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sábado, 6 de enero de 2018

Cruce de la célebre trocha de Júcaro Morón

Uno de los fortines de la trocha de Júcaro a Morón
Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 6 ene.— Durante la primera gesta independentista cubana, con el fin de impedir que el Ejército Libertador pasara desde el territorio de Camagüey al de Las Villas para extender la guerra hacia el Occidente de la isla, los colonialistas españoles construyeron la Trocha de Júcaro a Morón, de varios cientos de kilómetros de largo, tres decenas de fuertes, fortines y alambradas custodiada por unos siete mil soldados.

Sin embargo, el 6 de enero de 1875, hace hoy 143 años, el General Máximo Gómez Báez con una fuerza de 1164 combatientes, entre ellos

450 jinetes, cruzaban la célebre trocha militar de Júcaro a Morón, echando por tierra el mito prevaleciente en el ejército español de que esa faja de tierra era inexpugnable y no podía ser atravesada por los insurgentes cubanos.

Gómez, quien tras la muerte de Ignacio Agramonte en mayo de 1863 fue designado jefe del Camagüey, en sustitución del Mayor, se dio de inmediato a la labor de organizar las fuerzas bajo su mando, preparándola para la invasión a Occidente la cual anunció a sus oficiales el 2 de enero de 1875, sin contar con el permiso de la Cámara de Representantes lo que podía ser gravoso para ellos.

La invasión tendría entre otros objetivos lo siguiente: uno, extender el telón de operaciones mambisas, convirtiendo la Guerra de Liberación en  un proceso verdaderamente nacional; dos, acabar a sangre y fuego con toda la riqueza de Occidente, que con el pago de impuestos elevados contribuiría firmemente a financiar la guerra, y tres, abolir la esclavitud en la zona occidental, sumando decena de miles de esclavos al Ejército Libertador.

Durante el cruce dela Trocha de Júcaro a Morón, el General Máximo Gómez fue herido en la garganta levemente, lo que le permitió en breves días arribar al territorio de Las Villas donde a partir de ese momento se libraron cruentos combates y 83 ingenios azucareros fueron arrasados por las tropas mambisas.

Esa situación parecía que acabaría con el poder español en Cuba, pero diversos factores paralizaron la invasión, entre ellos, la exigencia de los jefes villareños, por intermedio del polaco Carlos Roloff, de que el dominicano Máximo Gómez abandonase la región lo que provocó su renuncia al Gobierno retirándose con su familia y unos pocos seguidores en octubre de 1876 de ese territorio central.

El cruce de la trocha de Júcaro a Morón el 6 de enero de 1875, hace hoy 143 años, demostró la capacidad de estratega del General Máximo Gómez al burlar el inexpugnable baluarte español protegido por miles de soldados colonialistas, hazaña que volvería a repetir en 1895 el Mayor General Antonio Maceo durante la campaña invasora a Occidente iniciada en octubre de ese año en los Mangos de Baraguá.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cruce de Maceo por la trocha Mariel a Majana

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 4 dic.— El 4 de diciembre de 1896, apenas tres días antes de su muerte en combate, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo Grajales, protagonizó una de sus más notables hazañas durante la campaña de Occidente, al cruzar la fortificada trocha de Mariel a Majana, considerada por los españoles como inexpugnable.

Esa trocha, construida en uno de los territorios más estrechos de la isla, tenía una extensión de 30 kilómetros de largo con decenas de torreones, que se encontraban fuertemente custodiados por cientos de soldados colonialistas bien armados.

El General en Jefe Máximo Gómez Báez había pedido al Titán de Bronce que se trasladara hasta el territorio de Las Villas, con el objetivo de intercambiar criterios acerca de algunas desavenencias que el Generalísimo enfrentaba con el Consejo de Gobierno.

Maceo decidió acudir a ese llamado de Gómez a pesar de encontrarse en Pinar del Río donde los españoles mantenían una alta concentración de tropas, precisamente por la presencia del Titán de Bronce en esa provincia, la más occidental de la isla.

La trocha de Mariel a Majana sería el principal escollo a salvar por el General Antonio, lo que hizo la noche del 4 de diciembre de MIL 896, cruzando en un pequeño bote la bahía de Mariel por la boca del puerto bajo un torrencial aguacero y un fuerte oleaje, que impedía que el cruce se hiciera por un lugar menos peligroso.

Maceo era acompañado por un pequeño grupo de sus hombres por lo que la embarcación tuvo que realizar varios viajes, siendo el Titán de Bronce y otros tres compañeros los primeros en atravesar la bahía.

La entrevista entre el Generalísimo Máximo Gómez y el Lugarteniente Antonio Maceo Grajales no pudo efectuarse por la caída en combate del Titán de bronce el 7 de diciembre de MIL 896, pero el cruce la trocha de Mariel a Majana quedó escrita como una de sus más significativas hazañas.