Plaza de la revolución

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sábado, 31 de agosto de 2019

Parte desde Pata de la Mesa Columna 8 para invasión a Occidente

Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 31 ago.— El 31 de agosto de 1958, hace hoy 61 años partió desde Pata de la Mesa en la Sierra Maestra la Columna número 8 del Ejército Rebelde Ciro Redondo, que bajo el mando del Comandante Ernesto Che Guevara tenía la misión de establecerse en las montañas villaclareñas en el centro de la isla.

Al partir la Columna 8 la integraban 140 combatientes rebeldes extraídos de la Columna 1 José Martí, y de la Columna 4 que dirigía el Che, los cuales acumulaban ya una rica experiencia guerrillera en los combates contra fuerzas de la dictadura batistiana.

El Che tenía además la misión de asumir la jefatura de todas las fuerzas del Movimiento 26 de Julio que operaban en el territorio central, tanto en las montañas como en las zonas urbanas, de la entonces provincia de Las Villas.

Durante el trayecto hacia el territorio villaclareño, unas veces a pie y otras en vehículos, la Columna 8 debió afrontar numerosos riesgos militares, pues eran perseguidos por fuerzas del ejército, pero también no pocas vicisitudes como el hambre, la sed, frio, lluvia y los embates de los ciclones que afectaron la isla en ese período.

No obstante a eso luego de 45 días de fatigosa marcha la Columna número 8 Ciro Redondo, al mando del Che, llegó al territorio de Las villas el 16 de octubre de MIL 958, tras haber recorrido centenares de kilómetros en las más difíciles circunstancias.

Recordemos que también el 21 de agosto de 1958, había partido desde El Salto, en la Sierra Maestra, la Columna número 2 Antonio Maceo del Ejército Rebelde, bajo el mando del Comandante Camilo Cienfuegos, cuya misión en un principio era llegar hasta Pinar del Río, la provincia más occidental del país.

Al conocer del arribo de ambas columnas a las montañas villaclareñas, el Comandante en Jefe Fidel Castro envió un mensaje al Che y a Camilo, expresándoles que habían logrado una hazaña militar, lo que “basta para ganarse un lugar en la historia de Cuba”. 61 años después así se le recuerda.

jueves, 18 de abril de 2019

A 58 años de la invasión por Playa Girón se recuerdan las heroicas horas

Por Adis López González

Santiago de Cuba, 18 abr.— Abril de 1961, Manuel Lucas, Santiago Perdomo, Delfín Casal y Benjamín Gosking ocupaban puestos de combate diferentes, pero cada uno asumía la defensa de la Patria ante la agresión mercenaria, conocida históricamente como la invasión a Playa Girón.

Algunos, físicamente ya no están. Otros, son testimonio vivo de la Historia de un pueblo que ha pagado con la vida de valiosos hijos el precio de su soberanía e independencia. Abril de 1961 trajo días gloriosos. Manuel, sentía la obligación moral de hacerse miliciano y ser ejemplo.

Como artillero de la Batería 4 de cañones antitanques  de Ciudad Libertad participa en las acciones.

Cuando en una conversación intercambiaba con Manuel, recuerdo me decía: “yo entiendo que Girón demostró el potencial combativo de un pueblo, decidido a defender su libertad y su independencia. Yo pienso que el enemigo nunca pensó que este pueblo diera ese paso como lo dio, pero, con la presencia de Fidel al frente de toda sus tropas”.

Desde la filas de la Policía, Santiago dio mucho que hacer a los mercenarios, quienes no pudieron dejar de reconocer el valor de aquellos soldados de los escuditos, quien una vez me comentó: “La orden que teníamos de nuestro jefe, Ifigenio Amejeiras y Delgado era “hasta el agua y pa´lante”, es decir, que no se podía mirar para atrás. No dejarlos hacer vida, ni hacer cabeza de playa”.

Delfín también coincidía desde sus recuerdos: “allí participaron más de 15 batallones, vaya que lo que le caímos arriba no fue fácil. Para mi fue una cosa triste, pues perdimos muchos compañeros, y nunca olvidaré ver a nuestro Comandante siendo un soldado al frente de su tropa”.

Como parte del Batallón 148 de las Milicias llegó Benjamín Gosking Guerra a Playa Girón. En este diario, en cada uno de los recuerdos, guardados como tesoros en la caja una porción de la historia. Para mi, un privilegio inmenso conocerle, no es común encontrar personas de tan hermosas cualidades humanas, de tanta sensibilidad y modestia. En la sala de su humilde casa me contaba:

“Ya Fidel lo dijo, están ahí!!! Vimos entonces el engaño que traían los aviones que la pintura del avión, donde dice US NAVY, le habían dado una pintura así, pero se veía bien claro ahí las letras que decían US NAVY y entonces sobre eso pintada la bandera cubana, que es lo que confundía tanto al pueblo, como a los milicianos, creyendo que eran de la gente de nosotros… Cuando nosotros pasamos, ya encontramos, eran como cinco o seis guaguas de esas quemadas, que le habían tirado Napalm y se veían, los compañeros se veían que habían intentado salir por las ventanillas, me contaba entre lágrimas y sollozos, se veían los cadáveres tendidos, uno arriba de otro, por las ventanillas y el hedor aquel a carne quemada.

