Por Aída Quintero Dip
Santiago de Cuba, 29 nov.— Mientras en la ciudad de Santiago de Cuba se vivía la osadía de sus jóvenes en combate y la población prestaba apoyo a los protagonistas del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, aún el yate Granma se hallaba algo distante de la costa sur de Oriente, debido a la sobrecarga de hombres e implementos, además del mal tiempo que frustró su llegada en la fecha prevista.
Ernesto Guevara de la Serna, quien se había unido en México al grupo de expedicionarios que comandaba Fidel Castro, contó algunos años después que escucharon por la radio la noticia de los motines en la rebelde urbe, al escribir sobre sus vivencias en la lucha de liberación en Cuba en un trabajo titulado Una Revolución que comienza, publicado en O Cruzeiro, el 16 de junio de 1959.
En ocasión de inaugurarse en 1964 un combinado industrial en Santiago de Cuba con el nombre de 30 de Noviembre, el Che pronunció un discurso en el cual recordó la trascendencia de lo ocurrido en la histórica ciudad en similar fecha de 1956 y las causas de que el levantamiento y el desembarco no se produjeran en forma sincronizada.
“Una consigna se hizo llegar a las diferentes organizaciones del 26 de Julio -dijo-, pues nosotros pensábamos llegar el 30 de Noviembre a tierras cubanas. No obstante, toda una serie de factores adversos, inconvenientes del tiempo y de la navegación, nuestra falta de experiencia, dificultades en los motores del pequeño yate Granma, hizo que solo llegáramos el dos de diciembre a la playa de Las Coloradas.
“Sin embargo -agregó-, las organizaciones del Movimiento habían recibido el anuncio de nuestra llegada, y dirigidos por Frank País, y a la cabeza de toda la nación, los combatientes de Santiago escribieron aquella página heroica del 30 de Noviembre, con la cual se pretendía crear un clima en el país que impidiera a las tropas de Batista marchar rápidamente a combatir nuestra columna invasora.”
En sus emotivas palabras de rememoración de la efeméride el Comandante Ernesto Che Guevara también valoró el heroísmo puesto de manifiesto nuevamente por los habitantes de Santiago de Cuba y de la provincia de Oriente en general.
“Esta ciudad se ganó plenamente el reconocimiento de todo el país, Oriente -que tradicionalmente había sido la cabeza de las luchas revolucionarias desde la época de Martí, Maceo y Máximo Gómez, aún antes, desde la época de Carlos Manuel de Céspedes- volvía a ponerse al frente de la lucha contra la dictadura”, enfatizó Che Guevara.
El hecho había calado hondamente en el alma del destacado revolucionario cubano-argentino, quien expresó, además, que la Revolución tenía una gran deuda de gratitud con el heroico pueblo de Santiago de Cuba y mencionó algunos de los planes de desarrollo que había previsto ejecutar el Gobierno Revolucionario, no solo en esa localidad, sino en la zona oriental de Cuba.
Mostrando sus dotes de conductor de la Patria nueva, destacó la importancia de la capacitación de los trabajadores y del pueblo para poder acometer con efectividad la faena cotidiana, así como enfrentar y, por supuesto, vencer los desafíos de una Revolución que comenzaba.
Exhortó especialmente a las jóvenes generaciones de cubanos a incorporarse al estudio para poder llevar adelante las tareas de la Revolución, un empeño hermoso, pero también difícil y que reclamaba el esfuerzo de todos.
Como era habitual en su actuación, aprovechó la oportunidad para dialogar con el pueblo y expresarle consideraciones que aportaran al desarrollo de su formación política. Así subrayó con la vehemencia de su verbo ardiente la defensa de la causa del socialismo, y sobre el derecho de Cuba de edificar una sociedad más justa y enfrentar agresiones o amenazas por los Estados Unidos.
Luego de haberse referido a otros aspectos de carácter internacional, al término de su discurso manifestó que la presencia de Cuba, viva y batallante, constituía un ejemplo que da esperanzas y que emociona a los hombres del mundo entero, que luchan por su liberación.
Gilberto Manzano, quien laboró por muchos años en esa industria, recordaba asiduamente el orgullo del colectivo por ese vínculo tan especial con la figura del Che, con el cual siempre hubo el compromiso de ser eficiente y ejemplo en la productividad, la calidad y el trabajo cotidiano.
Todavía hay otros santiagueros que evocan aquella jornada memorable de su presencia en esa urbe, donde se erigió en su honor desde 1973 el Bosque de los Héroes, primer conjunto escultórico hecho a la memoria de Ernesto Che Guevara y sus compañeros de lucha caídos en Bolivia y donde tradicionalmente el pueblo les rinde homenaje.
El monumento de la autoría de la artista Rita Longa, a propuesta del Comandante de la Revolución Juan Almeida, está formado por 73 lápidas de mármol, en 15 de las cuales aparecen talladas las figuras de los cubanos y latinoamericanos que entregaron la vida en tierras de esa hermana nación.
Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
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viernes, 29 de noviembre de 2019
lunes, 26 de noviembre de 2018
Preámbulo del alzamiento del 30 de noviembre
Por María Elena López Jiménez
Santiago de Cuba, 26 nov.— Aunque ya estaba inmerso en la lucha clandestina fue por el segundo semestre de 1956 cuando Frank País, le expresó al reverendo Agustín González Seisdedos, “Disponga usted de mi puesto, Cuba me necesita”… Ya se cumplieron 62 años.Específicamente fue en agosto de ese año, a tres meses del alzamiento armado de la otrora capital de Oriente, cuando jóvenes santiagueros, se vistieron por primera vez con el uniforme verde olivo y la ciudad protagonizó a toda voz su protesta por el régimen batistiano, en apoyo al próximo desembarco de los expedicionarios del Granma con Fidel al frente de la expedición.
