Plaza de la revolución

Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
Mostrando entradas con la etiqueta intervención. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intervención. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de febrero de 2019

Explosión del Maine, excusa de Estados Unidos para la intervención en Cuba

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 15 feb.— La explosión del acorazado Maine la noche del 15 de febrero de 1898 en la bahía de La Habana, le vino como anillo al dedo a Estados Unidos para declararle la guerra a España e intervenir militarmente en Cuba para apoderarse de la isla, lo cual era un viejo anhelo de los yanquis desde la primera guerra de independencia cubana.

Ya para entonces, los gobernantes norteamericanos habían tratado de apoderarse de la pequeña isla caribeña por diferentes vías, incluida la proposición a España de su compra pero ante la negativa de esta, decidió esperar a que el colonialismo no pudiera sostener el conflicto con los cubanos, ni económica, ni militarmente, para entonces intervenir. A eso ellos le denominaron: Política de la Fruta Madura.

El acorazado Maine había arribado a la bahía habanera en visita de buena voluntad el 25 de enero de 1898, pero no lejos, a seis horas de navegación, las autoridades navales habían situado otros cuatro buques e igual cantidad, despachados hacia el teatro de la guerra, es decir, a la región sur oriental de la isla.

La explosión del Maine provocó la muerte de 266 tripulantes, 263 marinos y tres oficiales, pues el resto de la oficialidad del buque se encontraba en tierra para asistir a una recepción amistosa.

Tras la explosión del Maine, como es habitual, la gran prensa de Estados Unidos emprendió contra España pidiendo a gritos la intervención de Estados Unidos en el conflicto, lo que definitivamente se produjo entre los meses de junio y julio de 1898, dando lugar a la Guerra Hispano Americana, incluida la batalla naval de Santiago de Cuba, donde fue prácticamente despedazada la flota colonialista.

Si bien la intervención yanqui en Cuba abrió la era del imperialismo agresor e interventor de Estados Unidos, la voladura del Maine dio inicio a la era de las autoagresiones y pretextos para intervenir militarmente en cualquier punto del mundo, tal y como lo demuestra la historia en Santo Domingo, Panamá, Haití, Granada, Vietnam, Yugoslavia, Afganistán e Iraq, entre otros.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Intervención histórica de Fidel en la ONU en 1960

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 26 sep.— “Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra”, afirmó el Primer Ministro cubano, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 26 de septiembre de MIL 960, hace hoy 58 años, durante su intervención en el Décimo Quinto Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos.

Fue un memorable discurso que se inició exactamente a las 2 y 57 de la tarde de ese día, y se prolongó hasta las 8 y 15 de la noche, es decir 5 horas y 18 minutos, el más largo que se haya escuchado en la sede de la ONU, y que sin embargo, mantuvo en vilo a todas las delegaciones presentes en el cónclave mundial, salvo la de Estados Unidos que se retiró del plenario.

Al iniciar su intervención, el líder cubano denunció la descortesía de que había sido víctima su delegación y personalmente él como Presidente de la misma, desde que llegó al aeropuerto newyorkino el 18 de septiembre. No obstante, dijo comprender el porqué de las cosas y no estar irritado por ellas y agregó: “Eso sí, vinimos a hablar claro (…), nuestra oportunidad para decir la verdad es esta, y no dejaremos de decirla”.

En su discurso, Fidel fue preciso, claro, valiente e inteligente, poniendo los puntos sobre las ies denunciando las agresiones de Estados unidos contra Cuba y la complicidad de la OEA, señalando que nuestro país ha estado dispuesto a discutir sus diferencias con el gobierno de Washington, pero este no ha querido hacerlo y apela a las agresiones de todo tipo.

Asimismo, el Primer Ministro cubano abordó los problemas que más preocupan a los pueblos del mundo, en especial la paz, y en ese sentido dijo: “Las guerras desde el principio de la humanidad, han surgido, fundamentalmente, por una razón; el deseo de unos de despojar a otros de sus riquezas. ¡Desaparezca a filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!

Cabe destacar, que a lo largo de su intervención ante el plenario de la Asamblea General de la ONU, el Comandante en Jefe Fidel Castro fue interrumpido el 30 ocasiones por los aplausos de las delegaciones presentes, como indicativo del interés de los temas planteados, sobre los cuales otros no se atrevieron a pronunciar palabra alguna.

Por último, Fidel expresó la posición y línea de la revolución cubana señalando: “Con todo lo justo estamos y estaremos siempre: contra el coloniaje, contra la explotación, contra los monopolios, contra el militarismo, contra la carrera armamentista. Esa será nuestra posición y la línea del Gobierno Revolucionario de Cuba, la Declaración de La Habana, de la cual citó aspectos cardinales.