Horas difíciles, aquellas que el pueblo convirtió en victoria.

“ya viste que me aflige un poco, porque como quiera que sea, en la guerra todos somos hermanos, todos nos queremos, todos queremos protegernos uno al otro”. Agregó Benjamín.

Con ellos, con la historia que representan, se renuevan compromisos de lealtad a los ideales que distinguen a ese pueblo que, como en Girón, sigue defendiendo sus conquistas.

martes, 22 de enero de 2019

Culmina Antonio Maceo invasión Oriente a Occidente

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 ene.— Cuando el 22 de enero de 1896, hace 123 años, el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales y unos 1500 mambises orientales, entraban victoriosos en el poblado de Mantua, último lugar habitado de la provincia de Pinar del Río, se estaba completando la invasión de Oriente a Occidente considerada por los historiadores, no sólo de Cuba sino de América Latina y del mundo, como el hecho militar más audaz del siglo diecinueve.

La invasión a Occidente por el Titán de Bronce y su tropa, se había iniciado desde Mangos de Baraguá el 22 de octubre de 1895 y terminaba 92 días después, tras recorrer un trayecto a caballo y a pie de más de mil 700 kilómetros hasta la localidad de Mantua.

Durante esos días las huestes orientales del General Antonio tuvieron que librar unos 27 combates relevantes, atacando y tomando 22 poblaciones importantes de la Isla, donde además capturaron al enemigo dos mil 120 fusiles, 82 MIL cartuchos y otros avituallamientos militares para fortalecer la invasión.

Cabe destacar que para esos momentos, España tenía en la Isla a más de 250 000 soldados entre tropas regulares e irregulares al mando de 42 Generales, además de contar con el apoyo de miles de voluntarios cubanos y españoles a su servicio, y tener 57 naves de la Marina de Guerra que patrullaban constantemente la Isla de un extremo a otro.

Al llegar el Titán de Bronce a Mantua el 22 de enero de 1895, sobre las cuatro de la tarde, el Ejército Libertador fue recibido con júbilo por los pobladores del lugar, que declararon la fecha como festiva para compartir con los invasores la épica hazaña.

Al siguiente día, 23 de enero, en el ayuntamiento del lugar se levantó un acta para que quedara como testimonio de la hazaña, la cual fue firmada por el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo, otros miembros de su Estado Mayor, así como el alcalde, el cura párroco y otras personalidades de Mantua.

En España, el término de la invasión de Oriente a Occidente provocó una grave crisis de gobierno, cuestionándose la política de gastar en la Isla hasta el último hombre y la última peseta sin resultado alguno, mientras que el entonces Gobernador de la Isla y otrora “pacificador”,

Arsenio Martínez Campos, presentaba su renuncia incapaz de poder controlar los embates de los mambises que combatían ya en todo el territorio nacional por la independencia.

lunes, 22 de octubre de 2018

Antonio Maceo y el inicio de la invasión a Occidente

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 oct.— La más extraordinaria hazaña político-militar llevada a cabo durante nuestras guerras independentistas en el Siglo XX fue la invasión de Oriente a Occidente, que tuvo su comienzo un día como hoy 22 de octubre, pero de 1895, hace 123 años, cuando desde los gloriosos Mangos de Baraguá el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo Grajales partió con sus aguerridos mambises orientales, unos 1100 hombres que en trayecto hasta Camagüey se elevarían a 1500.

El ejército invasor de Maceo estaba conformado por 890 mambises de la caballería y 350 de infantería, mientras que los restantes eran del Estado Mayor y la escolta. Por su parte, España tenía en esos momentos en la Isla más de 250 mil soldados con una correlación de fuerzas de 50 colonialistas por cada cubano.

Antes de la partida el Titán de Bronce había entregado el mando del Departamento oriental a su hermano, el Mayor General José Maceo, quien se encargaría de mantener la guerra en ese territorio, en cumplimiento de una orden del General en Jefe Máximo Gómez Báez.

El 8 de noviembre, 18 días después de partir de Mangos de Baraguá, el General Antonio llegaba a territorio camagüeyano el cual recorrió en sólo 24 días, debiendo incluso, atravesar la peligrosa trocha de Júcaro a Morón fuertemente fortificada y custodiada por los soldados españoles, lo que constituyó otra hazaña, pues la acción se hizo sin una sola baja cubana.

Después de atravesar la trocha de Júcaro a Morón, en la finca San Juan, cerca del lugar conocido como “Lázaro López”, el Lugarteniente General Antonio Maceo y el General en Jefe Máximo Gómez se reencontraron para juntos continuar la invasión hacia Occidente. Ambas fuerzas, conformaron un ejército de 4 mil efectivos, tres mil de ellos a caballo, y el resto en la infantería, cuya jefatura estaba a cargo del prestigioso General mambí, Quintín Banderas.

