Por ACN
Santiago de Cuba, 17 feb.— Cuatro pacientes siguen ingresados en los servicios de neurocirugía, cirugía y ortopedia del hospital provincial Saturnino Lora, de esta urbe, de los 17 lesionados atendidos en esa unidad por el accidente ocurrido, este jueves, en la Gran Piedra, en Santiago de Cuba.
El doctor Rafael Suárez Domínguez, director de esa institución de salud, declaró ayer que se mantienen en el centro Richard Palacios Mustelier, de 34 años, con fractura de tobillo, y Boris González Rodríguez, de 54 años, con herida de cuello, ambos intervenidos quirúrgicamente.
También continúan recibiendo los servicios del hospital santiaguero Eutiquio Riviaux Fernández, de 59 años, quien sufre de fractura de la base del cráneo, y Lian Morales Heredia, de 27 años, con conmoción cerebral, en situación estable y fuera de peligro, precisó.
Destacó que desde que los accidentados llegaron a la unidad, todo el equipo previsto para casos de emergencia se movilizó para ofrecerles una rápida y esmerada atención, empleando servicios médicos especializados y el personal altamente calificado, entre médicos, enfermeros y técnicos.
En el accidente, ocurrido en horas de la tarde de este jueves en la curva de La Alcancía, en la bajada de la Gran Piedra, hubo 20 lesionados, en su mayoría personal que trabajaba en función del aseguramiento del Clásico Nacional de ciclismo de Ruta.
Entre los heridos se encontraban tres menores que permanecen ingresados en el Hospital Infantil Sur, antigua Colonia Española.
Plaza de la revolución
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sábado, 17 de febrero de 2018
domingo, 3 de septiembre de 2017
Entorno de la Gran Piedra paisaje más atractivo de Santiago de Cuba
Por Claudia González Catalán
Santiago de Cuba, 3 sep.— No hay en Cuba paisaje tan singular como esta cordillera, serpenteada por un camino imposible. La villa turística recibe al viajero y 459 escalones lo elevan a 1 214 metros sobre el nivel del mar, hasta la cima del grupo montañoso Gran Piedra.
Un kilómetro de senderismo por un camino perfumado de mariposas conduce hasta el museo La Isabelica. La soledad aparente, disiente de la remota agitación de las ruinas del cafetal más próspero en el siglo XIX del Oriente cubano, habitado por un vaivén infinito de culturas.
Ya no huele a café en los secaderos ni los molinos, pero dicen que en las noches aún se levanta un lamento negro. El tiempo no consigue esconder el esplendor edificado entre estas montañas por el colono francés Víctor Constantin hace 200 años. Lo confirma la majestuosidad del mobiliario vernáculo o la alcoba que esconde los remotos sueños de amor prohibido.
Dicen que bajo este dosel jamás durmió mujer blanca alguna. Las caderas de la esclava Isabel María bautizaron la hacienda, que aporta a los registros patrimoniales de la UNESCO historias amargas de esclavitud y café.
El ave del paraíso señorea el paisaje, habitado por un centenar de especies endémicas.
Profundamente impresionado, Alexandro, turista italiano, confiesa: “Es muy hermoso, sorprendente, no tengo palabras para explicar toda esta vista, este paisaje, es sorprendente. Al igual que Santiago, pienso que es un pequeño diamante en Cuba y en el mundo”.
Conocedores de tantos encantos, la agencia de viajes Cubatur Santiago, organizó ofertas especiales que combinaban la excursión al paisaje Natural Protegido Gran Piedra, con otras atracciones del Parque Baconao, como visitas a playas de la costa sur oriental o pasadías en la finca El Porvenir, todas de gran aceptación entre el turismo nacional.
Raúl Medina, villaclareño, visita por tercera vez Santiago de Cuba, pero nunca había llegado hasta la Piedra: “Es una maravilla su naturaleza, todo su verdor, las altas montañas y el paisaje, como lo es también el pueblo santiaguero. Es un buen destino para cualquier cubano, para cualquier persona del mundo venir acá y disfrutar de este oxígeno puro”.
Santiago de Cuba aún conserva un poco de francés y mucho de africano, sintetizado en este edén lejano dela cordillera, envuelto en su velo sempiterno de nubes, apenas a 26 kilómetros de la moderna ciudad.