Desde su graduación en 1953, Frank trabajaba como maestro en el colegio el Salvador, adjunto a la segunda iglesia bautista de Santiago de Cuba, ubicado en el reparto Sueño de la ciudad.
Durante tres años, día tras día los vecinos de entonces, lo veían calle I abajo, recorría el centro citadino por la parte vieja, desde su casa ubicada en San Bartolomé, plena barriada de los Hoyos; sereno, rumbo a su misión: enseñar niños del grado cuarto; algunas veces cuando concluía las clases, subía por la escalera interior hasta el salón principal del templo y entonces pasaba horas y horas tocando el piano acompañado por su voz.
Quien transite por las calles I y Tercera del conocido reparto santiaguero, no puede imaginar cuántos recuerdos guarda la antigua escuela, que enhiesta se mantiene ahí y que su biblioteca lleva el nombre del mártir, que un día dirigió la acción de vestir a la ciudad con el traje verde olivo.
La historia de su vida laboral, aunque corta fue muy fecunda: se destacó por el ímpetu con que difundía las ideas de liberad y valores patrios, especialmente el pensamiento y la obra de José Martí, así como su deseo de conseguir una sociedad mejor. Estableció el centro La Flor Martiana y puso en práctica la República Escolar, basada en conceptos de democratización de la escuela y participación de los estudiantes.
Él brindó a los alumnos, el aprendizaje durante sus 22 años de existencia. La pasión por la música inculcada en el hogar; el amor al prójimo como fe insoslayable, la poesía, la pintura y la delicadeza de amar incondicionalmente la espiritualidad y belleza humanas. En 1954 combinaba el trabajo con sus labores revolucionarias: junto a Pepito Tey y otros jóvenes del Oriente cubano crearon Acción Revolucionaria Oriental (ARO) con el fin de organizar la lucha armada contra la tiranía de Batista. En 1955, cuando Fidel Castro, recién amnistiado, y el grupo que había asaltado el Cuartel Moncada formaron el Movimiento 26 de Julio, él solicitó y obtuvo el ingreso de los miembros de la organización al M-26-7. Su paso a la clandestinidad lo realizó con el seudónimo de David.
Inicialmente integró la dirección del M-26-7 en Oriente, y en 1956 fue designado Jefe de Acción y Sabotaje del M-26-7 en todo el país. Ya dedicado enteramente a la lucha revolucionaria.
No había pasado ni medio año de haber dejado su labor de maestro cuando el 9 de marzo de 1957 fue detenido y enjuiciado con los sobrevivientes del Granma y los combatientes del levantamiento del 30 de noviembre, siendo absuelto en mayo, en medio de una gran agitación popular. Desde ese momento fue uno de los principales organizadores del apoyo a la guerrilla de la Sierra Maestra y la extensión de la insurrección a toda la isla, hasta la última jornada del séptimo mes. A pocos días del 31 de julio de 1957, en agosto, circuló por la ciudad, un artículo conmovedor, de la desaparecida Adela Mourlot, compañera del reverendo Seisdedos que profundizaba en la personalidad del Frank maestro, guía de juventudes:
“Era un espíritu selecto, un joven fuera de lo vulgar, tenía ya la madurez de un hombre de 30, y no lo puede negar nadie al contemplar el dolor de toda la ciudad de Santiago y sabemos que también de toda Cuba por los testimonios de condolencia recibidos…”
Alumnos y maestros del entonces colegio, lo describen con mirada soñadora, voz reposada, porte humilde y distinguido, que atraía el cariño de quienes lo trataban… Y como bien afirman, “aquí vive con su ejemplo y lecciones, tanto el maestro como el guerrillero-luchador clandestino, Frank, Salvador, David, Cristian”.
Y Doña Rosario, unos días después de la desaparición física del hijo mayor, de su Frank, recordaba y mantenía el ramo de flores que recibió de él con la dedicatoria, “A la madre más buena del mundo”.
jueves, 10 de mayo de 2018
Juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 10 may.— Un día como hoy 10 de mayo, pero de 1957, hace 61 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, terminaba el juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
En este juicio, que se había iniciado el 22 de abril de 1957 estaban acusadas 226 personas, 82 de las cuales se encontraban presas en la cárcel de Boniato, 73 en libertad provisional y otros 70 estaban declarados en rebeldía. El proceso incluía además, a un grupo de expedicionarios del yate Granma.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo era el joven Frank País García, quien era Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculo debían producirse simultáneamente.
Durante el proceso de la causa 67, que se extendió por 19 días y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los acusados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que si fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el Tribunal de Urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del alzamiento armado en Santiago de Cuba y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueve años de prisión, respectivamente.
Posteriormente, todos los involucrados fueron trasladados a la prisión de Boniato, donde los esperaban familiares y amigos. Los absueltos, más de 50, recogieron sus respectivas pertenencias para marcharse y en el caso de Frank País, fue esperado por la compañera Asela de los Santos en compañía del Reverendo Agustín González, quien trasladó a joven revolucionario en su auto hasta la ciudad, como medida de precaución para evitar que fuese detenido nuevamente.
A los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos no habría más preso, ni tribunales, porque los iban a matar. Y así lo cumplieron, pues muchos de los combatientes del 30 de noviembre, incluido Frank País García fueron perseguidos y asesinados.