El 30 de noviembre de 1895, sobre las siete de la mañana se reunieron ambas fuerzas para proseguir la invasión, pero antes, el General en Jefe Máximo Gómez arengó a las tropas señalando: “Soldados la guerra empieza ahora. La guerra cruel y despiadada. (…) Soldados, llegaremos hasta los últimos confines del Occidente, hasta donde haya tierra española. Allí se dará el Ayacucho cubano”

viernes, 31 de agosto de 2018

Difícil, hasta en la partida hasta la Provincia de Las Villas

En los días previos a la partida, el Guerrillero Heroico reunió a los miembros de su columna –integrada por veteranos y nuevos reclutas de la escuela que él mismo fundó en Minas del Frío– y sin cortapisas les habló de los peligros incomparables de la misión

En el camino que baja de la Sierra al llano, por la ruta escarpada de Boca del Salto a Providencia, todavía estarían frescas las huellas de los 80 hombres de la Columna 2 Antonio Maceo, al mando de Camilo Cienfuegos, cuando Fidel firmaba en La Plata una nueva orden militar:«Se asigna al Comandante Ernesto Guevara la misión de conducir desde la Sierra Maestra hasta la Provincia de Las Villas una columna rebelde y operar en dicho territorio de acuerdo con el plan estratégico del Ejército Rebelde. (…) La columna No. 8, Ciro Redondo, partirá desde Las Mercedes entre el 24 y el 30 de Agosto».

Diez jornadas después de aquel edicto, en las horas finales del 31 de agosto, 140 hombres probados, con El Argentino a la cabeza, iniciaban desde un paraje conocido como El Jíbaro, la más difícil y azarosa travesía que tuviera una formación rebelde desde los terribles días fundacionales del desembarco del Granma y la dispersión de Alegría de Pío, hasta el reencuentro en Cinco Palmas.  Pero, ¿por qué la Columna 8 no partió en una de las fechas dentro del plazo indicado y desde el lugar previsto?

Ni después de firmada la orden de partida, Fidel paraba de pensar en cómo apertechar lo mejor posible a la columna. Varias veces en el periodo escribió al Che y mandó mejores armas, pero buena parte de la logística dependía de un avión que llegaría desde México.

En los días previos a la partida, el Guerrillero Heroico reunió a los miembros de su columna –integrada por veteranos y nuevos reclutas de la escuela que él mismo fundó en Minas del Frío– y sin cortapisas les habló de los peligros incomparables de la misión, de los terrenos desprotegidos, de la posibilidad de que llegase la mitad de los hombres, y si fuera uno, que ese concluyera la misión, así como de la capacidad que debería tener cada cual de dirigir a la tropa si fuese necesario.

No obstante, el plan inicial del traslado concebía el movimiento en camiones y un periodo de al menos cuatro días para alcanzar las alturas del Escambray. Para ello, una camioneta con la gasolina suficiente llegaría hasta los vehículos la propia noche del 30. Este es el punto, contado por el Che, donde se da el mayor tropiezo:

«El avión fue localizado en el momento de aterrizar, a pesar de ser de noche, y el aeropuerto fue sistemáticamente bombardeado desde las veinte hasta las cinco de la mañana, hora en que quemamos el avión para evitar que cayera en poder del enemigo (…). Las tropas avanzaron sobre el aeropuerto; interceptaron la camioneta con la gasolina, dejándonos a pie».

Acontecido este enorme percance, y sin opciones de retrasar más la partida, la fuerza integrada por una Comandancia y cinco pelotones, con Ramiro Valdés de segundo al mando, arrancó bajo la lluvia al día siguiente desde El Jíbaro, a seis kilómetros de Las Mercedes, en la ruta al sitio del aterrizaje descrito.

Así inició la gran marcha al centro del país, complicada en ríos crecidos, mosquitos, zapatos rotos, hambre, sed, persecución, emboscadas, 26 bajas, 19 incorporaciones, y cuatro días planificados que se convirtieron en 46 jornadas terribles, hasta alcanzar las primeras alturas del Escambray, donde empezó entonces una batalla quizá más complicada que la de fusiles y bombas: concertar la unidad entre los grupos insurgentes de la zona. (Dilbert Reyes Rodríguez)

martes, 17 de abril de 2018

Invasión por Playa Girón

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 17 abr.— El 17 de abril de 1961, hace 57 años Cuba despertaba con la noticia de que fuerzas mercenarias al servicio de Estados Unidos habían arribaron por la Ciénaga de Zapata, al sur de Matanzas. A media mañana un comunicado del Comandante en Jefe Fidel Castro precisaba: “Ya nuestras tropas avanzan sobre el enemigo seguras de su victoria (…) La Revolución es invencible y contra ella y el pueblo heroico que la defiende se estrellarán todos los enemigos”

Los primeros en enfrentar a los agresores fueron los milicianos del Batallón 339 de Cienfuegos que se encontraban de vigilancia en esa zona, los que al ser conminados por el enemigo a rendirse su respuesta fue un contundente ¡Patria o Muerte! y una andanada de disparos.