Al concluir su intervención una prolongada ovación manifestó su total acuerdo con lo planteado en el discurso, mientras que algunos, deben imaginarse quienes, se retiraron con el rabo escondido entre las piernas y la cabeza baja.

sábado, 3 de marzo de 2018

Intervención de la Cuban Telephone Company

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 3 mar.— En justa defensa de la soberanía económica nacional, el 3 de marzo de 1959, poco más de dos meses después del triunfo de la revolución, era intervenida la Cuban Telephone Company, uno de los principales consorcios norteamericanos radicados en el país desde principios del Siglo XX.

En marzo de 1957 el gobierno del dictador Fulgencio Batista había modificado el contrato de concesiones a esa entidad estadounidense, permitiéndole elevar considerablemente sus tarifas de precios por los servicios prestados a la población, además de limitar el desarrollo de este sector con la consiguiente afectación a la sociedad cubana.

Esos privilegios otorgados por Batista violaban el Decreto Presidencia Número 145 del 9 de septiembre de 1909, el cual autorizaba a la Cuban Telephone Company a establecer y abrir el servicio público, líneas y sistemas telefónicos de larga distancia y locales, sin que se le otorgaran concesiones administrativas algunas y fijaba las condiciones en que dicha autorización podía ser realizada.

Así vio la luz dicha compañía yanqui, organizada y constituida a perpetuidad con sujeción a las leyes norteamericanas y no a la del país, lo que mostraba las amplias facilidades de que gozaba Estados Unidos para extender y encauzar sus intereses en Cuba.

Con vistas a restablecer la legalidad y acabar con los privilegios otorgados a la Cuban Telephone Company, fue que el Gobierno Revolucionario emitió la Ley 122 del 3 de marzo de 1959 disponiendo la intervención del consorcio norteamericano, derogando todos los privilegios de que había sido objeto por el tirano Batista, y restableciendo la tarifa anterior por el cobro de los servicios.

La propia Ley revolucionaria dispuso la ocupación, administración y operación de la Cuban Telephone Company, incluidas todas las propiedades, oficinas, talleres, plantas, almacenes, instalaciones y equipos de la entidad en el país, además de realizar una exhaustiva investigación sobre los costos del servicio prestados y la extensión de plantas e instalación de aparatos nacionalmente, entre otras medidas.

La intervención de la Cuban Telephone Company el 3 de marzo de 1959, hace hoy 59 años, fue el primer paso hacia la nacionalización de ese consorcio norteamericano, que se efectuó el 6 de agosto de MIL 960, fecha a partir de la cual nuestro país contó con una Empresa Telefónica verdaderamente cubana.

martes, 26 de septiembre de 2017

Fidel en la ONU: una intervención histórica

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 26 sep.— Hoy se cumplen 57 años de aquel 26 de septiembre de 1960 cuando por primera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York habló el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba para pronunciar un memorable discurso que se extendió durante cinco horas y 18 minutos, el más largo que se haya escuchado en la sede de la ONU en toda su historia y así está asentado en el libro de Record Güines.

Fidel llegó a la sede de la ONU a las 2 y 40 de la tarde y ocupó su turno para hablar a las 2 y 57 refiriéndose en primer lugar a la intolerables descortesías, insolencias y groserías de que había sido víctima la delegación cubana desde su llegada a Nueva York el día 18 de septiembre y personalmente el trato físicamente vejaminoso que tuvo que sufrir él como Presidente de la Delegación. Sin embargo dijo, comprender el porqué de las cosas y no estar irritado por ello, agregando: “Eso sí,  venimos a hablar claro (…) Nuestra oportunidad para decir la verdad es esta, y no dejaremos de decirla”

Y fue claro y preciso, valiente e inteligente en su discurso el Comandante en Jefe Fidel Castro, poniendo los puntos sobre las íes, denunciando a Estados Unidos por organizar actividades subversivas contra Cuba y la complicidad de la Organización de Estados Americanos, OEA, plegada a los intereses de Washington, señalando en ese sentido: “Nosotros tenemos que explicar muy claramente todos estos problemas, porque en ello va la seguridad y la suerte de nuestro país”

Más adelante el Primer Ministro cubano abordó otros problemas que preocupan al mundo sobre todo el de la Paz y dijo: “Las guerras, desde el principio de la humanidad, han surgido, fundamentalmente, por una razón, el deseo de unos de despojar a otros de sus riquezas”, y en ese sentido enfatizó: “ ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! El mundo tiene que vivir constantemente bajo la pesadilla de verse envuelto en cualquier crisis, en una conflagración atómica, ¿Por qué? Porque hay quienes están interesados en mantener el despojo, en mantener la explotación”

En su discurso ante la Décimo Quinta Asamblea General de la ONU que fue interrumpido en treinta ocasiones por los aplausos Fidel explicó claramente la posición y la línea de la Revolución cubana, la cual estará siempre con todo lo justo, contra el coloniaje, la explotación, los monopolios, el militarismo, la carrera armamentista, y contra el juego de la guerra.