Santiago de Cuba, 10 may.— Un día como hoy 10 de mayo, pero de 1957, hace 61 años, en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, terminaba el juicio de la Causa 67 de 1956 por los sucesos del 30 de noviembre y los delitos de atentados a la estabilidad de la República, estragos y desórdenes públicos, según rezaba el acta acusatoria de las autoridades del régimen dictatorial.
En este juicio, que se había iniciado el 22 de abril de 1957 estaban acusadas 226 personas, 82 de las cuales se encontraban presas en la cárcel de Boniato, 73 en libertad provisional y otros 70 estaban declarados en rebeldía. El proceso incluía además, a un grupo de expedicionarios del yate Granma.
Puede decirse que el principal encartado en este juicio lo era el joven Frank País García, quien era Jefe Nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y principal organizador en Santiago de Cuba de las acciones del 30 de noviembre en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, que según cálculo debían producirse simultáneamente.
Durante el proceso de la causa 67, que se extendió por 19 días y a pesar de todas las mentiras acusatorias del régimen, los acusados se declararon inocentes de participar en acción alguna, excepto los expedicionarios del Granma, que si fueron capturados por el ejército en la zona del desembarco.
Fue así que en la vista de sentencia celebrada en la tarde del 10 de mayo de 1957 el Tribunal de Urgencia actuante dictó la absolución de una gran parte de los implicados en los hechos del 30 de noviembre, salvo los expedicionarios del Granma, algunos de los participantes del alzamiento armado en Santiago de Cuba y los que se alzaron en armas en el central Ermita, en Guantánamo, que recibieron penas de uno, seis y nueve años de prisión, respectivamente.
Posteriormente, todos los involucrados fueron trasladados a la prisión de Boniato, donde los esperaban familiares y amigos. Los absueltos, más de 50, recogieron sus respectivas pertenencias para marcharse y en el caso de Frank País, fue esperado por la compañera Asela de los Santos en compañía del Reverendo Agustín González, quien trasladó a joven revolucionario en su auto hasta la ciudad, como medida de precaución para evitar que fuese detenido nuevamente.
A los revolucionarios que salieron en libertad el régimen les advirtió que de caer nuevamente en manos de los cuerpos represivos no habría más preso, ni tribunales, porque los iban a matar. Y así lo cumplieron, pues muchos de los combatientes del 30 de noviembre, incluido Frank País García fueron perseguidos y asesinados.
jueves, 30 de noviembre de 2017
30 de noviembre de 1956, página de hermosa intrepidez
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 30 nov.—"La ciudad amaneció bajo un tiroteo general (…) El ejército revolucionario dominaba las calles (…) La población entera de Santiago, enardecida y aliada a los revolucionarios, cooperó unánimemente con nosotros (…) Era hermoso el espectáculo de un pueblo cooperando con toda valentía en los momentos más difíciles de la lucha"
Santiago de Cuba, 30 nov.—"La ciudad amaneció bajo un tiroteo general (…) El ejército revolucionario dominaba las calles (…) La población entera de Santiago, enardecida y aliada a los revolucionarios, cooperó unánimemente con nosotros (…) Era hermoso el espectáculo de un pueblo cooperando con toda valentía en los momentos más difíciles de la lucha"
Así describió Frank País García lo
ocurrido aquel memorable viernes 30 de noviembre de 1956 en Santiago de
Cuba. Fue como si aquel día otra vez la Diana Mambisa llamara a los
cubanos al combate, como el 10 de octubre de 1868, como el 24 de febrero
de 1895 o como el 26 de Julio de 1953, fechas gloriosas que de sólo
mencionarlas enardecen los corazones de patriotismo y llenan el alma de
los pueblos de esperanzas devolviéndoles la conciencia de sí mimo.
"La libertad no se mendiga, sino que se conquista don el filo del machete", y Santiago de Cuba siguió fielmente ese legado de su más grande hijo Antonio Maceo Grajales, poniendo a prueba una vez más la entereza y valentía de este heroico pueblo para apoyar el desembarco de los expedicionarios del Yate Granma, que debía producirse en esta fecha, según lo acordado entre Fidel y Frank País durante su última entrevista en Méjico, apenas un mes atrás.
No defraudó Santiago de Cuba esa confianza de Fidel quien conocía bien la heroicidad de los santiagueros y cuánto serían capaces de hacer para cumplir el compromiso moral de ser libres o mártires, como lo había prometido el máximo líder de la Revolución al pueblo de Cuba.
Con su extraordinaria inteligencia, capacidad de dirección y mando, Frank País García organizó todo el plan del 30 de Noviembre, quizás demasiado ambicioso, pero no imposible de cumplir por los revolucionarios. Entre las acciones estaban el bombardeo con mortero al Cuartel Moncada para impedir la salida de los soldados, el asalto y toma de las estaciones de las policías nacional y marítima, la toma del aeropuerto Antonio Maceo, la fuga de presos políticos de la cárcel de Boniato, la neutralización armada del Distrito Naval, la ocupación de las principales sede de los servicios públicos y la radio para convocar al pueblo a la insurrección y a la Huelga General Revolucionaria, entre otras acciones.
Factores adversos de última hora impidieron la ejecución total del plan. Sin embargo, más de 200 jóvenes armados se lanzaron a las calles santiagueras esa mañana vistiendo por primera vez el uniforme verde olivo, y lograron tomarla durante varias horas, al extremo que el entonces Jefe del Regimiento del Moncada, General Martín Díaz Tamayo, cursó un mensaje urgente al Estado Mayor General del Ejército en La Habana, de que los revolucionarios tenían la ciudad en su poder y solicitó refuerzos para combatirlos.