A pesar de que el presidente estadounidense John F. Kennedy había dicho días atrás que su país no agrediría militarmente a Cuba, los primeros invasores que arribaron a Bahía de Cochinos fueron los hombres ranas norteamericanos, como Greyston Linch, quien fue el primero en llegar a Playa Girón y Rip Robertson, quien lo hizo por Playa Larga.

Esos hombres ranas tenían la misión de facilitar el desembarco de los mercenarios y marcar su trayectoria a seguir por tierra. A su paso dejaron una serie de carteles como uno que decía: “San Blas, territorio libre de Washington”; otro señalaba: “Cortesía de los hombres ranas del Buque Bárbara J. ¡Bienvenidos!”; mientras que en un bohío abandonado se encontró una bandera estadounidense.

Kennedy pudo jurar que no atacaría a Cuba, pero gran parte de los aviones que participaron en los combates eran pilotados por norteamericanos como Wade Carol Grey, Thomas Wilard Ray, Ryley Shamburger y Frank Leo Baker, todos derribados sobre la zona de la invasión en lo que fue su última aventura.

Ese mismo 17 de abril de 1961, al amanecer, al sur de Isla de Pinos, fue ametrallado por dos aviones B-26 el Buque de Patrulla y Escolta 203 Baire, de la Marina de Guerra Revolucionaria, fondeado en una playa próxima al llamado Presidio Modelo.

Los aparatos atacantes como los que participaron el día 15 en la agresión a los aeropuertos, venían camuflados con insignias cubanas tomando por sorpresa a la tripulación del Baire, que no obstante contar con armamentos viejos y defectuosos ripostó el ataque lo que hizo que los aviones se alejaran después de varios pases de ametrallamiento sobre la nave. Como resultados de esa cobarde agresión murieron los marineros Juan Alarcón Rodríguez y Armando Ramos Velazco y otros 11 fueron heridos, mientras que el buque fue remolcado hacia el río Las Casas, donde encalló y finalmente se viró sobre su costado izquierdo.

La tripulación del buque Baire de nuestra Marina de Guerra Revolucionaria fue también parte de la victoria sobre el imperio yanqui y sus mercenarios.

lunes, 22 de enero de 2018

Invasión de Oriente a Occidente: hazaña militar más importante del Siglo XIX

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 ene.— Cuando el 22 de enero de 1896, hace 122 años, el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales y unos 1500 mambises orientales, entraban victoriosos en el poblado de Mantua, último lugar habitado de la provincia de Pinar del Río, se estaba completando la invasión de Oriente a Occidente considerada por los historiadores, no sólo de Cuba sino de América Latina y del mundo, como el hecho militar más audaz del siglo diecinueve.

La invasión a Occidente por el Titán de Bronce y su tropa, se había iniciado desde Mangos de Baraguá el 22 de octubre de 1895 y terminaba 92 días después, tras recorrer un trayecto a caballo y a pie de más de mil 700 kilómetros hasta la localidad de Mantua.

Durante esos días las huestes orientales del General Antonio tuvieron que librar unos 27 combates relevantes, atacando y tomando 22 poblaciones importantes de la Isla, donde además capturaron al enemigo dos mil 120 fusiles, 82 mil cartuchos y otros avituallamientos militares para fortalecer la invasión.

Cabe destacar que para esos momentos, España tenía en la Isla a más de 250 mil soldados entre tropas regulares e irregulares al mando de 42 Generales, además de contar con el apoyo de miles de voluntarios cubanos y españoles a su servicio, y tener 57 naves de la Marina de Guerra que patrullaban constantemente la Isla de un extremo a otro.

Al llegar el Titán de Bronce a Mantua el 22 de enero de 1895, sobre las cuatro de la tarde, el Ejército Libertador fue recibido con júbilo por los pobladores del lugar, que declararon la fecha como festiva para compartir con los invasores la épica hazaña.

Al siguiente día, 23 de enero, en el ayuntamiento del lugar se levantó un acta para que quedara como testimonio de la hazaña, la cual fue firmada por el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo, otros miembros de su Estado Mayor, así como el alcalde, el cura párroco y otras personalidades de Mantua.

En España, el término de la invasión de Oriente a Occidente provocó una grave crisis de gobierno, cuestionándose la política de gastar en la Isla hasta el último hombre y la última peseta sin resultado alguno, mientras que el entonces Gobernador de la Isla y otrora “pacificador”, Arsenio Martínez Campos, presentaba su renuncia incapaz de poder controlar los embates de los mambises que combatían ya en todo el territorio nacional por la independencia.

domingo, 22 de octubre de 2017

Invasión de Oriente a Occidente: Uno de los hechos más relevantes de la historia patria

Por Armando Fernández Martí
     
Santiago de Cuba, 22 oct.— Desde los Mangos de Baraguá, el mismo sitio donde 18 años atrás había protagonizado su heroica protesta por la paz del Zanjón, el 22 de octubre de 1895, hace hoy 122 años, partió el Mayor general Antonio Maceo Grajales con sus mambises orientales para llevar a vías de hecho la invasión de Oriente a Occidente considerado como el hecho militar más audaz del Siglo XIX, no solo en Cuba sino también en el mundo.

