
Por Yulia Nela González Bazán
Santiago
de Cuba, 16 ene.— La calle Aguilera es una de las más antiguas de la
ciudad de Santiago de Cuba y también una de las más transitadas de la
actualidad. Son muchos los santiagueros que la prefieren para su
traslado hacia los diferentes destinos de lo que se conoce como el
centro histórico.

Sin
embargo pocos reparan en esta importante arteria citadina como
poseedora de invaluables valores históricos y arquitectónicos. Al
respecto la bibliografía consultada refiere que en 1914 quedó abierto al
tránsito el tramo donde se encontraba la antigua fortificación
(fortaleza de San Francisco devenida cuartel de Artillería, el cual
dividía la vía en dos tramos con nombres diferentes: hacia el oeste de
la Marina y hacia el Este de San Tadeo); adoptando el nombre de
Francisco Vicente Aguilera. Este hecho además de aliviar el tránsito
vehicular y peatonal, favoreció el ordenamiento del conjunto urbano.
Entre
las múltiples edificaciones de esta calle, varias de las que se
encuentran en el tramo comprendido entre San Pedro y Calvario tienen
como elemento unificador el ingenio del arquitecto Carlos Segrera.

Entre
ellas están el otrora Club San Carlos; la Casa de Correos y Telégrafos,
inaugurada el 23 de abril de 1916 calificada por la prensa de la época
como una excelente obra; el Museo Emilio Bacardí Moreau y el Palacio de
Gobierno Provincial, estos últimos dos de sus proyectos más
emblemáticos.
En general todos trabajos que resaltan por su
calidad, y que aún hoy identifican y prestigian los ambientes
urbano-arquitectónicos de la urbe santiaguera donde se encuentran
situados.
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