca, como es habitual en el otoño cubano en esta parte de la isla. Sin embargo, en la pequeña salita de enfermeras del hospital civil" Saturnino Lora", el calor era intenso dado el número de personas que se aglomeraban para asistir a la vista final de la Causa 37 por lo sucesos del Moncada, considerado, a juicio de los magistrados, el juicio más trascendental de la historia republicana.

Los asistentes a esta vista eran selectos, escogidos por el propio regimen dictatorial: dos o tres periodistas locales, algunos abogados y funcionarios del gobierno y más de un centenar de soldados armados hasta los dientes, como si estuvieran custodiando a una justicia presa y maniatada.

Tras los rituales de cualquier juicio, lectura de cargos e informe de la fiscalía, se le concedió la palabra al doctor Fidel Castro, principal encausado del proceso y que en su calidad de abogado asumiría su propia defensa, contando sólo para ello con un pequeño código civil, que le facilitó un colega presente. Entonces en la pequeña salita se escuchó su voz tronante: "Señores magistrados, ... y el silencio se hizo absoluto"

En primer lugar, el acusado devenido en defensor, denunció los crímenes cometidos por la dictadura contra sus compañeros y después expuso el Programa que llevó a los jóvenes de la Generación del Centenario al Moncada, el 26 de Julio de 1953: los campesinos sin tierras, los maestros sin escuelas, los enfermos sin médicos, los obreros explotados, los desempleados sin trabajo, los analfabetos sin enseñanzas, en fín, un pueblo sin esperanzas.

Toda la mañana de aquel 16 de octubre de 1953 en la pequeña salita del hospital civil no se escuchó más que una voz que habló de tierra, pan, justicia, empleo, dignidad humana, y muchas otras cosas de las que carecían los cubanos, casi desde los mismos momentos en que fue colonizada la isla por los españoles. Fueron derechos reclamados, no mendingados que nadie se atrevió a callar, ni nadie pudo impedir que después el pueblo lo conociera, aunque aquel acusado estaba convencido de que lo iban a encerrar tras una reja durante muchos años.

Al final de su alegato ante el Tribunal de Urgencias de Santiago de Cuba, el acusado-defensor Doctor Fidel Castro señaló: "Se que la cárcel será dura como no lo ha sido para nadie (...) pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserble que arrancó la vida a más de 70 hermanos míos". Y sentenciaba: "Condenadme, no importa, la Historia me Absolverá"

Después de aquellas valientes palabras, más bien denuncias, el acusado Fidel Castro escuchó la sentencia que le imponía el tribunal, por haber intentado derrocar a un régimen que con su golpe de estado había violado la Constitución de la República y por tanto era ilegal: la pena fue de 15 años de privación de libertad.

Sesenta y cuatro años después de aquel 16 de octubre, los cubanos recordamos que esa sentencia del tribunal contra Fidel no impidió que lo pronosticado por él se cumpliera y la historia no solo lo absolvió, sino que lo colocó en el más alto pedestal a que puede aspirar un ser humano: el corazón de su pueblo, que desde entonces lo acompaña en todas las batallas por la gloria de la Patria.

viernes, 16 de octubre de 2015

Recordarán hoy alegato de Fidel La Historia me Absolverá


Por Marlene Montoya

Santiago de Cuba, 16 oct.— La autodefensa del revolucionario Fidel Castro Ruz hace hoy 62 años, en el juicio por el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, será recordada en esta ciudad, en un acto en el Tribunal Provincial Popular.
 
Conocido el alegato como La Historia me Absolverá, el joven abogado se convirtió de acusado en acusador al denunciar los crímenes cometidos con los asaltantes apresados.
  
Además, detalló los principales problemas sociales y económicos que azotaban al país vinculados a la tierra, la vivienda, la industria, el empleo, la educación y la salud.
 
El edificio del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba, antiguo Palacio de Justicia, Monumento Nacional, atesora valores históricos en esta urbe oriental.
 
Insertado en el Área Monumental 26 de Julio, fue uno de los sitios escogidos en la acción armada que protagonizó la Generación del Centenario en 1953, en la estrategia de dominar el flanco derecho de la fortaleza militar de la dictadura por su altura.
 
Pocos meses después -el lunes 21 de septiembre- comenzó en la Sala del Pleno de la Audiencia, como se llamaba entonces el órgano judicial a esa instancia, el juicio a los participantes en ese trascendental suceso.
 
Documentos históricos allí resguardados atestiguan la celebración en ese lugar de 11 sesiones, ya que la número 12 se desarrolló el 16 de octubre en el Hospital Civil Saturnino Lora, donde Fidel Castro hizo su autodefensa.
 
Ese alegato es considerado uno de los textos más importantes de la historia latinoamericana.