Autor : Israel Hernández Planas
Hoy se conmemora en toda Cuba el día de los mártires con motivo del
asesinato de Frank País García y Raúl Pujol Arencibia en el Callejón del
Muro el 30 de julio de 1957. Por eso Santiago de Cuba hoy amaneció bajo
una ola de homenajes que en distintos puntos de la ciudad tienen lugar
para recordar a los caídos en la lucha clandestina que se llevó a cabo
en sus calles a finales de la década de 1950. El tributo en este día de
los mártires llegó hasta el Cementerio Santa Ifigenia donde su soledad
marmórea se complementó con flores en distintos puntos del camposanto.
Ofrendas
florales del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y del Presidente de
los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro
Ruz fueron depositadas en el panteón de los mártires del 26 de Julio del
cementerio Santa Ifigenia. Así mismo fueron depositadas flores en los
nichos de otros caídos en la insurrección clandestina. Al sepulcro de
Frank y Raúl Pujol también llegó el homenaje de los cubanos en forma de
ofrenda floral.
Ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
General de Ejército Raúl Castro Ruz fueron depositadas en el panteón de
los mártires del 26 de Julio del cementerio Santa Ifigenia. Así mismo
fueron depositadas flores en los nichos de otros caídos en la
insurrección clandestina. Al sepulcro de Frank y Raúl Pujol también
llegó el homenaje de los cubanos en forma de ofrenda floral.
En
la estatua de René Ramos Latour y en toda la Carretera de Siboney donde
se encuentran también los monumentos a los mártires del 26 se
depositaron flores, se recitaron poesías y cantaron canciones que hablan
de la gesta del Santiago de rojo y negro que conmovió a todas las
familias residentes en esta urbe en los años 50.
La jornada de
homenaje prevé la tradicional peregrinación desde la Casa Velorio, donde
residía la novia de Frank, América Domitro; y el Acto Central por el
Día de los Mártires de la Patria, que tendrá lugar ante la llama eterna
del cementerio Santa Ifigenia.
Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
lunes, 30 de julio de 2012
Homenaje del maestro Frank Fernández a Frank País
Tomado de Cubadebate
Con el estreno mundial del tema Canción perdida de Frank País, fue recordado el líder cubano a 55 años de su muerte, en emotiva velada cultural ofrecida por el pianista Frank Fernández y las Sinfónicas de Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey.
La Sala de Concierto Dolores, de Santiago de Cuba, fue el sitio para rendir tributo al joven que dirigió la lucha clandestina y que dio muestra de su integridad y sensibilidad artística, “tan serio como tan tierno “, según destacó el reconocido compositor al auditorio, en la noche de este domingo.
Importantes piezas del pentagrama musical cubano formaron parte del homenaje, entre ellas In Memoriam a Frank País, del compositor Harold Gramatges; La bella cubana, de José White; Malagueña, de Ernesto Lecuona, entre otras del destacado concertista, acompañado por el maestro Enrique Pérez, director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Fernández expresó a la prensa sentirse muy contento por la fuerza y energía demostrada en las interpretaciones de las sinfónicas, con derroche de virtuosismo y mucho sentimiento patriótico.
Es así como deben ser recordados los héroes, subrayó el pianista, a quien se deben más de 700 obras y numerosos registros discográficos de gran universalidad y cubanía.
En la ceremonia estuvieron presentes Rafael Bernal, ministro de Cultura, Lázaro Expósito, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia y Reinaldo García, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, entre otras personalidades de la cultura en el territorio.
Un día como hoy, hace 55 años, fue asesinado Frank País García por esbirros de la tiranía batistiana, crimen que sacudió a toda la nación, en pie de lucha por su libertad.
El pueblo de Santiago de Cuba, su tierra natal, lo recordará como cada año en peregrinación hasta el Cementerio Santa Ifigenia, donde descansan sus restos mortales.
