Santiago de Cuba, 12 jul.— Imaginemos que los problemas del ser humano se puedan solucionar desde una perspectiva ecológica. Eso es exactamente lo que plantea la permacultura, un concepto revolucionario acuñado por los australianos Bill Mollison y David Holmgren en 1978. Ello implica la comprensión profunda de la naturaleza para aprovecharla y que esta no se vire contra la supervivencia del ser humano.
Qué materiales usar en las
construcciones para que sean prácticas y duraderas, cómo solventar la
producción de alimentos con la aplicación de técnicas naturales o cómo
obtener energía renovable de los diferentes elementos naturales, son
algunas de las cuestiones que desde hace un tiempo se materializan en
determinadas comunidades de Santiago de Cuba de la mano de especialistas
vinculados a la protección del medio ambiente.
Aunque la permacultura suele ser multifacética en las zonas donde se desarrolla en Santiago de Cuba se pone mayor énfasis en la línea agroalimentaria, donde son usados las diferentes especies de animales para la alimentación y sus desechos deben contribuir a otras bondades agregadas como la de utilizarlos en biodigestores para obtener energía alternativa que sea consecuente con el medio ambiente.
La
construcción de calentadores solares o la construcción de casas
orientadas al sol o a los vientos para mejorar las condiciones
bioclimáticas son otras de las aristas que se llevan a cabo en zonas
suburbanas de la ciudad como San Juan o en los altos del Reparto 30 de
noviembre.
Desde ya se notan resultados en la armonía de las viviendas y el entorno en que se erigen además de los resultados positivos que muestran sus defensores al contar con productos agrícolas frescos, fuentes subterráneas de agua y otras bondades que hacen de la cotidianidad del ser humano algo más agradable.
En el sector de la agricultura pudiéramos señalar las casas de cultivos protegidos como una de las soluciones para crear ambientes idóneos y así producir alimentos de estación todo el año. Se trata de habitat sostenibles con el menor costo medioambiental.
Aunque
la permacultura es un concepto prácticamente desconocido para los
santiagueros con cada amenaza de la naturaleza como la sequía o el
calentamiento global se hace una solución a la que debiéramos prestarle
mayor atención.
Hoy tenemos una ciudad moderna propia de los tiempos contemporáneos en los que se ha sobre valorizado el papel del hormigón y el acero para nuestras construcciones sin tener en cuenta que estamos asentados en una zona sísmica.
La permacultura pudiera ser la respuesta para comenzar a ganar
espacios sostenibles no sólo en las afueras de la ciudad. En este mundo
signado por los desastres naturales el hombre debe observar más a la
naturaleza para establecer una alianza con la misma y así extender por
todos los tiempos la existencia humana.
Aunque la permacultura suele ser multifacética en las zonas donde se desarrolla en Santiago de Cuba se pone mayor énfasis en la línea agroalimentaria, donde son usados las diferentes especies de animales para la alimentación y sus desechos deben contribuir a otras bondades agregadas como la de utilizarlos en biodigestores para obtener energía alternativa que sea consecuente con el medio ambiente.
Desde ya se notan resultados en la armonía de las viviendas y el entorno en que se erigen además de los resultados positivos que muestran sus defensores al contar con productos agrícolas frescos, fuentes subterráneas de agua y otras bondades que hacen de la cotidianidad del ser humano algo más agradable.
En el sector de la agricultura pudiéramos señalar las casas de cultivos protegidos como una de las soluciones para crear ambientes idóneos y así producir alimentos de estación todo el año. Se trata de habitat sostenibles con el menor costo medioambiental.
Hoy tenemos una ciudad moderna propia de los tiempos contemporáneos en los que se ha sobre valorizado el papel del hormigón y el acero para nuestras construcciones sin tener en cuenta que estamos asentados en una zona sísmica.
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