Plaza de la revolución

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jueves, 16 de marzo de 2017

Celebran aniversario 139 de la Protesta de Baraguá


Por Gretchen Gómez González/Foto Miguel Rubiera Jústiz

Santiago de Cuba, 15 mar.— Con un barrio-debate sobre el deber patriótico y antiimperialista, los santiagueros celebraron hoy el aniversario 139 de la Protesta de Baraguá, ante el obelisco erigido en el poblado de Mangos de Baraguá, del municipio de Mella en la provincia de Santiago de Cuba.

Una ofrenda floral que custodiaron oficiales y soldados de la Unidad de la Gloria Combativa Protesta de Baraguá  fue el primer tributo al Mayor General Antonio Maceo, protagonista del hecho que renegó el  pacto de paz sin independencia con los españoles tras 10 años de lucha.
 
Iroel Sánchez, director del programa televisivo La Pupila Asombrada, Yosuam Palacios, director de la Fragua Martiana, y Bárbara Argüelles, especialista del Centro de Estudios Maceístas, intercambiaron sobre la importancia de la historia y el antimperialismo en Cuba.
 
Esta es la última de las más de 13 mil actividades de este tipo organizadas en todo el país por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) desde octubre pasado.
 
Carlos Rafael Miranda, miembro del Consejo de Estado y Coordinador Nacional de los CDR, expresó que el barrio es el principal escenario donde se materializa el antimperialismo, se libran combates contra las indisciplinas e ilegalidades, y están nuestros héroes cotidianos y anónimos.
 
Miranda dijo que el IX Congreso de la mayor organización de masas del país, tendrá lugar en septiembre de 2018 para preservar la defensa de la Revolución y  hacer de las comunidades un espacio funcional, unido, disciplinado y alegre.
 
Lázaro Expósito Canto, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y Odalis Pérez Rodríguez, funcionaria de esa organización, entregaron carnés a nuevos militantes del PCC y la Unión de Jóvenes Comunistas,  y de los CDR a un grupo de jóvenes que cumplen los 14 años.
 
Participaron, además, Beatriz Jhonson, miembro del CC PCC y presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, integrantes del Secretariado Nacional de los CDR, dirigentes de esa organización en las provincias orientales, y pueblo en general.
 
Las arboledas en las inmediaciones de sitio sonde se yergue actualmente el obelisco acogieron en febrero del año 2000 la proclamación del Juramento de Baraguá del pueblo cubano de resistir y vencer encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Baraguá, la lección de Maceo perdura en su pueblo


Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 15 mar.— El General Antonio Maceo es el arquetipo de la combatividad inquebrantable. Es también símbolo supremo de la disciplina. Al Titán de Bronce que encarnó como nadie el sentimiento y la personalidad del cubano no se le puede encontrar por mucho que se busque la más mínima vinculación con ninguno de los errores que debilitaron las filas insurrectas en el transcurso de la Guerra de los 10 años.

Pero fue sobre todo en la Protesta de Baraguá, cuando el General mulato, espejo y latido de las más modestas y mayoritarias capas sociales de su época, se hizo definitivamente hombre de todos los tiempos al agregar a sus ya legendarios méritos de soldado, la condición de representante lúcido y visionario del interés político y revolucionario del pueblo.

Comprendió Maceo que frente al ominoso Pacto del Zanjón era forzoso mantener viva en Oriente la insurrección si otra cosa no podía hacerse para salvarla después del traidor acuerdo firmado el 10 de febrero de 1978 entre Martínez Campos y los representantes de la disuelta Cámara del Gobierno Civil.

A Mangos de Baraguá llegó Martínez Campos con la convicción de que completaría lo poco que le faltaba para coronar su triunfante programa pacificador. Durante la entrevista el General Antonio como si estuviera en la posición de vencedor, le exigió a Campos dos cosas: la independencia de Cuba y la completa abolición de la esclavitud.

No hubo acuerdos. España no cedería ni un ápice en lo pactado en el Zanjón, ni aceptaba condiciones algunas por parte de los cubanos.

Martínez Campos trató de que Maceo leyera el documento firmado para la paz, pero el Titán de Bronce, conocedor ya del funesto Pacto le dijo: "Guarde usted ese documento". El General español entre asombrado y airado le contestó: "Entonces, no nos entendemos". A lo que el Titán de Bronce replicó: "¡No! ¡No nos entendemos!"

Con ese gesto el General Antonio no sólo salvó la Revolución sino que elevó al máximo la dignidad de los cubanos dándole a entender a España que si en el Zanjón hubo traidores que se doblegaron, en Baraguá sobraba el coraje para luchar muchos años más hasta lograr la independencia deseada.

