Plaza de la revolución

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domingo, 28 de enero de 2018

Millones de cubanos rindieron homenaje al Apóstol

Por Héctor García y Fidel Rendón

La Habana 28 ene.— Con la luz de sus ideas y a 65 años de la primera Marcha de las Antorchas dedicada a perpetuar su pensamiento, millones de cubanos rindieron homenaje hoy a José Martí, vísperas del aniversario 165 de su natalicio.

En la capital el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, encabezó el multitudinario desfile realizado desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta las antiguas canteras, hoy Fragua Martiana.

Previamente, y tras la colocación de una ofrenda floral ante el obelisco erigido a Julio Antonio Mella, en su alocución Raúl Alejandro Palmero Fernández, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), expresó que la historia de esa organización es también la de la Revolución cubana.

Hace 65 años, dijo, en tiempos de oscuridad para la Patria, la Generación del Centenario alumbró esta misma calle, y no dejó morir al Apóstol a 100 años de su natalicio.

En presencia también de José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y de los miembros del Buró Político Miguel Díaz Canel, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, Palmero convocó a celebrar con orgullo el Noveno Congreso de la FEU.

Fidel, si en los momentos más difíciles no dejaste morir a Martí, nosotros jamás dejaremos de sentirte vivo, exclamó el joven dirigente, para dar comienzo al desfile, durante el cual las calles adyacentes a la Universidad hasta la Fragua Martiana se iluminaron con las antorchas en manos de estudiantes, trabajadores, combatientes y otros miles de habaneros.      
   
Allí donde el Maestro sufrió trabajos forzados durante su presidio político, Raúl y el presidente de la FEU colocaron una ofrenda floral ante el busto erigido al Apóstol, en presencia además, de Mercedes López Acea, miembro del Buró Político, vicepresidenta del Consejo de Estado y primera secretaria del Partido en la capital, y Susely Morfa, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas.
   
En todos los municipios del país este sábado los cubanos protagonizaron la Marcha de las Antorchas, a la par que también en La Habana fueron recibidos los jóvenes participantes en la ruta nacional denominada Con la luz de tus ideas.
   
Otras motivaciones presentes en los actos celebrados este sábado fueron los aniversarios 60 de la Revolución, 150 del inicio de las guerras por la independencia, 65 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, 115 del natalicio de Mella y 90 de Ernesto Che Guevara.
  
Con motivo de la fecha del 28 de enero, mañana tendrán lugar los desfiles pioneriles martianos en diversas plazas del país, será inaugurada la estatua ecuestre del Apóstol en La Habana Vieja y clausurado el Primer Encuentro Internacional de Jóvenes Martianos, inaugurado el viernes en la capital.  

sábado, 27 de enero de 2018

Millones de luces iluminarán el altar de la patria

No hay luz que ilumine más que aquella que se enciende ante el altar de los mártires de la patria

Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 27 ene.—Y esta noche del 27 de enero serán millones las luces de las antorchas que todo un pueblo llevará en sus manos para expandir su abrazadora iluminación, por todos los caminos que conducen al recuerdo de nuestro Héroe Nacional José Martí, en el aniversario 165 de su natalicio.

La de esta noche será como la prolongación de aquella otra marcha de las antorchas de hace 65 años, cuando los jóvenes de la Generación del Centenario bajaron de la escalinata de la Universidad de La Habana para recorrer las calles de la capital, no por el solo hecho de la conmemoración martiana, sino porque sentían y vivían en doloroso trance que oscurecía los destinos de la patria y era necesario encender de nuevo la luz que la alumbrara.

Unos meses después, en la madrugada del 26 de julio de 1953, poco antes de la cita gloriosa con el Moncada, el Manifiesto a la Nación de aquella juventud que horas más tarde se inmolaría al pie de la tumba del Apóstol y proclamaría: “el 28 de enero nació un hombre luz”.

Desde entonces, no hubo más oscuridad porque la luz de ese hombre, no solo irradió destellos de esperanza por todas nuestras calles y espacios, sino que asaltó los muros que impedían a Cuba levantarse por siempre en busca de la libertad que él nos enseñó a conquistar hasta con los dientes si era preciso.