Santiago de Cuba, 3 sep.— No hay en Cuba paisaje tan singular como esta cordillera, serpenteada por un camino imposible. La villa turística recibe al viajero y 459 escalones lo elevan a 1 214 metros sobre el nivel del mar, hasta la cima del grupo montañoso Gran Piedra.
Para Ángela, turista holandesa, fue
impresionante encontrarse a semejante altura: “Es realmente hermoso,
realmente sorprendente. Solo puedo decir que es realmente agradable, la naturaleza y las montañas. Es una buena oferta turística. Yo recomiendo a todo el mundo venir a visitarla”.
Incluso aquellos que llegan buscando constatar la solidez de la roca más grande del Caribe, terminan impresionados con sus 70 mil toneladas. Es parte de la ensoñación del sitio imaginar un meteorito golpeando este paisaje al azar. Pero la geología confirma su origen como producto de un antiguo volcán sumergido, que la erosión de la memoria nunca ha dejado de moldear.
No obstante, sigue siendo una maravilla de la naturaleza para la turista alemana Claudia Rüller: “Este paisaje me parece maravilloso, como mágico. Parece mentira que una erupción volcánica pudiera mover una piedra tan grande y dejarla ahí arriba. Todo Santiago me pareció muy bello, muy limpio. Me parece una oportunidad excepcional poder venir aquí”.
Los contrastes naturales del paisaje santiaguero, coexisten en la cúspide con la tecnología del principal observatorio meteorológico de la provincia. La villa quedó abajo. 17 Cabañas y 5 bungalós, remozados con esmero invitan a confirmar la leyenda de las luces nocturnas de Haití.
Incluso aquellos que llegan buscando constatar la solidez de la roca más grande del Caribe, terminan impresionados con sus 70 mil toneladas. Es parte de la ensoñación del sitio imaginar un meteorito golpeando este paisaje al azar. Pero la geología confirma su origen como producto de un antiguo volcán sumergido, que la erosión de la memoria nunca ha dejado de moldear.
No obstante, sigue siendo una maravilla de la naturaleza para la turista alemana Claudia Rüller: “Este paisaje me parece maravilloso, como mágico. Parece mentira que una erupción volcánica pudiera mover una piedra tan grande y dejarla ahí arriba. Todo Santiago me pareció muy bello, muy limpio. Me parece una oportunidad excepcional poder venir aquí”.
Los contrastes naturales del paisaje santiaguero, coexisten en la cúspide con la tecnología del principal observatorio meteorológico de la provincia. La villa quedó abajo. 17 Cabañas y 5 bungalós, remozados con esmero invitan a confirmar la leyenda de las luces nocturnas de Haití.
Un kilómetro de senderismo por un camino perfumado de mariposas conduce hasta el museo La Isabelica. La soledad aparente, disiente de la remota agitación de las ruinas del cafetal más próspero en el siglo XIX del Oriente cubano, habitado por un vaivén infinito de culturas.
Ya no huele a café en los secaderos ni los molinos, pero dicen que en las noches aún se levanta un lamento negro. El tiempo no consigue esconder el esplendor edificado entre estas montañas por el colono francés Víctor Constantin hace 200 años. Lo confirma la majestuosidad del mobiliario vernáculo o la alcoba que esconde los remotos sueños de amor prohibido.
Dicen que bajo este dosel jamás durmió mujer blanca alguna. Las caderas de la esclava Isabel María bautizaron la hacienda, que aporta a los registros patrimoniales de la UNESCO historias amargas de esclavitud y café.
El ave del paraíso señorea el paisaje, habitado por un centenar de especies endémicas.
Profundamente impresionado, Alexandro, turista italiano, confiesa: “Es muy hermoso, sorprendente, no tengo palabras para explicar toda esta vista, este paisaje, es sorprendente. Al igual que Santiago, pienso que es un pequeño diamante en Cuba y en el mundo”.
Conocedores de tantos encantos, la agencia de viajes Cubatur Santiago, organizó ofertas especiales que combinaban la excursión al paisaje Natural Protegido Gran Piedra, con otras atracciones del Parque Baconao, como visitas a playas de la costa sur oriental o pasadías en la finca El Porvenir, todas de gran aceptación entre el turismo nacional.
Raúl Medina, villaclareño, visita por tercera vez Santiago de Cuba, pero nunca había llegado hasta la Piedra: “Es una maravilla su naturaleza, todo su verdor, las altas montañas y el paisaje, como lo es también el pueblo santiaguero. Es un buen destino para cualquier cubano, para cualquier persona del mundo venir acá y disfrutar de este oxígeno puro”.