139 años después la lección de Maceo perdura en su pueblo heroico y quien quiera pertenece a él con derecho moral debe ser capaz de levantarse junto a la memoria del Titán. Jamás un cubano verdadero será infiel al ejemplo de Baraguá.

martes, 15 de marzo de 2016

La lección de Maceo en Baraguá


Maceo en Baraguá       Por Armando Fernández Martí

"De lo más glorioso de nuestra historia",  así calificó José Martí la Protesta de Baraguá llevada a cabo el 15 de marzo de 1878 por el Mayor General Antonio Maceo Grajales junto a un grupo de patriotas orientales, opuestos al vergonzoso Pacto del Zanjón, firmado por el Gobierno Civil de la República en Armas con España, sin que mediara la independencia y  la abolición de la esclavitud, por lo cual se había luchado durante casi 10 años.

El 15 de marzo de 1878 se entrevistaron en Baraguá los Generales Arsenio Martínez Campos y Antonio Maceo Grajales, en representación de los bandos contendientes. En el encuentro el Titán de Bronce no dejó que el oficial español le leyera el texto del acuerdo tomado en el Zanjón diciéndole: "Guarde usted ese documento", a lo que Campos replicó: "Entonces, no nos entendemos", "No, no nos entendemos", fue le respuesta viril de Maceo.

Con este gesto el General Antonio elevaba la dignidad de los cubanos a su máxima expresión y le daba a entender a Martínez Campos que la lucha n había terminado y que si en el zanjón hubo traidores que se doblegaron a España, en Baraguá sobraba el coraje para combatir muchos años más hasta lograr la independencia.

Por razones obvias la lucha no pudo sostenerse por mucho tiempo en el territorio oriental, único que combatía, y Maceo fue enviado al exterior con el propósito de recaudar fondos y armas para proseguir los combates. Pero más bien fue aquel un gesto del gobierno constituido en Baraguá, para preservar la vida del Titán que, sin dudas, hubiese caído en el empeño para mantener viva la Revolución de Yara.

En abril de 1895 el Titán de Bronce regresó a la Isla para continuar la lucha y protagonizar otro hecho inmortal: La invasión de Oriente a Occidente. El propio Martínez Campos tuvo que reconocer el valor de aquel mulato santiaguero, a quien volvió a combatir hasta su muerte en San Pedro, el 7 de diciembre de 1896. Quizás entonces, el General español comprendió aquel "No, no nos entendemos", que 18 años atrás le dijo en Mangos de Baraguá.

138 años después la lección de Baraguá perdura en su pueblo heroico, porque jamás un cubano verdadero dejará de ser fiel a la Revolución, la misma que como entonces y con la misma intransigencia defendemos hoy frente a sus enemigos, sea el que sea.

domingo, 15 de marzo de 2015

La Protesta de Baraguá guía de estos tiempos


Antonio MaceoPor Miralis Despaigne Pineda

Palma Soriano, Santiago de Cuba, 15mar.— Tras casi 10 años de lucha a inicios de 1878, los cubanos habían resistido. Bien puede decirse que en ninguna parte de este continente un pueblo luchó tan heroicamente y durante tantos años, en condiciones tan difíciles, por su independencia.
Ante el desgaste notable de las tropas mambisas el gobierno español, que dominaba la Isla les propone, lo que pasó a la historia como “El Pacto del Zanjón”, una paz sin independencia.

Como respuesta inmediata Antonio Maceo un mulato cubano que lideraba la lucha, protestó enérgicamente frente a los españoles en el lugar conocido como Los Mangos de Baraguá en el Oriente de Cuba, remarcando el carácter, la personalidad de los cubanos.

La posición firme de Maceo, al no permitir que los criollos negociaran el cese de la Guerra Independentista por una paz sin lograr los objetivos propuestos, mostró el camino rebelde de quienes sentían a Cuba como patria.

El titán y todos los mambises que protagonizaron el histórico hecho del 15 de marzo de 1878, fueron fieles exponentes de los valores humanos más dignos que emergían como propios de los nacidos en esta isla.

La visión, el espíritu, la profundidad, agudeza y genio de Maceo, se convirtieron en un legado que inspiró a los protagonistas de las posteriores etapas de lucha hasta llegar a nuestros tiempos.

El  pueblo cubano sigue con la voz firme de Baraguá y ante pactos indignos, donde no primen los mismos derechos, se impone la vergüenza que nos enseñó Maceo.