Al partir de Baraguá el contingente del Titán de Bronce lo integraban mil 53 mambises a los cuales se le unieron en el trayecto por el territorio oriental otros 350 hombres hasta completar la cifra de más de mil 400 efectivos de esta región de la isla.

La hazaña invasora se extendió 92 días durante los cuales, tanto la caballería como la infantería mambisas debieron recorrer unas 474 leguas, es decir poco más de mil 700 kilómetros hasta Mantua, último lugar poblado del territorio de Pinar del Río adonde llegó el 22 de enero de 1896.

Durante el trayecto hacia el Occidente las huestes orientales de Antonio Maceo tuvieron que librar 27 combates relevantes y atravesar las célebres trochas de Júcaro a Morón y la de Mariel a Majana, la que los españoles consideraban inexpugnables.

Cabe destacar que al momento de iniciarse la invasión el 22 de octubre de 1895, la corona española tenía en Cuba unos 250 mil hombres de tropas regulares e irregulares al mando de 42 generales, además de contar con 57 unidades de la Marina de Guerra, que patrullaban la isla diariamente por sus cuatro puntos cardinales.

En Madrid, España, el conocimiento de la invasión llevada a cabo por el Titán de Bronce Antonio Maceo, provocó una crisis del gobierno, mientras que el Gobernador General de la isla, Arsenio Martínez Campos, presentó su renuncia y en su lugar fue designado el sanguinario Valeriano Weyler, de triste recordación para los cubanos.

martes, 18 de abril de 2017

2do. día de la invasión mercenaria a Girón: Día del tanquista

Por Armando Fernández Martí     

Santiago de Cuba, 18 abr.— El segundo día de la invasión mercenaria a Cuba, el 18 de abril de 1961, se iniciaba para los cubanos escuchando a través de la radio, el segundo comunicado, el número dos, del Gobierno Revolucionario donde se indicaba que nuestras tropas continuaban avanzando y combatiendo heroicamente a los invasores y pronto se darían a conocer sus éxitos.

Mientras tanto, en Washington, el presidente norteamericano John F. Kennedy reiteraba que su país "no tiene la intención de intervenir militarmente en Cuba, aunque, el pueblo de Estados Unidos no oculta su admiración por los patriotas cubanos"

Sin embargo, ese mismo día, el 18 de abril, varios buques de guerra norteamericanos que habían venido escoltando a los invasores, se

acercaron peligrosamente a nuestras costas, lo que pudo haber desembocado en un conflicto de marca mayor, de no haber sido por la cordura del mando cubano, que se abstuvo de no ordenar fuego de artillería sobre las naves.

Asimismo, al ser derribado un avión que atacaba a las fuerzas cubanas y a la población civil, al rescatarse el cadáver del piloto se comprobó, que este era de nacionalidad norteamericana y que pertenecía a la Fuerza Aérea de ese país, de la cual poseía documento de vuelo para la agresiva misión.

Se conoció que en un campamento militar de Opaloka, el gobierno estadounidense mantenía confinado al llamado Consejo Revolucionario Cubano, presidido por el politiquero José Miró Cardona, junto a otros tres integrantes, que sería el Gobierno Provisional que se instalaría en la "cabeza de playa", que supuestamente tomarían y mantendrían por 72 horas los invasores.

Mientras tanto, en Nicaragua, se encontraban listos cinco aviones de la fuerza aérea de ese país centroamericano, del tipo P-51 MUSTANG, que debidamente reforzados con combustible y armas, debían operar desde la pista de Girón, para mantener la cabeza de playa en Cuba.

Pero el 18 de abril de 1961, varios batallones del Ejército Rebelde, la Policía Nacional Revolucionaria y las Milicias, habían obligado a los mercenarios a retirarse de los puntos tomados inicialmente, e irse a replegando hacia Playa Girón pues, ese mismo en día Playa Larga, el otro punto de desembarco, había caído en poder de las tropas revolucionarias, con el apoyo de los tanques cubanos, que ya habían entrado en acción desde las últimas horas de la jornada anterior.

En honor a ellos en esta fecha se instauró el Día del Tanquista.

sábado, 22 de octubre de 2016

Antonio Maceo y el inicio de la invasión a Occidente

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 oct.— La más extraordinaria hazaña político-militar llevada a cabo durante nuestras guerras independentistas en el Siglo XIX fue la invasión de Oriente a Occidente, que tuvo su comienzo un día como hoy 22 de octubre, pero de 1895, hace 121 años, cuando desde los gloriosos Mangos de Baraguá el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo Grajales partió con sus aguerridos mambises orientales, unos 1100 hombres que en trayecto hasta Camagüey se elevarían a 1500.

El ejército invasor de Maceo estaba conformado por 890 mambises de la caballería y 350 de infantería, mientras que los restantes eran del Estado Mayor y la escolta. Por su parte, España tenía en esos momentos en la Isla más de 250 mil soldados con una correlación de fuerzas de 50 colonialistas por cada cubano.

Antes de la partida el Titán de Bronce había entregado el mando del Departamento oriental a su hermano, el Mayor General José Maceo, quien se encargaría de mantener la guerra en ese territorio, en cumplimiento de una orden del General en Jefe Máximo Gómez Báez.

