Plaza de la revolución

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viernes, 21 de diciembre de 2018

Maestra santiaguera reincorporada asegura haber nacido con la virtud de enseñar

Por Marlene Montoya Maza

Santiago de Cuba, 21 dic.— La maestra santiaguera Magalys Alcedo López es una de las tantas educadoras cubanas que volvieron a las aulas luego de acogerse a la jubilación, por el sentido de pertenencia por la profesión que abrazó cuando tenía 17 años.
  
Desde entonces trabajó en la enseñanza pre-escolar en círculos infantiles como La Edad de Oro, Sueño Dorado, Los Abelitos, Sol del Mañana, Antonio Fernández León y Ana de Quesada, entre otros, y en este último se encuentra actualmente en un aula de ese nivel.
  
En una ocasión, comentó, prestó servicios en la Facultad de Cultura Física de Santiago de Cuba y pudo constatar lo importante que era para ella recibir la ternura y el amor que profesan los niños, por eso decidió quedarse en pre-escolar hasta jubilarse a los 55 años, en el 2012.
  
Fue grande el impacto de estar en casa, dijo, sin nadie con quien hablar durante casi todo el día, ya que sus dos hijas trabajan, una licenciada en Economía y la otra en Sociología, y los cuatro nietos permanecen en sus respectivas escuelas.
  
En ese mismo año se reincorporó y dice sentirse como en familia en el “Ana de Quesada”, por las buenas relaciones con sus compañeras y los niños tan maravillosos que tiene.
  
Licenciada en Educación Pre-escolar y con una Maestría en esa enseñanza, Magalys lleva en la sangre la pasión por educar, ya que casi toda la familia escogió el magisterio por amor, y recuerda que su padre, desde niña, le decía: “Tienes que ser maestra”.
  
Para ella, se requiere de gran responsabilidad para crear valores y sentimientos, no solo en las aulas, sino también en el seno de la familia, en la comunidad, en la parada de ómnibus o en la bodega, al ser un titulo que se lleva en el alma y el corazón hasta la muerte.
  
Piensa Magalys que este sea su último curso, luego de cinco años de reincorporada, pues los achaques a los 63 años, de ellos 46 dedicados a las aulas, se hacen sentir con mayor fuerza, aunque manifiesta estar presta a seguir ayudando a quien toque su puerta en el Centro Urbano Abel Santamaría.
  
Antes de terminar recalcó que el maestro quiere esa profesión porque nace con esa virtud, mientras se seca los ojos, emocionada.

miércoles, 24 de enero de 2018

La Doctora Viviana y la utilidad de la virtud


Por Lourdes Palau Vázquez

Santiago de Cuba, 24 ene.— Viviana Muñiz Zúñiga, es una joven periodista que trabaja como docente en el Departamento de Periodismo de la Universidad de Oriente, desde su etapa estudiantil mostró aptitud para las investigaciones y se mantuvo como excelente durante el trascurso de la carrera que concluyó con título de Oro.

Ya egresada del alto centro docente hace unos años, ha seguido prestigiando al gremio periodístico santiaguero en sus funciones como  educadora e investigadora de temas de interés para la profesión.

El más reciente alegrón que nos trajo Viviana fue haberse titulado Doctora en Ciencias de la Comunicación y por su integralidad escogida entre los cuatro jóvenes investigadores más destacados de la provincia, entregándose el alto reconocimiento en el acto nacional por el día de la ciencia cubana este 15 de enero en Santiago de Cuba.

Ella que siempre entrevista hoy resultó ser la entrevistada pues el acontecimiento merece que nos responda, qué ha representado para  ella recibir el premio como una de las mejores investigadoras de la provincia, en fecha tan importante.

"Fue algo muy importante, porque no solo paso a formar parte de la candidatura de la provincia para optar nacionalmente por ese reconocimiento sino que tuve la oportunidad de competir con otros jóvenes de otras ramas de la ciencia con los cuales pude estar al mismo nivel y que los tres jóvenes que resultaron premiados junto a mí son médicos de diferentes hospitales de Santiago y representar  a la Universidad de Oriente me llenó de mucho orgullo".

La tesis de doctorado que recientemente discutió la joven periodista propone un modelo para el análisis de la relación entre las agendas políticas, mediáticas y públicas en medios provinciales cubanos, le interrogo acerca de los principales aportes de su tesis.

"Se encamina hacia lograr una mayor articulación entre estas agendas a partir del estudio dentro de los medios con una propuesta de metodología para la aplicación de ese modelo hacia el interior de estos donde participan diferentes actores sociales, periodistas, directivos y públicos para poder a mediano o largo plazo articular estas agendas".

Al interrogarla sobre qué proyecta en el campo de la investigación dijo:

"Como periodista esperar tener muchas más posibilidades de colaborar con el sitio cubaperiodistas y el periódico Sierra Maestra que han sido dos portales de medios de comunicación con los que me he mantenido colaborando, desde el punto de vista investigativo las  proyecciones las dirijo al periodismo de desastre, cómo las agendas mediáticas reaccionan ante determinados eventos no planificados, por ejemplo huracanes, fallecimiento de personalidades relevantes, sismos, cómo reaccionan los periodistas para poder perfeccionar esos procesos de la construcción de la noticia cuando esos eventos ocurren".

La observo feliz partir diligente a la universidad donde la esperan sus alumnos y pienso en Martí cuando nos sugirió: "Tener fe en el mejoramiento humano, en la vida futura y en la utilidad de la virtud"

lunes, 27 de noviembre de 2017

Mariana Grajales, ejemplo de virtud

Texto y Foto Lourdes Palau Vázquez

Santiago de Cuba, 27 nov.— Numerosas historias acompañan la figura de Mariana Grajales Cuello, la madre de los Maceos, una cubana natural de Santiago de Cuba que desafío con creces la época que le toco vivir, pero sobre todas las cosas fue una excelente Madre y Patriota.

Cuentan que la mulata Mariana tenía un carácter fuerte y que en 1868 al conocerse el inicio de la guerra no dudó en apoyar a los cubanos que optaron por el camino libertario.

José Martí la admiró al igual que a sus hijos y por esa conjunción de coraje que había en ella, le nombraba Mariana Maceo. Anduvo la brava mujer por los campos de Cuba tras su esposo Marcos y sus hijos como una mambisa más, sirviendo de enfermera ante cada combate, cocinándole a las tropas y a pesar de haber sido testigo de momentos muy duros para ella como madre al ver moribundo a algunos de sus hijos se mantuvo sin flaquear.

Corona su existencia la muestra de valentía al ver a Antonio en muy malas condiciones, con una gran herida, y le indicó a su hijo Marcos, quien no tenía todavía 14 años: “Y tú, empínate, porque ya es hora de que te vayas a pelear por tu Patria”.

La expresión realza la fortaleza de espíritu de aquella mujer que trabajó para llevar el sustento al hogar junto a su compañero, los que se conoce por la historia formaron una familia con altos valores.

Con un pañuelo en sus cabellos ya anciana Mariana recorría la manigua insurrecta convencida como decía que la libertad requiere sacrificios y con ansias de una Cuba sin cadenas, crucifijo en manos hizo jurar a su familia con palabras precisas y sin titubear: "De rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la patria o morir por ella”.

Por eso, hoy 27 de noviembre cuando se cumplen 124 años de su muerte aquella cubana que dio a la Patria una prole de hijos valientes, sigue siendo ejemplo de virtud.