Los tiempos actuales pueden confundir a muchos de los nacidos en esta Isla la mayor de la Antillas, pero un pueblo entero forjado en los valores estoicos de la manigua, no dejará perder lo alcanzado y seguirá el ejemplo de Baraguá  para que perdure por siempre la Revolución Cubana. 

martes, 18 de marzo de 2014

El por qué de la Protesta de los Trece


Por Armando Fernández Martí/Foto Internet

Santiago de Cuba, 18 mar.— El 18 de marzo de1923, hace hoy 91 años, 13 jóvenes intelectuales cubanos inconformes con el estado de corrupción del entonces gobierno del presidente Alfredo Zayas, protestaron públicamente por la compra-venta de las ruinas del Convento de Santa Clara, en la capital cubana, por la cual se pagó dos millones 300 mil pesos, aunque algunos señalan que fueron tres millones.
Fue aquella una operación que "nada tenía ni de santa ni de clara" y donde evidentemente, algunos bolsillos, incluido el del presidente Zayas, se beneficiaron por la compra-venta de las ruinas de ese convento, por la cual una empresa inmobiliaria había abonado sólo medio millón de pesos y se la vendió al estado en la alta suma indicada.

Entre aquellos jóvenes intelectuales que manifestaron su protesta por el fraude de los gobernantes, alzó su voz por primera vez el poeta Rubén Martínez Villena, en un acto que se efectuó el 18 de marzo de 1923 en la Academia de Ciencias, en honor a la escritora uruguaya Paulina Luisi. En ese homenaje organizado por el Club Femenino, debía usar de la palabra el Ministro de Justicia del gobierno de Alfredo Zayas, lo que fue impedido por los 13 jóvenes allí presentes, mientras que Villena le negaba al funcionario autoridad para hablar, por ser él el firmante de aquel documento de compra-venta del Convento de Santa Clara.

Al día siguiente, el grupo de los TRECE dio a conocer un documento de denuncia al escandaloso negocio, que provocó ira entre la población cubana. Por ese hecho los protestantes fueron detenidos y enjuiciados por "injurias", aunque después fueron absueltos.

En prisión, Rubén Martínez Villena escribió sus encendidos versos del Mensaje Lírico Civil, que constituyeron una denuncia al estado de corrupción existente en el país y por demás, un valioso ejemplo de poesía militante y de intelectual comprometido con la causa de los humildes:  "Hace falta una carga para matar bribones,/ para acabar la obra de las revoluciones (...)/ para no hacer inútil en humillante suerte, / el esfuerzo y el hambre, la herida y la muerte,/ para que la República se mantenga de sí,/ para cumplir el sueño de mármol de Martí,/ para que nuestros hijos no mendinguen de hinojos/ la Patria que los padres le ganaron de pie"

Aquella Protesta de los TRECE siguió el ejemplo de intransigencia y lealtad a la Revolución que en aquel otro marzo glorioso de 1878, protagonizó el Titán de Bronce, Antonio Maceo, en Mangos de Baraguá y que salvó la Revolución Independentista de una bochornosa derrota.

sábado, 15 de marzo de 2014

Conmemoran aniversario 136 de la Protesta de Baraguá


Conmemoran aniversario 136 de la Protesta de BaraguáTexto y Foto Israel Hernández Planas

Santiago de Cuba, 15 mar.— Hace 136 años tuvo lugar en los campos del actual municipio santiaguero de Mella la histórica Protesta de Baraguá, replica del General Antonio Maceo al Pacto del Zanjón que proponía el cese de la guerra de los Diez Años, pero sin independencia. En Santiago de Cuba se conmemoró la efeméride en el sitio donde ocurrieron los hechos.

A la sombra de la plantación de mangos que rodea al monumento se inició el homenaje al Titán de Bronce. En el monumento que perpetúa su memoria en las afueras del poblado de Mangos de Baraguá fue depositada la ofrenda a título del Pueblo de Cuba.

Aunque este sitio permanece casi igual de desierto que hace 136 años la vegetación ha sucumbido al paso del tiempo y la tranquilidad perpetua solo se interrumpe masivamente los días 15 de marzo cuando una representación de santiagueros acude ante el obelisco para recordar a Maceo y uno de los capítulos más significativos de la historia.

Fue aquí donde tuvo lugar la enérgica respuesta que diera El titán al General Español Arsenio Martínez Campos, quien proponía al caudillo mambí la deposición de las armas aún sin cumplirse los objetivos cubanos de la contienda como lo establecía el Pacto del Zanjón. La paz cesaría pero Cuba seguiría siendo colonia española y los esclavos continuarían siendo la mano de obra forzada del sistema colonial.

Tajante fue la respuesta del jefe santiaguero con frases que han trascendido todos los tiempos. “Guarde usted ese documento, no queremos saber nada de él” y “No nos entendemos” son las palabras que sellaron el dialogo infructuoso entre oficiales cubanos y españoles en aquella jornada. Así lo recordaron los habitantes de Mella quienes a través de la palabra, la danza y el canto rindieron tributo al Titán en este sitio que pese a su soledad simboliza la dignidad plena de los cubanos.

