Plaza de la revolución

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lunes, 20 de octubre de 2014

La limpieza de la ciudad es un deber de todos

Por Kenia Tabares Robles

Justo a las cuatro de la mañana cuando casi medio millón de santiagueros duerme y se abriga en sus sueños, más de un centenar de mujeres y hombres desafían la frialdad de la noche e inician sus labores.

Overoles azules y grises, escobillones, azadones, machetes, carros píquer y recolectores dan los primeros aires de vida a la heroica ciudad, identificando el quehacer de los trabajadores de servicios comunales.

Diariamente en el municipio más poblado del país, se recogen unos 300 metros cúbicos de basura, entre desechos sólidos de uso doméstico y los que generan las instituciones sociales, con el propósito de mantener la higiene y preservar la salud de las personas.

Y aunque mucho se ha ganado en la limpieza de las áreas del casco histórico (donde se localiza el  área fundacional de la villa de Santiago de Cuba) y en las arterias principales de la urbe, la conciencia de los hombres aún no reconoce en toda su valía la imprescindible labor de los comunaleros.

Todavía hay quienes se permiten arrojar la basura en cualquier lugar, incluso teniendo a pocos pasos un cesto, y ni por un instante se percatan que están malogrando el trabajo de muchos y contaminando el entorno en el que habitan.

Pero, lo más triste es que a la vuelta de la esquina muchas de personas se quejan de que la higiene en la ciudad aún es deficiente; sin embargo, pocos ponemos cartas sobre el asunto. Y aunque se trate de un problema de conciencia, de educación personal, colectiva y civismo, este también es un problema social que debe ser atendido por las instituciones pertinentes.

La disciplina conlleva al orden, y el orden se logra con legislaciones. Mientras los hechos pasen inadvertidos y cada quien continúe haciendo lo que le plazca en las calles, el trabajo de los comunaleros pasará inadvertido ante la mirada de muchos.

La limpieza de la ciudad es un derecho de todos, pero a la vez es un deber, y como deber tiene un impacto en la sociedad. El ser humano tiene que cumplir con una serie de reglas de comportamiento, dependiendo del lugar, y esas reglas no son más que responsabilidades sociales.

Y las responsabilidades sociales para la salud van desde lo particular hasta lo colectivo. Pasa tanto por los individuos como por las instituciones encargadas de dirigir las políticas que promuevan y protejan la salud.

En un tema como este también podríamos estar hablando de responsabilidad ambiental o responsabilidad moral.  Una correcta práctica o una buena conducta en relación con el medio ambiente; y el seguimiento, respeto y cumplimiento de las leyes ambientales no son más que deberes ciudadanos.

Los servicios comunales desempeñan un rol esencial en la sociedad. Sería un caos no contar con esa prestación. Por eso más vale que valoremos su utilidad, y apreciemos el quehacer las mujeres y hombres que cada día entregan a los primeros rayos del sol, una ciudad limpia y agradable.

Flores para endulzar el alma y purificar el entorno

Por Kenia Tabares Robles/Foto José Vladimir Pérez

En todas las culturas del mundo a las flores se les atribuyen no sólo el don de la belleza, sino también la capacidad de serenar el carácter y purificar el aire, porque simbolizan la renovación de la vida, la amistad y el amor.

Desde la antigüedad, las flores han sido motivo de inspiración para artistas y poetas, e incluso se les considera fuentes de placer para los dioses por sus míticos significados, porque muchas de ellas se adoran como símbolos religiosos y de comunicación. 

Nuestro país cuenta con suelos y clima favorables para el cultivo de flores; además, aquí existe un enraizado gusto por su consumo, ya sea en un ambiente íntimo o en el ámbito social.

Según la literatura científica más de 6 300 flores existen en Cuba, y de ellas la mitad son endémicas. Ese valioso potencial actualmente se desarrolla con notables resultados en esta provincia, donde el impacto de la floricultura comienza a apreciarse en los jardines de la ciudad, con flores y plantas ornamentales de diversos tipos.

