Por Kenia Tabares Robles
Santiago de Cuba, 28 oct.— Por sus 55 años de entrega al arte, a la cultura cubana y su compromiso con las raíces de nuestra identidad, el maestro de magos José Álvarez Ayra recibió el Escudo de la Ciudad. La Asamblea Municipal del Poder Popular y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Dirección Provincial de Cultura, entre otras instituciones del territorio, reconocían así su extensa y prolífera labor como profesor, escritor y promotor cultural.
El mago Ayra, como se le conoce en la escena, fomenta esta expresión cultural a los 20 años. Desde entonces, trabajó para crear la Escuela de Magia en Santiago de Cuba. Su arte llegó a las montañas del país, a los internacionalistas cubanos en la República Popular de Angola en 1978, Festivales Internacionales de Europa, África y la Antigua Unión Soviética.
Con la creación de Tele Rebelde se incorpora espacios del arte de la magia en programas como Recreo, El Estelar del Sábado y Guion 5, este último dirigido por Rolando González.
Honores al fundador de las noches culturales de la calle Heredia en 1985, al creador y director del festival Areito Mágico y al miembro la UNEAC en Santiago de Cuba, organización a la que dedicó toda su energía y conocimiento.
Son 75 años de una sólida carrera artística. Merecidos entonces la “La llave de la Ciudad”, sus ocho distinciones como Vanguardia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Cultura y la distinción por los 20 años de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Su labor artística da fe de su calidad como mago y dedicación al trabajo. Hombre que nos lega además el primer libro de magia en Cuba: “Magia para niños”.
A él el reconocimiento, los aplausos y las gracias por tanto amor.
Plaza de la revolución
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domingo, 28 de octubre de 2018
martes, 8 de diciembre de 2015
Por quien merece amor
Por Coral Vázquez Peña/Foto José M. Correa
Santiago de Cuba, 8 dic.— Con mucha paciencia, sobre todo en nuestros primeros años de vida, supieron combinar el juego con los deberes y así aprendimos a mantenernos sentados y a no molestar al de al lado.
Santiago de Cuba, 8 dic.— Con mucha paciencia, sobre todo en nuestros primeros años de vida, supieron combinar el juego con los deberes y así aprendimos a mantenernos sentados y a no molestar al de al lado.
Luego nos enseñaron las primeras letras, a escribir mamá y papá y también a contar.
Poco a poco nos adentraron en el fascinante mundo de la geografía, la historia, la biología, la química y la computación.
Y sin apena darnos cuenta, al finalizar el séptimo mes del año éramos un poco más adultos y cultos.
Y cada nuevo septiembre, ahí estaban, siempre dispuestos a transmitir nuevos conocimientos.
Cuando los años pasan y ya somos hombres y mujeres cuántas veces nos sorprendemos recordando hasta aquel regaño que en su momento nos pareció injusto.
Y es entonces cuando sí aquilatamos la grandeza, el oficio y la entrega sin límites que hay en las educadoras de los círculos infantiles, en las maestras y los maestros, en las profesoras y en los profesores, en quienes durante una buena parte de nuestros años nos instruyeron y educaron, en esos evangelios vivos que lo dan todo a cambio de nada y que en la jornada por el día del educador reciben un besos y una flor de quienes por siempre le estarán eternamente agradecidos.
Poco a poco nos adentraron en el fascinante mundo de la geografía, la historia, la biología, la química y la computación.
Y sin apena darnos cuenta, al finalizar el séptimo mes del año éramos un poco más adultos y cultos.
Y cada nuevo septiembre, ahí estaban, siempre dispuestos a transmitir nuevos conocimientos.
Cuando los años pasan y ya somos hombres y mujeres cuántas veces nos sorprendemos recordando hasta aquel regaño que en su momento nos pareció injusto.
Y es entonces cuando sí aquilatamos la grandeza, el oficio y la entrega sin límites que hay en las educadoras de los círculos infantiles, en las maestras y los maestros, en las profesoras y en los profesores, en quienes durante una buena parte de nuestros años nos instruyeron y educaron, en esos evangelios vivos que lo dan todo a cambio de nada y que en la jornada por el día del educador reciben un besos y una flor de quienes por siempre le estarán eternamente agradecidos.
jueves, 8 de marzo de 2012
Honor a quien honor merece
Autor : Naylet Hernández Blanc
El Día Internacional de la Mujer es cada año en Cuba un momento de especial celebración y homenaje a las que dan y hacen de la vida un paraíso tan solo con su presencia, y el toque dulce de sus manos.
Pero dedicar unas líneas a la MUJER puede parecer fácil, por lo que significamos y representamos como sexo femenino en la creación humana, en la vida económica, social y cultural.
Hoy a más de un siglo de celebrarse en el mundo el Día Internacional de la Mujer, la desigualdad entre los géneros persiste en el universo. En Cuba, sin embargo cada año se recibe esta efeméride con un paso más adelante en acciones concretas a favor de la equidad.
Y es que las cubanas estamos en todas partes como las primeras en la contribución al desarrollo de nuestra sociedad, siempre con una sonrisa, con el optimismo y el ímpetu al levantarnos cada día para cumplir con otra jornada laboral, con la educación de nuestras hijas e hijos, con los quehaceres de la casa que aún no llegan a compartirse totalmente con las parejas, y al mismo tiempo llenas de entusiasmo felices porque sabemos nuestro lugar, porque nos sabemos imprescindibles en la vida cotidiana, amén de los desafíos que todavía tenemos por delante y que de seguro ganaremos.
Por eso, por la grandeza que representamos, porque calificarnos como extraordinarias pudiera parecer vanidad, es difícil regalarnos unas merecidas líneas este ocho de marzo, más acudo al Maestro para con su magistral verbo agradecernos por estar, por pertenecer a este género único e inmenso como la misma vida.
“Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir"
El Día Internacional de la Mujer es cada año en Cuba un momento de especial celebración y homenaje a las que dan y hacen de la vida un paraíso tan solo con su presencia, y el toque dulce de sus manos.
Pero dedicar unas líneas a la MUJER puede parecer fácil, por lo que significamos y representamos como sexo femenino en la creación humana, en la vida económica, social y cultural.
Hoy a más de un siglo de celebrarse en el mundo el Día Internacional de la Mujer, la desigualdad entre los géneros persiste en el universo. En Cuba, sin embargo cada año se recibe esta efeméride con un paso más adelante en acciones concretas a favor de la equidad.
Y es que las cubanas estamos en todas partes como las primeras en la contribución al desarrollo de nuestra sociedad, siempre con una sonrisa, con el optimismo y el ímpetu al levantarnos cada día para cumplir con otra jornada laboral, con la educación de nuestras hijas e hijos, con los quehaceres de la casa que aún no llegan a compartirse totalmente con las parejas, y al mismo tiempo llenas de entusiasmo felices porque sabemos nuestro lugar, porque nos sabemos imprescindibles en la vida cotidiana, amén de los desafíos que todavía tenemos por delante y que de seguro ganaremos.
Por eso, por la grandeza que representamos, porque calificarnos como extraordinarias pudiera parecer vanidad, es difícil regalarnos unas merecidas líneas este ocho de marzo, más acudo al Maestro para con su magistral verbo agradecernos por estar, por pertenecer a este género único e inmenso como la misma vida.
“Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir"
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