Allí ante el plenario de la Asamblea General, teniendo como auditorio a decenas de Jefes de estado y de Gobierno el Comandante en Jefe Fidel Castro leyó aspectos esenciales de la Declaración de La Habana, aprobada días antes por un millón de cubanos, señalando que si “algunos querían conocer cuál era la línea del Gobierno Revolucionario de Cuba. Pues bien, esta es nuestra línea”

El 26 de septiembre de 1960, de hace 57 años, Fidel concluyó su intervención a las 8 y 15 de la noche, la que fue saludada con una prolongada ovación de los asistentes y el saludo personal de muchos de los que allí estaban presentes, algo inusual en ese foro mundial.

lunes, 17 de julio de 2017

Recordando primera intervención norteamericana en Cuba

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 17 jul.— Poco después del mediodía del 17 de julio hace hoy 119 años, tropas norteamericanas entraban en Santiago de Cuba, luego que los soldados españoles que la defendían decidieron el día antes capitular ante el mundo yanqui.

Terminaba así un proceso intervencionista que se había iniciado en la segunda mitad de junio de 1898, cuando Estados Unidos desembarcó por las playas de Siboney y Daiquirí un contingente de más de 16 mil marines al mando del General William Shafter.

A partir de ese momento se iniciaron los combates por la toma de los poblados y fortines de los alrededores de Santiago de Cuba, entre ellos el del Cobre, San Vicente, Monte Real, Coleto, San Miguel, El Caney y San Juan, siendo este último sitio donde ambos mandos norteamericano y español firmaron el acta de capitulación.

A pesar de que las tropas mambisas cubanas al mando del Lugarteniente General del Ejército Libertador Calixto García Íñiguez fueron decisivas para la derrota de España y la ocupación de Santiago de Cuba, sin embargo no se le tuvo en cuenta en los acuerdos ni se le permitió entrar en la ciudad, alegando posibles represalias de los ibéricos hacia los antillanos.

Se evidenciaba de esa forma que el verdadero propósito de Estados Unidos no era ayudar a Cuba a obtener su independencia como había dicho el Presidente yanqui William Mc Kinley, sino cumplir el viejo anhelo norteño de apoderarse de la isla, moldearla a su estilo y crear una República que respondiera a sus intereses a través de la Enmienda Platt colgada a la primera Constitución cubana de forma humillante y avasalladora.

El propio 17 de julio de 1898 en la Plaza Mayor de Santiago de Cuba, hoy Parque Céspedes se arriaba la bandera española y se izaba la norteamericana para dar inicio a un período negro de intervención militar que se mantendría por más de tres años,

El 20 de mayo de 1902 se proclamó la República de Cuba, supuestamente independiente, porque la nueva nación llegaba al mundo atada de pies y manos por la Enmienda Platt, que limitaba la soberanía de la isla a casi nada, como dijo el propio interventor yanqui Leonardo Wood.

Todo eso fue historia porque el Primero de Enero de 1959 en el propio Parque Céspedes se proclamó el Triunfo de la Revolución Cubana por los nuevos mambises y fue izada la bandera de la estrella solitaria por la que tantos hombres y mujeres del pueblo entregaron sus vidas durante más de ocho décadas de lucha para hacer la patria libre, soberana e independiente.

sábado, 16 de julio de 2016

Julio de 1898 en Santiago de Cuba: Intervención de EE. UU. en la guerra

Por Noris Rosado Figueredo

Santiago de Cuba, 16 jul.— Para nadie es un secreto el interés de Estados Unidos por apoderarse de la isla de Cuba. Han pasado los años, más aún, los siglos, y ese país no ha perdido la ilusión de adueñarse de este pequeño caimán.

Julio fue un mes decisivo para, que los norteamericanos entraran en la guerra cubano-española, que ya casi estaba ganada por los mambises y el Ejército Libertador.

El 10 de ese mes, pero del año 1898, los E.U. bombardearon posiciones de las tropas españolas en la ciudad de Santiago de Cuba.

Hay documentos que señalan que el general americano William Shafter, envió una carta al general español Toval, para exigir la rendición de este territorio situado al sur del oriente cubano.

