Plaza de la revolución

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miércoles, 31 de octubre de 2018

Santiago de Cuba, la gran pasión de Francisco Prat Puig

Por María Elena López Jiménez

Santiago de Cuba, 31 oct.— Del Doctor Francisco Prat Puig perdura su obra fue toda su existencia y su pasión. El catalán llegó a la isla caribeña y se prendó de esta tierra que lo acogió como a un hijo y él la marcó con su impronta de investigador y arqueólogo.

España quedaba atrás como una memoria de ideas revolucionarias en total desacuerdo con el régimen de Francisco Franco. Salió incluido en el último batallón del Ejército Republicano para un campo de concentración en Francia y en septiembre de 1939 arribó a La Habana, donde lo esperaban los padres de su esposa cubana, quienes le dieron la bienvenida; en diciembre, ella llegó acompañada de sus hijas.

En 1940 el catalán obtuvo la nacionalidad de la isla caribeña… Impartió clases en la Universidad de La Habana, entre otras labores en la capital hasta que dos años más tarde visitó por primera vez a Santiago de Cuba y esta ciudad lo sorprendió con su arquitectura su gente y sus tradiciones. Se prendó de la estampa rodeada de mar y montañas. La fundación de la Universidad de Oriente lo acogió en su claustro de profesores, momento en que se instaló en esta urbe para toda la vida.

El devenido santiaguero por derecho del amor, describía al terruño natal, como a un valle rodeado de colinas enhiestas y en los fríos inviernos se pasaba noches enteras en imaginerías y sueños despiertos. Nació el 11 de noviembre de 1906 en la Pobla de Lillet, Barcelona.

De su padre heredó la vocación del magisterio y el afán del descubridor de legados antiguos. Cuando el gobierno franquista despareció, él volvió a su poblado natal y cuando regresó a Cuba, afirmó que hubiera preferido quedarse con los recuerdos infantiles porque de sus sueños, solo quedaban añoranzas. Todo se había transformado. De su terruño solo existía el nombre.

Hasta 1991 se le veía caminar lento por la Universidad de Oriente, donde impartió clases desde su fundación (1947). No se jubiló dedicado por entero a la investigación. Su casa del reparto Flores, en el poblado de El Caney, era el sitio de arte para el trabajo: rodeado de una rica colección privada que donó para lo que es hoy el museo que lleva su nombre en el alto centro docente santiaguero, (Goya, Pereda, José A. Rivera, Carlos Enríquez y platería, siglo XIX, entre otras obras).

Sus huellas se encuentran en la ciudad, desde el Castillo del Morro, San Pedro de la Roca (Patrimonio de la Humanidad), Casa de Diego Velázquez, hoy museo de ambiente histórico colonial hasta el ayuntamiento, sede del gobierno municipal, frente a la plaza mayor citadina.

Este hombre de talla relevante desapareció físicamente el 28 de mayo de 1997 pero en Santiago de Cuba sigue su memoria fresca y fuerte al igual que su mirada y el hablar pausado. Definía a la ciudad con grandes terrazas en subida desde la bahía: el primer descanso a la altura del parque de Céspedes, la segunda en la sala Dolores y la otra, en la misma plaza de Marte.

Para el concepto de Prat, su trazado la tipifica como única en Cuba por su perfecto emplazamiento. Saboreaba la idiosincrasia del santiaguero: íntimamente ligada al modo de ser de la ciudad, donde sus habitantes suben y bajan pendientes como algo cotidiano, trotadores de lomas y sin darse cuenta, de hecho, trotamundos. Muchos se han demostrado como buscadores de nuevos horizontes.

También destacaba que las casas encimadas en los farallones, más arriba del nivel de las calles, formaban miradores o nidos de águilas; los balcones codeados de tú a tú con la sierra, hacían de sus vecinos, una especie de caballeros andantes, aventureros y enamorados. Las montañas desafían a los santiagueros y el mar despliega su majestad; en comunión despiertan los sentimientos de quijotes antillanos.

La brillantez de su biografía, dice del universo que fue Prat Puig: Licenciado en Filosofía y Letras; Doctor y Licenciado en la Universidad de Barcelona; doctorado en Madrid, Profesor en el Instituto de Mataró; Premio Martorell (arqueología). El Ministerio de Cultura de Cuba le otorgó todas sus distinciones y obtuvo en 1980 el título de Doctor en Ciencias del Arte.