Con el estreno mundial del tema Canción perdida de Frank País, fue recordado el líder cubano a 55 años de su muerte, en emotiva velada cultural ofrecida por el pianista Frank Fernández y las Sinfónicas de Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey.
La Sala de Concierto Dolores, de Santiago de Cuba, fue el sitio para rendir tributo al joven que dirigió la lucha clandestina y que dio muestra de su integridad y sensibilidad artística, “tan serio como tan tierno “, según destacó el reconocido compositor al auditorio, en la noche de este domingo.
Importantes piezas del pentagrama musical cubano formaron parte del homenaje, entre ellas In Memoriam a Frank País, del compositor Harold Gramatges; La bella cubana, de José White; Malagueña, de Ernesto Lecuona, entre otras del destacado concertista, acompañado por el maestro Enrique Pérez, director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Fernández expresó a la prensa sentirse muy contento por la fuerza y energía demostrada en las interpretaciones de las sinfónicas, con derroche de virtuosismo y mucho sentimiento patriótico.
Es así como deben ser recordados los héroes, subrayó el pianista, a quien se deben más de 700 obras y numerosos registros discográficos de gran universalidad y cubanía.
En la ceremonia estuvieron presentes Rafael Bernal, ministro de Cultura, Lázaro Expósito, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia y Reinaldo García, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, entre otras personalidades de la cultura en el territorio.
Un día como hoy, hace 55 años, fue asesinado Frank País García por esbirros de la tiranía batistiana, crimen que sacudió a toda la nación, en pie de lucha por su libertad.
El pueblo de Santiago de Cuba, su tierra natal, lo recordará como cada año en peregrinación hasta el Cementerio Santa Ifigenia, donde descansan sus restos mortales.
Hoy tradicional peregrinación en Día de los Mártires
Autor :AIN / Fotografías de: AIN
En nombre del pueblo de Cuba, los hijos de esta ciudad rendirán homenaje hoy a Frank País, Raúl Pujol y a los mártires de la Revolución, con la tradicional peregrinación hasta el cementerio Santa Ifigenia.
Este lunes se cumplen 55 años del asesinato del jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio y su compañero de luchas, en el Callejón del Muro, cuando el primero fue identificado por un conocido en su etapa estudiantil.
En esta ocasión la sentida manifestación comenzará en la tarde en los dos sitios vinculados al último adiós de esos combatientes de la clandestinidad, como ocurrió en julio de 1957.
Esos son la casa de la calle Heredia esquina a Clarín, donde fue velado el cadáver de Frank, y Trocha y San Pedro, próximo al antiguo sanatorio La Colonia Española, cuya capilla acogió el cuerpo sin vida de Pujol.
Luego ambos grupos se unirán al pueblo congregado en los alrededores del Parque Céspedes, de donde partirá la peregrinación por la calle de San Pedro, el Paseo de Martí y la Calzada de Crombet hasta la necrópolis santiaguera.
Todo el trayecto está ambientado con banderas cubanas y del 26 de Julio que cuelgan desde balcones y edificios, como digno tributo de recordación a todos los mártires de la Revolución.
En la mañana de hoy habrá actos de homenaje con ofrendas florales en el Callejón del Muro, la Placita de los Mártires, la tumba de Frank y de otros revolucionarios caídos en las luchas.
Hace 55 años, el sepelio de Frank y Pujol constituyó una gran manifestación de duelo popular, en desafío a la dictadura de Fulgencio Batista.
Durante el trayecto hasta el cementerio fueron lanzadas flores desde balcones y azoteas que cubrieron los coches fúnebres, a la vez que se escucharon gritos de repulsa al gobierno, por el vil asesinato de ambos jóvenes.
En nombre del pueblo de Cuba, los hijos de esta ciudad rendirán homenaje hoy a Frank País, Raúl Pujol y a los mártires de la Revolución, con la tradicional peregrinación hasta el cementerio Santa Ifigenia.