El 8 de noviembre, 18 días después de partir de Mangos de Baraguá, el General Antonio llegaba a territorio camagüeyano el cual recorrió en sólo 24 días, debiendo incluso, atravesar la peligrosa trocha de Júcaro a Morón fuertemente fortificada y custodiada por los soldados españoles, lo que constituyó otra hazaña, pues la acción se hizo sin una sola baja cubana.

Después de atravesar la trocha de Júcaro a Morón, en la finca San Juan, cerca del lugar conocido como “Lázaro López”, el Lugarteniente General Antonio Maceo y el General en Jefe Máximo Gómez se reencontraron para juntos continuar la invasión hacia Occidente. Ambas fuerzas, conformaron un ejército de 4 mil efectivos, tres mil de ellos a caballo, y el resto en la infantería, cuya jefatura estaba a cargo del prestigioso General mambí, Quintín Banderas.

El 30 de noviembre de 1895, sobre las siete de la mañana se reunieron ambas fuerzas para proseguir la invasión, pero antes, el General en Jefe Máximo Gómez arengó a las tropas señalando: “Soldados la guerra empieza ahora. La guerra cruel y despiadada. (…) Soldados, llegaremos hasta los últimos confines del Occidente, hasta donde haya tierra española. Allí se dará el Ayacucho cubano”

viernes, 15 de abril de 2016

15 de abril de 1961, preludio de la invasión a Girón


15 de abril de 1961, preludio de la invasión a GirónPor Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 15 abr.— Traicioneramente escudándose en las brumas del amanecer cubano, llegaron desde rumbo norte, los aviones piratas que el 15 de abril de 1961,

dejaron caer sus mortíferas granadas sobre los aeródromos militares de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad y el aeropuerto civil de Santiago de Cuba. Su objetivo: destruir en tierra la todavía maltrecha Fuerza Aérea Rebelde.

Hubo sorpresas y engaños, porque los aparatos atacantes venían camuflados con insignias cubanas, pero la respuesta de nuestra artillería antiaérea fue rápida y contundente y obligó a esos aviones a perderse por donde mismo habían llegado y algunos de ellos fueron alcanzados por las balas de la razón.

No obstante, el traidor ataque dejó un saldo de siete muertos y numerosos heridos entre los defensores de esas instalaciones, en su mayoría jóvenes milicianos que habían asumido la responsabilidad de proteger con sus armas nuestro cielo a toda costa y costo y así lo demostraron.

En Santiago de Cuba la tragedia pudo haber sido mayor, porque a la hora del ataque se encontraba en la pista un avión civil de Cubana, que debía ser abordado minutos después por personas inocentes y esa nave fue prácticamente incinerada por los explosivos mercenarios.

Fue este, como dijera Fidel al siguiente día, el preludio de la invasión. Ya la agresión prevista por la CIA y aprobada por el presidente yanqui John F. Kennedy, estaba en marcha.

Pero no imaginaban los mercenarios y sus patrocinadores lo que les esperaba en Cuba.

El ataque el 15 de abril a los aeropuertos fue la clave para prepararle al poderoso imperio la más bochornosa derrota que recuerde su historia. Los días posteriores de abril lo confirmaron hace hoy 55 años.

viernes, 22 de enero de 2016

A 120 años de la invasión de Oriente a Occidente

A 120 años de la invasión de Oriente a OccidentePor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 ene.— Cuando el 22 de enero de 1896, hace hoy 120 años, el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales y unos 1500 mambises orientales, entraban victoriosos en el poblado de Mantua, último lugar habitado de la provincia de Pinar del Río, se estaba completando la invasión de Oriente a Occidente considerada por los historiadores, no sólo de Cuba sino de América Latina y del mundo, como el hecho militar más audaz del Siglo XIX.

La invasión a Occidente por el Titán de Bronce y su tropa, se había iniciado desde Mangos de Baraguá el 22 de octubre de 1895 y terminaba 92 días después, tras recorrer un trayecto a caballo y a pie de más de mil 700 kilómetros hasta la localidad de Mantua.

Durante esos días las huestes orientales del General Antonio tuvieron que librar unos 27 combates relevantes, atacando y tomando 22 poblaciones importantes de la Isla, donde además capturaron al enemigo dos mil 120 fusiles, 82 mil cartuchos y otros avituallamientos militares para fortalecer la invasión.

Cabe destacar que para esos momentos, España tenía en la Isla a más de 250 mil soldados entre tropas regulares e irregulares al mando de 42 Generales, además de contar con el apoyo de miles de voluntarios cubanos y españoles a su servicio, y tener 57 naves de la Marina de Guerra que patrullaban constantemente la Isla de un extremo a otro.

Al llegar el Titán de Bronce a Mantua el 22 de enero de 1895, sobre las cuatro de la tarde, el Ejército Libertador fue recibido con júbilopor los pobladores del lugar, que declararon la fecha como festiva para compartir con los invasores la épica hazaña.