Así de grande fue la historia de ese día. No quiso el azar que como se esperaba, el Yate Granma llegara en esa fecha a la costa sur oriental cubana. El alzamiento de la ciudad no pudo ser sostenido y Frank País ordenó a los combatientes la retirada, que de ningún modo constituyó una derrota, sino más bien fue una victoria moral de las fuerzas revolucionarias y del pueblo que le apoyó, aunque hubo que lamentar la muerte de los bravos combatientes Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada, devenidos en Héroes de la jornada.
Desde entonces hasta nuestros días han transcurrido 61 años. La Revolución por la que se fue al combate aquel 30 de Noviembre de 1956 es hoy vigorosa y fuerte como un roble, cuya semilla se plantó ese glorioso día en el corazón de la Patria donde estará por siempre indestructible, como lo será el recuerdo de aquella épica jornada en la que Santiago y los santiagueros encabezados por Frank País García la convirtieron en una página de hermosa intrepidez que se inscribió en la historia con letras de oro.
"La libertad no se mendiga, sino que se conquista don el filo del machete", y Santiago de Cuba siguió fielmente ese legado de su más grande hijo Antonio Maceo Grajales, poniendo a prueba una vez más la entereza y valentía de este heroico pueblo para apoyar el desembarco de los expedicionarios del Yate Granma, que debía producirse en esta fecha, según lo acordado entre Fidel y Frank País durante su última entrevista en Méjico, apenas un mes atrás.
No defraudó Santiago de Cuba esa confianza de Fidel quien conocía bien la heroicidad de los santiagueros y cuánto serían capaces de hacer para cumplir el compromiso moral de ser libres o mártires, como lo había prometido el máximo líder de la Revolución al pueblo de Cuba.
Con su extraordinaria inteligencia, capacidad de dirección y mando, Frank País García organizó todo el plan del 30 de Noviembre, quizás demasiado ambicioso, pero no imposible de cumplir por los revolucionarios. Entre las acciones estaban el bombardeo con mortero al Cuartel Moncada para impedir la salida de los soldados, el asalto y toma de las estaciones de las policías nacional y marítima, la toma del aeropuerto Antonio Maceo, la fuga de presos políticos de la cárcel de Boniato, la neutralización armada del Distrito Naval, la ocupación de las principales sede de los servicios públicos y la radio para convocar al pueblo a la insurrección y a la Huelga General Revolucionaria, entre otras acciones.
Factores adversos de última hora impidieron la ejecución total del plan. Sin embargo, más de 200 jóvenes armados se lanzaron a las calles santiagueras esa mañana vistiendo por primera vez el uniforme verde olivo, y lograron tomarla durante varias horas, al extremo que el entonces Jefe del Regimiento del Moncada, General Martín Díaz Tamayo, cursó un mensaje urgente al Estado Mayor General del Ejército en La Habana, de que los revolucionarios tenían la ciudad en su poder y solicitó refuerzos para combatirlos.
Así de grande fue la historia de ese día. No quiso el azar que como se esperaba, el Yate Granma llegara en esa fecha a la costa sur oriental cubana. El alzamiento de la ciudad no pudo ser sostenido y Frank País ordenó a los combatientes la retirada, que de ningún modo constituyó una derrota, sino más bien fue una victoria moral de las fuerzas revolucionarias y del pueblo que le apoyó, aunque hubo que lamentar la muerte de los bravos combatientes Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada, devenidos en Héroes de la jornada.
Desde entonces hasta nuestros días han transcurrido 61 años. La Revolución por la que se fue al combate aquel 30 de Noviembre de 1956 es hoy vigorosa y fuerte como un roble, cuya semilla se plantó ese glorioso día en el corazón de la Patria donde estará por siempre indestructible, como lo será el recuerdo de aquella épica jornada en la que Santiago y los santiagueros encabezados por Frank País García la convirtieron en una página de hermosa intrepidez que se inscribió en la historia con letras de oro.
sábado, 4 de noviembre de 2017
Entrega CTC reconocimiento a la Conformadora 30 de Noviembre
Texto y Foto Esperanza Castellanos Cabrejas
Santiago de Cuba, 4 nov.— La placa conmemorativa “Che nuestro” le fue otorgada a la Conformadora 30 de Noviembre, por miembros de la Central de Trabajadores y del Sindicato de Trabajadores de las Industrias, en el marco de la jornada de la ANIR, dedicada a Ernesto Guevara, Presidente de Honor de este importante movimiento innovador.
A propuesta del Sindicato Nacional de los Trabajadores de las Industrias, la placa, instituida por vez primera, es un reconocimiento a los importantes resultados obtenidos por esta unidad durante el último año.
En la entrega de la placa “Che nuestro”, estuvieron presentes miembros del secretariado y funcionarios del comité nacional y provincial de la Central de Trabajadores de Cuba, quienes insistieron en la importancia del fortalecimiento del personal calificado para incrementar la producción .
El próximo 30 de noviembre la conformadora de tornillos, clavos y piezas estará celebrando su aniversario 53 de creada
Santiago de Cuba, 4 nov.— La placa conmemorativa “Che nuestro” le fue otorgada a la Conformadora 30 de Noviembre, por miembros de la Central de Trabajadores y del Sindicato de Trabajadores de las Industrias, en el marco de la jornada de la ANIR, dedicada a Ernesto Guevara, Presidente de Honor de este importante movimiento innovador.
A propuesta del Sindicato Nacional de los Trabajadores de las Industrias, la placa, instituida por vez primera, es un reconocimiento a los importantes resultados obtenidos por esta unidad durante el último año.
En la entrega de la placa “Che nuestro”, estuvieron presentes miembros del secretariado y funcionarios del comité nacional y provincial de la Central de Trabajadores de Cuba, quienes insistieron en la importancia del fortalecimiento del personal calificado para incrementar la producción .