Este lunes se cumplen 55 años del asesinato del jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio y su compañero de luchas, en el Callejón del Muro, cuando el primero fue identificado por un conocido en su etapa estudiantil.
En esta ocasión la sentida manifestación comenzará en la tarde en los dos sitios vinculados al último adiós de esos combatientes de la clandestinidad, como ocurrió en julio de 1957.
Esos son la casa de la calle Heredia esquina a Clarín, donde fue velado el cadáver de Frank, y Trocha y San Pedro, próximo al antiguo sanatorio La Colonia Española, cuya capilla acogió el cuerpo sin vida de Pujol.
Luego ambos grupos se unirán al pueblo congregado en los alrededores del Parque Céspedes, de donde partirá la peregrinación por la calle de San Pedro, el Paseo de Martí y la Calzada de Crombet hasta la necrópolis santiaguera.
Todo el trayecto está ambientado con banderas cubanas y del 26 de Julio que cuelgan desde balcones y edificios, como digno tributo de recordación a todos los mártires de la Revolución.
En la mañana de hoy habrá actos de homenaje con ofrendas florales en el Callejón del Muro, la Placita de los Mártires, la tumba de Frank y de otros revolucionarios caídos en las luchas.
Hace 55 años, el sepelio de Frank y Pujol constituyó una gran manifestación de duelo popular, en desafío a la dictadura de Fulgencio Batista.
Durante el trayecto hasta el cementerio fueron lanzadas flores desde balcones y azoteas que cubrieron los coches fúnebres, a la vez que se escucharon gritos de repulsa al gobierno, por el vil asesinato de ambos jóvenes.
Frank País y su luz de aurora
Autor : Armando Fernández Martí
"Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora" y Frank País García fue uno de esos hombres que con su ejemplar vida de revolucionario iluminó el camino de su pueblo hacia la libertad. No fue Frank uno de esos superhéroes de la mitología, pero sin dudas, él fue a juicio de quienes le conocieron uno de esos seres superiores ante los cuales hay que inclinar siempre la frente.
Cuando fue asesinado el 30 de julio de 1957, Frank País tenía tan solo 22 años, y al conocerse su historia, se piensa en cómo fue posible que en tan corto tiempo haya dejado tras de sí una vida tan hermosa y fructífera.
Nació el 7 de diciembre de 1934, justamente cuando el Titán de Bronce Antonio Maceo cumplía 38 años de su caída en combate y tal vez esa coincidencia histórica le departió también a Frank un protagonismo preponderante en la lucha por la libertad e independencia de la Patria.
Procedente de una familia de religiosos Frank comenzó a transitar por la vida con un profundo sentimiento por el amor al prójimo y de niño, adolescente y joven, fue capaz de sentir como suyo el dolor de los demás seres humildes y sobre todo le dolía la opresión de la Patria.
Ya con una destacada hoja de servicios revolucionarios, sin embargo, fue el asalto al cuartel Moncada el que cambió el curso de su vida, integrándose al Movimiento 26 de Julio, y dedicando a él todos sus esfuerzos donde puso de manifiesto su capacidad de ser excepcional de extraordinario dirigente y vehemente organizador como lo demostró al desarrollar la lucha clandestina urbana en Oriente y todo el país.
Se entrevistó con Fidel en Méjico en dos ocasiones en 1956 y de allí partió para organizar las acciones que permitirían el desembarco de la expedición, incluido el alzamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de Noviembre de ese año.
Después ofreció todo su apoyo a la lucha armada en la Sierra Maestra con el envío desde los primeros momentos de hombres, armas, medicinas y otros avituallamientos imprescindibles para la lucha guerrillera.
Frank País se convirtió así en el más peligroso enemigo para la dictadura y por ello, fue perseguido con saña hasta que la tarde del 30 de junio de 1957 fue cercado y asesinado en el Callejón del Muro de su natal Santiago de Cuba.
