Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 2 feb.— José Martí amó mucho a su familia y particularmente, sentía un gran aprecio por Don Mariano Martí, su progenitor. Por eso al enterarse de su muerte ocurrida el 2 de febrero de 1887 le escribió a un cuñado: "Yo tuve puesto en mi padre un orgullo que crecía cada vez que pensaba, porque a nadie le tocó vivir en tiempo más viles, ni a nadie, a pesar de su sencillez aparente, salió más puro de pensamiento y palabras"
Mariano de los Santos Martí Navarro había nacido en Valencia, España, el 31 de octubre de 1815. Llegó a Cuba en 1844 como Sargento Primera de Artillería y ascendió posteriormente a Subteniente de Infantería.
El 7 de febrero de 1852, Mariano Martí se casó con Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez Cabrera, natural de Islas Canarias, de cuya unión nacieron 8 hijos, siete hembras y un varón, José Julián.
Hasta el instante en que vio a su hijo con grilletes en la cintura y los tobillos, Don Mariano Martí discrepaba un tanto de las inquietudes revolucionarias y patrióticas de su hijo José, pero a partir de ahí comenzó a comprenderle y luchó para que fuera trasladado a Isla de Pinos.
A pesar de ser español, Don Mariano Martí comprendió los horrores del colonialismo de la Isla y por ello, apoyó a su hijo en la lucha por la libertad de su tierra y compartió con él muchos momentos de esa lucha, como cuando estuvo un año con el hijo en Nueva York.
El 2 de febrero de 1887, a la edad de 72 años, falleció en La Habana, Don Mariano Martí Navarro, padre del Héroe Nacional Cubano, quien en esos momentos residía en Nueva York y al enterarse del fallecimiento de su progenitor Martí escribió a un amigo; "Mi padre acaba de morir y gran parte de mí con él".
Al cumplirse hoy el aniversario 131 del fallecimiento de Don Mariano Martí Navarro, recordémosle con palabras de su propio hijo José Martí: "... es sencillamente un hombre admirable (...) ha llevado la honradez en la médula, como lleva el perfume una flor y la dureza una roca"
Plaza de la revolución
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viernes, 2 de febrero de 2018
miércoles, 1 de marzo de 2017
Los entierros del Padre de la Patria
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 1 mar.— Cuando en la mañana del primero de marzo de 1874 entraba en el muelle de la capitanía del puerto de Santiago de Cuba, procedente de Aserradero la goleta Santiago, nadie podía imaginar que en su cubierta entre sacos de carbón, gallinas y puercos, los españoles habían colocado el cadáver glorioso de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la primera gesta independentista cubana.
Santiago de Cuba, 1 mar.— Cuando en la mañana del primero de marzo de 1874 entraba en el muelle de la capitanía del puerto de Santiago de Cuba, procedente de Aserradero la goleta Santiago, nadie podía imaginar que en su cubierta entre sacos de carbón, gallinas y puercos, los españoles habían colocado el cadáver glorioso de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la primera gesta independentista cubana.
Dos días atrás, el 27 de febrero, el
Padre de la Patria había muerto en un enfrentamiento con tropas del
Batallón de San Quintín, en San Lorenzo, en el intrincado paraje del sur
de la Sierra Maestra, donde el insigne bayamés se refugió tras ser
depuesto como Presidente de la República en Armas.
Al ser desembarcado los restos mortales de Céspedes, fueron ubicados bajo una ceiba plantada frente al muelle, y más tarde llevados al Hospital Civil La Caridad, en la barriada del Tivolí, donde fue exhibido encima de una mesa rústica de pino, en la Casa de Intendencia aledaña a la institución hospitalaria.
Esa humillante forma de exhibir el cuerpo exánime el cuerpo del primer cubano en levantarse contra el régimen de España, fue descrita por Emilio Bacardí en sus Crónicas de la Ciudad señalando: “humillante capilla ardiente que le deparó su destino para hacerlo más grande a los ojos de los conciudadanos.
En horas de la tarde de ese mismo primero de marzo de 1874, en el carretón llamado La Lola el cadáver de Carlos Manuel de Céspedes fue trasladado al cementerio Santa Ifigenia, donde fue sepultado en una fosa común, en el patio G sin penas ni glorias, en presencia de unos pocos, entre ellos el cirujano santiaguero Acosta Mariño, así como el celador, dos sepultureros y el albañil del camposanto, quienes juramentaron cuidar y preservar los restos del Padre de la Patria.
