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lunes, 4 de marzo de 2019

El horror de la explosión del vapor La Coubre

Por Armando Fernández Martí

El 4 de marzo de 1960 a las 8 y 12 minutos de la mañana, entraba en la bahía de La Habana, el buque francés La Coubre, que traía en sus bodegas dos, cuatro y cinco carga general y en la seis refrigerada, transportaba además, 625 cajas de granadas y dos mil de municiones compradas a Bélgica por la Revolución para su defensa.

Minutos después la nave atracaba en el muelle nombrado Pan American Docks. Corridos los trámites aduaneros necesarios y tomadas severas medidas de seguridad, a las once de la mañana se iniciaba la descarga en la que participaban cientos de personas, entre portuarios, marinos franceses y soldados especializados en la manipulación de este tipo de carga peligrosa.

Todo marchaba perfectamente, cuando a las 3 y 15 de la tarde se produjo una explosión en la bodega seis que levantó una densa columna de humo, estremeció toda la ciudad, y dislocó por el área del muelle los cuerpos destrozados de decenas de personas, otras resultaron heridas o mutiladas y parte de la nave hacha un amasijo de hierro se dispersó por la zona.

Tan pronto se produjo el estallido la solidaridad no se hizo esperar y cientos de personas acudieron hacia el área siniestrada para brindar socorro a los heridos y extraer los cadáveres o parte de los cuerpos encontrados, cuando a las tres y 45 de la tarde se produjo una terrible explosión, aún más terrible que la primera para hacer  más dantesco el panorama.

En síntesis, así narraron testimoniantes los hechos de aquel 4 de marzo de MIL 960, en la bahía capitalina, que finalmente dejó un saldo de 101 muertos, y más de 400 heridos y mutilados aunque esas cifras pudieron ser mayores por la gran cantidad que se atendieron en los hospitales y no se reportaron como lesionados.

Las pruebas realizadas de inmediato por los investigadores demostraron que no hubo mala manipulación de la peligrosa carga, ni ocurrió ningún accidente que provocara el estallido. La Explosión de La Coubre fue, por tanto, obra de manos expertas al servicio de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, único interesado en que Cuba no recibiera esa carga para su defensa.

Sobre este hecho y pese a la acusación, ninguno de los gobiernos norteamericanos hasta el presente ha dicho nada del asunto, ni han sido desclasificados documentos al respecto no obstante los 55 años transcurridos. Y como se dice: quien calla otorga.

Trece días después del sabotaje terrorista de La Coubre, el 17 de marzo de 1960, el entonces Presidente norteamericano Dwight Eisenhower, aprobaba un plan de acciones encubiertas contra Cuba que convirtió el terrorismo contra la isla en política de Estado y daba a la CIA luz verde para realizar hechos como este.

sábado, 4 de marzo de 2017

Horrendo sabotaje al vapor La Coubre

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 mar.— El 4 de marzo de 1960 es una fecha imborrable de la memoria histórica del pueblo de Cuba, porque ese día la barbarie terrorista enlutó los hogares de 95 familias cubanas y seis francesas, al estallar en la bahía de La Habana el buque La Coubre, que traía en sus bodegas armas y municiones procedentes de Bélgica para la defensa de la isla revolucionaria.

Frente a ese genocidio surgió una interrogante: ¿Quién o Quiénes estaban interesados en que Cuba no contara con esas armas para protegerse de las agresiones enemigas? Nadie puede negar que el autor de ese irracional crimen fue el gobierno de los Estados Unidos, aunque desde entonces lo hayan mantenido en el más absoluto secreto.

Sin embargo y a pesar del tiempo transcurrido no se ha permitido desclasificar ningún documento donde se haga mención al horrible crimen, ni siquiera para distorsionar la verdad, como se acostumbra a hacer cuando se trata de Cuba y su revolución.

Es más, ni siquiera la gran prensa norteamericana tan audaz y tan apegada al derecho a la información, ha dicho nada sobre el sabotaje de La Coubre, y no porque este sea un hecho muy deshonroso para ese país, sino porque Washington se lo ha ordenado lo que la convierte en cómplice del asesinato de 101 cubanos y franceses inocentes.

