Plaza de la revolución

Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
Mostrando entradas con la etiqueta excepcional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta excepcional. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de julio de 2019

Silvia, testigo excepcional en la mañana de la Santa Ana

Por Lourdes Palau Vázquez

Santiago de Cuba, 24 jul.— Silvia Polo Berto, es una mujer longeva que este octubre arribará a sus 89 años y por estos días próximos al 26 de Julio en el que se conmemora el aniversario sesenta y seis de los sucesos del Moncada, los recuerdos se agolpan en su mente como si el tiempo no hubiese transcurrido; así lo hace saber a esta reportera.

Ella era estudiante de enfermería aquel día glorioso de julio de 1953 y se encontraba en el antiguo hospital civil Saturnino Lora, uno de los sitios escogido por los asaltantes para combatir contra los guardias de la tiranía por su posición cercana al cuartel Moncada. Entre otros, se encontraban allí Abel y Haydée Santamaría, Melba Hernández y el doctor Mario Muñoz Monroy.

Ella con una mente preclara a pesar de sus años recuerda cada detalle de aquel día en que fue testigo excepcional de un hecho que marcó un hito en la historia de Cuba.

El vendaje que bajo protesta le pusieron a Abel en los ojos para simular que era un enfermo, la colaboración de las enfermeras y estudiantes para curar a los heridos, la confusión de un hecho desconocido y sangriento, el ultraje de los esbirros contra Mario Muñoz que llevaba su bata de médico y en el bolsillo grabado su nombre el que arrancaron de un tirón y lo sacaron a culatazos del hospital hasta hacerlo caer torcido de dolor. La respuesta de Abel ante la pregunta de su hermana Haydée, ¿Que hacemos ahora, qué vamos a hacer?  “Salvar a Fidel, Fidel tiene que vivir”.

Los ojos de Silvia Polo se humedecen y toman un brillo especial cuando describe los rostros imberbes, los disparos, la delación de un hombre que identificaba a algunos de los muchachos que ellas trataban de proteger, la confusión, la incertidumbre de lo cierto. Se repone para asegurar: “Esos muchachos vinieron al Moncada convencidos de que la situación en que se encontraba el país en aquellos momentos había que acabarla”.

Los recuerdos de Fidel ya en octubre durante el juicio que se siguió luego del asalto al cuartel Moncada, en una de las salas de ese mismo hospital, le dio la posibilidad de conocerlo a menos de dos metros de distancia; lo vio venir, afirma, con pasos seguros, escoltado por guardias. Ella y otra alumna, a escondidas, escucharon su defensa y asegura que eso le cambio la vida y la hizo revolucionaria.

Se involucró en la lucha clandestina en Santiago y por la zona de su natal Manzanillo. Luego del triunfo revolucionario prestó servicios en el Hospital Provincial Saturnino Lora de esta ciudad y en el Centro Escolar 26 de Julio con una entrega absoluta, lo que permitió que recientemente la Asamblea Provincial del Poder Popular le entregara el reconocimiento 66 Eneros de victoria, lo que para ella significa según dijo: “…un orgullo muy especial a sus años y un homenaje a aquellos jóvenes que vinieron al asalto a cambiar el país y lo lograron con creces.”

Ellos están -apuntó Silvia Polo- en nosotros mismos, en cada obra que se construye, en cada enero feliz, en la modernización del equipamiento de los hospitales para atender mejor al pueblo, están presentes en todos los que pensamos hacer una Cuba mejor para el bien de todos, recordándolos siempre.

lunes, 4 de febrero de 2019

II Declaración de La Habana documento de excepcional trascendencia latinoamericana

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 feb.— Hace 57 años, el 4 de febrero de 1962, más de un millón de cubanos se concentraron en la Plaza de la Revolución José Martí, de la capital, para aprobar la Segunda Declaración de La Habana, como viril y digna respuesta a la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos, la OEA, el 31 de enero y en repudio a la decisión de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos de romper sus relaciones con la isla, salvo la honrosa excepción de Méjico.

La Segunda Declaración de La Habana devino entonces en una contundente denuncia contra Estados Unidos y su política de rapiña hacia nuestra América, política que hoy trasciende las fronteras de este continente y se extiende por todo el mundo, como lo confirman las actuales pretensiones hegemónicas del imperio yanqui.