Santiago de Cuba aún conserva un poco de francés y mucho de africano, sintetizado en este edén lejano dela cordillera, envuelto en su velo sempiterno de nubes, apenas a 26 kilómetros de la moderna ciudad.
viernes, 27 de marzo de 2015
Jardin de la Gran Piedra
Gran Piedra, mirador natural
martes, 4 de diciembre de 2012
La proeza de los forestales de Gran Piedra-Baconao
Autor : Eduardo Palomares Calderón
Una verdadera hazaña asumen 200 hombres de la Empresa Forestal Integral Gran Piedra-Baconao, de Santiago de Cuba, empeñados en la extracción de los más de 258 mil metros cúbicos de madera derribados por Sandy en ese macizo montañoso, que se eleva a 1 213 metros sobre el nivel del mar.
Según datos de la estación meteorológica ubicada en el lomerío, las 17 mil 851 hectáreas boscosas de la entidad fueron azotadas por vientos de hasta 265 kilómetros por hora, y como evidencian las ramas torcidas en diferentes direcciones, por el efecto de tornados formados dentro del huracán.
Millones de pinos de entre 30 y 40 metros de altura perdieron primero todo el follaje y luego, buena parte fue derribada, formando un caprichoso entramado similar a un enorme juego de palitos chinos extendido sobre la serranía, que en medio de los 16 a 18 grados celsius de temperatura reinante deben ser rescatados.
Especialistas en la actividad forestal precisan que la operación debe acometerse en el menor tiempo posible, pues si bien los enraizados pueden durar más, los troncos partidos tienden a descomponerse en cuatro meses, y todos corren el peligro de ser atacados por microorganismos e insectos oportunistas.
De ahí el imperativo de acelerar lo que ajustado al
programa normal de corte y procesamiento de madera hubiese requerido 12
años, pues aunque cálculos conservadores estimen en 24 millones de
pesos el valor de los daños ocasionados por el ciclón en el 85 % de la
población boscosa, sin duda alguna el saldo mayor es ecológico.
LA VOLUNTAD DE LOS HOMBRES
"La proeza comenzó a escribirse tras el paso de Sandy el mismo día 25 de octubre, por la brigada que —en 72 horas— abrió paso en esa carretera obstruida por los árboles, y luego en los caminos que conducen a los asentamientos poblacionales y las unidades productivas", señala el ingeniero Juan Carlos Ramírez Batista, director de la empresa.
"Ahora —añade—, están concentrados los recursos para la extracción de la madera mediante cuatro camiones Kraz de triple tracción, dos veteranos tractores de oruga, dos yuntas de bueyes y tres motosierras, que empleamos desde que amanece hasta el oscurecer".
Por encima de cualquier insuficiencia en el equipamiento tecnológico, se impone la voluntad de los hombres, quienes sacan sobre sus hombros las varas rollizas y emplean cables de acero tirados por los tractores para arrastrar los bolos desde la profundidad del monte hasta el cargadero de mástil tradicional.
"Los forestales estamos acostumbrados a condiciones complejas en las montañas, pero nunca habíamos enfrentado una destrucción semejante —expresa Maikel Aguilera Lago, operador de tractor de oruga—, de ahí que para enfrentarla se requiera de experiencia y del cuidado de los equipos".
A su alrededor, con motosierra, cable y barreta en manos, se mueven Jorge de Armas Calderín, Juan Delís Dussó, Reynier Fuentes Martínez, el también operador de equipo Manuel Benavides Pérez y Roberto Rodríguez Torres, quien en sus 30 años como trabajador en la Gran Piedra ha visto crecer estos bosques.
"Muchas de esas coníferas las sembré yo —refiere Rodríguez Torres—, y sabía que algún día tendría que talarlas, pero jamás imaginé verlas abatidas en un monte quemado, donde ni siquiera se sabe adónde fueron a parar sus ramas".
Un inestimable apoyo brinda desde el primer momento el único camión autocargable disponible, que —procedente de Sancti Spíritus— operan José Bécquer Quesada y José Manuel Prado Díaz, junto al motosierrero de Las Tunas, Eddy González Batista.