El 7 de julio de 2007, en una de sus reflexiones, el líder histórico de la revolución Fidel Castro Ruz preguntaba: ¿Por qué en nombre de la libertad de información, no se ha desclasificado un solo documento que nos diga cómo la CIA hace ya casi medio siglo hizo estallar el vapor La Coubre?.

57 años después del crimen de La Coubre todavía Cuba y el mundo esperan por esa respuesta. Tal vez los nuevos tiempos por los que pasan las relaciones entre Estados Unidos y Cuba permitan aclarar este hecho y permitan por demás, que el gobierno de Washington, sea el actual o cualquier otro, se disculpe ante el noble pueblo cubano por las víctimas del horrible sabotaje del 4 de marzo de 1960, y por los más de 3 mil muertos provocados por el terrorismo en la isla cuyo culpable es uno solo: Estados Unidos.

Aun así y por mucho que se pretenda esta será una de las historias que jamás los cubanos olvidaremos. ¡Eso que nadie lo dude!.

viernes, 4 de marzo de 2016

A 56 años del sabotaje al vapor La Coubre


A 56 años del sabotaje al vapor La Coubre    Por Armando Fernández Martí

El 4 de marzo de 1960 a las 8 y 12 minutos de la mañana, entraba en la bahía de La Habana, el buque francés La Coubre, que traía en sus bodegas dos, cuatro y cinco carga general y en la seis refrigerada, transportaba además, 625 cajas de granadas y dos mil de municiones compradas a Bélgica por la Revolución para su defensa.

Minutos después la nave atracaba en el muelle nombrado Pan American Docks. Corridos los trámites aduaneros necesarios y tomadas severas medidas de seguridad, a las once de la mañana se iniciaba la descarga en la que participaban cientos de personas, entre portuarios, marinos franceses y soldados especializados en la manipulación de este tipo de carga peligrosa.

Todo marchaba perfectamente, cuando a las 3 y 15 de la tarde se produjo una explosión en la bodega seis que levantó una densa columna de humo, estremeció toda la ciudad, y dislocó por el área del muelle los cuerpos destrozados de decenas de personas, otras resultaron heridas o mutiladas y parte de la nave hacha un amasijo de hierro se dispersó por la zona.

Tan pronto se produjo el estallido la solidaridad no se hizo esperar y cientos de personas acudieron hacia el área siniestrada para brindar socorro a los heridos y extraer los cadáveres o parte de los cuerpos encontrados, cuando a las tres y 45 de la tarde se produjo una terrible explosión, aún más terrible que la primera para hacer  más dantesco el panorama.

En síntesis, así narraron testimoniantes los hechos de aquel 4 de marzo de 1960, en la bahía capitalina, que finalmente dejó un saldo de 101 muertos, y más de 400 heridos y mutilados aunque esas cifras pudieron ser mayores por la gran cantidad que se atendieron en los hospitales y no se reportaron como lesionados.

Las pruebas realizadas de inmediato por los investigadores demostraron que no hubo mala manipulación de la peligrosa carga, ni ocurrió ningún accidente que provocara el estallido. La Explosión de La Coubre fue, por tanto, obra de manos expertas al servicio de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), único interesado en que Cuba no recibiera esa carga para su defensa.

Sobre este hecho y pese a la acusación, ninguno de los gobiernos norteamericanos hasta el presente ha dicho nada del asunto, ni han sido desclasificados documentos al respecto no obstante los 56 años transcurridos. Y como se dice: quien calla otorga.

Trece días después del sabotaje terrorista de La Coubre, el 17 de marzo de 1960, el entonces Presidente norteamericano Dwight Eisenhower, aprobaba un plan de acciones encubiertas contra Cuba, que convirtió el terrorismo contra la isla en política de Estado y daba a la CIA luz verde para realizar hachos como este.

domingo, 4 de marzo de 2012

Sabotaje al vapor La Coubre


Autor :Armando Fernández Martí

Quizás, en La Habana, aquella tarde casi primaveral del 4 de marzo de 1960, la vida transcurría cotidianamente para todos con la intensidad propia de una urbe capitalina.

En uno de los muelles del puerto habanero sin embargo, la descarga de un buque exigía premura y la acción de los hombres era anormalmente intensa, extrayendo cajas y más cajas de la bodega de la nave.