El hambre, la miseria, las desigualdades sociales, el analfabetismo, las enfermedades, la incultura y otros males que entonces minaban a América Latina, son males que hoy afectan a millones de personas, que viven en los países pobres del Tercer Mundo. La Segunda Declaración de La Habana fue una brecha abierta por Cuba en las entrañas del imperio y un documento que sirvió de base a muchos pueblos, para romper sus cadenas o lanzarse a la lucha para, como dice el histórico documento, "alcanzar la verdadera y definitiva independencia".

Esta declaración hecha pública el 4 de febrero de 1962, es considerada por muchos como el documento político más importante y trascendental de América Latina en la segunda mitad del pasado siglo. Fue un análisis científico y guía para la acción, esclareciendo el surgimiento del capitalismo en su fase superior, la imperialista, así como la situación contemporánea del imperio y su crisis que es insalvable.

Los cubanos desde entonces hemos estado en el centro de esa lucha estando dispuestos cada día a dar la vida por nuestro país y nuestra independencia y dar la vida también por la libertad de otros pueblos, como ya se ha demostrado más de una vez a lo largo de estos años de Revolución.

Hoy, 57 años después de aprobarse la Segunda Declaración de La Habana, los imperialistas yanquis persisten en sus planes agresivos contra Cuba, pero como entonces, la viril respuesta de los cubanos la crucial Batalla de Ideas que libramos, no solo por mantener nuestras conquistas, sino para hacer que la América Latina y el mundo sean cada vez más libres.

Nuestra pequeña honda de David estará siempre presta a ser disparada contra el gigante Goliat y derribarlo, como reza el pasaje bíblico.

viernes, 10 de abril de 2015

Flor Crombet, un revolucionario excepcional


Flor Crombet, un revolucionario de talla extraPor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 10 abr.— El 10 de abril de 1895, justamente el día que el Partido Revolucionario Cubana, fundado por José Martí cumplía su tercer aniversario, moría en combate en el lugar conocido por Altos de Palmarito, región de Baracoa, el General Flor Crombet, uno de los más firmes puntales de la Revolución que se había iniciado desde 1868.

Francisco Adolfo Crombet y Tejera (Flor), nacido en la zona de El Cobre, en Santiago de Cuba, se incorporó a la lucha independentista con sólo 17 años tras producirse el estallido de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.

A pesar de su edad, Flor, que así le llamaban desde niño supo con su valentía y coraje ganarse el respeto de las tropas mambisas y sus acciones se hicieron sentir en los combates de El Retiro, La Perla, La simpatía, La Indiana, La Socapa, La Aurora, Las Guásimas y muchos otros sitios del territorio oriental cubano.

Flor Crombet tuvo el honor de combatir con hombres de la estatura de Máximo Gómez, Guillermón Moncada, Calixto García, Vicente García y muchos otros y su nombre figuró junto al del Titán de Bronce Antonio Maceo, en la histórica Protesta de Baraguá, donde se impuso la dignidad frente a los traidores del Zanjón, al no aceptar una paz sin independencia.

Asimismo Crombet participó en los preparativos de la Guerra Chiquita y fue capturado en los campos insurrectos guardando prisión en cárceles españolas por 23 meses hasta escapar, llegando a París y después a Nueva York, donde conoció a José Martí, identificándose con él y sus preparativos para la guerra necesaria.

El primero de abril de 1895, Flor Crombet llega a Cuba nuevamente por Duaba al frente de la expedición de la Goleta Honor, donde también llegaron a la Isla Antonio y José Maceo, entre otros bravos mambises. Perseguido con saña por los españoles y los voluntarios el 10 de abril de 1895 es objeto de una emboscada donde resulta muerto. Por un balazo que le destrozó el cráneo.

La caída en combate de Flor Crombet el 10 de abril de 1895, hace hoy 120 años fue sin dudas una dolorosa pérdida para la revolución, reiniciada por José Martí, quien al conocer la noticia de su muerte días después exclamó: "¡Será verdad que ha muerto Flor, el gallardo Flor!"