Se equivocó la dictadura al pensar que con la muerte de Frank se acabaría el movimiento clandestino. Por el contrario, su ejemplo y figura tomaron dimensiones ilimitadas que ninguna represión pudo retener como la propia actitud del pueblo durante su entierro, en la tarde del 31 de julio de 1957.
Ningún homenaje mejor a Frank País en este día, que recordar lo dicho por Fidel al conocer su muerte: "Era el más valioso, el más útil y el más extraordinario de nuestros combatientes". Así se recordará por siempre.
"Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora" y Frank País García fue uno de esos hombres que con su ejemplar vida de revolucionario iluminó el camino de su pueblo hacia la libertad. No fue Frank uno de esos superhéroes de la mitología, pero sin dudas, él fue a juicio de quienes le conocieron uno de esos seres superiores ante los cuales hay que inclinar siempre la frente.
Cuando fue asesinado el 30 de julio de 1957, Frank País tenía tan solo 22 años, y al conocerse su historia, se piensa en cómo fue posible que en tan corto tiempo haya dejado tras de sí una vida tan hermosa y fructífera.
Nació el 7 de diciembre de 1934, justamente cuando el Titán de Bronce Antonio Maceo cumplía 38 años de su caída en combate y tal vez esa coincidencia histórica le departió también a Frank un protagonismo preponderante en la lucha por la libertad e independencia de la Patria.
Procedente de una familia de religiosos Frank comenzó a transitar por la vida con un profundo sentimiento por el amor al prójimo y de niño, adolescente y joven, fue capaz de sentir como suyo el dolor de los demás seres humildes y sobre todo le dolía la opresión de la Patria.
Ya con una destacada hoja de servicios revolucionarios, sin embargo, fue el asalto al cuartel Moncada el que cambió el curso de su vida, integrándose al Movimiento 26 de Julio, y dedicando a él todos sus esfuerzos donde puso de manifiesto su capacidad de ser excepcional de extraordinario dirigente y vehemente organizador como lo demostró al desarrollar la lucha clandestina urbana en Oriente y todo el país.
Se entrevistó con Fidel en Méjico en dos ocasiones en 1956 y de allí partió para organizar las acciones que permitirían el desembarco de la expedición, incluido el alzamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de Noviembre de ese año.
Después ofreció todo su apoyo a la lucha armada en la Sierra Maestra con el envío desde los primeros momentos de hombres, armas, medicinas y otros avituallamientos imprescindibles para la lucha guerrillera.
Frank País se convirtió así en el más peligroso enemigo para la dictadura y por ello, fue perseguido con saña hasta que la tarde del 30 de junio de 1957 fue cercado y asesinado en el Callejón del Muro de su natal Santiago de Cuba.
Se equivocó la dictadura al pensar que con la muerte de Frank se acabaría el movimiento clandestino. Por el contrario, su ejemplo y figura tomaron dimensiones ilimitadas que ninguna represión pudo retener como la propia actitud del pueblo durante su entierro, en la tarde del 31 de julio de 1957.
Ningún homenaje mejor a Frank País en este día, que recordar lo dicho por Fidel al conocer su muerte: "Era el más valioso, el más útil y el más extraordinario de nuestros combatientes". Así se recordará por siempre.
sábado, 28 de julio de 2012
Nota del Ministerio del Interior
Tomado de Granma Digital
Como informó el diario Granma, el pasado 22 de julio a las 13:50 horas, un auto Hyundai Accent matrícula de turismo T31402, se salió de la vía y se impactó contra un árbol en un tramo de la carretera Las Tunas-Bayamo, en la localidad de Las Gabinas, provincia Granma. En este lamentable accidente fallecieron los ciudadanos Oswaldo José Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante; mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanías española y sueca, respectivamente.
Durante el proceso investigativo, se precisó que el vehículo salió de La Habana sobre las 06:00 horas de ese día, conducido por Ángel Carromero, y se dirigió a Santiago de Cuba. Jens Aron viajaba en el asiento delantero derecho; Oswaldo Payá en el asiento trasero izquierdo y a su lado Harold Cepero. Estos dos últimos no llevaban puesto el cinturón de seguridad.