"Ya vamos a cumplir 30 días aquí y con 25 años como forestal, puedo asegurar que esto impresiona más que un incendio, nuestros hermanos santiagueros necesitan ayuda y aunque tenga deseos de regresar a mi casa en Fomento, no los vamos a dejar solos", dice Bécquer, mientras asegura 12 bolos en su camión.
RECUPERAR 50 AÑOS
Durante el ascenso a bordo del jeep, Saúl Varela Alonso, jefe del Departamento Forestal en la delegación provincial de la agricultura, no ha cesado de realizar observaciones e impartir indicaciones con esa certeza que le confieren más de cinco décadas en la actividad y el hecho de haber vivido el desarrollo boscoso de esta cordillera.
"Yo no diría que perdimos —enfatiza—, sino que hay que recuperar 50 años de trabajo, porque al triunfo de la Revolución esto estaba en cero, eran pastizales de yerba de guinea y en el mismo 1959 el Comandante en Jefe Fidel Castro planteó la necesidad de reforestarlos, por eso no tengo duda de que vamos a hacerlo mejor.
"Ahora la urgencia es acopiar toda esa madera tirada en el suelo, rescatar los viveros arrasados por el ciclón y sembrar sin limitación alguna, porque al no haber árboles no hay sombra, el viento es más fuerte, no hay humedad, se agotan los manantiales y se afectan los suelos, ocasionando un tremendo impacto negativo en la flora y la fauna".
Precisamente, dos potentes buldóceres enviados por la Agricultura en Villa Clara, además de la construcción y la reparación de caminos, laboran en la nivelación de áreas para la inmediata creación de cuatro viveros, donde ya se llenan bolsas de tierra para un millón 200 mil posturas de pino.
"Esa será nuestra prioridad —afirma Ramírez Batista—, porque al disminuir en los próximos años los volúmenes de madera aserrada, la empresa tiene que concentrarse en la silvicultura, para fomentar todas las áreas, incrementar la regeneración natural, y la protección y conservación de los suelos.
"De momento, junto al reto que presupone la extracción de los árboles derribados está su procesamiento en el aserrío, cuya capacidad de 8 500 metros cúbicos de madera en el año, pretendemos elevar con tres aserríos móviles capaces de asimilar entre ocho y diez metros cada uno diariamente".
Por la magnitud y complejidad de la tarea, se esperan refuerzos en personal y recursos técnicos. y es que, además de la mayor demanda que tiene esa madera en el territorio, tras el paso de Sandy la Gran Piedra no podría vivir sin el verdor y aroma de sus pinares.
Una verdadera hazaña asumen 200 hombres de la Empresa Forestal Integral Gran Piedra-Baconao, de Santiago de Cuba, empeñados en la extracción de los más de 258 mil metros cúbicos de madera derribados por Sandy en ese macizo montañoso, que se eleva a 1 213 metros sobre el nivel del mar.
Según datos de la estación meteorológica ubicada en el lomerío, las 17 mil 851 hectáreas boscosas de la entidad fueron azotadas por vientos de hasta 265 kilómetros por hora, y como evidencian las ramas torcidas en diferentes direcciones, por el efecto de tornados formados dentro del huracán.
Millones de pinos de entre 30 y 40 metros de altura perdieron primero todo el follaje y luego, buena parte fue derribada, formando un caprichoso entramado similar a un enorme juego de palitos chinos extendido sobre la serranía, que en medio de los 16 a 18 grados celsius de temperatura reinante deben ser rescatados.
Especialistas en la actividad forestal precisan que la operación debe acometerse en el menor tiempo posible, pues si bien los enraizados pueden durar más, los troncos partidos tienden a descomponerse en cuatro meses, y todos corren el peligro de ser atacados por microorganismos e insectos oportunistas.
De ahí el imperativo de acelerar lo que ajustado al
programa normal de corte y procesamiento de madera hubiese requerido 12
años, pues aunque cálculos conservadores estimen en 24 millones de
pesos el valor de los daños ocasionados por el ciclón en el 85 % de la
población boscosa, sin duda alguna el saldo mayor es ecológico.LA VOLUNTAD DE LOS HOMBRES
"La proeza comenzó a escribirse tras el paso de Sandy el mismo día 25 de octubre, por la brigada que —en 72 horas— abrió paso en esa carretera obstruida por los árboles, y luego en los caminos que conducen a los asentamientos poblacionales y las unidades productivas", señala el ingeniero Juan Carlos Ramírez Batista, director de la empresa.