Cinco años después, el 25 de marzo de 1879, de forma secreta, los restos del glorioso patriota fueron exhumados y guardados en un cofre trasladándolos al Patio B, el más antiguo de la necrópolis santiaguera, siendo depositados en una bóveda sin nombre y sin señas, para que no fueran descubiertos.
No fue hasta el 16 de octubre de 1898, ya finalizada la guerra, que la bóveda fue identificada con una lápida de mármol donde donada por emigrados cubanos residentes en Jamaica, por iniciativa de Emilio Bacardí, siendo esta la primera vez en que se expuso públicamente el lugar donde estaba enterrado el Padre de la Patria.
En pleno período republicano el Gobierno Provincial de Oriente, aprobó la construcción de un monumento a Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio Santa Ifigenia, donde el 7 de diciembre de 1910 fueron depositados definitivamente sus restos tras ser velado solemnemente en el Palacio Provincial, donde el pueblo le rindió el merecido homenaje al primer cubano que se irguió sobre el poder de España y nos enseñó a luchar por la independencia de la patria.
Al ser desembarcado los restos mortales de Céspedes, fueron ubicados bajo una ceiba plantada frente al muelle, y más tarde llevados al Hospital Civil La Caridad, en la barriada del Tivolí, donde fue exhibido encima de una mesa rústica de pino, en la Casa de Intendencia aledaña a la institución hospitalaria.
Esa humillante forma de exhibir el cuerpo exánime el cuerpo del primer cubano en levantarse contra el régimen de España, fue descrita por Emilio Bacardí en sus Crónicas de la Ciudad señalando: “humillante capilla ardiente que le deparó su destino para hacerlo más grande a los ojos de los conciudadanos.
En horas de la tarde de ese mismo primero de marzo de 1874, en el carretón llamado La Lola el cadáver de Carlos Manuel de Céspedes fue trasladado al cementerio Santa Ifigenia, donde fue sepultado en una fosa común, en el patio G sin penas ni glorias, en presencia de unos pocos, entre ellos el cirujano santiaguero Acosta Mariño, así como el celador, dos sepultureros y el albañil del camposanto, quienes juramentaron cuidar y preservar los restos del Padre de la Patria.
Cinco años después, el 25 de marzo de 1879, de forma secreta, los restos del glorioso patriota fueron exhumados y guardados en un cofre trasladándolos al Patio B, el más antiguo de la necrópolis santiaguera, siendo depositados en una bóveda sin nombre y sin señas, para que no fueran descubiertos.
No fue hasta el 16 de octubre de 1898, ya finalizada la guerra, que la bóveda fue identificada con una lápida de mármol donde donada por emigrados cubanos residentes en Jamaica, por iniciativa de Emilio Bacardí, siendo esta la primera vez en que se expuso públicamente el lugar donde estaba enterrado el Padre de la Patria.
En pleno período republicano el Gobierno Provincial de Oriente, aprobó la construcción de un monumento a Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio Santa Ifigenia, donde el 7 de diciembre de 1910 fueron depositados definitivamente sus restos tras ser velado solemnemente en el Palacio Provincial, donde el pueblo le rindió el merecido homenaje al primer cubano que se irguió sobre el poder de España y nos enseñó a luchar por la independencia de la patria.
jueves, 23 de junio de 2016
Francisco Vicente Aguilera, el padre de la república
Por Armando Fernández Martí
Santiago de Cuba, 23 jun.— En los tiempos que se preparaba la primera guerra de independencia en Cuba, fue el bayamés Francisco Vicente Aguilera su principal organizador, pero ante la posibilidad de que el movimiento abortara al ser descubierto por España, hizo que el protagonismo del alzamiento del 10 de octubre de 1868 recayera en Carlos Manuel de Céspedes.
Santiago de Cuba, 23 jun.— En los tiempos que se preparaba la primera guerra de independencia en Cuba, fue el bayamés Francisco Vicente Aguilera su principal organizador, pero ante la posibilidad de que el movimiento abortara al ser descubierto por España, hizo que el protagonismo del alzamiento del 10 de octubre de 1868 recayera en Carlos Manuel de Céspedes.
No por eso, Aguilera se sintió amilanado
y dando muestras de desprendimiento y patriotismo, prestó todo su apoyo
moral y económico a la lucha y llegó a ocupar la jefatura militar en
Oriente y la Vicepresidencia de la República en Armas, que encabezara el
propio Céspedes.
