La Empresa de servicios portuarios del Oriente, como
se le conoce al Puerto Guillermón Moncada, es parte esencial del
crecimiento económico que exhibe la provincia Santiago de Cuba justo en
el aniversario 500 de la fundación de la ciudad.
Los buenos resultados en las operaciones
de buques en un puerto que se transforma son motivo de celebración para
los trabajadores del centro de despacho en la rada indómita.
Pero no ha sido tarea fácil superar los resultados económicos que tenían previsto para el primer semestre de 2015.
Imagine descargar miles de toneladas de productos de un barco durante jornadas enteras sin distinguir el día de la noche. Aunque se esconda la luna la descarga de un buque con la mayor celeridad resulta tiempo eficiente y con ello ganancias seguras. Bien lo saben los trabajadores del puerto Guillermón Moncada que no necesitan otro aliciente más que la retribución equivalente al esfuerzo. Es la naturaleza propia del hombre.
Tal filosofía y denuedo han permitido al cierre de mayo la manipulación de más de 415 mil toneladas de productos, operando 24 buques más de los previstos para esta etapa.
Si usted se ilustra mucho con los números sepa que en el puerto santiaguero se manipulan hasta cuatro casillas de tren cada madrugada cuando en los planes están previstas sólo dos. Igual pasa en el turno diurno cuando se cargan o desmontan 5 casillas de 4 pactadas. También se operan unos 240 contenedores cada turno de trabajo lo que equivale a unos 39 contenedores por hora.
Por eso aunque muy cerca de ellos bulle el Paseo de la Alameda remodificando sus entornos, y la mayoría de las veces el ambiente náutico es digno de admirar, los portuarios solo se enfocan en cómo hacer más rápido y mejor su trabajo. Hasta cierto punto pudiera ser este un entrenamiento que le procurará más experiencias y habilidades para cuando quede lista la nueva terminal portuaria que se construye con asesoría china, obra que disparará la carga de trabajo actual.
Aunque cada junio los trabajadores del puerto celebran su día, este año el festejo es especial. En el horizonte se vislumbran, además de pelícanos y gaviotas, un porvenir provechoso para la dársena santiaguera.
Imagine descargar miles de toneladas de productos de un barco durante jornadas enteras sin distinguir el día de la noche. Aunque se esconda la luna la descarga de un buque con la mayor celeridad resulta tiempo eficiente y con ello ganancias seguras. Bien lo saben los trabajadores del puerto Guillermón Moncada que no necesitan otro aliciente más que la retribución equivalente al esfuerzo. Es la naturaleza propia del hombre.
Tal filosofía y denuedo han permitido al cierre de mayo la manipulación de más de 415 mil toneladas de productos, operando 24 buques más de los previstos para esta etapa.
Si usted se ilustra mucho con los números sepa que en el puerto santiaguero se manipulan hasta cuatro casillas de tren cada madrugada cuando en los planes están previstas sólo dos. Igual pasa en el turno diurno cuando se cargan o desmontan 5 casillas de 4 pactadas. También se operan unos 240 contenedores cada turno de trabajo lo que equivale a unos 39 contenedores por hora.
Por eso aunque muy cerca de ellos bulle el Paseo de la Alameda remodificando sus entornos, y la mayoría de las veces el ambiente náutico es digno de admirar, los portuarios solo se enfocan en cómo hacer más rápido y mejor su trabajo. Hasta cierto punto pudiera ser este un entrenamiento que le procurará más experiencias y habilidades para cuando quede lista la nueva terminal portuaria que se construye con asesoría china, obra que disparará la carga de trabajo actual.
Aunque cada junio los trabajadores del puerto celebran su día, este año el festejo es especial. En el horizonte se vislumbran, además de pelícanos y gaviotas, un porvenir provechoso para la dársena santiaguera.
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