Plaza de la revolución
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lunes, 28 de noviembre de 2016
Glorias del deporte cubano en Palma Soriano dicen gracias Fidel Castro
Por Miralis Despaigne Pineda
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 28 nov.— En medio de este momento de dolor que vive el pueblo cubano, palmeros multimedallistas nacionales y mundiales del deporte revolucionario, dan gracias a Fidel Castro.
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 28 nov.— En medio de este momento de dolor que vive el pueblo cubano, palmeros multimedallistas nacionales y mundiales del deporte revolucionario, dan gracias a Fidel Castro.
Al llegar hasta la casa de Sergio Arturo
Pérez, atleta discapacitado multimedallistas olímpico, el ambiente nos
hizo reflexionar, cuantas emociones deparan las medallas y trofeos que
veíamos en ese hogar y que tienen muchos deportistas cubanos, sin dudas
muchas, pero todas coinciden en una dedicatoria que nunca faltó.
“A nuestro invicto Comandante en Jefe siempre han estado dedicadas nuestras medallas y triunfos, por que el ha sido nuestro deportista mayor”, así expresó Sergio Arturo, profundamente emocionado.
Compartiendo el dolor, luego escuchamos a múltiples palmeros glorias del deporte cubano que se congregaron en el estadium José Martí de Palma Soriano.
Isarael Álvarez Vicet medallista de boxeo expresó, “Son muchos recuerdos, sus abrazos, apretones de mano, su aliento siempre lo tendré presente”.
Otros recordaron anécdotas, como el veterano Francisco Piedra Menéndez de fútbol, “Cuando regresábamos de los centroamericanos de Panamá, en 1970, Fidel fue a recibirnos al barco con mucha sencillez, nos abrazaba y creo que fue el mayor de los estímulos, todavía estábamos en alta mar y era de madrugada y nuestro líder estaba ya recibiéndonos, y era el mismo cariño para todos, los medallistas y también para los que solo traían la medalla de la dignidad”.
Por su parte Jorge García Carrión figura de béisbol cubano, recordó, “llegaba a vernos en los entrenamientos, con el aliento de siempre y la fé en nosotros, es difícil el momento pero creo que todos debemos decirle “Gracias Fidel Castro”
Palma Soriano, cuna de campeones olímpicos y mundiales seguirán dando frutos como homenaje perenne del deporte revolucionario a quien será por siempre su principal inspirador.
“A nuestro invicto Comandante en Jefe siempre han estado dedicadas nuestras medallas y triunfos, por que el ha sido nuestro deportista mayor”, así expresó Sergio Arturo, profundamente emocionado.
Compartiendo el dolor, luego escuchamos a múltiples palmeros glorias del deporte cubano que se congregaron en el estadium José Martí de Palma Soriano.
Isarael Álvarez Vicet medallista de boxeo expresó, “Son muchos recuerdos, sus abrazos, apretones de mano, su aliento siempre lo tendré presente”.
Otros recordaron anécdotas, como el veterano Francisco Piedra Menéndez de fútbol, “Cuando regresábamos de los centroamericanos de Panamá, en 1970, Fidel fue a recibirnos al barco con mucha sencillez, nos abrazaba y creo que fue el mayor de los estímulos, todavía estábamos en alta mar y era de madrugada y nuestro líder estaba ya recibiéndonos, y era el mismo cariño para todos, los medallistas y también para los que solo traían la medalla de la dignidad”.
Por su parte Jorge García Carrión figura de béisbol cubano, recordó, “llegaba a vernos en los entrenamientos, con el aliento de siempre y la fé en nosotros, es difícil el momento pero creo que todos debemos decirle “Gracias Fidel Castro”
Palma Soriano, cuna de campeones olímpicos y mundiales seguirán dando frutos como homenaje perenne del deporte revolucionario a quien será por siempre su principal inspirador.
Fidel Castro: un hombre convertido en millones
Por Adis López González
Santiago de Cuba, 28 nov.— Para algunos el destino de cada hombre está escrito en su camino. Para otros, cada persona se lo traza por sí mismo. No diré cuál de los dos preceptos es el certero, pero sí hablaré de alguien cuya innegable trascendencia en la Historia Universal se basa también en el mérito indudable de haber conducido los hilos de su vida por donde definió sería más útil en cada momento, y condujo con él a más de una generación de cubanos y cubanas, y hasta colaboradores solidarios e incondicionales de otras tierras.