El próximo 30 de noviembre la conformadora de tornillos, clavos y piezas estará celebrando su aniversario 53 de creada
lunes, 1 de diciembre de 2014
Empresa Conformadora “30 de Noviembre”, cinco décadas a favor de la economía
El 30 de noviembre es una fecha que
marca importantes acontecimientos históricos en Santiago de Cuba. Uno de
ellos es la fundación de la Empresa Conformadora “30 de Noviembre”, por
el Comandante Ernesto Che Guevara, este día de 1964. Desde entonces su
colectivo hace honor al Guerrillero Heroico con el cumplimiento de sus
planes productivos y entrega total al trabajo.
El intenso ruido de las máquinas
conformadoras de metales se repite una y otra vez en las diferentes
unidades productivas de esta empresa con nombre comercial PROFIX,
perteneciente al Grupo Industrial de la Siderurgia, ACINOX, del
Ministerio de Industrias de Cuba.
Es la fabricación de tornillos, grampas de techo, clavos, puntillas y cubiertos de mesa, remaches, grampas de techo, de antena, espárragos, bisagras, por un colectivo que día a día desafía el andar de un equipamiento con más de 45 años de explotación, sostenidos por el empeño de hacer honor a su fundador, el Comandante Ernesto Che Guevara.
Así lo confirman los trabajadores Luis Santana Izquierdo, ajustador-reparador A de máquina conformadora de metales y Jorge Hong Ramos, contador B, quienes con más de 30 años en la fábrica, afirman sentirse orgullosos y satisfechos de trabajar en una fábrica como esta y la posibilidad de desarrollarse como ser humano y sentirse realizados en cada una de sus labores.
Su proceso productivo está avalado por el perfeccionamiento, la implementación del Sistema de Dirección y Gestión empresarial desde el año 2010 y la certificación de su Sistema de Gestión de la Calidad con la Norma NC- ISO 9001 del 2012.
En estas cinco décadas el colectivo de la Empresa Conformadora “30 de Noviembre” ha diversificado sus producciones en función del cumplimiento de sus planes y la contribución al desarrollo del territorio.
Es el caso de los cubiertos de mesa, las pizarras eléctricas y más recientemente la construcción de una máquina de tejas para techos de viviendas y la producción de módulos de ventanas.
La organización posee además dos productos certificados: el producto clavo obtuvo la marca de conformidad con la NC-473 del 2006 y el cubierto de mesa obtuvo la marca de conformidad NC-731 del 2009.
Para esta celebración exhiben importantes resultados económicos con el cumplimiento de lo previsto para el año. El Ingeniero Elvis Riverí Alvarez, Director General de Empresa Conformadora “30 de Noviembre”, refiere que: “En este año, de un plan de más de cuatro millones de pesos alcanzamos un promedio de cinco millones de pesos en valores y el cumplimiento de las producciones físicas de tornillos, tuercas y arandelas, cubiertos de mesa, pizarras eléctricas y grampas de techos, a las que se sumarán el próximo año las producciones de puntillas que ha estado paralizada”.
Para el 2015, cumpleaños 500 de la Villa de Santiago de Cuba, su colectivo se empeña desde ahora por el aporte en la producción de pizarras eléctricas, en diferentes obras sociales y del casco histórico de la ciudad.
La Empresa Conformadora “30 de Noviembre” de esta sur oriental provincia está al sureste de la ciudad de Santiago de Cuba, en el kilómetro 2 ½ de la carretera de la Refinería de Petróleo “Hermanos Díaz y está aproximadamente a 3 Km del puerto Guillermón Moncada en la bahía de Santiago de Cuba, y cercana al Aeropuerto Internacional “Antonio Maceo” y a la Terminal Ferroviaria General de División “Zenén Casas Regueiro” situación que posibilita rapidez en la recepción y en los envíos de sus producciones.
Es la fabricación de tornillos, grampas de techo, clavos, puntillas y cubiertos de mesa, remaches, grampas de techo, de antena, espárragos, bisagras, por un colectivo que día a día desafía el andar de un equipamiento con más de 45 años de explotación, sostenidos por el empeño de hacer honor a su fundador, el Comandante Ernesto Che Guevara.
Así lo confirman los trabajadores Luis Santana Izquierdo, ajustador-reparador A de máquina conformadora de metales y Jorge Hong Ramos, contador B, quienes con más de 30 años en la fábrica, afirman sentirse orgullosos y satisfechos de trabajar en una fábrica como esta y la posibilidad de desarrollarse como ser humano y sentirse realizados en cada una de sus labores.
Su proceso productivo está avalado por el perfeccionamiento, la implementación del Sistema de Dirección y Gestión empresarial desde el año 2010 y la certificación de su Sistema de Gestión de la Calidad con la Norma NC- ISO 9001 del 2012.
En estas cinco décadas el colectivo de la Empresa Conformadora “30 de Noviembre” ha diversificado sus producciones en función del cumplimiento de sus planes y la contribución al desarrollo del territorio.
Es el caso de los cubiertos de mesa, las pizarras eléctricas y más recientemente la construcción de una máquina de tejas para techos de viviendas y la producción de módulos de ventanas.
La organización posee además dos productos certificados: el producto clavo obtuvo la marca de conformidad con la NC-473 del 2006 y el cubierto de mesa obtuvo la marca de conformidad NC-731 del 2009.