"Ahora —añade—, están concentrados los recursos para la extracción de la madera mediante cuatro camiones Kraz de triple tracción, dos veteranos tractores de oruga, dos yuntas de bueyes y tres motosierras, que empleamos desde que amanece hasta el oscurecer".
Por encima de cualquier insuficiencia en el equipamiento tecnológico, se impone la voluntad de los hombres, quienes sacan sobre sus hombros las varas rollizas y emplean cables de acero tirados por los tractores para arrastrar los bolos desde la profundidad del monte hasta el cargadero de mástil tradicional.
"Los forestales estamos acostumbrados a condiciones complejas en las montañas, pero nunca habíamos enfrentado una destrucción semejante —expresa Maikel Aguilera Lago, operador de tractor de oruga—, de ahí que para enfrentarla se requiera de experiencia y del cuidado de los equipos".
A su alrededor, con motosierra, cable y barreta en manos, se mueven Jorge de Armas Calderín, Juan Delís Dussó, Reynier Fuentes Martínez, el también operador de equipo Manuel Benavides Pérez y Roberto Rodríguez Torres, quien en sus 30 años como trabajador en la Gran Piedra ha visto crecer estos bosques.
"Muchas de esas coníferas las sembré yo —refiere Rodríguez Torres—, y sabía que algún día tendría que talarlas, pero jamás imaginé verlas abatidas en un monte quemado, donde ni siquiera se sabe adónde fueron a parar sus ramas".
Un inestimable apoyo brinda desde el primer momento el único camión autocargable disponible, que —procedente de Sancti Spíritus— operan José Bécquer Quesada y José Manuel Prado Díaz, junto al motosierrero de Las Tunas, Eddy González Batista.
"Ya vamos a cumplir 30 días aquí y con 25 años como forestal, puedo asegurar que esto impresiona más que un incendio, nuestros hermanos santiagueros necesitan ayuda y aunque tenga deseos de regresar a mi casa en Fomento, no los vamos a dejar solos", dice Bécquer, mientras asegura 12 bolos en su camión.
RECUPERAR 50 AÑOS
Durante el ascenso a bordo del jeep, Saúl Varela Alonso, jefe del Departamento Forestal en la delegación provincial de la agricultura, no ha cesado de realizar observaciones e impartir indicaciones con esa certeza que le confieren más de cinco décadas en la actividad y el hecho de haber vivido el desarrollo boscoso de esta cordillera.
"Yo no diría que perdimos —enfatiza—, sino que hay que recuperar 50 años de trabajo, porque al triunfo de la Revolución esto estaba en cero, eran pastizales de yerba de guinea y en el mismo 1959 el Comandante en Jefe Fidel Castro planteó la necesidad de reforestarlos, por eso no tengo duda de que vamos a hacerlo mejor.
"Ahora la urgencia es acopiar toda esa madera tirada en el suelo, rescatar los viveros arrasados por el ciclón y sembrar sin limitación alguna, porque al no haber árboles no hay sombra, el viento es más fuerte, no hay humedad, se agotan los manantiales y se afectan los suelos, ocasionando un tremendo impacto negativo en la flora y la fauna".
Precisamente, dos potentes buldóceres enviados por la Agricultura en Villa Clara, además de la construcción y la reparación de caminos, laboran en la nivelación de áreas para la inmediata creación de cuatro viveros, donde ya se llenan bolsas de tierra para un millón 200 mil posturas de pino.
"Esa será nuestra prioridad —afirma Ramírez Batista—, porque al disminuir en los próximos años los volúmenes de madera aserrada, la empresa tiene que concentrarse en la silvicultura, para fomentar todas las áreas, incrementar la regeneración natural, y la protección y conservación de los suelos.
"De momento, junto al reto que presupone la extracción de los árboles derribados está su procesamiento en el aserrío, cuya capacidad de 8 500 metros cúbicos de madera en el año, pretendemos elevar con tres aserríos móviles capaces de asimilar entre ocho y diez metros cada uno diariamente".
Por la magnitud y complejidad de la tarea, se esperan refuerzos en personal y recursos técnicos. y es que, además de la mayor demanda que tiene esa madera en el territorio, tras el paso de Sandy la Gran Piedra no podría vivir sin el verdor y aroma de sus pinares.
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