Al siguiente día, 23 de enero, en el ayuntamiento del lugar se levantó un acta para que quedara como testimonio de la hazaña, la cual fue firmada por el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo, otros miembros de su Estado Mayor, así como el alcalde, el cura párroco y otras personalidades de Mantua.

Por su parte, en España, el término de la invasión de Oriente a Occidente provocó una grave crisis de gobierno, cuestionándose la política de gastar en la Isla hasta el último hombre y la última peseta sin resultado alguno, mientras que el entonces Gobernador de la Isla y otrora “pacificador”, Arsenio Martínez Campos, presentaba su renuncia incapaz de poder controlar los embates de los mambises que combatían ya en todo el territorio nacional por la independencia.

viernes, 23 de octubre de 2015

Evocan en Mangos de Baraguá trascendencia de la Invasión de Oriente a Occidente

El primer homenaje estuvo dedicado a la memoria del Titán de Bronce con la colocación, por una representación de es­tudiantes, trabajadores y combatientes de las FAR, de la ofrenda floral que le dedicara el pueblo de Cuba

Texto y Foto Eduardo Palomares Calderón

Santiago de Cuba, 23 oct.— La trascendencia en nuestras luchas libertadoras, de la Invasión de Oriente a Occidente protagonizada por tropas del Ejército Libertador, fue resaltada en Mangos de Baraguá al cumplirse este 22 de octubre el aniversario 120 del inicio de la histórica marcha, emprendida desde ese sagrado sitio de la patria por el Mayor General Antonio Maceo.

Por ello a la salida de los rayos del sol, el primer homenaje estuvo dedicado a su memoria con la colocación, por una representación de estudiantes, trabajadores y combatientes de las FAR, de la ofrenda floral que le dedicara el pueblo de Cuba, al pie del obelisco que perpetua esa hazaña, y la gloriosa protesta escenificada igualmente aquí por el Titán de Bronce.

En nombre de la más joven generación, Beatriz Ramos Ramírez, es­tudiante de la escuela secundaria básica Antonio Maceo, del Consejo Po­pular Mangos de Baraguá, afirmó que su valentía e intransigencia nos ha acompañado en la defensa de la Revolución, ante hechos tan repudiables como el cruel bloqueo impuesto por Estados Unidos a lo largo de más de 50 años.

Al evocar la proeza, el doctor Rey­naldo Suárez Suárez, profesor de la Universidad de Oriente y miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, destacó en las palabras centrales la intensa campaña militar desplegada previamente por Maceo en Oriente, para articular un contingente invasor de algo más de mil fogueados mambises.

Más adelante, esbozó el victorioso avance hasta el centro del país, donde ya en unión del Generalísimo Máximo Gómez y sus hombres, la empresa por extender la guerra por la independencia nacional a todos los confines de la Isla avanzaría impetuosamente hasta completar la llegada de Maceo a Mantua el 22 de enero de 1896.

Si bien, como es conocido, con la mayor proeza militar de la guerra de independencia no fue posible el triunfo, Suárez precisó que este se lograría cuando enarbolando el mismo espíritu rebelde de Baraguá, en el mediodía del siglo XX otras columnas invasoras (Camilo y Che) llevaran la guerra de guerrilla al centro de Cuba, para contribuir decisivamente al colapso de la tiranía de Batista.

El miembro del Buró Político del Partido y viceministro de las FAR, general de cuerpo de ejército Ra­món Espinosa; el integrante del Secretariado del Comité Central, José Ramón Balaguer; y el primer secretario en la provincia, Lázaro Expósito, presidieron el acto junto al jefe del Ejército Oriental, general de división Rafael Hernández, y el presidente del gobierno en la provincia, Reinaldo García.

jueves, 22 de octubre de 2015

Antonio Maceo: Invasión de Oriente a Occidente

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 22 oct.— Desde los Mangos de Baraguá, el mismo sitio donde 18 años atrás había protagonizado su heroica protesta por la paz del Zanjón, el 22 de octubre de 1895, hace hoy 120 años, partió el Mayor general Antonio Maceo Grajales con sus mambises orientales para llevar a vías de hecho la invasión de Oriente a Occidente considerado como el hecho militar más audaz del Siglo XIX, no solo en Cuba sino también en el mundo.

Al partir de Baraguá el contingente del Titán de Bronce lo integraban mil 53 mambises a los cuales se le unieron en el trayecto por el territorio oriental otros 350 hombres hasta completar la cifra de más de mil 400 efectivos de esta región de la isla.

La hazaña invasora se extendió 92 días durante los cuales, tanto la caballería como la infantería mambisas debieron recorrer unas 474 leguas, es decir poco más de mil 700 kilómetros hasta Mantua, último lugar poblado del territorio de Pinar del Río adonde llegó el 22 de enero de 1896.

Durante el trayecto hacia el Occidente las huestes orientales de Antonio Maceo tuvieron que librar 27 combates relevantes y atravesar las célebres trochas de Júcaro a Morón y la de Mariel a Majana, la que los españoles consideraban inexpugnables.

Cabe destacar que al momento de iniciarse la invasión el 22 de octubre de 1895, la corona española tenía en Cuba unos 250 mil hombres de tropas regulares e irregulares al mando de 42 generales, además de contar con 57 unidades de la Marina de Guerra, que patrullaban la isla diariamente por sus cuatro puntos cardinales.

