Por Caridad Franco Vega
Santiago de Cuba, 4 oct.— Nuevas acciones de rehabilitación constructiva se inician en las comunidades santiagueras. Hasta los Consejos Populares de Los Olmos, Flores, y Antonio Maceo y a los poblados de Siboney, Juraguá y el Escandel llegó la simbólica antorcha Santiago Arde con la cual comienzan los trabajos de reanimación que se realizan con la utilización del uno por ciento de la contribución local.
El protagonismo popular caracteriza el movimiento constructivo Santiago Arde que esta vez llegó al Consejo Popular Antonio Maceo de la cabecera provincial.
Los vecinos estuvieron atentos e interesados en conocer las principales acciones que se realizarán y entre las que sobresalen las
reparaciones al hogar de ancianos, el de impedidos físicos, mantenimientos a centros de comercio y de la gastronomía como el complejo de Carpas, carnicería pescadería y el supermercado El Melón. También se rehabilitarán áreas deportivas, puntos de acopio, se acondicionarán parques, y remozará el edificio 12 plantas del reparto.
Rafael Cruz, es el administrador del supermercado El Melón y comenta sobre las labores que ya comenzaron en su establecimiento relacionadas con el cambio del techo, la terminación de una fonda que está en fase intermedia y la pintura del lugar, para transformar poco a poco toda la estructura de la instalación.
Susana Pacheco Moya, es cocinera del Círculo infantil Los maceistas del futuro, se siente satisfecha pues en su centro ya han desarrollado muchos trabajos de embellecimiento pero ahora siente satisfacción de que se extienda a toda la comunidad y está dispuesta a colaborar en todas las faenas.
Las motivaciones se multiplican y la fuerza de la unidad convoca al trabajo creador que ennoblece y da frutos. Las comunidades y sus habitantes se transforman. El bienestar social toca a la puerta de cada familia santiaguera.
Plaza de la revolución
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jueves, 4 de octubre de 2018
viernes, 17 de marzo de 2017
Eliades Ochoa vuelve a casa
Por Rogelio Ramos Domínguez
Songo–La Maya, Santiago de Cuba, 17 mar.— Una casa será siempre la Torre de Babel, diría el poeta, pero el bardo ignoraba seguro que en La Loma de la Avispa Eliades Ochoa no encontraría una carta inextricable; al contrario, se reencontró con la casa en la que nació y trovadores, vecinos, poetas, autoridades y gente de pueblo para compartir con el Benjamín del proyecto más renombrado de la música cubana en los últimos años: El Buena Vista Social Club.
Songo–La Maya, Santiago de Cuba, 17 mar.— Una casa será siempre la Torre de Babel, diría el poeta, pero el bardo ignoraba seguro que en La Loma de la Avispa Eliades Ochoa no encontraría una carta inextricable; al contrario, se reencontró con la casa en la que nació y trovadores, vecinos, poetas, autoridades y gente de pueblo para compartir con el Benjamín del proyecto más renombrado de la música cubana en los últimos años: El Buena Vista Social Club.
La casa de Eliades Ochoa fue inaugurada
este miércoles en La Loma de la Avispa, Alto Songo y debe quedar abierta
al público como centro de recreo y recordación del músico más
reconocido de Songo–La Maya.
Eliades Ochoa bajo su sempiterno sombrero recorrió el recién construido hogar enclavado en el sitio donde nació el 22 de junio de 1946.
"No puedo decir que recuerde exactamente", dijo, "pero sí recuerdo a mi padre bajar las lomas, a mi madre trabajando. Aquí cuando se podía matábamos un puerco y echábamos carne y manteca todo en una sola paila".
"No tengo palabras para agradecerle a mi barrio, La Loma de la Avispa, que no negaría nunca. En ningún momento, en ningún lugar. De aquí salí, y me lleno de alegría, viendo esta familia", dijo Eliades Ochoa emocionado.
"Ustedes son los que me dan ese calor humano", agregó. "Me hacen sentir fuerte para hacer música por los siglos de los siglos. Gracias a todos los que han hecho posible esta casa", dijo además Eliades Ochoa, "podría ser histórico este lugar no porque sea mi casa, sino por lo que pueda pasar. Me voy más fuerte de aquí, cuenten que hay en mí un hijo de la Loma de la Avispa, que a pesar de no estar aquí todo el tiempo, no olvida".
Artistas locales como Claro Correoso y el Sexteto Pineda Son cantaron bajo la sombra de los arbustos entre los que se reparten varias mesas con techumbre de guano.
Eliades cantó acompañado por músicos entre los que se encontraba el renombrado bajista Gastón Joya. La jornada cerró bajo un aguacero torrencial que lejos de desentonar aplacó el polvo causado por la intensa sequía que sufre la zona y no pudo opacar la alegría que trajo Eliades Ochoa a la tierra donde nació. Además había donde guarecerse. Eliades Ochoa tiene en la Loma de la Avispa, su propia casa.
Eliades Ochoa bajo su sempiterno sombrero recorrió el recién construido hogar enclavado en el sitio donde nació el 22 de junio de 1946.
"No puedo decir que recuerde exactamente", dijo, "pero sí recuerdo a mi padre bajar las lomas, a mi madre trabajando. Aquí cuando se podía matábamos un puerco y echábamos carne y manteca todo en una sola paila".
"No tengo palabras para agradecerle a mi barrio, La Loma de la Avispa, que no negaría nunca. En ningún momento, en ningún lugar. De aquí salí, y me lleno de alegría, viendo esta familia", dijo Eliades Ochoa emocionado.
"Ustedes son los que me dan ese calor humano", agregó. "Me hacen sentir fuerte para hacer música por los siglos de los siglos. Gracias a todos los que han hecho posible esta casa", dijo además Eliades Ochoa, "podría ser histórico este lugar no porque sea mi casa, sino por lo que pueda pasar. Me voy más fuerte de aquí, cuenten que hay en mí un hijo de la Loma de la Avispa, que a pesar de no estar aquí todo el tiempo, no olvida".
Artistas locales como Claro Correoso y el Sexteto Pineda Son cantaron bajo la sombra de los arbustos entre los que se reparten varias mesas con techumbre de guano.
Eliades cantó acompañado por músicos entre los que se encontraba el renombrado bajista Gastón Joya. La jornada cerró bajo un aguacero torrencial que lejos de desentonar aplacó el polvo causado por la intensa sequía que sufre la zona y no pudo opacar la alegría que trajo Eliades Ochoa a la tierra donde nació. Además había donde guarecerse. Eliades Ochoa tiene en la Loma de la Avispa, su propia casa.
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