Por Marlene Montoya/Foto: Internet
Santiago de Cuba, 2 jul.— El hotel La Gran Piedra, del grupo de turismo Islazul y ubicado en un privilegiado entorno donde se yergue una maravilla de la naturaleza que le da nombre, a casi 26 kilómetros de esta ciudad, cumplió 57 años el 29 de junio.
Onievis Alonso, comercial del complejo Costa Morena-Gran Piedra, dijo a la ACN que son muchos los atractivos históricos, patrimoniales y paisajísticos que hallan los turistas en esa altura -cerca de mil 234 metros sobre el nivel del mar- como el Museo Cafetal La Isabelica.
En este, señaló, se encuentra la placa de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la Unesco al Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones de café en el sudeste de Cuba.
Próximo también se halla el Jardín Botánico Ave del Paraíso, con una amplia variedad de plantas y flores, muchas de ellas endémicas, acotó.
Con categoría Dos Estrellas, el hotel La Gran Piedra dispone de 27 habitaciones en cabañas y bungalos, cafetería, bar y restaurante, mientras muy cerca abre sus puertas un círculo social, con servicios gastronómicos en moneda nacional, en tanto se alista un centro de negocios, con tienda e internet, precisó.
En el caso del hotel prepara nuevas ofertas recreativas vinculadas al senderismo, por las riquezas que atesora el lugar.
Uno de los mayores atractivos de los visitantes es escalar hasta la cima de la roca gigante, luego de subir 452 escalones.
La Gran Piedra está ubicada en el sitio declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera de Baconao.
Quienes gustan del turismo de naturaleza encuentran allí el lugar ideal para disfrutar de la flora y la fauna y en el mirador natural una vista panorámica de la costa sur oriental y las montañas.
Por su importancia y valores la Gran Piedra fue declarada Monumento Nacional, el 30 de diciembre de 1991.
Plaza de la revolución
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lunes, 2 de julio de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
Cubana Irene Rodríguez cautiva a público en EE.UU. con baile flamenco
Por Diony Sanabia/Fotos Martha Andrés Román
Washington, 16 may.— Coqueteo de claves y castañuelas, armónicos y vistosos movimientos corporales, y muchísimos aplausos distinguieron la actuación de la Compañía Irene Rodríguez en la capital estadounidense, donde prosigue hoy un festival dedicado a Cuba.
Reiteradas veces, el público presente anoche en el teatro de la Terraza del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas reverenció a la agrupación cubana de baile flamenco que trajo aquí el espectáculo Desde nuestras raíces.
Unos 400 creadores e intérpretes radicados dentro y fuera de la nación caribeña participan desde el pasado 8 de mayo en el festival Artes de Cuba: de la isla al mundo, que hasta el próximo 3 de junio combina música, danza, teatro, artes pláticas, cine, diseño y moda.
Rodríguez, multipremiada bailarina y coreógrafa, en unión de ocho colegas, abrió la actuación con un resumen de su obra Emigrantes, que abarcó el primero de los dos actos del programa.
Tal propuesta aborda la historia de la migración de españoles a Cuba en los inicios del siglo pasado, y muestra una peculiar fusión del flamenco tradicional y los ritmos afrocubanos.
Las interpretaciones del emigrante y la habanera, por Marlon Fernández y Rodríguez deleitaron al auditorio, que también reconoció la destreza de Mara de Armas, Mariana Ramos y Teresa Álvarez como cubanas.
Asimismo, acapararon loas de los asistentes por sus ejecuciones de los roles de cubanos Reydisnier Rodríguez, Josué Rondón, Gabriel Amil y Emilio Batista.
El último momento comenzó con la pieza El Mito, una seductora puesta en escena en la cual solo se apreciaron piernas con zapatos negros y un desafiante y virtuoso par de calzado blanco.
Dicha variante, junto a la imaginación sobre las otras partes del cuerpo de los bailarines, escondidas detrás del telón, bastó para acercar a los espectadores a un flamenco más contemporáneo.