Los cultivos de la floricultura incluyen plantas para uso en canteros, plantas para flores cortadas que luego se venden en paquetes para ser usadas en la decoración del ambiente personal, de fiestas, interiores (rosa, clavel, crisantemos, gladiolo, etc.), y la producción de árboles, arbustos y palmeras, entre otras.

En el territorio, cooperativas, trabajadores por cuenta propia y la actividad de servicios comunales producen el cultivo. Si hace unos años encontrar flores era “un dolor de cabeza”, actualmente ese episodio ha dado un giro. Ta vez no el que necesitamos y aspiramos, pero se nota el cambio en los diferentes espacios dedicados a su comercialización, tanto en las ofertas como en la calidad de las flores.

Se han preparado a jóvenes para desempañar la actividad de venta de flores en arterias principales, en fiestas, celebraciones masivas e incluso en los barrios. Se realizan festivales de las flores, competencias y exposiciones para estimular tanto a los productores, como para fomentar una cultura del detalle en la población.

Al andar por las calles de Santiago de Cuba, al sentarse en sus parques o apreciar sus áreas verdes, se nota que existe interés por darle a las flores y las plantas ornamentales un espacio privilegiado dentro del entorno.

Las flores no sólo embellecen, endulzan el alma y purifican nuestra existencia, también nos hacen más humanos y sensibles ante los tesoros que crea a madre naturaleza. ¡Apreciémoslas!

Aniversario 87 del natalicio de Abel Santamaría

Por Armando Fernández Martí

Un día como hoy 20 de octubre, pero de 1927, hace 87 años, nació en Encrucijada, antigua provincia de Las Villas, Abel Santamaría Cuadrado, quien con el tiempo se convertiría en el segundo jefe de la Juventud del Centenario, que asaltó el 16 de julio d1953 los cuarteles Céspedes de Bayamo y Moncada de Santiago de Cuba.

Abel pasó su niñez en el central Constancia, donde conoció de cerca la pobreza de su propia familia y de los obreros, que eran explotados por los propietarios del ingenio, para los cuales trabajó como dependiente de la tienda del batey.

En 1947 Abel se trasladó para la Habana trabajando en la Textilera Ariguanabo y después en la Agencia de autos Pontiac, período este donde conoció a Fidel y comenzó a compartir con el joven abogado sus inquietudes revolucionarias, que los llevó a crear el Movimiento de la Juventud del Centenario:

Como organizador de la nueva etapa de lucha, Abel viajó a Santiago de Cuba y alquiló la Granjita Villa Blanca en Siboney, la cual serviría de campamento a los más de cien jóvenes que en la madrugada del 26 de julio de 1953 asaltaron el Cuartel Moncada.

Fidel había calificado a Abel Santamaría como “el más generoso, querido e intrépido de esos jóvenes” y por eso trató de preservarlo de la muerte asignándole como misión la toma del Hospital Civil, ubicado frente a la fortaleza, donde fue hecho prisionero, trasladado al Moncada, torturado bárbaramente y asesinado ese mismo día.

Contaba Joaquina Cuadrado, la madre de Abel, que de niño este tenía los ojos tan azules que impresionaban y por ellos se le escapaba el alma. Tal vez por eso sus asesinos se ensañaron con el joven revolucionario y le arrancaron los ojos porque vieron en ellos demasiadas esperanzas para el futuro de la patria.

Sus asesinos se equivocaron, porque los ojos de Abel no los apagaron la muerte ese día, sino que le dieron más luz para que ellos seguirían iluminando el camino de la lucha emprendida por su pueblo hasta la victoria. Este aniversario 84 de su natalicio así lo recordamos.

De Cuba, Santiago: paisaje vivo del son cubano

Por Karina Otero Sotomayor

Santiago de Cuba puede ser calificado como un monumento viviente del son cubano. No sólo posee una amplia representación musical que avala el alcance del género sino que también incluye otras manifestaciones del arte para reverenciar la popularidad del ritmo, como las artes plásticas, ejemplos: las esculturas de Miguel Matamoros y la del Tresero, ambas ubicadas en arterias principales de la ciudad para que no les falte la mirada  en pos de la interpretación.