El 13 de julio de 1898, se realizó la entrevista de oficiales norteamericanos con el jefe militar español, para negociar la capitulación de la ciudad. En estos encuentros, nunca se tuvo en cuenta la participación del Ejército Mambí, cuyos integrantes fueron en realidad, los que combatieron  a los españoles.

Fueron los cubanos los que dieron su vida por la libertad de la patria. Los que pusieron a sus héroes y mártires.

El 16 del propio mes, se produjo la capitulación de las fuerzas españolas ante el ejército interventor norteamericano y se dio fin a la dominación de España. Este hecho ocurrió en la conocida Loma de San Juan. Hoy en ese sitio hay una tarja que perpetúa el momento.

Ya el día 17 las fuerzas norteñas entran a la ciudad, al mando del general William Shafter. A Calixto García y a otros patriotas mambises, no se les permitió la entrada a Santiago de Cuba. Ese fue un acto de traición para los cubanos.

Por esas razones es que el Primero de enero de 1959, desde el balcón del antiguo ayuntamiento, frente al Parque Céspedes, Fidel exclamó que “esta vez los mambises si entraron a Santiago”.

Estas palabras del máximo líder, ratificaron, una vez más, que en Cuba sólo ha habido un sola Revolución, la iniciada en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868 y que triunfó ese día que él habló a los santiagueros.

lunes, 25 de febrero de 2013

No luchamos por gloria ni honores; luchamos por ideas que consideramos justas

Intervención del Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante la Sesión de Constitución de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Queridos compañeros:

Agradezco profundamente el noble gesto del pueblo al elegirme como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

No será mucho el tiempo que ocupe en la intervención de hoy, ni tampoco el espacio de este honroso escaño como diputado, y no por falta de voluntad, sino por imperativo de la naturaleza.

Jamás pensé que mi existencia se prolongara tanto, y que el enemigo fuera suficientemente torpe en su odioso oficio de eliminar adversarios decididos a luchar.

En esa desigual lucha, nuestro pueblo demostró su asombrosa capacidad de resistir y de vencer. ¡Sí, porque cada año de resistencia entre 1959 y 2013 fue una victoria que nuestro pequeño país tiene derecho a proclamar!

No luchamos por gloria ni honores; luchamos por ideas que consideramos justas, a las que, como herederos de una larga lista de ejemplos, millones de cubanos han consagrado su juventud y su vida. Una cifra lo expresa todo: a ochocientas mil personas se eleva el número de los cubanos que han cumplido abnegadas misiones internacionalistas. Si al triunfo de la Revolución en el año 1959 no llegábamos a 7 millones de habitantes, se puede medir el significado de tales esfuerzos.

Esto sin embargo no lo expresa todo. En octubre de 1962, la nación estuvo a punto de convertirse en campo de batalla nuclear. Un año y medio antes, en abril de 1961, una expedición mercenaria entrenada, armada y escoltada por la Marina de Estados Unidos, desembarcó en Bahía de Cochinos y estuvo a punto de provocar una sangrienta guerra que habría costado a los invasores norteamericanos cientos de miles de vidas —lo afirmo sin exageración— y a nuestro país, destrucción y pérdidas humanas realmente incalculables. Poseíamos entonces alrededor de cuatrocientas mil armas y sabíamos cómo usarlas. En menos de 72 horas el fulminante contraataque revolucionario evitó aquella tragedia, tanto a Cuba, como al pueblo de Estados Unidos.

Fuimos víctimas de la "guerra sucia" durante mucho tiempo, y 25 años después de la Crisis de Octubre, tropas internacionalistas defendían Angola de los invasores racistas sudafricanos, provistos ya en esa época de varias armas nucleares con tecnología y partes esenciales suministradas por Israel con la aprobación de Estados Unidos. En aquella ocasión la victoria de Cuito Cuanavale, y el posterior avance resuelto y audaz de las fuerzas cubanas y angolanas, equipadas con los medios aéreos, antiaéreos y la organización adecuada para liberar territorios todavía ocupados por los invasores, disuadieron a Sudáfrica, de que no le quedaba otra alternativa que abandonar sus ambiciones nucleares y sentarse en la mesa de negociaciones: El odioso sistema racista dejó de existir.

Entre todos hemos llevado a cabo la modesta proeza de una Revolución profunda que, partiendo de cero, nuestro pueblo fue capaz de realizar. A los primeros núcleos revolucionarios se fueron sumando otros. Nos unía el deseo de luchar y el dolor por la tragedia del país ante el golpe brutal. Mientras unos tenían esperanzas en un futuro al que veían todavía muy lejano, otros meditábamos ya en la necesidad de dar un salto en la historia.

