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sábado, 24 de agosto de 2019

Benny Moré y sus huellas en Santiago de Cuba

A Benny Moré se le está rindiendo homenaje en el presente como parte del centenario de  su nacimiento; nuestra ciudad mantiene su presencia fresca como el primer día; abandonó este mundo un 19 de febrero, a los 43 años de edad, en plena gloria y esplendor; el 24 agosto de 1919 nació Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez en su querida Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos, el Bárbaro del Ritmo, que toda Cuba amó y ama, transformándolo en una leyenda viviente.

Por María Elena López Jiménez

Santiago de Cuba, 24 ago.— De manos de santiagueros, el Trío Matamoros, viajó a México, país donde la fama lo bautizó y encontró a su primer amor; luego directo vino para esta ciudad como un hijo ilustre de ella, Mariano Mercerón, Benny Moré más que un cultor del arte, es una leyenda y estampa nuestra.

La otrora capital del Oriente cubano lo recibió como a un hijo y aquí encontró amigos y seguidores.

En la reconocida Cadena Oriental de Radio coincidió con los iconos de la música, Pacho Alonso y Fernando Álvarez, quienes hacían los coros en un programa estelar; por testimonios llega hasta nosotros que Pacho comentó cuando escuchó al Benny: “¿Y nosotros somos cantantes, compay? ¡Mire cómo canta ese moreno!”. Transcurría el año 1951 y el espacio se nombraba de “Fiesta con Bacardí, efectuado en el Teatro Rialto y que salía al aire por la mencionada emisora. Aún se escuchan historias de su estancia en Santiago, donde aún tiene amantes de su música.

Por la gracia de un hijo de esta ciudad, fue bautizado con el más famoso sobrenombre. Un día, mientras estaba parado en una esquina con su amigo Israel Castellanos, Benny vio pasar a una hermosa santiaguera e inspirado en un tema musical de moda, exclamó: “¡Mira qué bárbara!”. Un muchacho que estaba cerca de ambos al escucharlo, exclamó: “Qué va compay, el bárbaro es usted”. Esa misma noche, el presentador de la radio luego de decir la anécdota, lo mostró como el Bárbaro del Mambo, título que más adelante otro locutor cambió por el Bárbaro del Ritmo.

El ingeniero Elio Gil Fernández, admirador del sonero mayor, recordaba  que de 1950 a 1962 el artista estuvo reiteradamente en Santiago de Cuba. “Vivió aquí, de lo que fuimos testigos yo y Miguel Villalón, ya fallecido”. Añadió el ingeniero en una tertulia descrita por el periodista Miguel  Ángel Gainza  que frecuentaba áreas de Trocha, Santa Úrsula, Martí; en Barracones existía el bar El Modelo donde muchas veces el Benny cantaba a capella números de su repertorio. Y siguen las remembranzas: “Yo lo vi cantar en 1957 en un bar de propiedad de Francisco Chang, en Trocha, entre Corona y Santo Tomás.

El músico Miguel Villalón Castillo, Maraca, en sus memorias, afirmó que el Benny visitaba, antes de formar su orquesta, una bodega propiedad de Ñico Virgilí, situada en Trocha y Calle 4, en el Reparto Mariana de la Torre, y que en ese lugar compartía con los amigos, entre quienes sobresalía por su carácter amable, afable y humilde. También visitaba el área de Trocha y Santa Úrsula; en el Teatro Oriente actúo con Olga Guillot y Fernando Albuerne, formando un trio en el espectáculo denominado “Cuba Canta”.

En 1959 con el triunfo de la Revolución, él y su Banda Gigante actuaron en la Universidad de Oriente en el mes de febrero, alternando con Los Taínos, dirigidos por Daniel Guzmán.

En 1960 tuvo un concierto en el Parque Céspedes, conjuntamente con Los Taínos y al año siguiente participó en diversas áreas del Carnaval y en el espectáculo Papel y Tinta, patrocinado por Cultura y la Empresa de Artes Gráficas.

Su presencia era tradicional en todos los carnavales santiagueros y en 1962 fue su última presentación en esta tierra hospitalaria; entonces cantó como nunca en el área de Carretera del Morro y calle 3, nombrada por las orquestas cubanas como el termómetro de la música popular.