Recientemente la Doctora en Ciencias del Arte y Profesora de la Universidad de Oriente, Diana Cruz Hernández, conversó con uno de los autores de estas muestras, el artista José Rolando Montero. El Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artista de Cuba y del Consejo para el desarrollo de la Escultura Ambiental comentó sobre los aciertos de lo escultórico dedicado a la temática musical y ofreció detalles sobre el proceso creativo y la divisa estética presentes en los monumentos “soneros”.

El sistema institucional de nuestra plaza cultural también respalda el trabajo de preservar y enriquecer este patrimonio sonero, pues en fin, el baile es un componente esencial de la identidad cultural caribeña e insular. Es válido destacar entonces el trabajo de los instructores de arte, la constante labor del sistema de Casas de Cultura municipal y provincial, el sistema de enseñanza artística y general y el amplio repertorio de las agrupaciones de pequeño formato, dígase dúos, tríos, cuartetos, quinteto, sextetos y septetos.

Esto sin mencionar el auge de los estudios independientes santiagueros, proliferación condicionada por los significativos adelantos tecnológicos y  la necesidad discográfica existente; la línea de trabajo va hacia la producción de la música urbana y la tradicional.

Y es evidente también la dramaturgia teatral santiaguera con aires soneros. Un grupo que evidencia este trabajo es Estudio Teatral Macubá, teatro de alta raigambre popular con vasta utilización de los elementos formales el folklore popular cubano, en fin, es Santiago de Cuba paisaje en movimiento del buen son cubano.

Música popular bailable cubana, Letras y juicios de valor (siglos XVIII-XX)

Por Karina Sotomayor Otero

Lo que bien se disfruta bailando en pareja, bien se defiende desde el conocimiento colectivo. Al parecer este Festival del Son, llegó a Santiago para decir muchas verdades sobre la historia musical cubana y ganar esos espacios para el criterio con la propiedad que solo respalda la profunda investigación. Y esto no será como bien se dice, de una vez y por todas, pues es esta una realidad que tendrá que replicarse muchas veces para ser interiorizada.

"Desde siglos pasados, las composiciones hechas para bailar han sido calificadas como groserías y de bajo presupuesto estético y ético; obviando contextos históricos. Y se dejan tras cortinas buenos textos que reflejan situaciones sociales, retratos de personajes históricos populares, realidades de las capas sociales que son las que en fin, las que sostienen y cualifican la sociedad cubana", así comenta con muchos fundamentos a favor, la investigadora Liliana Casanella Cué. 

Recientemente se presentó en esta ciudad, el libro “Música popular bailable cubana, Letras y juicios de valor (siglos XVIII_XX)”, volumen con el cual nuestra autora obtuvo mención en el XII Premio de Musicología, Casa de las Américas 2012. Este libro se ofrece de páginas abiertas para desmitificar criterios establecidos y visibilizar  las composiciones hechas para el baile en pareja ante la música culta o académica.

El material contiene una fuerte fundamentación teórica y hace un recorrido por las apreciaciones realizadas por la prensa y el entorno académico para decantar el comportamiento histórico de la crítica hacia las letras de la música bailable en Cuba.

En entrevista con la autora nos ilustró también la situación que se vive hoy en algunos de los espacios en los que se consume este tipo de música; entorno que se ha de cambiar para que la interacción con este tipo de acciones culturales sea más favorable para el sano divertimento. Se propone el ejercicio de la valoración que considere audiencias, épocas y cambios generados en el habla.

En fin, el libro “Música popular bailable cubana, Letras y juicios de valor” no puede faltar entre esos textos de consulta actualizada para entender y valorar aún mas nuestra riqueza cultural.