Entre el golpe de Estado del 10 de Marzo de 1952 y el 1º de Enero de 1959 transcurrieron solo 6 años y 296 días; por primera vez, en nuestra Patria, el poder había quedado totalmente en manos del pueblo.

La batalla comenzó entonces contra la ignorancia política y los principios antisocialistas que el imperio y la burguesía habían sembrado en nuestro país. La lucha de clases desatada a pocas millas de la sede del imperio fue la escuela política más eficiente que ha tenido nunca un país; hablo de una escuela que abrió sus puertas hace más de 50 años. Hombres y mujeres, desde los pioneros hasta las personas que posean muchos más años, hemos sido alumnos de esa escuela.

Sin embargo la gran batalla que, de acuerdo a lo que me contaba Raúl hace unos días, se impone, es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes.

La humanidad ha entrado en una etapa única de su historia. Los últimos decenios no guardan relación alguna con los miles de siglos que la precedieron.

En el año 2011 la población mundial arribó a 7 mil millones de habitantes, lo que constituye una cifra alarmante. En solo dos siglos la población del mundo se multiplicó por siete, alcanzando un ritmo de necesidades alimentarias vitales que la ciencia, la tecnología y los recursos naturales del planeta están muy lejos de lograr.

Pueden hacerse decenas de cálculos, hablar de Malthus o del Arca de Noé, basta saber lo que es un gramo y lo que produce una hectárea de cualquier alimento y sacar sus conclusiones.

Tal vez el Primer Ministro inglés o el presidente Obama sepan la respuesta que prolongue unos días más la vida humana, la multiplicación de los panes y los peces, y las palabras mágicas para persuadir a los africanos, los habitantes de la India, América Latina y todos los países del Tercer Mundo, de que no tengan hijos.

Hace dos días una agencia internacional recordaba que un multimillonario estadounidense, Dennis Tito, había gastado 20 millones de dólares para pagar su viaje a la Estación Espacial Internacional, donde permaneció varios días en el año 2001.

Ahora Tito, que parece ser de verdad un fanático de la exploración espacial, estaba discutiendo los detalles para incursionar al planeta Marte. El viaje durará 501 días. ¡Eso sí es disfrutar la plusvalía! Mientras los polos se derriten velozmente, el nivel de los mares sube por el cambio climático, inundando grandes áreas en unas pocas decenas de años, todo lo cual supone que no habrá guerras y las sofisticadas armas que se están produciendo a ritmo acelerado no se usarán nunca. ¿Quién los entiende?

Concluyo para cumplir mi promesa de ser breve en estas palabras de saludo a nuestra Asamblea Nacional.

En el 118 Aniversario del Grito de Baire y el 160 del nacimiento de nuestro Héroe Nacional, me complace rendir tributo al revolucionario, antiimperialista y bolivariano que sembró en nuestros jóvenes las primeras semillas del deber.

¡Muchas gracias!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Estados Unidos y la segunda intervención en Cuba


Por Margarita Piedra Cesar

En Cuba no olvidamos que un día como el de hoy, 29 de septiembre, pero de 1906, se produjo la segunda intervención yanqui en Cuba, constituido como República en 1902.

Un conflicto interno entre partidos políticos que se disputaban el poder con un presidente incapaz de resolverlo, Tomás Estrada Palma, hizo que éste olicitara a Estados Unidos la intervención de sus tropas, lo que se llevó a cabo al amparo del artículo TRES de la fatídica Enmienda Platt.

Ese 29 de septiembre de 1906 llegaban a Cuba seis naves de guerra con unos 3000 marines, haciéndose cargo de la gubernatura de la nación al entonces secretario de Estado, William H. Taff, quien posteriormente, dejó en el cargo a Charles Magoon.

Fueron dos años y cuatro meses lo que duró esta segunda intervención norteamericana en Cuba y durante ese período, ninguno de los problemas fundamentales de la Isla se resolvió, a no ser seguirla entregando a los monopolios yanquis, para reafirmar su hegemonía política y económica en el país.

Aunque el pueblo se opuso tenazmente a esta nueva injerencia norteamericana en Cuba, nada pudo hacer entonces, a no ser esperar a que se retiraran las tropas dejando un nuevo presidente entreguista y bandido como el anterior, José Miguel Gómez, apodado por el pueblo como el tiburón.

Por eso, fue historia, porque a partir del Primero de Enero de 1959, una Revolución en el poder acabó para siempre con la Enmienda Platt y demás tratados ignominiosos con Estados Unidos, que definitivamente fue arrojado de la isla con una advertencia: “quien intente apoderarse de Cuba sólo

recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”. Playa Girón lo demostró.