En Madrid, España, el conocimiento de la invasión llevada a cabo por el Titán de Bronce Antonio Maceo, provocó una crisis del gobierno, mientras que el Gobernador General de la isla, Arsenio Martínez Campos, presentó su renuncia y en su lugar fue designado el sanguinario Valeriano Weyler, de triste recordación para los cubanos.

viernes, 21 de agosto de 2015

Camilo: Invasión a Occidente


Camilo: Invasión a Occidente  Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 21 ago.— Se cumplen hoy 57 años de aquel 21 de agosto de 1958 cuando desde El Salto, en la Sierra Maestra, partió la Columna Número 2 del Ejército Rebelde, Antonio Maceo Grajales, con la misión de llegar hasta la provincia de Pinar del Río, en el extremo más occidental de Cuba.

Esta columna invasora había sido creada tres días atrás, el 18 de agosto, mediante una Orden Militar emitida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien designaba al Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, para cumplir la importante misión de extender la llama insurgente hasta el último rincón del territorio pinareño, tal y como lo hizo en 1895 el Titán de Bronce.

La Columna Antonio Maceo al partir desde El Salto estaba integrada por 92 combatientes del Ejército Rebelde cuyas armas fueron arrebatadas al enemigo durante su célebre Ofensiva de Verano contra el primer frente de la Sierra Maestra, que terminó el 6 de agosto de 1958 con el descalabro de las fuerzas del régimen dictatorial en la Batalla de Las Mercedes.

Para Camilo y sus hombres la misión encomendada no sería nada fácil, teniendo en cuenta que debían atravesar casi todo el territorio nacional en un recorrido de más de 900 kilómetros a pie, a caballo o empleando medios automotores, siempre y cuando las condiciones fueran apropiadas para ello sin exponerse a grandes peligros.

La propia Orden Militar firmada por el Comandante en Jefe establecía que  “la columna invasora, aunque tiene como objetivo primordial llevar la guerra libertadora hasta el Occidente de la isla, (…) batirá al enemigo cuantas ocasiones se presenten durante el trayecto y as armas que se ocupen serán preferentemente destinadas a la organización de unidades insurgentes locales”

Ese mismo 21 de agosto de 1958 otra Orden Militar emitida por Fidel creaba la Columna Número 8 del Ejército Rebelde, Ciro Redondo, designándose como jefe de la misma al Comandante Ernesto Guevara, asignándosele la misión de conducirla hasta la provincia de Las Villas y operar en dicho territorio, en tanto que nombraba al Che como Jefe de todas las unidades rebeldes del Movimiento 26 de Julio, tanto en las zonas rurales como urbanas, establecidas en esa región central de la isla.

De igual forma, el 21 de agosto de 1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro ordenaba al Comandante Juan Almeida, Jefe de la Columna Número 3 regresar hacia su antigua zona de operaciones del Tercer Frente, próximo a Santiago de Cuba, tras apoyar con un grupo de sus hombres al primer frente durante la Ofensiva de Verano lanzada por el régimen contra la Sierra Maestra, que se extendió por 72 días.

sábado, 18 de agosto de 2012

Camilo Cienfuegos y la invasión a Occidente

Autor :Margarita Piedra Cesar 

El 18 de agosto de 1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro a través de una orden militar emitida en esa fecha en la Sierra Maestra, le asignó al Comandante Camilo Cienfuegos la misión de conducir una columna guerrillera hasta la provincia de Pinar del Río, en cumplimiento del plan estratégico del Ejército Rebelde.

La columna invasora de Camilo fue denominada la Número DOS Antonio Maceo, en homenaje al Titán de Bronce, que durante la guerra independentista de 1895 había realizado la histórica hazaña de invadir el territorio pinareño con sus mambises orientales.

Según la orden militar firmada por Fidel, la Columna DOS Antonio Maceo partiría el 20 de agosto de 1958 desde El Salto, en la Sierra Maestra y su jefe, el Comandante Camilo Cienfuegos, tendría facultades para organizar unidades de combate rebeldes a lo largo del territorio.

Señala asimismo el documento que la Columna Invasora Antonio Maceo, “aunque tiene como objetivo primordial llevar la guerra liberadora hasta el occidente de la isla (…) batirá al enemigo cuántas ocasiones se presenten durante el trayecto, mientras que las armas que se ocupen serán preferentemente destinadas a las organizaciones de unidades locales”

La creación de las Columnas Invasoras DOS y OCHO, al mando de Camilo y el Che respectivamente, fueron posibles a partir de las armas capturadas y el incremento de la fuerza guerrillera durante la Ofensiva de Verano lanzada por el Ejército de la dictadura contra la Sierra Maestra y que fue derrotada a principios de agosto de 1958, tras 74 días de combates y victorias del Ejército Rebelde.

Tanto la Columna DOS, Antonio Maceo, como la OCHO, Ciro Redondo, cumplieron exitosamente la misión invasora encomendada por el Comandante en Jefe Fidel Castro.