El tramo de la carretera en que ocurrió el accidente está en reparación y por espacio de unos dos kilómetros no se encuentra pavimentada la superficie de rodamiento, lo cual lo convierte en una especie de terraplén con abundante gravilla; por tanto, muy resbaladizo. El análisis pericial arrojó que el lugar es una vía recta que cuenta con buena visibilidad y había una señal que indicaba la existencia de hombres trabajando en su mantenimiento, precedida de otras similares que alertan a los conductores de los tramos en reparación.
Al respecto, el apartado dos del artículo 127 de la Ley 109, de seguridad vial, establece que "no se debe conducir un automóvil a una velocidad mayor de 60 kilómetros por hora en camino de tierra o terraplén"; y en el 128 que "Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos anteriores, en relación con el límite general de velocidad, el que guíe un vehículo o animal por la vía debe tener pleno dominio de su movimiento y está obligado a moderar la marcha y si es preciso detenerla siempre que la circulación, estado de la vía o la visibilidad lo imponga", en especial, "cuando la superficie está resbaladiza por agua, grasa, arena, lodo u otras sustancias o estas puedan proyectarse hacia los vehículos y peatones".
El dictamen pericial y las declaraciones de tres testigos presenciales del accidente: José Antonio Duque de Estrada Pérez, Lázaro Miguel Parra Arjona y Wilber Rondón Barrero, permitieron establecer que el auto irrumpió al terraplén a exceso de velocidad. Al respecto, el capitán Jorge Fonseca Mendoza, perito del lugar del hecho (12 años de experiencia), apuntó que el conductor aplicó los frenos de una manera abrupta, ochenta metros después de haber entrado al terraplén, perdió el control del vehículo y el carro giró del costado izquierdo por espacio de 63 metros, con el frente hacia la cuneta y el maletero hacia el centro de la vía, hasta impactar con un árbol en el borde derecho de la carretera, lo cual confirma la extrema velocidad con que era conducido.
José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:
"El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol".
Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio de Yara, confirmó esta versión: "El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta".
Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. "Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta", declaró.
Un equipo de la Dirección de CriminaIística integrado por: teniente coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); teniente coronel Inardi Reyes Uriarte, jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito) y el capitán Jorge Fonseca, de conjunto con Fidel Núñez Guevara, jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que el vehículo presentaba una abolladura de 67 centímetros de ancho con 45 centímetros de profundidad en el lateral izquierdo trasero, perpendicular al eje longitudinal del auto (lugar donde viajaban los fallecidos), como consecuencia de un fuerte golpe que deformó sustancialmente el monochasis y el techo, cuyas características y dimensiones se corresponden con el tronco del árbol referido.
El dictamen médico forense indica que Oswaldo Payá falleció instantáneamente a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico como resultado del fuerte impacto recibido; mientras que Harold Cepero murió en el hospital clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, debido a una insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso del lóbulo superior del pulmón izquierdo, derivada de la fractura fragmentada del fémur izquierdo.
Ángel Francisco Carromero declaró al Órgano de Instrucción que no recordaba haber visto la señalización que alerta sobre el estado en que se halla la vía.
Añadió que irrumpió al terraplén a una velocidad que no puede precisar, debido a que no iba observando el cuentamilla y al percatarse de que transitaba sobre grava, intentó disminuir la velocidad mediante un frenazo brusco y el auto comenzó a resbalar de lado hasta impactarse contra el árbol. Jens Aron declaró que él estaba dormitando cuando sintió el frenazo y el desplazamiento lateral del vehículo; luego perdió la conciencia.
A partir del análisis lógico del tiempo de viaje (cerca de ochocientos kilómetros en menos de ocho horas, con tres paradas intermedias), las declaraciones de los testigos y el estudio pericial del lugar del hecho y el vehículo, el equipo investigativo evaluó que Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una
velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que fueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos.