Francisco Vicente Aguilera había nacido en Bayamo el 23 de junio de 1921, hace hoy 195 años, en el seno de una acaudalada familia y el mismo era uno de los hombres más ricos de la isla, pues además de ser abogado de profesión poseía ingenios azucareros, fincas, abundante ganado y grandes haciendas, entre otros bienes.
Días después del alzamiento de La Demajagua, Aguilera se alzó en armas en la finca Cabaniguán, Las Tunas y con una tropa integrada por sus empleados y esclavos liberados, marchó para unirse a Céspedes en la toma de Bayamo.
Durante la campaña de los 10 años, Francisco Vicente Aguilera obtuvo los grados de General de División, Mayor General y General en Jefe del Ejército Libertador en Oriente y al proclamarse la República en Armas, en Guáimaro, fue Secretario de Guerra y posteriormente, Vicepresidente, asignándosele la misión de marchar a Estados Unidos para limar asperezas entre las filas revolucionarias y enviar armas y pertrechos a la isla para la lucha.
Durante la guerra este patriota cubano perdió toda su fortuna, pues sus propiedades y bienes fueron embargados por las autoridades coloniales y lo poco que le quedó lo puso al servicio de la Revolución.
A este digno millonario cubano se le vio andar en Estados Unidos vestido humildemente y con los zapatos rotos, mientras que guardaba grandes sumas de dinero recaudado para la causa entre los emigrados y nunca tocó un centavo, ni siquiera para comer.
En esas condiciones de pobreza le llegó a Francisco Vicente Aguilera la muerte en territorio estadounidense, el 22 de febrero de 1877. Al cumplirse hoy el 195 aniversario de su natalicio, el pueblo lo recuerda como lo que fue, uno de los mas destacados próceres de nuestra independencia.
Francisco Vicente Aguilera había nacido en Bayamo el 23 de junio de 1921, hace hoy 195 años, en el seno de una acaudalada familia y el mismo era uno de los hombres más ricos de la isla, pues además de ser abogado de profesión poseía ingenios azucareros, fincas, abundante ganado y grandes haciendas, entre otros bienes.
Días después del alzamiento de La Demajagua, Aguilera se alzó en armas en la finca Cabaniguán, Las Tunas y con una tropa integrada por sus empleados y esclavos liberados, marchó para unirse a Céspedes en la toma de Bayamo.
Durante la campaña de los 10 años, Francisco Vicente Aguilera obtuvo los grados de General de División, Mayor General y General en Jefe del Ejército Libertador en Oriente y al proclamarse la República en Armas, en Guáimaro, fue Secretario de Guerra y posteriormente, Vicepresidente, asignándosele la misión de marchar a Estados Unidos para limar asperezas entre las filas revolucionarias y enviar armas y pertrechos a la isla para la lucha.
Durante la guerra este patriota cubano perdió toda su fortuna, pues sus propiedades y bienes fueron embargados por las autoridades coloniales y lo poco que le quedó lo puso al servicio de la Revolución.
A este digno millonario cubano se le vio andar en Estados Unidos vestido humildemente y con los zapatos rotos, mientras que guardaba grandes sumas de dinero recaudado para la causa entre los emigrados y nunca tocó un centavo, ni siquiera para comer.
En esas condiciones de pobreza le llegó a Francisco Vicente Aguilera la muerte en territorio estadounidense, el 22 de febrero de 1877. Al cumplirse hoy el 195 aniversario de su natalicio, el pueblo lo recuerda como lo que fue, uno de los mas destacados próceres de nuestra independencia.
sábado, 27 de febrero de 2016
Recordando al Padre de la Patria
Santiago de Cuba, 27 feb.— Hoy los cubanos conmemoramos el aniversario 142 de la caída, en desigual combate, de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.
En el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, descansan los restos de este insigne patriota, quien el 10 de octubre de 1868, dio la libertad a sus esclavos, en el ingenio La Demajagua, en la actual provincia de Granma, y los llamó a luchar contra el yugo español y por la independencia de Cuba.
Este hombre, cuya descendencia era de abolengo, y abogado de profesión, había iniciado su labor como independentista, desde 1867 y comprendió que la esclavitud era un mal que se debía eliminar.
Céspedes, alcanzó los grados de Mayor General del Ejército Libertador y fue Presidente de la República en Armas.