El ruido de las grúas y de voces casi a gritos de los obreros, más el rugir de los motores de los vehículos que iban y venían, daba la medida de la importancia de lo que se venia haciendo.

Nadie podría imaginar que cuando uno de los portuarios extendiera las manos para extraer aquella caja de granadas de la estiba, con ella desataría la furia de la muerte en una magnitud inimaginable para los cubanos hasta entonces.

Fue sólo un instante, el tiempo preciso en que el reloj marcaba las 3 y 15 de la tarde, cuando se produjo la primera explosión en la bodega del buque La Coubre, que lanzó una trágica llamarada que pronto se convirtió en una espesa nube negra con olor a pólvora y sangre, que invadió la tarde habanera.

Después del primer minuto de sorpresa y terror, la gente corrió hacia el buque para prestar ayuda a los heridos y extraer los restos despedazados de cuerpos humanos que se diseminaron por toda el área sobre decenas de metros.

El panorama era dantesco. Los gritos de dolor estremecían a muchos y la sangre los bañaba, pero el gesto solidario para prestar el auxilio vital no se detuvo. La muerte, entonces, hermanó a los vivos.

Aún o había transcurrido media hora, cuando otra explosión en el interior de La Coubre, vino a completar la macabra obra concebida por manos y mentes tenebrosas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

El saldo de aquel monstruoso acto terrorista no pudo ser más doloroso para nuestro pueblo:101 muertos, incluidos seis franceses, 219 heridos y mutilados, y un  número impreciso de desaparecidos.

Ese era el precio que hace 52 años la joven Revolución cubana tuvo que pagar por su libertad e independencia. Pero tan sólo 24 horas después los cubanos respondieron al crimen con una disyuntiva, que desde entonces acompaña el acontecer revolucionario de nuestro pueblo: ¡Patria o Muerte!

Victor Arzuaga: un contramaestrense victima del sabotaje al buque La Coubre


Autor :Antonio Prado

Pocos imaginan que este hombre común encargado de lustrar calzados por varios años en el santiaguero municipio de Contramaestre tiene mucho que contar. Víctor Arzuaga Rodríguez tenía 19 años y fue uno de los 13 contramaestrenses que sufrió en carne propia un acto terrorista; el sabotaje del buque francés La Coubre, aquel 4 de marzo de 1960.

“Ese día murieron allí compañeros míos quedaron destrozados prácticamente, hasta yo pude haber muerto en ese vil sabotaje”, declaro a Tvsantiago  Víctor Arzuaga Rodríguez.

Hoy 52 años después de aquel criminal acto terrorista, hombres como Víctor pudieron sobrevivir para contar la más estremecedora experiencia de su vida.

“Yo me encontraba en la misma entrada de la bodega donde venia el armamento de Bélgica cuando me sorprende la primera explosión, yo sentí que volé, caí y me di un fuerte golpe en la cabeza… ahí el compañero mío Israel Galán que también cayó junto conmigo me miró y pensaba que yo estaba muerto, pero la caja donde caí estaba encendida, el fuego hizo que me moviera, me quejara y es cuando mi compañero se da cuenta que estoy vivo me carga y me saca hasta donde me podían rescatar”, recuerda con exactitud este contramaestrense victima de aquel hecho.

Este sencillo y laborioso hombre fue uno de los cuatro centenares de heridos, incluso pudo haber sido otra de las víctimas mortales que arrojó aquella acción terrorista ejecutada por el gobierno norteamericano contra la entonces naciente Revolución cubana.

“Tú sabes como uno se siente cada año recordando los compañeros que perdieron su vida allí, otros mutilados y con secuelas para toda la vida por culpa de aquella acción terrorista, eso no se olvida muy fácil”, expreso a este reportero Víctor Arzuaga.

Es por eso que ese día ante los hermanos caídos, el máximo líder de la Revolución Cubana enarboló por primera vez la consigna de “Patria o Muerte”, símbolo de decisión de lucha del pueblo cubano que mantiene plena vigencia hasta el presente.

“Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra seria: ¡Patria o Muerte!”, fueron palabras de Fidel aquel minuto luctuoso de 1960.