El gobierno español le concedió la más alta condecoración a personalidades de la cultura, la Orden Isabel la Católica, (1992). La remembranza y vivencia del Doctor Prat en Santiago de Cuba indica la gratitud de esta ciudad para el hombre que no se cansó de distinguirla con los mayores halagos y con los más grandes amores.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Francisco Prat Puig en el presente de la cultura santiaguera


Por Kenia Tabares Robles

Santiago de Cuba, 19 nov.— Volver a la obra de Francisco Prat Puig siempre es necesario. El carácter multidisciplinario de su desempeño profesional devela al restaurador, arqueólogo, pedagogo y crítico de arte que inspira a noveles especialistas e investigadores. Sus ideas conservan la frescura y fuerza de lo que implica trabajar con ahínco, amor, dominio y humildad… Cualidades que inculcó a sus alumnos para el desempeño feliz de sus carreras.

Dijo el Dr. Prat que “Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol ilumina con la misma luz que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz”.

Desde su llegada a Cuba asumió nuestra cultura como si fuera suya. La disfrutó, investigó pero, además la trasmitió. Se convirtió sin proponérselo en importante promotor cultural. Sus criterios y colaboraciones siempre fueron importantes para realizar materiales que contribuyeron con el acervo cultural de la población cubana.

Según refieren las investigadoras Josefa Aguilera Tamayo y Yaumara López Segrera, en su Trabajo de Diploma “Sala Francisco Prat Puig del Museo Universitario”, muchos periodistas solicitaban entrevistarlo. Prat aceptaba y aprovechaba

el espacio para iniciar charlas acerca de la importancia de conservar los valores históricos de la ciudad de Santiago de Cuba.

El ejemplar número 32 de la Revista Bohemia en el año 1972 publicó la entrevista realizada por Jaime Sarusky, titulada “Una polémica historia. La casa más antigua de América”. Mientras que la revista Cuba Internacional presentó en 1977 la entrevista “Cara a cara con Francisco Prat”, por Lidice Valenzuela.

Participó en el documental “Una casa de venerable antigüedad” del realizador Roberto Román, auspiciado por la Delegación de Radio y Televisión Oriental del ICRT, en el año 80. El también realizador Rolando González, solicitó su presencia en programas como “Guion 5”, donde expuso su criterio acerca de la herrería en la ciudad santiaguera.

Las estudiosas de la vida y obra de Prat aseguran que “siempre que se solicitó el concurso de su sabiduría colaboraba aportando su criterio para una mejor comprensión de la obra de arte o conjunto de obras de artistas nacionales y extranjeros”.

Colaboraciones del Dr. aparecen publicadas en las revistas “Bimestre Cubana”, “Mensuario”, “Galería, Arte para Oriente”, “Revolución y Cultura”, “Vida Universitaria”…, en el suplemento literario del Diario de la Marina, así como en textos de obligada referencia para los estudiantes de Historia del Arte: “Significado de un Conjunto Cerámico Hispano del Siglo XVI de Santiago de Cuba” y “El Pre Barroco en Cuba”.

Retomar la impronta de Prat, volver sobre sus pasos es presencia cultural. Justo en el mes que conmemoramos en 110 aniversario de su natalicio.

sábado, 1 de octubre de 2016

«Coma Arte a 1.10» en el Centro Cultural Francisco Prat Puig

Tomado de Sierra Maestra

Santiago de Cuba, 1 oct.— En el Centro Cultural Francisco Prat Puig, de Santiago de Cuba, se inauguró la exposición personal “Eat Art. 1.10”, del grabador y pintor guantanamero Daniel Orlando Núñez Juárez, muestra artística resultado del Premio Beca de Creación Jorge Rigol, otorgada por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba de esa provincia. Eat Art. 1.10 (Coma Arte 1.10) “responde a un proyecto en el cual estoy trabajando, donde utilizo materias primas que no son convencionales dentro de las artes plásticas. En este caso construyo las piezas a partir de cartones de huevos y cascarones de los mismos”, expresó Núñez Juárez.