Para esta celebración exhiben importantes resultados económicos con el cumplimiento de lo previsto para el año. El Ingeniero Elvis Riverí Alvarez, Director General de Empresa Conformadora “30 de Noviembre”, refiere que: “En este año, de un plan de más de cuatro millones de pesos alcanzamos un promedio de cinco millones de pesos en valores y el cumplimiento de las producciones físicas de tornillos, tuercas y arandelas, cubiertos de mesa, pizarras eléctricas y grampas de techos, a las que se sumarán el próximo año las producciones de puntillas que ha estado paralizada”.
Para el 2015, cumpleaños 500 de la Villa de Santiago de Cuba, su colectivo se empeña desde ahora por el aporte en la producción de pizarras eléctricas, en diferentes obras sociales y del casco histórico de la ciudad.
La Empresa Conformadora “30 de Noviembre” de esta sur oriental provincia está al sureste de la ciudad de Santiago de Cuba, en el kilómetro 2 ½ de la carretera de la Refinería de Petróleo “Hermanos Díaz y está aproximadamente a 3 Km del puerto Guillermón Moncada en la bahía de Santiago de Cuba, y cercana al Aeropuerto Internacional “Antonio Maceo” y a la Terminal Ferroviaria General de División “Zenén Casas Regueiro” situación que posibilita rapidez en la recepción y en los envíos de sus producciones.
martes, 25 de noviembre de 2014
Fidel vuelve al cuartel Moncada
El Comandante en Jefe Fidel Castro, vuelve al cuartel
Moncada. No para asaltar el otrora bastión militar que abrió el camino
hacia la libertad definitiva de Cuba.
Esta vez viene desde documentales e
instantáneas que recogen su quehacer, visto desde la óptica de quien lo
acompañara durante más de dos décadas: el realizador cubano Roberto
Chile.
La fecha escogida para abrir la muestra Fidel es Fidel, que fuera presentada con éxito en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, es simbólica: la mañana del 30 de noviembre.
En esa ocasión, pero de 1956, combatientes del Movimiento 26 de Julio, dirigidos por Frank País García, protagonizaron el levantamiento de Santiago de Cuba.
La heroica ciudad acogerá al legendario Comandante desde su siempre traje de campaña, “sin ningún atributo, salvo una furtiva estrella”, como escribe en el catálogo de la muestra el Historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler.
“En esta exposición fotográfica, escribe Leal, Chile demuestra su gran sensibilidad y maestría para captar el instante preciso con el lente”, que se traduce en esa capacidad de “ver más allá, actuar rápido, tener la certeza mínima del minuto en que se deben tomar las decisiones, vibrantes luego en los fragmentos de papel legados por el artista”.
El Museo 26 de Julio, ubicado en el propio Moncada, será el sitio en el cual se presentará la propuesta. Allí se expondrán audiovisuales y fotografías tomadas por Chile en la última década las cuales detienen en el tiempo el símbolo épico de un hombre, ícono de quienes luchan toda la vida.
La escultura en bronce inspirada en una de las imágenes más emblemáticas del conjunto, y dos piezas intervenidas por el artista cubano Ernesto Rancaño, le añadirán un componente de lirismo a la exposición, la cual permanecerá abierta al público en ese histórico museo hasta el próximo año, cuando se cumplirá el aniversario 500 de la fundación de la heroica urbe.
En las imágenes, asegura Leal, “aparecen sus manos: por cierto, delgadas y suaves para quienes hemos tenido el privilegio de estrecharlas. Ya no tienen la dureza que deja el contacto del acero de las armas. Sin abandonarlas, escogió una más poderosa, la pluma, pues ya con las primeras había alcanzado su supremo objetivo”.
El artista ha sabido forjar la imagen singular, siempre digna y luminosa, de Cuba. Sus retratos, conforman un universo de fe y espiritualidad perceptibles para aquellos que, como él, son capaces de amar.
Fidel es Fidel representa como el retorno a sus raíces del líder histórico de la Revolución Cubana. Es rencuentro que enaltece fibras, pues más allá de lo artístico o poético de las imágenes, están las certezas del hombre siempre acompañante de su pueblo bajo cualquier circunstancia.
lunes, 17 de noviembre de 2014
El manzanillero que contribuyó a levantar en armas a Santiago de Cuba
Era el 27 de noviembre de 1956 cuando el cartero tocó
a la puerta de un joven maestro en Santiago de Cuba. En su domicilio de
San Fermín, número 358, Arturo Duque de Estrada firmaba el recibo de un
telegrama procedente de México, cuyo único texto rezaba “Obra Pedida
Agotada”. La ración en clave desataría en esta ciudad uno de los
momentos más trascendentales de su historia; el levantamiento armado del
30 de noviembre de 1956.
Duque de Estrada fue el encargado de
notificar esta buena nueva a Frank País, Jefe de Acción y Sabotaje del
Movimiento 26 de Julio. Se trataba de una codificación cuyo sentido
verdadero era anunciar la salida del yate Granma desde Tuxpan y su
travesía por el mar Caribe rumbo a las costas cubanas. Se puso en marcha
entonces un entramado plan para apoyar el desembarco de los 82
expedicionarios del Granma que venían a la lucha armada en Cuba contra
el régimen de turno liderado por el tirano Fulgencio Batista. Fueron
horas de gloria y de arrojo para los jóvenes que intentarían tomar la
estación de policía ubicada en la Loma del Intendente y la Policía
Marítima. Si bien es por esta acción que trascendió la persona de Duque
De Estrada la ficha revolucionaria del joven maestro es mucho más
abultada.
