Plaza de la revolución

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lunes, 8 de octubre de 2018

Querido Che

Por Lourdes Palau Vázquez

Santiago de Cuba, 8 oct.— No le conocí físicamente y ha formado parte de mis más cercanos, guardo sus recuerdos, en recortes, en mi cuadro que por años corona en casa una pared, en libros, en el pensamiento, pero descubro cada día que millones sienten esa cercanía cuando contemplo imágenes que le traen de vuelta joven y gallardo como siempre fue, o enarbolan sus palabras como enseñanzas en Cuba y en el mundo, así eres querido Che.

Se equivocaron aquellos que cobardemente persiguieron a Ernesto Guevara con orden expresa de exterminarlo aquel triste octubre de 1967, dos años antes en 1965 cuando se constituyó el Comité Central el líder histórico de la Revolución cubana hizo pública la carta de despedida que dejara el Che, explicando “Hay una ausencia en nuestro Comité Central de quien posee todos los méritos y todas las virtudes necesarias en el grado más alto para pertenecer a él y que, sin embargo, no figura entre los miembros de nuestro Comité Central”.

Entonces con mucha tristeza dio lectura a aquellas cuartillas precisas y punzantes que dejó como confesión nuestro querido ché, en algunos de sus párrafos se devela el inmenso cariño hacia Fidel y el pueblo de Cuba, vínculos indisolubles hasta hoy en que su querida presencia se agiganta.

…  "Aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo donde quiera que esté, esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti... Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos…"

Los años transcurridos no limitan que las generaciones sucesivas a su partida lo vean como una inspiración para transitar nuevos caminos, por ello sigue siendo nuestro querido Che una figura entrañable de la Revolución y de su pueblo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Recorriendo al Che (I)


 Recorriendo al Che (I)Por Karina Sotomayor Otero

Santiago de Cuba, 23 dic.— Cada mañana niñas y niños de toda Cuba confirman ser como el Che en ese ritual que antecede el aula y el conocimiento. Interiorizar desde la posibilidad de cada edad la valía de este hombre extraordinario elevaría a posturas inimaginables a estos seres humanos que en cada jornada mencionan al guerrillero heroico casi por costumbre, sin reflexionar que fue el Che un hombre de increíbles virtudes.

Al decir de Fidel “(…) Che no sólo era un hombre de acción insuperable; Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir, que reunía en su personalidad al hombre de ideas y al hombre de acción”. Y está demostrado que ese mezcla de humanidad es la necesaria para enfrentar estos tiempos.

El argentino-cubano Guevara en su época de estudiante estudiaba de noche y hasta la madrugada, pues consideraba que eran estas las horas más tranquilas, jugaba ajedrez, gustaba de viajar y escribir cartas. En las misivas narraba paisajes y anécdotas de sus recorridos y le decían teté desde muy pequeño. De hecho se relata que a los diecisiete años empezó a redactar un diccionario filosófico, material que se conservó en su archivo personal.

De sus viajes reconoció a su tierra como “mayúscula América”, su corazón fue invadido por ese latinoamericanismo que marcaría su vida posterior. Conoció sobre la explotación a que eran sometidos los mineros chilenos en las minas de Chuquicamata; visitó Bolivia, Perú y Ecuador, Costa Rica, Guatemala, México, entre otros países, cada realidad las analizó desde los preceptos marxistas y no le gustaba en lo absoluto la influencia gringa en América.

“Fue un día del mes de julio o agosto de 1955 cuando conocimos al Che. Y en una noche, como el cuenta en sus narraciones se convirtió en un futuro expedicionario del Granma. Pero en aquel entonces aquella expedición no tenía ni armas ni tropas. Y fue así como, junto con Raúl, el Che integró el grupo de los primeros de la lista del Granma”, comentaría Fidel Castro Ruz.