Para los cubanos es considerado el Padre de la Patria, pues en medio de la guerra, su hijo Oscar cayó prisionero de los españoles y ante un intento de los peninsulares de llegar a un acuerdo a cambio de la vida de su vástago, Céspedes respondió que el era el padre de todos los cubanos que luchaban por la libertad de la Patria, y que Oscar no era su único hijo.
En 1873, Carlos Manuel de Céspedes, fue destituido como Presidente de la República en Armas, por parte de la Junta revolucionaria, y apenas sin suficiente escolta fue confinado a la finca San Lorenzo, en plena Sierra Maestra, donde fue sorprendido por una columna española, pero no se dejó caer vivo en manos del enemigo y cayó heroicamente, el 27 de febrero de 1874.
Este aniversario 142, el pueblo santiaguero, rendirá homenaje al Padre de la Patria, en el lugar que guarda sus restos, aquí en la Ciudad Héroe de la República de Cuba.
lunes, 22 de junio de 2015
Rinde homenaje el pueblo santiaguero al Padre de la Patria
Santiago de Cuba, 21 jun.— Como cada año, el tercer domingo de junio, es día de celebración y recuerdo a los padres. En Santiago de Cuba, es tradicional el homenaje del pueblo santiaguero a Carlos Manuel de Céspedes.
Una ofrenda floral a nombre del pueblo
de Cuba fue depositada ante su tumba por combatientes de la Unidad
Guardia de Honor a nuestro Héroe Nacional “José Martí”.
Aunque constituye tradición anual del pueblo santiaguero, el homenaje al insigne patriota Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, cada Día de los Padres, siempre es ocasión de respeto y honor para el héroe cubano.

Las máximas autoridades del Partido, el Gobierno, representantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, de las organizaciones de masas y estudiantiles en la provincia, asistieron al merecido tributo a Céspedes, en el campo santo de Santiago de Cuba.
El tercer domingo de junio es día para el recuerdo del padre que ya no está. El cementerio Santa Ifigenia se abre al cumplido de los hijos.
Aunque constituye tradición anual del pueblo santiaguero, el homenaje al insigne patriota Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, cada Día de los Padres, siempre es ocasión de respeto y honor para el héroe cubano.
Las máximas autoridades del Partido, el Gobierno, representantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, de las organizaciones de masas y estudiantiles en la provincia, asistieron al merecido tributo a Céspedes, en el campo santo de Santiago de Cuba.
El tercer domingo de junio es día para el recuerdo del padre que ya no está. El cementerio Santa Ifigenia se abre al cumplido de los hijos.
viernes, 27 de febrero de 2015
Homenaje hoy al Padre de la Patria en Santiago de Cuba
Santiago de Cuba, 27 feb.— En el lugar de reposo de Carlos Manuel de Céspedes, en esta ciudad, se realizará hoy un homenaje al insigne patriota cubano, en el aniversario 141 de su caída en desigual combate en la serranía oriental.
Una representación del pueblo
santiaguero acudirá a la tumba del Padre de la Patria, en el cementerio
Santa Ifigenia, Monumento Nacional, para recordar al iniciador de las
gestas libertarias de Cuba contra el colonialismo español, en el siglo
XIX.
Oriundo de tierras bayamesas, Céspedes descansa en esa necrópolis desde el tercer y último entierro, ocurrido el siete de diciembre de 1910.
De amplia cultura y abogado de profesión, cayó en SanLorenzo, recóndito sitio de la Sierra Maestra perteneciente al actual municipio de Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba.
Allí un monumento perpetúa su memoria y es sitio de homenaje por los vecinos de esas históricas montañas.
La principal plaza de la urbe oriental lleva el nombre de ese revolucionario, que renunció a todos los privilegios de su posición económica como hacendado y se entregó por entero a la Patria, al precio de su propia vida.
Oriundo de tierras bayamesas, Céspedes descansa en esa necrópolis desde el tercer y último entierro, ocurrido el siete de diciembre de 1910.
De amplia cultura y abogado de profesión, cayó en SanLorenzo, recóndito sitio de la Sierra Maestra perteneciente al actual municipio de Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba.
Allí un monumento perpetúa su memoria y es sitio de homenaje por los vecinos de esas históricas montañas.
La principal plaza de la urbe oriental lleva el nombre de ese revolucionario, que renunció a todos los privilegios de su posición económica como hacendado y se entregó por entero a la Patria, al precio de su propia vida.