Baraguá, protesta por la ominosa paz del Zanjón


Baraguá, protesta por la ominosa paz del ZanjónPor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 15 mar.— Más que una protesta por la ominosa paz del Zanjón, con su gesto heroico del 15 de marzo de 1878 en Mangos de Baraguá, el general Antonio Maceo salvó la Revolución y a los cubanos de una humillante derrota.
Tal era la paz firmada por un grupo de traidores el 10 de febrero de 1878 en el Zanjón, que ni con la independencia ni la abolición de la esclavitud, habían sido consideradas por España, desestimando los diez años de cruenta y heroica lucha de los cubanos por alcanzar ambos propósitos.

A la cita del 15 de marzo en Baraguá, acudió Martínez Campos con la convicción de que completaría lo poco que le faltaba para coronar su triunfante programa pacificador y poner fin a la guerra que 10 años atrás había estallado en Yara.

Pero el general Antonio, conocedor ya de los acuerdos del Zanjón, no dejó siquiera que Martínez Campos le diera a conocer el texto del humillante pacto diciéndole: "Guarde usted ese documento". ¡No!. ¡No, nos entendemos!, Fue la respuesta viril del Titán".

Con ese gesto, Maceo elevó la dignidad de los cubanos a su máxima expresión y le dio a entender al general español, que la guerra no había terminado y que si en el Zanjón hubo traidores que se doblegaron a España, en Baraguá sobraba el coraje para luchar muchos años más, hasta lograr la independencia deseada.

Si bien después Maceo tuvo que retirarse de los campos de batalla, la tregua no fue para descansar sino para preparar, junto a Martí y Gómez, la guerra necesaria que estallaría el 24 de febrero de 1895, como continuación histórica de aquella Revolución salvada por el Titán de Bronce diecisiete años atrás en Baraguá.

La lección de Baraguá con su enseñanza de intransigencia fue bien aprendida por nuestro pueblo. Hoy 136 años después, perdura en su pueblo heroico y quienquiera pertenecer a él, con derecho moral, debe ser capaz de levantarse junto a la memoria del Titán, porque jamás un cubano verdadero será infiel a su Revolución, la misma que como entonces y con la misma intransigencia, defendemos hoy.

viernes, 15 de marzo de 2013

Recordarán hoy histórica Protesta de Baraguá

Autor: Manuel Asseff Blanco


La histórica Protesta de Baraguá, encabezada por el General Antonio Maceo, será recordada hoy por el pueblo santiaguero en representación de toda Cuba, en el sitio donde se dieron cita mambises y españoles hace 135 años.
  
En Mangos de Baraguá, Monumento Nacional, perteneciente al municipio de Mella, en la provincia de Santiago de Cuba, se reafirmará una vez más la determinación de los cubanos de resistir, luchar y vencer.
  
Un pase de lista a los principales protagonistas del hecho y la colocación de una ofrenda floral en el obelisco erigido en honor al hecho histórico, formarán parte del acto político-cultural en tributo a la efeméride.
  
También se recordará la estirpe y valentía del Titán de Bronce, quien el 15 de marzo de 1878 expresó su convicción de no aceptar una paz sin independencia plena para la patria.
  
Será una jornada de fervor patriótico en la que los participantes rememorarán el Juramento de Baraguá, documento aprobado el 19 de febrero de 2000, el cual reafirmó la voluntad de todo un pueblo de luchar por preservar las conquistas revolucionarias.


miércoles, 14 de marzo de 2012

Protesta de Baraguá: 134 años de intransigencia revolucionaria

Autor : Rosana Pascual De la Cruz

Esos son héroes, los que pelean por ver a los pueblos libres, afirmó Martí. Ese era Antonio Maceo, el Titán de Bronce, quien aún convaleciente de las ocho heridas que recibiera meses antes en el combate de Mangos de Mejía, cuatro de ellas en el pecho, revocara la falsa independencia que en 1878 había aceptado una parte del Ejército Libertador.

Baraguá, tropas mambisas, españolas, el general Martínez Campos, la figura imponente de Maceo. La entrevista correcta y fría, después de los saludos de rigor, está dominada por la noble reserva de Maceo, quien con serena determinación impugna la capitulación del Zanjón:

"(…) Estoy autorizado a manifestarle que no estamos de acuerdo a lo pactado en el Zanjón. Ese documento no contempla la abolición de la esclavitud ni la independencia, los dos puntos más importantes del programa revolucionario y por el que hemos luchado durante diez años (…)

No hubo entendimiento posible, la guerra continuaría hasta ver cumplidos sus objetivos. Baraguá constituyó la reafirmación expresa del amor a la independencia y a la justicia social, y de hacerlo constar se encargaron los revolucionarios más puros, negados a dejar caer la espada.

Con su actitud, Maceo y sus seguidores a la vez que salvaron su honor de combatientes enaltecieron el de Cuba, legando a las generaciones posteriores la posibilidad de proclamar con orgullo, que desde el primer empeño, los revolucionarios cubanos jamás hemos sido derrotados.