Continúa el proceso investigativo y de instrucción penal, en correspondencia con las leyes cubanas.
Como informó el diario Granma, el pasado 22 de julio a las 13:50 horas, un auto Hyundai Accent matrícula de turismo T31402, se salió de la vía y se impactó contra un árbol en un tramo de la carretera Las Tunas-Bayamo, en la localidad de Las Gabinas, provincia Granma. En este lamentable accidente fallecieron los ciudadanos Oswaldo José Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante; mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanías española y sueca, respectivamente.
Durante el proceso investigativo, se precisó que el vehículo salió de La Habana sobre las 06:00 horas de ese día, conducido por Ángel Carromero, y se dirigió a Santiago de Cuba. Jens Aron viajaba en el asiento delantero derecho; Oswaldo Payá en el asiento trasero izquierdo y a su lado Harold Cepero. Estos dos últimos no llevaban puesto el cinturón de seguridad.
El tramo de la carretera en que ocurrió el accidente está en reparación y por espacio de unos dos kilómetros no se encuentra pavimentada la superficie de rodamiento, lo cual lo convierte en una especie de terraplén con abundante gravilla; por tanto, muy resbaladizo. El análisis pericial arrojó que el lugar es una vía recta que cuenta con buena visibilidad y había una señal que indicaba la existencia de hombres trabajando en su mantenimiento, precedida de otras similares que alertan a los conductores de los tramos en reparación.
Al respecto, el apartado dos del artículo 127 de la Ley 109, de seguridad vial, establece que "no se debe conducir un automóvil a una velocidad mayor de 60 kilómetros por hora en camino de tierra o terraplén"; y en el 128 que "Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos anteriores, en relación con el límite general de velocidad, el que guíe un vehículo o animal por la vía debe tener pleno dominio de su movimiento y está obligado a moderar la marcha y si es preciso detenerla siempre que la circulación, estado de la vía o la visibilidad lo imponga", en especial, "cuando la superficie está resbaladiza por agua, grasa, arena, lodo u otras sustancias o estas puedan proyectarse hacia los vehículos y peatones".
El dictamen pericial y las declaraciones de tres testigos presenciales del accidente: José Antonio Duque de Estrada Pérez, Lázaro Miguel Parra Arjona y Wilber Rondón Barrero, permitieron establecer que el auto irrumpió al terraplén a exceso de velocidad. Al respecto, el capitán Jorge Fonseca Mendoza, perito del lugar del hecho (12 años de experiencia), apuntó que el conductor aplicó los frenos de una manera abrupta, ochenta metros después de haber entrado al terraplén, perdió el control del vehículo y el carro giró del costado izquierdo por espacio de 63 metros, con el frente hacia la cuneta y el maletero hacia el centro de la vía, hasta impactar con un árbol en el borde derecho de la carretera, lo cual confirma la extrema velocidad con que era conducido.
José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:
"El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol".
Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio de Yara, confirmó esta versión: "El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta".
Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. "Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta", declaró.
Un equipo de la Dirección de CriminaIística integrado por: teniente coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); teniente coronel Inardi Reyes Uriarte, jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito) y el capitán Jorge Fonseca, de conjunto con Fidel Núñez Guevara, jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que el vehículo presentaba una abolladura de 67 centímetros de ancho con 45 centímetros de profundidad en el lateral izquierdo trasero, perpendicular al eje longitudinal del auto (lugar donde viajaban los fallecidos), como consecuencia de un fuerte golpe que deformó sustancialmente el monochasis y el techo, cuyas características y dimensiones se corresponden con el tronco del árbol referido.
El dictamen médico forense indica que Oswaldo Payá falleció instantáneamente a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico como resultado del fuerte impacto recibido; mientras que Harold Cepero murió en el hospital clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, debido a una insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso del lóbulo superior del pulmón izquierdo, derivada de la fractura fragmentada del fémur izquierdo.