Carlos Manuel de Céspedes, insigne patriota cubano
Por Esperanza Castellanos Cabrejas
Santiago de Cuba, 27 feb.— El 27 de
febrero de 1874 la muerte nos despojó de uno de los cubanos más
valerosos para la historia de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre
de la Patria, pero no pensó tal vez que se multiplicarían las ganas de
un país libre, en un mar de pueblo que defiende esta tierra.
Para los cubanos solo existe un padre de la patria, impulsor de esta gesta revolucionaria que hoy se extiende en todas partes del mundo.
La primera campanada, el primer llamado a la guerra, la primera bandera, Bayamo en pie de lucha, Cuba atenta al llamado de la libertad, indican las esencias del poeta, abogado, primer Presidente de la República en armas; hombre con infinita sensibilidad humana entregó su tiempo a los libros, a la música a pensar en su paísCarlos Manuel de Céspedes.
En tiempos de juventud visitó la Francia de las grandes y sonadas acciones de Luis Augusto Blanqui, de las ideas socialistas, anarquistas y románticas de Luis Blanc, Flora Tristán, y Lammenaís; la Alemania de las ideas socialistas utópicas y la cohesión de los grupos obreros; la Inglaterra de la era victoriana, la gran industria y el libre cambio, donde el movimiento cartista cobraba fuerza al aprovechar la coyuntura de la sostenida depresión industrial; la Italiaconmovida por la acción de la Joven Italia de Mazzini, que había unificado las sociedades secretas del carbonarismo y a cuyas catacumbas Céspedes descendió para ver con sus propios ojos la forma de actuar de los revolucionarios italianos; la infeliz situación del raya (campesino turco) en Constantinopla ciudad azotada por turbulencias religiosas y violentas diferencias de clase; y por último, las costas del mar negro absorbidas por el imperio zarista ruso, situación que le mereció a Céspedes el verso: “El remedo del romano imperio dado al bárbaro norte en cautiverio”.
En fin, una Europa convulsa en la que el desmoronamiento del edificio de la Santa Alianza ante las acometidas liberales y de otros signos más radicales, era el rasgo político distintivo. A Céspedes no pudieron escapársele tan fuertes contrastes: de un lado, una colonia con un retrógrado sistema de plantaciones en la que todas las libertades estaban reprimidas y ahogadas. Del otro, el ejercicio de la constitución, el parlamentarismo, los partidos políticos, las asociaciones de obreros, la ley, la pluralidad y la difusión de las ideas.
Hoy Carlos Manuel de Céspedes respira libertad con la que tanto soñó.
Para los cubanos solo existe un padre de la patria, impulsor de esta gesta revolucionaria que hoy se extiende en todas partes del mundo.
La primera campanada, el primer llamado a la guerra, la primera bandera, Bayamo en pie de lucha, Cuba atenta al llamado de la libertad, indican las esencias del poeta, abogado, primer Presidente de la República en armas; hombre con infinita sensibilidad humana entregó su tiempo a los libros, a la música a pensar en su paísCarlos Manuel de Céspedes.
En tiempos de juventud visitó la Francia de las grandes y sonadas acciones de Luis Augusto Blanqui, de las ideas socialistas, anarquistas y románticas de Luis Blanc, Flora Tristán, y Lammenaís; la Alemania de las ideas socialistas utópicas y la cohesión de los grupos obreros; la Inglaterra de la era victoriana, la gran industria y el libre cambio, donde el movimiento cartista cobraba fuerza al aprovechar la coyuntura de la sostenida depresión industrial; la Italiaconmovida por la acción de la Joven Italia de Mazzini, que había unificado las sociedades secretas del carbonarismo y a cuyas catacumbas Céspedes descendió para ver con sus propios ojos la forma de actuar de los revolucionarios italianos; la infeliz situación del raya (campesino turco) en Constantinopla ciudad azotada por turbulencias religiosas y violentas diferencias de clase; y por último, las costas del mar negro absorbidas por el imperio zarista ruso, situación que le mereció a Céspedes el verso: “El remedo del romano imperio dado al bárbaro norte en cautiverio”.
En fin, una Europa convulsa en la que el desmoronamiento del edificio de la Santa Alianza ante las acometidas liberales y de otros signos más radicales, era el rasgo político distintivo. A Céspedes no pudieron escapársele tan fuertes contrastes: de un lado, una colonia con un retrógrado sistema de plantaciones en la que todas las libertades estaban reprimidas y ahogadas. Del otro, el ejercicio de la constitución, el parlamentarismo, los partidos políticos, las asociaciones de obreros, la ley, la pluralidad y la difusión de las ideas.
