El
Gobierno de la República de Cuba reitera su compromiso con una
emigración legal, ordenada y segura, continuará garantizando el derecho a
viajar y emigrar de los ciudadanos cubanos y de regresar al país, según
los requerimientos de la legislación migratoriaPor Granma
La Habana, 1 dic.— Desde principios del
mes de noviembre, se ha creado una compleja situación como resultado del
arribo a Costa Rica, en números crecientes, de ciudadanos cubanos,
procedentes de varios países latinoamericanos, con la intención de
emigrar a los Estados Unidos.
Varios miles de cubanos que
salieron legalmente de Cuba y entraron de igual forma a un primer país
de destino, desde donde iniciaron su recorrido irregular, se encuentran
en estos momentos en una situación ilegal en Centro y Sudamérica, con
destino a la frontera de México con los Estados Unidos.
Esta
emigración irregular se articula a través de redes de tráfico de
personas que operan en la región, responsables de actos de violencia,
extorsión, vejaciones y otros delitos de que son víctimas los cubanos en
su intento por llegar a los Estados Unidos, después de un peligroso
recorrido de no menos de 7 700 kilómetros y de cruzar ilegalmente ocho
fronteras.
El Gobierno de la República de Cuba manifestó su
preocupación y se ha mantenido en contacto con los países implicados en
busca de una solución rápida y adecuada, como se señaló en la
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del pasado 18 de
noviembre.
La posición de nuestro país sobre este asunto fue
claramente expresada durante la reunión de los ocho países que componen
el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), realizada el 24 de
noviembre en El Salvador, y a la que fueron invitados, además, México,
Ecuador, Colombia y Cuba. Allí, se abogó por una solución integral a
esta situación y se denunció la manipulación del tema migratorio cubano
por parte de los Estados Unidos.
Todos estos países reclamaron la
adopción de medidas enérgicas e inmediatas para evitar los flujos
migratorios ilegales por sus territorios y se pronunciaron contra la
política de “Pies Secos-Pies Mojados”, el Programa de Parole para
Profesionales Médicos Cubanos y la Ley de Ajuste Cubano, que estimulan
con fines políticos la emigración ilegal, insegura y desordenada desde
Cuba y son discriminatorias contra los emigrantes latinoamericanos y
caribeños, permanentemente deportados y víctimas de abusos, separación
de familias y la violación de sus derechos humanos, especialmente de las
niñas y niños no acompañados, por parte de las autoridades
estadounidenses.
El incremento en el número de ciudadanos cubanos
que, habiendo salido legalmente al exterior, tratan de arribar a
territorio estadounidense después de transitar de manera irregular por
naciones de América Latina y el Caribe, se asocia a especulaciones
totalmente infundadas de que, como resultado del restablecimiento de las
relaciones diplomáticas y el diálogo entre Cuba y los Estados Unidos,
podrían eliminarse los privilegios migratorios de que gozan los cubanos
en ese país, en virtud de las políticas ejecutivas y la legislación
vigentes.
Desde hace décadas, en los Estados Unidos están en
vigor la llamada política de “Pies Secos-Pies Mojados” y la Ley de
Ajuste Cubano, que conceden a los ciudadanos de Cuba un tratamiento
migratorio preferencial que no se le aplica a ninguna otra persona en el
mundo, lo cual los alienta a intentar llegar de manera irregular al
territorio estadounidense, con la certeza de que serán admitidos de
forma automática e inmediata.
Ello se basa en un enfoque
excepcional, politizado y discriminatorio respecto a los inmigrantes de
las demás naciones de la región y del mundo, que además es incongruente
con la existencia de relaciones diplomáticas, el proceso de diálogo en
curso entre Cuba y los Estados Unidos e incompatible con el anunciado
cambio de política hacia la isla.
Hay que recordar que el
gobierno de los Estados Unidos históricamente ha utilizado su política
migratoria como un arma contra la Revolución, y alentado la emigración
desde Cuba con fines políticos, lo cual ha provocado pérdidas de vidas
humanas, secuestros de naves y aeronaves, la comisión de otros actos
delictivos violentos, la ocurrencia de crisis migratorias y el robo de
cerebros.
Está demostrado que las motivaciones de la emigración
cubana son fundamentalmente económicas, como ocurre en la mayoría de
los países emisores de emigrantes del mundo.
En enero de 2013,
Cuba anunció la actualización de su política migratoria, que incluyó
facilitar los viajes de sus ciudadanos al exterior, como parte de la
implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social
aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y refrendados
por la Asamblea Nacional del Poder Popular. La aplicación de estas
medidas migratorias ha transcurrido de manera normal.
En los
últimos tres años, casi medio millón de cubanos han viajado a otros
países por asuntos particulares, lo que representa un crecimiento del 81
% en relación con el período 2010-2012. Los principales destinos son
los Estados Unidos, México, Panamá, España y Ecuador. Estos viajes han
sido en su mayoría salidas temporales para visitar a familiares,
trabajar por un período o realizar otras actividades.