Nacido en la ciudad de Manzanillo el 19 de agosto de 1928 Duque de Estrada proviene del seno de una familia humilde. Radicado en Santiago de Cuba posteriormente creció al calor de esta ciudad que le acogió como un hijo más. Fue aquí donde le abrazó la lucha revolucionaria siendo muy allegado a Frank País quien vio en Duque una persona de extrema confianza y con quien tejió una entrañable amistad. El manzanillero formó parte del equipo que organizó el levantamiento armado de Santiago de Cuba del 30 de noviembre confeccionando los planos de las estaciones policiales objetivos de las acciones. Fue su casa enclave neurálgico de las acciones desde donde salieron los planes del alzamiento.
Luego del triunfo revolucionario del Primero de enero la impronta de Duque de Estrada quedó por su dedicación a la preservación del patrimonio citadino y su entrega al proceso socialista que emergía en Cuba.
Aunque del acervo histórico de las nuevas generaciones pudiera escapar este nombre tan conocido en la epopeya del 30 de noviembre la ciudad quedó marcada por el accionar de Arturo Duque de Estrada, desde su contribución en las horas más tensas y aciagas hasta el desarrollo social que vivió Santiago de Cuba luego del Primero de enero de 1959.
Nacido en la ciudad de Manzanillo el 19 de agosto de 1928 Duque de Estrada proviene del seno de una familia humilde. Radicado en Santiago de Cuba posteriormente creció al calor de esta ciudad que le acogió como un hijo más. Fue aquí donde le abrazó la lucha revolucionaria siendo muy allegado a Frank País quien vio en Duque una persona de extrema confianza y con quien tejió una entrañable amistad. El manzanillero formó parte del equipo que organizó el levantamiento armado de Santiago de Cuba del 30 de noviembre confeccionando los planos de las estaciones policiales objetivos de las acciones. Fue su casa enclave neurálgico de las acciones desde donde salieron los planes del alzamiento.
Luego del triunfo revolucionario del Primero de enero la impronta de Duque de Estrada quedó por su dedicación a la preservación del patrimonio citadino y su entrega al proceso socialista que emergía en Cuba.
Aunque del acervo histórico de las nuevas generaciones pudiera escapar este nombre tan conocido en la epopeya del 30 de noviembre la ciudad quedó marcada por el accionar de Arturo Duque de Estrada, desde su contribución en las horas más tensas y aciagas hasta el desarrollo social que vivió Santiago de Cuba luego del Primero de enero de 1959.
martes, 26 de noviembre de 2013
Sesionará evento científico sobre la lucha clandestina
Por Marlene Montoya Maza/AIN
Santiago de Cuba, 26 nov.— Alrededor de 40 trabajos se presentarán hoy en el Primer Taller Científico Visión Múltiple de la Lucha Clandestina, que sesionará en esta ciudad para profundizar en esa etapa revolucionaria y sus principales protagonistas.
Tendrá un destaque especial Frank País García, quien fuera máximo guía y organizador, de la lucha clandestina, y otros ex-combatientes y familias con una presencia en esa página de la historia de Cuba.
Serán tratados, además, temas como el Movimiento 26 de Julio: hechos y misiones, la propaganda, otras organizaciones revolucionarias y su papel en la lucha clandestina y la huelga del nueve de abril de 1958 y sus diferentes escenarios en el país.
El evento profundizará en la familia País García, como paradigma de formación ética, Frank en su condición de estudiante y dirigente en la Escuela Normal para Maestros de Oriente, su labor de educador, formación religiosa y su faceta de dirigente revolucionario.
Especial énfasis tendrá el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, organizado por el joven santiaguero.
Esa acción tuvo como propósito desviar la atención de las fuerzas de la dictadura batistiana para apoyar el desembarco de los expedicionarios del Yate Granma.
Participarán en el taller historiadores, investigadores, combatientes y estudiantes de la Universidad Pedagógica de esta urbe oriental que lleva el nombre del Jefe de Acción y abotaje del Movimiento 26 de Julio.
Santiago de Cuba, 26 nov.— Alrededor de 40 trabajos se presentarán hoy en el Primer Taller Científico Visión Múltiple de la Lucha Clandestina, que sesionará en esta ciudad para profundizar en esa etapa revolucionaria y sus principales protagonistas.
Tendrá un destaque especial Frank País García, quien fuera máximo guía y organizador, de la lucha clandestina, y otros ex-combatientes y familias con una presencia en esa página de la historia de Cuba.
Serán tratados, además, temas como el Movimiento 26 de Julio: hechos y misiones, la propaganda, otras organizaciones revolucionarias y su papel en la lucha clandestina y la huelga del nueve de abril de 1958 y sus diferentes escenarios en el país.
El evento profundizará en la familia País García, como paradigma de formación ética, Frank en su condición de estudiante y dirigente en la Escuela Normal para Maestros de Oriente, su labor de educador, formación religiosa y su faceta de dirigente revolucionario.
Especial énfasis tendrá el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, organizado por el joven santiaguero.
Esa acción tuvo como propósito desviar la atención de las fuerzas de la dictadura batistiana para apoyar el desembarco de los expedicionarios del Yate Granma.
Participarán en el taller historiadores, investigadores, combatientes y estudiantes de la Universidad Pedagógica de esta urbe oriental que lleva el nombre del Jefe de Acción y abotaje del Movimiento 26 de Julio.
jueves, 29 de noviembre de 2012
De cuando Santiago de Cuba se vistió de verde olivo
Autor : Isabel Zaldívar Diéguez
El 30 de noviembre se conmemora el aniversario 56 del levantamiento armado de esta ciudad, organizado por Frank País García, donde ofrendaron sus vidas Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada.
Fue el viernes 30 de noviembre de 1956 cuando Santiago despertó diferente. Cientos de jóvenes dirigidos por Frank País García, Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, apoyarían el desembarco del Granma, previsto para ese día. La complicidad entre los noveles combatientes y la urbe toda ponían al día el brazalete rojinegro. La operación fue cuidadosamente preparada.