Ángel Francisco Carromero declaró al Órgano de Instrucción que no recordaba haber visto la señalización que alerta sobre el estado en que se halla la vía.
Añadió que irrumpió al terraplén a una velocidad que no puede precisar, debido a que no iba observando el cuentamilla y al percatarse de que transitaba sobre grava, intentó disminuir la velocidad mediante un frenazo brusco y el auto comenzó a resbalar de lado hasta impactarse contra el árbol. Jens Aron declaró que él estaba dormitando cuando sintió el frenazo y el desplazamiento lateral del vehículo; luego perdió la conciencia.
A partir del análisis lógico del tiempo de viaje (cerca de ochocientos kilómetros en menos de ocho horas, con tres paradas intermedias), las declaraciones de los testigos y el estudio pericial del lugar del hecho y el vehículo, el equipo investigativo evaluó que Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una
velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que fueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos.
Continúa el proceso investigativo y de instrucción penal, en correspondencia con las leyes cubanas.
Eterno triburto a Frank y a los mártires
Autor : Adis López González
De una familia de profundos valores éticos y una tierra de enraizada tradición patriótica provenía él, para quien los adjetivos se hacen insuficientes en la tentativa de describir cuánto de este valioso hombre intentaron arrebatarnos.
Moral y pureza pocas veces conocidas, en un noble espíritu de justicia que hallaba máxima expresión en excepcionales aptitudes de dirigente.
Su capacidad de organización, acción y pensamiento han sido justamente valoradas por cuantos lo conocieron.
En medio de la disciplina y el rigor, una infinita sensibilidad hacía brotar en él lo de poeta mostrando humanismo aún más admirable.
Sí, porque era el mismo joven quien exigía el primer y sagrado lugar de la Patria, el que también confiesa el dolor eterno, llorando la ausencia y sus penas
sordas en aquel poema a su hermano Josué.
Justo por eso, aquel 30 de julio no hizo falta convocatoria. Sus asesinos jamás imaginaron que en lugar de desaparecerlo, inmortalizaban entonces la
integridad y el ejemplo.
Hicieron que jamás dejara de estar en Santiago, y el pueblo demostró que Frank se había diseminado, vivía en cada uno de estos que tomaron las calles
para hacer temblar a la propia muerte, espantar cualquier miedo y demostrar que aquellas líneas del poema son más que una convicción:
Hay muertos que, aunque muertos, no están en sus entierros;
¡Hay muertos que no caben en las tumbas cerradas
y las rompen, y salen, con los cuchillos de sus huesos,
para seguir guerreando en la batalla…!
¡Únicamente entierran los muertos a sus muertos!
¡Pero jamás los entierra la patria!
¡La Patria viva, eterna, no entierra nunca a sus propias entrañas…!
Esto hacemos cada día de los mártires, rendir tributo, reanudar el compromiso con las entrañas de la Patria.
De una familia de profundos valores éticos y una tierra de enraizada tradición patriótica provenía él, para quien los adjetivos se hacen insuficientes en la tentativa de describir cuánto de este valioso hombre intentaron arrebatarnos.
Moral y pureza pocas veces conocidas, en un noble espíritu de justicia que hallaba máxima expresión en excepcionales aptitudes de dirigente.
Su capacidad de organización, acción y pensamiento han sido justamente valoradas por cuantos lo conocieron.
En medio de la disciplina y el rigor, una infinita sensibilidad hacía brotar en él lo de poeta mostrando humanismo aún más admirable.
Sí, porque era el mismo joven quien exigía el primer y sagrado lugar de la Patria, el que también confiesa el dolor eterno, llorando la ausencia y sus penas
sordas en aquel poema a su hermano Josué.
Justo por eso, aquel 30 de julio no hizo falta convocatoria. Sus asesinos jamás imaginaron que en lugar de desaparecerlo, inmortalizaban entonces la
integridad y el ejemplo.