Luego, ocurrió algo similar con Tifoeo, Encontra2 y Solera, esta última considerada ya un clásico de la compañía de seis años de vida y que en esta ocasión acaparó la mayor cantidad de aplausos.
En declaraciones a Prensa Latina, Rodríguez calificó de oportunidad espectacular para su elenco poder presentarse en el Centro Kennedy, a su juicio uno de los mejores teatros del mundo donde se dan cita reconocidas figuras del arte.
Resulta un placer y un orgullo formar parte de este gran festival, en el cual todos los artistas han dado lo mejor de sí con el fin de dejar bien en alto la cultura cubana, agregó la primera bailarina, aclamada por el virtuosismo de su técnica.
Por otro lado, este martes se presentó en el Escenario Milenio de dicha institución La Dame Blanche, nombre artístico de la cantante, flautista y percusionista Yaite Ramos, radicada en Francia.
Junto a ella, quien dio vida a temas de hip hop, nu cumbia, reggae y otros ritmos, estuvieron Marc Damble, encargado de los efectos sonoros, y Pierre Mangeard, con el clarinete y los tambores.
Washington, 16 may.— Coqueteo de claves y castañuelas, armónicos y vistosos movimientos corporales, y muchísimos aplausos distinguieron la actuación de la Compañía Irene Rodríguez en la capital estadounidense, donde prosigue hoy un festival dedicado a Cuba.
Reiteradas veces, el público presente anoche en el teatro de la Terraza del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas reverenció a la agrupación cubana de baile flamenco que trajo aquí el espectáculo Desde nuestras raíces.
Unos 400 creadores e intérpretes radicados dentro y fuera de la nación caribeña participan desde el pasado 8 de mayo en el festival Artes de Cuba: de la isla al mundo, que hasta el próximo 3 de junio combina música, danza, teatro, artes pláticas, cine, diseño y moda.
Rodríguez, multipremiada bailarina y coreógrafa, en unión de ocho colegas, abrió la actuación con un resumen de su obra Emigrantes, que abarcó el primero de los dos actos del programa.
Tal propuesta aborda la historia de la migración de españoles a Cuba en los inicios del siglo pasado, y muestra una peculiar fusión del flamenco tradicional y los ritmos afrocubanos.
Las interpretaciones del emigrante y la habanera, por Marlon Fernández y Rodríguez deleitaron al auditorio, que también reconoció la destreza de Mara de Armas, Mariana Ramos y Teresa Álvarez como cubanas.
Asimismo, acapararon loas de los asistentes por sus ejecuciones de los roles de cubanos Reydisnier Rodríguez, Josué Rondón, Gabriel Amil y Emilio Batista.
El último momento comenzó con la pieza El Mito, una seductora puesta en escena en la cual solo se apreciaron piernas con zapatos negros y un desafiante y virtuoso par de calzado blanco.
Dicha variante, junto a la imaginación sobre las otras partes del cuerpo de los bailarines, escondidas detrás del telón, bastó para acercar a los espectadores a un flamenco más contemporáneo.
Luego, ocurrió algo similar con Tifoeo, Encontra2 y Solera, esta última considerada ya un clásico de la compañía de seis años de vida y que en esta ocasión acaparó la mayor cantidad de aplausos.
En declaraciones a Prensa Latina, Rodríguez calificó de oportunidad espectacular para su elenco poder presentarse en el Centro Kennedy, a su juicio uno de los mejores teatros del mundo donde se dan cita reconocidas figuras del arte.
Resulta un placer y un orgullo formar parte de este gran festival, en el cual todos los artistas han dado lo mejor de sí con el fin de dejar bien en alto la cultura cubana, agregó la primera bailarina, aclamada por el virtuosismo de su técnica.
Por otro lado, este martes se presentó en el Escenario Milenio de dicha institución La Dame Blanche, nombre artístico de la cantante, flautista y percusionista Yaite Ramos, radicada en Francia.
Junto a ella, quien dio vida a temas de hip hop, nu cumbia, reggae y otros ritmos, estuvieron Marc Damble, encargado de los efectos sonoros, y Pierre Mangeard, con el clarinete y los tambores.
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