Plaza de la revolución

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sábado, 30 de junio de 2018

El entierro cubano de José Martí

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 30 jun.— Uno de los hechos más trascendentales que atesora la historia de Santiago de Cuba, se produjo el 30 de junio de 1951, cuando el pueblo de la ciudad indómita, en representación de toda Cuba, acompañó la urna con los restos mortales de José Martí desde el Palacio Provincial, en la calle Aguilera, hasta el cementerio Santa Ifigenia, para ser colocados definitivamente en el imponente mausoleo construido al Héroe por iniciativa del Comité por una Tumba Digna del Apóstol, tal y como lo merecía su grandeza.

Hasta ese momento los restos de Martí no habían podido recibir el homenaje de su pueblo humilde, y en otras cuatro ocasiones fueron enterrados y exhumados: el 20 de mayo de 1895 en el cementerio de Remanganagua, cerca de Palma Soriano; el 27 de mayo  de 1958 en el nicho 134 de la galería sur de la necrópolis santiaguera; el 7 de diciembre de 1907 reposaron en un templete construido con ese fin, mientras que el 8 de septiembre de MIL 947 fueron trasladados al Retablo de los Héroes, donde descansaron hasta el 29 de junio de 1951, cuando la urna se llevó al Palacio Provincial para recibir el homenaje de todo el pueblo y de las autoridades oficiales, incluyendo a entonces presidente del país Carlos Prío Socarrás.

El sábado 30 de junio de 1951, pasadas las dos de la tarde, el cortejo fúnebre del Apóstol inició su recorrido de más de dos kilómetros por la ciudad donde el pueblo le rindió honores, mientras desde las casas y balcones arrojaban flores blancas sobre el armón de artillería donde se trasladaba la urna mortuoria, mientras que detrás marchaban numerosas personalidades y la banda de música del Estado Mayor del Ejército y el pueblo.

Desde entonces, los restos del Apóstol de la independencia cubana tienen como cobija el imponente mausoleo ubicado en el cementerio

patrimonial Santa Ifigenia y donde un pensamiento de su compañero de batalla, Máximo Gómez reza: “Descansa en paz compatriota y amigo querido, que yo digo de ti lo que la historia ha dicho del héroe griego bajo el cielo azul de tu patria no hay una tumba más gloriosa que la tuya”

martes, 24 de abril de 2018

Entierro cubano de Mariana Grajales

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 24 abr.— Hace hoy 95 años, el 24 de abril de MIL 923, una multitudinaria peregrinación del pueblo santiaguero acompañó hasta el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad, los restos de Mariana Grajales Cuello, la heroica madre de los hermanos Maceo, que habían sido repatriados la víspera desde Kingston, Jamaica, donde permanecieron sepultados desde la muerte de la insigne matrona, ocurrida el 27 de noviembre de MIL 893.

El proceso de repatriación de los restos de Mariana se había iniciado el 15 de marzo de MIL 923 por el ayuntamiento santiaguero, recogiendo el sentir de un grupo de patriotas, pues los hijos de esta región de Oriente tenían un gran compromiso que cumplir al traer a esta ciudad los restos de una de sus excelsas hijas.

Al efecto se creó una comisión que se encargó de los trámites legales de la extradición de los restos de Mariana, que durante casi 30 años permanecieron en el cementerio católico de Saint Andrews, en Kingston. Junto a los comisionados estaría Domingo de la Calzada Maceo Grajales, que en esos momentos era la única superviviente de esa estirpe gloriosa, que encabezó el Titán de Bronce.

Después de cumplidas las formalidades diplomáticas el 19 de abril de MIL 923 partió la comitiva hacia Kingston a bordo del cañonero cubano Baire, y tras la identificación correspondiente de los restos de Mariana, el buque regresó a puerto santiaguero donde llegó en la tarde del 23 de abril conduciendo a bordo la pequeña urna con los despojos de la viejecita gloriosa, como la llamó José Martí, cubiertos por una bandera cubana y numerosas ofrendas florales.

Los restos mortales de Mariana Grajales Cuello fueron expuestos ese mismo 23 de abril de MIL 923 en el ayuntamiento de Santiago de Cuba, donde acudió el pueblo a rendirle homenaje póstumo hasta el siguiente día, declarado duelo local, para que el pueblo pudiera acompañar hasta el cementerio Santa Ifigenia a la madre de Los Maceo.

La urna con los restos de Mariana fue depositada en una parcela del Patio D, calificado con el número 23, en la actualidad es el número cinco. Este momento de solemnidad fue precedido por el Concejal del ayuntamiento de Santiago de Cuba, Max Henríquez Ureña.

Señala el periodista Armando Fernández Martí, que El 10 de octubre de 2017 son inhumados sus restos junto a los de Carlos Manuel de Céspedes, con el objetivo de ubicarlos en el área patrimonial central del cementerio Santa Ifigenia, donde ya se encontraba el Apóstol Nacional de Cuba José Martí y posteriormente se ubicaron las cenizas del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro. A partir de entonces, el pueblo cubano y visitantes extranjeros le rinden tributo de forma más expedita.