José Martí es hoy y será por siempre ese hombre luz de aquella marcha de las antorchas del día antes del centenario de su natalicio; es y será por siempre ese hombre luz que alumbró los muros del cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953; y es y será por siempre el hombre que nos traerá cada día la primera luz del sol cuando baja del Turquino, para iluminar la gloriosa isla en su eterna Revolución martiana con todos y para el bien de todos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Fidel Castro: un hombre convertido en millones

Por Adis López González

Santiago de Cuba, 28 nov.— Para algunos el destino de cada hombre está escrito en su camino. Para otros, cada persona se lo traza por sí mismo. No diré cuál de los dos preceptos es el certero, pero sí hablaré de alguien cuya innegable trascendencia en la Historia Universal se basa también en el mérito indudable de haber conducido los hilos de su vida por donde definió sería más útil en cada momento, y condujo con él a más de una generación de cubanos y cubanas, y hasta colaboradores solidarios e incondicionales de otras tierras.

No nació en cuna de oro, pero tampoco tenía necesidad alguna de pensar en los oprimidos y humildes, más allá de la propia necesidad de proyectar sus sentimientos, su humanismo y sensibilidad, su deber intrínseco de hacer lo justo.
Sus aptitudes como excelente observador, la educación que recibió, cuanta literatura leyó le hizo aprehenderse de una energía inagotable, como un motor gigante que arrastraba a muchos, contagiaba, incluso cuando algunos no entendían sus por qué. Nació así: había que seguirlo.

A estas alturas no pienso que alguien adjudique credibilidad alguna al malintencionado criterio de que más de una generación haya permanecido a su lado bajo opresión dictatorial. No hay tiranía alguna capaz de provocar los incontables momentos en que hombres y mujeres, de diversas épocas, demostraron su incondicional respaldo a sus ideas, su admiración infinita por este hombre capaz de ser intransigente en sus principios y, a la vez, subordinar cualquier interés personal al de la mayoría.

Por sólo citar algunos, bien pudiera recordar aquel asalto al Cuartel Moncada y a Abel diciéndole a su hermana “quien debe vivir es Fidel”, y como olvidar aquella expresión de Camilo en pleno juego, cuando al colocarlo en el equipo contrario dice que contra él ni en la pelota, o aquel quien escribió con su propia sangre el nombre de Fidel en las arenas de Playa Girón tras la invasión mercenaria. Inolvidable la carta de despedida del Ché, donde el Guerrillero Heroico lo describe e insta al pueblo a seguirlo y respaldarlo, o las imágenes de aquel discurso histórico en que bajo torrencial aguacero no hubo un santiaguero que saliera a guarecerse y permanecieron miles de personas en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.

Recordemos en sus recorridos, visitas y participación en eventos internacionales la acogida masiva de los nativos de cualquier tierra visitada. Cuando se hable de la historia de las revoluciones habrá que hablar de él. De quien hizo una Revolución sin armas, sin dinero, contra una tiranía sangrienta que era apoyada por el gobierno más poderoso del planeta y que poseía todo un ejército bien pertrechado.

Fidel Castro demostró la superioridad de las ideas y sus fuerzas, tiene el mérito de haber hecho realidad los sueños de millones de personas y los suyos. Fidel honra la Historia de su Patria de manera pocas veces vistas y llevó a lugar cimero la importancia de ella para cualquier pueblo que quiera ser verdaderamente libre.

Nadie tenga la menor duda de que en la resistencia de René, Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando está la fidelidad eterna a su invicto Comandante. Él enorgullece y honra a su pueblo como pocos, su pueblo le pertenece no porque alguien lo dicte, si no porque nosotros, desde lo más profundo de nuestros corazones amamos a ese hombre que es y será siempre motor impulsor de nuestras mejores causas, defensor de la paz y constructor de ella, soñador pero siempre presto a la acción, capaz de avizorar lo que la mayoría ni siquiera ha pensado, el primero en llegar si un ciclón decide causar estragos en la isla, el que siempre deja una huella imborrable por donde quiera que pasa, el de la palabra precisa y los preciados recuerdos.

Ya lo diría Raúl “Fidel es Fidel, es insustituible”.