Hoy Carlos Manuel de Céspedes respira libertad con la que tanto soñó.
viernes, 11 de octubre de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
Homenajearán en Bayamo al Padre de la Patria cubana
Autor: AIN
Representantes de más de una decena de países americanos rendirán homenaje en esta ciudad oriental, a partir del 12 de abril próximo, al prócer Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria cubana.
El tributo se materializará durante la V Jornada Cespediana por la Solidaridad, evento que reunirá a diplomáticos latinoamericanos, y estudiantes extranjeros matriculados en universidades de la provincia de Granma.
Convocada por la delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Granma, la cita contará también con la participación de miembros de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, y se extenderá hasta el 14 venidero.
Noemí Rabaza, delegada de la citada institución, informó en conferencia de prensa que el encuentro incluirá conversatorios, exposiciones de artes plásticas, conciertos, proyecciones de video, además del evento científico Céspedes entre nosotros.
El cónclave comenzará con el depósito de una ofrenda floral ante la estatua que recuerda al patricio en el centro de la Plaza de la Revolución, primera que tuvo ese nombre en Cuba, destacó.
Además de profundizar en el legado del Héroe de San Lorenzo, la Jornada se enfocará en el análisis del terrorismo contra la Isla, y el reclamo de justicia para los Cinco cubanos condenados injustamente en EE.UU., precisó.
Representantes de más de una decena de países americanos rendirán homenaje en esta ciudad oriental, a partir del 12 de abril próximo, al prócer Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria cubana.
El tributo se materializará durante la V Jornada Cespediana por la Solidaridad, evento que reunirá a diplomáticos latinoamericanos, y estudiantes extranjeros matriculados en universidades de la provincia de Granma.
Convocada por la delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Granma, la cita contará también con la participación de miembros de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, y se extenderá hasta el 14 venidero.
Noemí Rabaza, delegada de la citada institución, informó en conferencia de prensa que el encuentro incluirá conversatorios, exposiciones de artes plásticas, conciertos, proyecciones de video, además del evento científico Céspedes entre nosotros.
El cónclave comenzará con el depósito de una ofrenda floral ante la estatua que recuerda al patricio en el centro de la Plaza de la Revolución, primera que tuvo ese nombre en Cuba, destacó.
Además de profundizar en el legado del Héroe de San Lorenzo, la Jornada se enfocará en el análisis del terrorismo contra la Isla, y el reclamo de justicia para los Cinco cubanos condenados injustamente en EE.UU., precisó.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Homenaje de los santiagueros hoy al Padre de la Patria
Autor: AIN
A 139 años de la caída en combate del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, los santiagueros le rendirán homenaje hoy en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad.
En acto político-cultural, como es tradicional, serán depositadas flores ante la tumba donde descansan los restos del iniciador de las luchas por la independencia de Cuba el 10 de octubre de 1868.
Céspedes protagonizó un singular hecho histórico al liberar a sus esclavos y arengarlos a combatir, proclamando su determinación de Independencia o Muerte.
Fueron muchos los ejemplos de su entrega revolucionaria y patriotismo, como lo demostró ante el fusilamiento de su hijo Oscar, sin lograr la metrópoli española doblegar su espíritu y obtener concesiones, porque se consideraba el Padre de todos los cubanos.
El 27 de febrero de 1874, en la finca San Lorenzo, en la Sierra Maestra, Carlos Manuel de Céspedes es sorprendido por soldados españoles y en desigual combate pierde la vida.
A 139 años de la caída en combate del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, los santiagueros le rendirán homenaje hoy en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad.
En acto político-cultural, como es tradicional, serán depositadas flores ante la tumba donde descansan los restos del iniciador de las luchas por la independencia de Cuba el 10 de octubre de 1868.
Céspedes protagonizó un singular hecho histórico al liberar a sus esclavos y arengarlos a combatir, proclamando su determinación de Independencia o Muerte.
Fueron muchos los ejemplos de su entrega revolucionaria y patriotismo, como lo demostró ante el fusilamiento de su hijo Oscar, sin lograr la metrópoli española doblegar su espíritu y obtener concesiones, porque se consideraba el Padre de todos los cubanos.
El 27 de febrero de 1874, en la finca San Lorenzo, en la Sierra Maestra, Carlos Manuel de Céspedes es sorprendido por soldados españoles y en desigual combate pierde la vida.
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