MatamoroSon revitaliza el baile en pareja y reconoce valía de las composiciones soneras

Por Karina Sotomayor Otero

Cuando se va a la Plaza Mayor General Antonio Maceo Grajales y la motivación es disfrutar de la música popular bailable, el público es parte de ese gran espectáculo que todo cubano sabe ofrecer cuando evoluciona con sus tradiciones. Este domingo la locomotora de la música cubana, la orquesta Van Van acompañó el abrazo que le ofrecieron santiagueros y santiagueras al inolvidable Juanito, como todos le conocieron. Juan Formell a través de su formación insigne volvió a esta geografía para enaltecer el son y la música cubana. Concluyó en la Plaza de la Revolución santiaguera esta edición del Matamoros y a nadie le queda dudas que aquí se bailó y se defendió el género por todo lo alto.

La fiesta popular cerró una edición que revitalizó el baile en pareja con presentaciones de formaciones y orquestas de primer nivel, con ritmos y elegancia se presentaron Adalberto Álvarez y su grupo, celebrando sus 30 años de vida artística, Pupi y los que son son, La Original de Manzanillo, entre otras.

Entre los sucesos más importantes tuvimos esos necesarios espacios para reconocer la valía de las disímiles composiciones así como el impacto de las agrupaciones de pequeño formato al género. Este Matamaroson trajo oportunidades únicas, entre ellas, el evento teórico “De Santiago traigo un son”, para dialogar sobre el género desde la indagación para salvar honras y reconocer talentos.

“Cuando se estudian las composiciones de la música hecha para bailar, específicamente del siglo XVIII al XX, llega la realidad de que este género está subvalorado ante la llamada música culta o académica; se olvidan contextos históricos y se obvia una verdad, a veces un texto musical es una crónica muy realista de lo que sucede socialmente en el momento en que sale al aire la pieza”, comentó la escritora e investigadora cubana Liliana Casanella Cué.

La música popular bailable  triunfó una vez más en plazas, teatros, barrios y hogares. Todo aquel que se llegó a este pedacito de Cuba regresó a su hogar cual promotor de nuestro patrimonio a nivel mundial. Igualmente cada estudioso ofreció ese aporte esclarecedor para visibilizar la realidad sobre nuestra herencia musical. Según Zenobio  Hernández Pavón hay que ir siempre a las agrupaciones de pequeño formato para entender la génesis de muchos géneros musicales, entre ellos, la trova, el bolero y el son cubanos.

Resumiendo  esta edición, se cumplió en gran medida lo que tanto añoró el Presidente de Honor del festival y sonero por excelencia, Adalberto Álvarez: la descarga  bohemia y familiar  desplazó al simple concierto y la pareja cubana una vez más ensalzó sus raíces  a ritmo sonero.

Evento teórico del festival “De Santiago traigo un son”

Por Karina Sotomayor Otero

Si se habla de son en Santiago de Cuba, el sombrero se ha de quitar ante la simpleza y majestuosidad de las agrupaciones de pequeño formato. Dúos, tríos, cuartetos, quintetos y todas las diferentes combinaciones musicales aportaron, sin lugar a dudas, al son de hoy que no es más que una continuidad de las tradiciones de antaño.

Reconocer a esos cultores y agrupaciones génesis del géneros es una de las muchas tareas del evento teórico del festival “De Santiago traigo un son”.

El programa de este encuentro fue bastante ambicioso y desde contó con las habilidades y sabidurías de ponentes de varias partes del país. Zenobio Hernádez Pavón, fue uno de esos estudiosos que cela cada detalle de la historia musical cubana y está disponible para instruir acerca de son cubano como patrimonio musical cubano: “es que no se puede decir nada del género sin antes detallar sobre sus diferentes etapas, igual pasa con la trova y el bolero” añadió en entrevista este promotor que se presenta en las diferentes sesiones e la salón Titón de la UNEAC santiaguera.

También se habló sobre Benny Moré, los diferentes monumentos para el son emplazados en este territorio, los espacios para bailar en Santiago, el son en la educación infanto-juvenil, entre otros temas. El espacio al igual que su festival honró los 500 años de la villa santiaguera, los 120 años del natalicio de Miguel Matamoros, el natalicio 95 de Benny Moré, la obra musical de Juan Formell, los 30 años de Adalberto A. y su agrupación y la memoria del Dr. Danilo Orozco González.