Lorenzo Jardinez, estudioso de la cultura popular, ha descrito la relación con grandes santiagueros, Electo Rosell, Chepín; Miguel Matamoros y Enrique Bonne, entre los más nombrados. Benny no sabía música de academia pero indiscutiblemente era un genio; fundó su propia banda, “su tribu” como él le decía; logró un espectáculo pocas veces vistos el quehacer artístico; la armonía y empaste con sus músicos, la forma de dirigir, lo mismo con el bastón, el sombreo, los pasillitos, un gesto o la exclamación, única de él.

La impronta del Bárbaro del Ritmo se deleitó con las interpretaciones dedicadas a diversas ciudades del archipiélago. A Santiago de Cuba también le cantó aunque de la autoría del bayamés Ramón Cabrera. El Benny hizo únicas esas páginas, con su voz, como bien lo dijo Ramón: “Sólo él podía hacerlas”. Les impregnó su estilo. Otras composiciones engrosaron su cantar entre ellos, Palma Soriano, Manzanillo, Guantánamo y Marianao.

A Santiago lo llevaba en el alma y hace mucho tiempo por sus calles transita un hombre que la vida del Benny lo atrapó con sus mitos y que los narra como propio: Juan Manuel, Villy Carbonell, el personaje popular que interpretó la voz en la película sobre el Sonero Mayor; nació en 1962 en el reparto Mariana de la Torre, muy cerca de la bahía. Nativos y visitantes lo conocen por el Benny, ya perdió su nombre de pila y él saborea sus huellas; vestimenta igual, habla, bebe, posee bastón y sombrero para evocarlo en los más curiosos detalles; lo inaudito es que canta como el lajero inmortal.

Entrevistado por el periodista Miguel A. Gaínza Chacón, le reafirmó “Mi inclinación por la música del Bárbaro del Ritmo la experimento poco a poco… es como una transformación. No fue desde pequeño ni nada de eso. A los ocho años yo lo que tocaba eran las maracas, guitarra y después el tres. A los 20 y pico de años es que empiezo a cantar esos temas de él. Comienzo a abandonar los números de la bohemia, de la década, para incorporar sus canciones. Y siento un cambio, voy tomando por ahí como él hacía y cuando vine a ver ya era Benny Moré”.

Hoy por hoy toda Cuba lo conoce y ha sido invitado de honor a diferentes ciudades en su rol del Benny del que se ha apropiado como si fuera un libro sabio con la obra del juglar.

lunes, 19 de febrero de 2018

Benny Moré, marcó un hito en la historia musical de Cuba

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 19 feb.— Desde el 19 de febrero de 1963, hace hoy 50 años, a los cubanos nos falta la presencia física de Benny Moré, de esa voz milagrosa, potente e inimitable que marcó un hito en la historia musical de Cuba, mucho más allá de nuestras fronteras, por lo que se convirtió sin dudas de ningún tipo, en un genio de la popularidad, recordado hoy como ayer en su extensa magnitud y como en una figura paradigmática sin contradicciones entre las nuevas generaciones de músicos de la isla.

Artífice de una leyenda cargada de sensibilidad y ritmo, el Benny, aún provoca la emoción de quienes escuchan sus interpretaciones del son, la guaracha, el mambo, el bolero o cualquier otro género musical, porque su timbre inigualable y dúctil de amplio registro le permitía jugar con ellos.

La historia de Maximiliano Moré Gutiérrez, es bien conocida desde que con ese nombre y siendo todavía un adolescente, su voz se escuchaba en su natal Santa Isabel de Las Lajas hasta que regresó de Méjico convertido ya en el gran Benny, para ser llamado en su patria el Bárbaro del Ritmo, amado por multitudes.

A pesar de ser un ídolo en Cuba, en gran parte de la América Latina y en otras latitudes del mundo, el Benny nunca quiso abandonar su patria, no obstante las sumas millonarias que le ofrecieron, y eso lo hizo más grande en el corazón de su pueblo, lo que consideraba su mayor riqueza.

Y la patria donde nació lo vio morir prematuramente el 19 de febrero de 1963 cuando todavía podía haberle dado mucho más a la música cubana. Pero físicamente no hay hombres inmortales y el Benny se nos fue en esa lúgubre fecha. Más su presencia espiritual sigue en el recuerdo de generaciones de cubanos porque como dice una de sus canciones, “Hoy como ayer” el bárbaro del ritmo siempre estará entre nosotros y siempre será parte de la alegría de su pueblo que nunca lo olvida.

domingo, 19 de febrero de 2017

Benny Moré en el recuerdo de generaciones de cubanos

Por Armando Fernández Martí/Foto PL

Santiago de Cuba, 19 feb.— Desde el 19 de febrero de 1963, hace hoy 54 años, a los cubanos nos falta la presencia física de Benny Moré, de esa voz milagrosa, potente e inimitable que marcó un hito en la historia musical de Cuba, mucho más allá de nuestras fronteras, por lo que se convirtió sin dudas de ningún tipo, en un genio de la popularidad, recordado hoy como ayer en su extensa magnitud y como en una figura paradigmática sin contradicciones entre las nuevas generaciones de músicos de la isla.