Expuesta anteriormente en el Palacio Salcines, de Guantánamo, el artista del guaso utiliza un sistema lineal compositivo, color, y un equilibrio entre luz y sombra de manera ingeniosa en cada una de las 11 piezas que conforman la muestra y que por espacio de un mes se podrán apreciar en la institución santiaguera.

“Voy agregando contenido a esos materiales que aparentemente han perdido su uso, convirtiéndolos en piezas de arte, imprimiéndole contenidos y mensajes de la cotidianidad, refranes populares…. haciendo alusión además a pensamientos socioculturales del contexto cubano. 

“El título de la muestra es un anglisismo que en ocasiones pasa a nuestro subconsciente a partir del reconocimiento de una palabra, que nos suena agradable…hay muchos ejemplos de eso, que están sucediendo culturalmente en nuestro país y yo lo asumo como un llamado de atención”.

Según confesiones del propio autor, además de las razones antes expuestas, las motivaciones artísticas que permitieron fraguar Eat Art. 1.10 fueron “la carencia de materiales muy específicos. Tenía que tratar de sacar una obra… y me imbuí en esto. Pero después de ver los resultados estéticos que ella brinda, siendo de mucho agrado para los espectadores me motivó a realizar obras mucho más potentes desde el punto de vista conceptual que son los que hoy muestro aquí.

jueves, 9 de octubre de 2014

Francisco Prat Puig restaurador de inmuebles históricos en nuestro país


MUSEO AMBIENTE HISTORICOPor Kenia Tabares Robles/Foto José Vladimir Pérez
 
Si es preciso hablar de un hombre, este es uno de ellos. Y es tan preciso como necesario cuando se trata de la restauración de inmuebles vinculados a la historia de nuestro país. Sus aportes a los estudios de Historia del Arte, sus hallazgos de la arquitectura primitiva aborigen y colonial, su labor como docente e investigador, hacen más que valedera su presencia en estas líneas que rememoran el quehacer del Dr. Francisco Prat Puig.
Oficio, experiencia y sensibilidad se hicieron tangibles en las obras que restauró haciendo gala de sus conocimientos de la cultura cubana y universal. La Parroquial de Remedios, varios edificios en Trinidad, El Fuerte de Matachín en Baracoa, la Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, la Casa del poeta José María Heredia y la Casa de San Gerónimo número 473, en Santiago de Cuba, el Fuerte de Jiguaní, tres fuertes en Gibara, el fuerte de Sagua en Cienfuegos, el Fuerte de Yarayó y la lglesia del Espíritu Santo en La Habana, entre muchísimos otros, son sólo algunos ejemplos de su extenso trabajo a lo largo de Cuba. 

En la ciudad santiaguera restauró El Castillo del Morro San Pedro de la Roca (Patrimonio de la Humanidad), la casa que se le atribuye al adelantado Diego Velázquez (hoy Museo de Ambiente Histórico Cubano), y el Ayuntamiento (sede del Gobierno Municipal)… También, existe un inmueble al que hay que recurrir para conocer el quehacer acumulado por el investigador. Se trata del  Seminario San Basilio El Magno, el primer centro de estudios universitarios en el país, considerado además, un ejemplo valioso de la arquitectura colonial cubana.

Fueron muchos los informes que el Dr. Prat plasmó para la restauración del inmueble (1977), sin embargo nunca tuvo la oportunidad de llevarla a hecho. Desde esa fecha el edificio fue ocupado sucesivamente como Secundaria Básica, un Instituto Preuniversitario y un Politécnico de Artesanía. Fue en 1997 que la Oficina del Conservador de la Ciudad tomó posesión del edificio y entre sus proyectos figuraron restaurar el antiguo Seminario y ubicar el Museo Universitario en el lugar que ocupó el primitivo centro docente.

Para curiosidad de muchos el Museo universitario posee más de 470 piezas de arte universal de cuatro continentes, reunidas por Prat durante sus trabajos arqueológicos.

Las mismas fueron donadas por el profesor a la Universidad de Oriente, pero teniendo en cuenta todo su valor, se decidió reubicarlas en una institución que promoviera su vida y obra.  Esa institución es hoy el Centro Cultural Francisco Prat Puig, antiguo Seminario San Basilio El Magno.

Si es preciso conocer la obra de un hombre, es más preciso reconocerla y hacerla perdurable para el beneficio común: la historia de nuestro país.