Hicieron que jamás dejara de estar en Santiago, y el pueblo demostró que Frank se había diseminado, vivía en cada uno de estos que tomaron las calles
para hacer temblar a la propia muerte, espantar cualquier miedo y demostrar que aquellas líneas del poema son más que una convicción:
Hay muertos que, aunque muertos, no están en sus entierros;
¡Hay muertos que no caben en las tumbas cerradas
y las rompen, y salen, con los cuchillos de sus huesos,
para seguir guerreando en la batalla…!
¡Únicamente entierran los muertos a sus muertos!
¡Pero jamás los entierra la patria!
¡La Patria viva, eterna, no entierra nunca a sus propias entrañas…!
Esto hacemos cada día de los mártires, rendir tributo, reanudar el compromiso con las entrañas de la Patria.
Exhibe Museo 26 de Julio exposición fotográfica
Autor : José Roberto Loo Vázquez
Un recorrido por importantes momentos en sus 45 años de fundado exhibe el Museo Histórico 26 de Julio en la exposición gráfica Honrar, honra, abierta al público hasta el próximo 28 de agosto.
Resalta dentro de la muestra la primera fotografía tomada frente a los muros del otrora Cuartel Moncada en el año 1959.
Algunas instantáneas revelan la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro en compañía de Ignacio Ramonet y la del General de Ejército Raúl Castro, junto al mandatario de Venezuela Hugo Chávez, en 2007.
Según Ana Pacheco, museóloga de la institución, la propuesta gráfica resalta la creatividad de fotógrafos de Cuba y otras naciones, y se destacan autores como René Silveira, Pablo Cuza Caballero y Vicente González.
Compuesta por una veintena de imágenes, la muestra -inaugurada el pasado 26 de julio- rinde tributo a los héroes y mártires de la gesta protagonizada por los jóvenes de la Generación del Centenario del Apóstol José Martí, agregó Pacheco.
Como propuestas para este verano, el centro oferta la modalidad de Ruta Histórica que incluye la visita a los lugares relacionados con las acciones del asalto al Cuartel Moncada, entre ellos el Palacio de Justicia y los antiguos Hospitales Militar y Civil Saturnino Lora.
Abierto al público hace 45 años, el Museo Histórico 26 de Julio, está dedicado a los sucesos ocurridos en la mañana de la Santa Ana, en 1953, cuando los moncadistas atacaron la segunda fortaleza en importancia de la dictadura de Fulgencio Batista.
Un recorrido por importantes momentos en sus 45 años de fundado exhibe el Museo Histórico 26 de Julio en la exposición gráfica Honrar, honra, abierta al público hasta el próximo 28 de agosto.
Resalta dentro de la muestra la primera fotografía tomada frente a los muros del otrora Cuartel Moncada en el año 1959.
Algunas instantáneas revelan la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro en compañía de Ignacio Ramonet y la del General de Ejército Raúl Castro, junto al mandatario de Venezuela Hugo Chávez, en 2007.
Según Ana Pacheco, museóloga de la institución, la propuesta gráfica resalta la creatividad de fotógrafos de Cuba y otras naciones, y se destacan autores como René Silveira, Pablo Cuza Caballero y Vicente González.
Compuesta por una veintena de imágenes, la muestra -inaugurada el pasado 26 de julio- rinde tributo a los héroes y mártires de la gesta protagonizada por los jóvenes de la Generación del Centenario del Apóstol José Martí, agregó Pacheco.
Como propuestas para este verano, el centro oferta la modalidad de Ruta Histórica que incluye la visita a los lugares relacionados con las acciones del asalto al Cuartel Moncada, entre ellos el Palacio de Justicia y los antiguos Hospitales Militar y Civil Saturnino Lora.
Abierto al público hace 45 años, el Museo Histórico 26 de Julio, está dedicado a los sucesos ocurridos en la mañana de la Santa Ana, en 1953, cuando los moncadistas atacaron la segunda fortaleza en importancia de la dictadura de Fulgencio Batista.
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