Artífice de una leyenda cargada de sensibilidad y ritmo, el Benny, aún provoca la emoción de quienes escuchan sus interpretaciones del son, la guaracha, el mambo, el bolero o cualquier otro género musical, porque su timbre inigualable y dúctil de amplio registro le permitía jugar con ellos.

La historia de Maximiliano Moré Gutiérrez, es bien conocida desde que con ese nombre y siendo todavía un adolescente, su voz se escuchaba en su natal Santa Isabel de Las Lajas hasta que regresó de Méjico convertido ya en el gran Benny, para ser llamado en su patria el Bárbaro del Ritmo, amado por multitudes.

A pesar de ser un ídolo en Cuba, en gran parte de la América Latina y en otras latitudes del mundo, el Benny nunca quiso abandonar su patria, no obstante las sumas millonarias que le ofrecieron, y eso lo hizo más grande en el corazón de su pueblo, lo que consideraba su mayor riqueza.

Y la patria donde nació lo vio morir prematuramente el 19 de febrero de 1963 cuando todavía podía haberle dado mucho más a la música cubana. Pero físicamente no hay hombres inmortales y el Benny se nos fue en esa lúgubre fecha.

Más su presencia espiritual sigue en el recuerdo de generaciones de cubanos porque como dice una de sus canciones, “Hoy como ayer” el bárbaro del ritmo siempre estará entre nosotros y siempre será parte de la alegría de su pueblo que nunca lo olvida.

domingo, 24 de agosto de 2014

Benny Moré: El "Bárbaro del Ritmo"


Benny Moré: El Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 24 ago.— Cuando nació el 24 de agosto de 1919 fue inscripto en el Registro Civil de Santa Isabel de Las Lajas como Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, pero con el decursar de los años fue llamado por el pueblo de una forma más sencilla: El Benny.

Dicen que de niño gustaba andar por el pueblo escuchando serenatas y después alegrando son su torrente de voz fiestas, romerías de ríos y descargas y cualquier reunión de gente donde hiciera falta la música y la canción.

Tal vez él mismo se diera cuenta que allí nada lograría y por eso, aquel mulatito flacucho se echó un día la guitarra debajo del brazo y marchó a la capital en busca de nuevos horizontes para su arte cimarrón.

Tuvo suerte de encontrarse con otro grande de la música cubana, Miguel Matamoros, quien lo llevó a Méjico donde integró varias orquestas hasta dar con la de su compatriota Dámaso Pérez Prado, donde comenzaría a ascender hacia la cumbre del arte musical.

Ya de regreso a Cuba, en 1953 fundó su Banda Gigante y recibe el calificativo de "Bárbaro del Ritmo", no como piensan algunos debido a no saber de notas y solfeos, sino más bien porque ese apelativo es sinónimo de genio y sin dudas, el Benny lo era.

Autodidacta, el Benny interpretó boleros, canciones, guarachas, sones, rumbas, mambos y todo lo hizo  bien, pues su voz de tenor con una afinación perfecta era capaz de alcanzar matices profundos en un timbre cristalino.

Muchas de las composiciones y canciones de Benny las dedicó él al suelo patrio. Pinar del Río, Manzanillo, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Guantánamo, Santa Isabel de las Lajas, fueron rincones de su Cuba los a los cuales cantó, a esa Cuba que nunca quiso abandonar después del triunfo de la Revolución, no obstante haber recibido jugosas ofertas para que se marchara del país.

Abandonó prematuramente la vida el 19 de febrero de 1963, dueño absoluto de las más completas facultades artísticas y en la cumbre de la popularidad, pero sigue siendo hoy el más querido de los artistas cubanos porque él como ninguno supo representar la idiosincrasia y la identidad de su pueblo.

Este 24 de agosto en el 95 aniversario de su natalicio, el Bárbaro del Ritmo, Benny Moré, no es un recuerdo, sino presencia viva como músico y ser humano, entrañable aún en el tiempo y presente para siempre en la memoria y el corazón de los cubanos y de millones de personas en el mundo.