Uno de los combatientes de aquel levantamiento, Carlos Sarabia, reveló que presentía que estaban próximos a librar una acción de grandes dimensiones.
Rosa Isabel Infante Moya, también combatiente de la acción, ya conocía a Frank País. Ambos fueron maestros de la misma escuela. Fue así como el joven, conocedor de que Isabel era buena dibujante, se le acercó en una ocasión y le solicitó que diseñara un uniforme con refuerzos en los codos y las rodillas, y que tuviera en el pantalón bolsillos grandes donde cupieran varias cosas. Así lo hizo, y el 30 de noviembre los soldados revolucionarios estrenaron el uniforme verde olivo diseñado por ella, con el brazalete rojinegro del 26 de julio.
A la hora y media de duro combate fue ordenada la retirada de las fuerzas revolucionarias. Sin embargo, éste no fue un enfrentamiento más a la dictadura. La envergadura de la operación planificada y dirigida por Frank País estremeció los cimientos del régimen y prendió en Santiago de Cuba la llama de rebeldía.
El mismo Frank describió lo sucedido en el periódico Revolución, órgano del movimiento insurreccional: "armas de todos los calibres vomitaban fuego y metralla. Alarmas y sirenazos de los bomberos, del cuartel Moncada, de la Marina. Ruidos de aviones volando a baja altura. Incendios en toda la ciudad. El ejército revolucionario dominaba las calles y el ejército de Batista pretendiendo arrebatarle ese dominio. Los gritos de nuestros compañeros, secundados por el pueblo, y mil indescriptibles sucesos y emociones distintas...".
De ahí que años más tarde, Armando Hart, combatiente también, declarara que, el 30 de noviembre significa el papel de las ciudades en la lucha insurreccional.
Las inclemencias del tiempo y el exceso de carga hicieron que el yate Granma arribara dos días después de la fecha prevista.
En el camino quedaba la sangre joven de Pepito Tey, Otto Parellada y Tony Alomá. A la hora y media de duro combate fue ordenada la retirada de las fuerzas revolucionarias.
El levantamiento no cumplió su objetivo principal, al no coincidir con el desembarco por dificultades presentadas por el yate en su travesía, pero estremeció al régimen y sembró la esperanza.
Ese asalto de Santiago de Cuba al amanecer del viernes 30 de noviembre de 1956 es un gesto, es ardor de una ciudad que se vistió de verde olivo. Y justo hoy a 56 años, el calendario coincide con un viernes y con generaciones de jóvenes que aman y trabajan por idénticos objetivos en defensa de la patria.
El 30 de noviembre se conmemora el aniversario 56 del levantamiento armado de esta ciudad, organizado por Frank País García, donde ofrendaron sus vidas Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada.
Fue el viernes 30 de noviembre de 1956 cuando Santiago despertó diferente. Cientos de jóvenes dirigidos por Frank País García, Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, apoyarían el desembarco del Granma, previsto para ese día. La complicidad entre los noveles combatientes y la urbe toda ponían al día el brazalete rojinegro. La operación fue cuidadosamente preparada.
Uno de los combatientes de aquel levantamiento, Carlos Sarabia, reveló que presentía que estaban próximos a librar una acción de grandes dimensiones.
Rosa Isabel Infante Moya, también combatiente de la acción, ya conocía a Frank País. Ambos fueron maestros de la misma escuela. Fue así como el joven, conocedor de que Isabel era buena dibujante, se le acercó en una ocasión y le solicitó que diseñara un uniforme con refuerzos en los codos y las rodillas, y que tuviera en el pantalón bolsillos grandes donde cupieran varias cosas. Así lo hizo, y el 30 de noviembre los soldados revolucionarios estrenaron el uniforme verde olivo diseñado por ella, con el brazalete rojinegro del 26 de julio.
A la hora y media de duro combate fue ordenada la retirada de las fuerzas revolucionarias. Sin embargo, éste no fue un enfrentamiento más a la dictadura. La envergadura de la operación planificada y dirigida por Frank País estremeció los cimientos del régimen y prendió en Santiago de Cuba la llama de rebeldía.
El mismo Frank describió lo sucedido en el periódico Revolución, órgano del movimiento insurreccional: "armas de todos los calibres vomitaban fuego y metralla. Alarmas y sirenazos de los bomberos, del cuartel Moncada, de la Marina. Ruidos de aviones volando a baja altura. Incendios en toda la ciudad. El ejército revolucionario dominaba las calles y el ejército de Batista pretendiendo arrebatarle ese dominio. Los gritos de nuestros compañeros, secundados por el pueblo, y mil indescriptibles sucesos y emociones distintas...".
De ahí que años más tarde, Armando Hart, combatiente también, declarara que, el 30 de noviembre significa el papel de las ciudades en la lucha insurreccional.
Las inclemencias del tiempo y el exceso de carga hicieron que el yate Granma arribara dos días después de la fecha prevista.
En el camino quedaba la sangre joven de Pepito Tey, Otto Parellada y Tony Alomá. A la hora y media de duro combate fue ordenada la retirada de las fuerzas revolucionarias.
El levantamiento no cumplió su objetivo principal, al no coincidir con el desembarco por dificultades presentadas por el yate en su travesía, pero estremeció al régimen y sembró la esperanza.
Ese asalto de Santiago de Cuba al amanecer del viernes 30 de noviembre de 1956 es un gesto, es ardor de una ciudad que se vistió de verde olivo. Y justo hoy a 56 años, el calendario coincide con un viernes y con generaciones de jóvenes que aman y trabajan por idénticos objetivos en defensa de la patria.
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