Santiago de Cuba, 14 feb.— Refiere la historia que por los años 1789 y 1805 con la emigración francohaitiana, Santiago de Cuba se convierte en la cuna de la masonería regular. De ese pasado conocimos en la segunda logia fundada conocida como Prudencia numero dos con el profesor y maestro Mason Miguel Moncada y también Miembro de la Academia Cubana de Artes y Estudios Masónicos.
los Bravo Correoso del Gran Oriente de Colon.
Solo unos meses después de aquel hecho, el 27 de diciembre de 1859 en la casa señorial de Antonio Vinent y Gola, Marques de Palomares del duelo se funda el Supremo Consejo de Color de Colon. Andrés Cassaro, Juan Rafecas, Francisco A. Bravo, Manuel Lores, Francisco de Griñan, Modesto Mustelier y Juan Manuel de la Cruz estuvieron entre los fundadores que se reunirían por vez primera en la Calle Santo Tomas esquina a Heredia. Con el surgimiento de estos dos altos cuerpos queda regularizada la masonería en Cuba.
De carácter simbólico y filosófico, sustentado en la fraternidad es esta entidad. La verdad, el fomento del desarrollo social y moral del ser humano está entre sus preceptos. Apegados a esos principios estuvieron diversas personalidades que influyeron en la vida política y cultural de Santiago y de Cuba. Por ejemplo Benjamin Odio Mederos fue un santiaguero ilustre como también lo era Rafael Carulla, Antonio Maceo, patriotas que además contribuyeron a la independencia de la patria.
Ya en la etapa republicana se destacan Don Luis María Bush, Emilio Bacardi, Jose Duharte Vinent y otros que en el Primer Congreso de Historia avalaron con su obra, pensamiento y legado los aportes de la masonería a la cultura nacional.
En esta ciudad que se renueva y actualiza con pretéritos acontecimientos es la masonería una prenda imprescindible. Tradiciones nuevas y agregadas, sustentan este proceso donde existen seres sujetos a otros seres y a la fe en ellos, siendo conscientes que para hacer historia solo se necesitan hombres que empujen al tiempo.
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