En este
contexto, la migración de profesionales cubanos del sector de la salud
constituye una preocupación para el país. Especialidades tan
importantes como anestesia, cirugía general, terapia intensiva,
cardiología, pediatría, neurocirugía, nefrología, obstetricia y
ginecología, ortopedia y traumatología, neonatología, entre otras, han
sido seriamente afectadas por la salida no planificada de personal
médico vital.
Para adquirir todas las habilidades y
conocimientos que demanda el desarrollo de la ciencia actual en estos
profesionales altamente especializados, se requieren años de estudio y
experiencia laboral, por lo que es imposible lograr su formación en
corto tiempo.
El gobierno de los Estados Unidos, que despojó a
Cuba de la mitad de sus médicos en los primeros años de la Revolución,
estableció en el 2006, durante la Presidencia de George W. Bush, el
Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, único de su tipo
en el mundo, dirigido a dañar los programas de cooperación médica
internacional de nuestro país y a privar de estos recursos humanos
vitales a Cuba y a las naciones receptoras que tanto los necesitan.
Tiene
el perverso objetivo de promover el abandono por parte de profesionales
de la medicina cubana de sus misiones en otros países, facilitando
activamente su emigración mediante el uso de sus embajadas para
alentarlos a ello.
También, las facilidades que ofrecen varios
países, especialmente clínicas privadas, a personal de la salud cubano
propiciaron el asentamiento de fuerza calificada en el exterior y se han
detectado redes que se dedican a la selección y financiamiento de la
salida de nuestros profesionales.
Desde el triunfo de la
Revolución, ha sido una prioridad del gobierno de Cuba garantizar altos
niveles en los servicios de salud al pueblo cubano, a la que se dedican
importantes recursos humanos y materiales.
El sistema de salud en
Cuba es universal, gratuito y accesible a toda la población, a pesar de
las limitaciones económicas que enfrentamos, que se agravan por las
privaciones que causa el bloqueo económico, comercial y financiero
impuesto por los Estados Unidos.
Ante la necesidad de garantizar a
nuestro pueblo un servicio de salud eficiente y de calidad, así como
mitigar las afectaciones que hoy se producen como consecuencia de la
política migratoria selectiva y politizada de los Estados Unidos hacia
Cuba y la creciente contratación no planificada de médicos cubanos en
otros países, se ha decidido aplicar las regulaciones establecidas en el
Decreto 306, del 11 de octubre de 2012, para las salidas al exterior
por asuntos particulares de profesionales médicos de diferentes
especialidades que realizan actividades vitales en los servicios de
salud a la población y en la actividad científico-técnica.
Esto
no significa que los médicos especialistas no puedan viajar o residir en
el exterior, sino que se analizarán las fechas de salida del país,
teniendo en cuenta el relevo de cada profesional, para propiciar un
ordenamiento laboral que garantice la accesibilidad, calidad,
continuidad y estabilidad del funcionamiento de los servicios de salud.
El
Ministerio de Salud Pública está responsabilizado con la implementación
de esta regulación, la cual será efectiva a partir del 7 de diciembre
de 2015.
Se reitera que los profesionales de la salud que han
salido del país bajo la política migratoria en vigor, ya sea por interés
económico, familiar o profesional, incluyendo aquellos que han sido
víctimas de políticas engañosas que los llevaron a abandonar sus
misiones y su país, pueden reincorporarse al sistema de salud cubano, si
así lo desean, y se les garantizará una ubicación laboral similar a la
que tenían con anterioridad.
Por otra parte, como una
contribución al ordenamiento del flujo migratorio actual y a solicitud
de numerosos gobiernos de la región, el gobierno de la República de
Ecuador ha decidido restablecer el requerimiento de visado para los
ciudadanos cubanos que viajen a ese país, medida que anunció el 26 de
noviembre y se hizo efectiva el 1 de diciembre de 2015.
Otros
países de tránsito han declarado que adoptarán medidas para asegurar el
cumplimiento de sus leyes, proteger sus fronteras, reprimir
enérgicamente las redes de tráfico de personas y el crimen organizado.
Como
ha reiterado en numerosas ocasiones y planteó nuevamente, sin
resultados, durante la ronda de conversaciones migratorias sostenida el
pasado 30 de noviembre en Washington, el Gobierno de la República de
Cuba demanda, una vez más, la eliminación de la política de “Pies
Secos-Pies Mojados”, del Programa de Parole para Profesionales Médicos
Cubanos y de la Ley de Ajuste Cubano, que son la causa de fondo de la
emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y la entrada irregular a los
Estados Unidos de ciudadanos cubanos que viajan legalmente al exterior;
en violación de la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios
suscritos por ambos países.
Esto sería coherente con el contexto
bilateral actual, favorecería los intereses nacionales de ambas partes y
contribuiría a normalizar las relaciones migratorias entre Cuba y los
Estados Unidos.
El Gobierno de la República de Cuba reitera su
compromiso con una emigración legal, ordenada y segura, continuará
garantizando el derecho a viajar y emigrar de los ciudadanos cubanos y
de regresar al país, según los requerimientos de la legislación
migratoria, si así lo desean.