Santiago de Cuba, 28 nov.— Para algunos el destino de cada hombre está escrito en su camino. Para otros, cada persona se lo traza por sí mismo. No diré cuál de los dos preceptos es el certero, pero sí hablaré de alguien cuya innegable trascendencia en la Historia Universal se basa también en el mérito indudable de haber conducido los hilos de su vida por donde definió sería más útil en cada momento, y condujo con él a más de una generación de cubanos y cubanas, y hasta colaboradores solidarios e incondicionales de otras tierras.
No nació en cuna de oro, pero tampoco
tenía necesidad alguna de pensar en los oprimidos y humildes, más allá
de la propia necesidad de proyectar sus sentimientos, su humanismo y
sensibilidad, su deber intrínseco de hacer lo justo.
Sus
aptitudes como excelente observador, la educación que recibió, cuanta
literatura leyó le hizo aprehenderse de una energía inagotable, como un
motor gigante que arrastraba a muchos, contagiaba, incluso cuando
algunos no entendían sus por qué. Nació así: había que seguirlo.
A estas alturas no pienso que alguien adjudique credibilidad alguna al malintencionado criterio de que más de una generación haya permanecido a su lado bajo opresión dictatorial. No hay tiranía alguna capaz de provocar los incontables momentos en que hombres y mujeres, de diversas épocas, demostraron su incondicional respaldo a sus ideas, su admiración infinita por este hombre capaz de ser intransigente en sus principios y, a la vez, subordinar cualquier interés personal al de la mayoría.
Por sólo citar algunos, bien pudiera recordar aquel asalto al Cuartel Moncada y a Abel diciéndole a su hermana “quien debe vivir es Fidel”, y como olvidar aquella expresión de Camilo en pleno juego, cuando al colocarlo en el equipo contrario dice que contra él ni en la pelota, o aquel quien escribió con su propia sangre el nombre de Fidel en las arenas de Playa Girón tras la invasión mercenaria. Inolvidable la carta de despedida del Ché, donde el Guerrillero Heroico lo describe e insta al pueblo a seguirlo y respaldarlo, o las imágenes de aquel discurso histórico en que bajo torrencial aguacero no hubo un santiaguero que saliera a guarecerse y permanecieron miles de personas en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.
Recordemos en sus recorridos, visitas y participación en eventos internacionales la acogida masiva de los nativos de cualquier tierra visitada. Cuando se hable de la historia de las revoluciones habrá que hablar de él. De quien hizo una Revolución sin armas, sin dinero, contra una tiranía sangrienta que era apoyada por el gobierno más poderoso del planeta y que poseía todo un ejército bien pertrechado.
Fidel Castro demostró la superioridad de las ideas y sus fuerzas, tiene el mérito de haber hecho realidad los sueños de millones de personas y los suyos. Fidel honra la Historia de su Patria de manera pocas veces vistas y llevó a lugar cimero la importancia de ella para cualquier pueblo que quiera ser verdaderamente libre.
Nadie tenga la menor duda de que en la resistencia de René, Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando está la fidelidad eterna a su invicto Comandante. Él enorgullece y honra a su pueblo como pocos, su pueblo le pertenece no porque alguien lo dicte, si no porque nosotros, desde lo más profundo de nuestros corazones amamos a ese hombre que es y será siempre motor impulsor de nuestras mejores causas, defensor de la paz y constructor de ella, soñador pero siempre presto a la acción, capaz de avizorar lo que la mayoría ni siquiera ha pensado, el primero en llegar si un ciclón decide causar estragos en la isla, el que siempre deja una huella imborrable por donde quiera que pasa, el de la palabra precisa y los preciados recuerdos.
Ya lo diría Raúl “Fidel es Fidel, es insustituible”.
A estas alturas no pienso que alguien adjudique credibilidad alguna al malintencionado criterio de que más de una generación haya permanecido a su lado bajo opresión dictatorial. No hay tiranía alguna capaz de provocar los incontables momentos en que hombres y mujeres, de diversas épocas, demostraron su incondicional respaldo a sus ideas, su admiración infinita por este hombre capaz de ser intransigente en sus principios y, a la vez, subordinar cualquier interés personal al de la mayoría.
Por sólo citar algunos, bien pudiera recordar aquel asalto al Cuartel Moncada y a Abel diciéndole a su hermana “quien debe vivir es Fidel”, y como olvidar aquella expresión de Camilo en pleno juego, cuando al colocarlo en el equipo contrario dice que contra él ni en la pelota, o aquel quien escribió con su propia sangre el nombre de Fidel en las arenas de Playa Girón tras la invasión mercenaria. Inolvidable la carta de despedida del Ché, donde el Guerrillero Heroico lo describe e insta al pueblo a seguirlo y respaldarlo, o las imágenes de aquel discurso histórico en que bajo torrencial aguacero no hubo un santiaguero que saliera a guarecerse y permanecieron miles de personas en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.
Recordemos en sus recorridos, visitas y participación en eventos internacionales la acogida masiva de los nativos de cualquier tierra visitada. Cuando se hable de la historia de las revoluciones habrá que hablar de él. De quien hizo una Revolución sin armas, sin dinero, contra una tiranía sangrienta que era apoyada por el gobierno más poderoso del planeta y que poseía todo un ejército bien pertrechado.
Fidel Castro demostró la superioridad de las ideas y sus fuerzas, tiene el mérito de haber hecho realidad los sueños de millones de personas y los suyos. Fidel honra la Historia de su Patria de manera pocas veces vistas y llevó a lugar cimero la importancia de ella para cualquier pueblo que quiera ser verdaderamente libre.
Nadie tenga la menor duda de que en la resistencia de René, Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando está la fidelidad eterna a su invicto Comandante. Él enorgullece y honra a su pueblo como pocos, su pueblo le pertenece no porque alguien lo dicte, si no porque nosotros, desde lo más profundo de nuestros corazones amamos a ese hombre que es y será siempre motor impulsor de nuestras mejores causas, defensor de la paz y constructor de ella, soñador pero siempre presto a la acción, capaz de avizorar lo que la mayoría ni siquiera ha pensado, el primero en llegar si un ciclón decide causar estragos en la isla, el que siempre deja una huella imborrable por donde quiera que pasa, el de la palabra precisa y los preciados recuerdos.
Ya lo diría Raúl “Fidel es Fidel, es insustituible”.
Rodulfo Vaillant: Hemos perdido al gran líder político y también cultural
Por Leydis Tassé Magaña
Santiago de Cuba, 28 nov.— El fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro nos parece mentira, hemos perdido no solo al gran líder político, sino también cultural, dijo en esta ciudad, el destacado compositor Rodulfo Vaillant, presidente de la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Santiago de Cuba, 28 nov.— El fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro nos parece mentira, hemos perdido no solo al gran líder político, sino también cultural, dijo en esta ciudad, el destacado compositor Rodulfo Vaillant, presidente de la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Es una pérdida irreparable para Cuba y
el mundo, pero ante este inmenso dolor el mejor homenaje es seguir su
legado, sobre todo en las más jóvenes generaciones, en cuyas manos está
la continuidad de la Revolución, señaló.
Fidel es líder de la Revolución, pero también de la cultura, ya que la llevó a su máxima expresión en el proyecto político y social al cual consagró su vida, y en todo momento reconoció su defensa como elemento indispensable para la preservación de la identidad nacional, comentó.
Vaillant recordó los momentos en que, junto a otros artistas e intelectuales, tuvo la oportunidad de conversar personalmente con Fidel, quien con su carisma y empatía creaba un ambiente familiar para dialogar sobre cualquier tema.
Asimismo, resaltó la huella que el eterno guerrillero legó a la política cultural cubana, al dejarla trazada con sus históricas Palabras a los Intelectuales, durante un encuentro con los creadores de la Isla en junio de 1961, lo cual devino una muestra más de su genialidad.
A Fidel hay que mirarlo como paradigma, y una forma de rendirle tributo y seguir sus ideas es defender la cultura, esa que José Martí avizoró como fundamento de la libertad y que el Comandante supo sostener, pues sabía que era pilar esencial de la Revolución, subrayó.
Hoy estamos tristes, consternados, pero siempre fieles a su ejemplo, concluyó Vaillant.
Fidel es líder de la Revolución, pero también de la cultura, ya que la llevó a su máxima expresión en el proyecto político y social al cual consagró su vida, y en todo momento reconoció su defensa como elemento indispensable para la preservación de la identidad nacional, comentó.
Vaillant recordó los momentos en que, junto a otros artistas e intelectuales, tuvo la oportunidad de conversar personalmente con Fidel, quien con su carisma y empatía creaba un ambiente familiar para dialogar sobre cualquier tema.
Asimismo, resaltó la huella que el eterno guerrillero legó a la política cultural cubana, al dejarla trazada con sus históricas Palabras a los Intelectuales, durante un encuentro con los creadores de la Isla en junio de 1961, lo cual devino una muestra más de su genialidad.
A Fidel hay que mirarlo como paradigma, y una forma de rendirle tributo y seguir sus ideas es defender la cultura, esa que José Martí avizoró como fundamento de la libertad y que el Comandante supo sostener, pues sabía que era pilar esencial de la Revolución, subrayó.
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